Xunta y Fundación Juana de Vega se unen para recuperar tierras abandonadas en el Valle de Lemos

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Xunta y Fundación Juana de Vega se unen para recuperar tierras abandonadas en el Valle de Lemos

El Consello da Xunta aprobó este jueves un informe sobre el convenio de colaboración entre la Consellería de Medio Rural y la Fundación Juana de Vega para finalizar el proyecto “Movilización de tierras en el Valle de Lemos”, donde se pretende poner a la disposición de las explotaciones interesadas de la zona cerca de 300 hectáreas abandonadas.

Con este acuerdo, la Consellería de Medio Rural va a regular el uso y aprovechamiento de parcelas con vocación agraria, con el doble objetivo de evitar su abandono y de ponerlas a disposición de todas aquellas personas que necesiten terrenos para usos agrícolas, ganaderos, forestales, de conservación de la naturaleza y patrimonio, entre otros.

Más de 2000 hectáreas de regadío que en su mayoría están abandonadas

El plan de regadío del Valle de Lemos fue uno de los grandes fracasos de la política agraria del franquismo en Galicia. Las obras de construcción de los canales de regadío, que incluyeron la construcción del embalse de Vilasouto, se acometieron durante los años 60 y 70, pero contaron con múltiples carencias desde un principio (falta de concentración parcelaria, de estudios de mercado, o de obras de nivelación del terreno).

De esta forma, la que estaba proyectado como la mayor zona de regadío agrícola de Galicia (cerca de 5.000 hectáreas del valle de Lemos) finalmente quedó en poco más de 2.000 hectáreas a las que realmente llega el agua a través de la red de acequias. Sin embargo, en apenas 600 hectáreas se usa realmente el regadío, estando abandonadas la mayor parte de las tierras agrícolas.

Ganaderías y cooperativas de vacuno de leche, las más interesadas

De ahí nació inicialmente el interés de la Fundación Juana de Vega, y de cooperativas gallegas vinculadas al sector lácteo, por recuperar estas superficies para la producción de forrajes, como maíz forrajero.

En este sentido, el primer paso que se llevó a cabo fue la selección y caracterización de las zonas piloto, registradas en los ayuntamientos lucenses de Monforte, Bóveda, A Pobra de Brollón, Pantón, O Saviñao y Sober debido al interés agrario que hay en la zona.

Seguidamente se procedió a la identificación de la demanda efectiva, que se caracteriza por ser granjas y cooperativas de vacuno de leche, fundamentalmente. También estarían interesados en este proceso de movilización de tierras, pero, en menor medida, explotaciones de vacuno de carne y de huerta. En cualquiera caso, los interesados tienen intención de ampliar su base territorial y así mejorar su competitividad.

Con la firma de este acuerdo, que tiene un presupuesto de algo más de 62.000 euros, se va a definir la estrategia a seguir para estimular la oferta de estas tierras. La Xunta mediará entre los dueños y los interesados con diferentes acciones como arrendamientos, con el objetivo de ofrecer garantías jurídicas a todas las partes implicadas.

El período de vigencia del convenio finalizará el 31 de diciembre del 2018.

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