Recomendaciones del CIAM para el abonado y el ensilado de la hierba en esta campaña

Gonzalo Flores, jefe del Departamento de Pastos y Cultivos del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (CIAM), y su equipo explican las claves de la fertilización nitrogenada de las praderas en un año como este y ofrecen unas recomendaciones generales para el ensilado

Recomendaciones del CIAM para el abonado y el ensilado de la hierba en esta campaña

Equipo de la cooperativa Os Irmandiños cortando la hierba.

El intervalo habitualmente recomendado entre la aplicación de Nitrógeno mineral en cobertera y el corte de la hierba no debería ser inferior a 6 semanas, lo cual no siempre será posible en las condiciones meteorológicas de la presente campaña de ensilado de hierba. Hace falta tener en cuenta que debido al exceso de lluvia, no se pudo aplicar fertilizante nitrogenado hasta muy tarde, por lo que el intervalo entre la aplicación y el corte de la hierba es escaso. A este respecto, se recomienda no superar los 2 kg de nitrógeno (N) por día de crecimiento activo de la hierba. Así, con un intervalo de 30 días entre la aplicación y el corte, la máxima dosis de N a aplicar será de 60 kg por hectárea.

Un exceso de Nitrógeno aplicado en la hierba incrementará la concentración de nitrato y reducirá el contenido de azúcar en la planta, lo que puede influir negativamente en la fermentación del ensilado y reducir la digestibilidad y valor proteico del forraje conservado. Es recomendable un nivel de 0.1% o inferior de nitrato en la materia seca (MS) de la hierba, no debiendo superar el 0.25 % MS como umbral de seguridad para no comprometer la calidad de la fermentación en el silo.

“Se recomienda no aplicar más de 60 kg de Nitrógeno por hectárea”

Por lo general, para aplicaciones de N por debajo de 90-100 kg/ha es suficiente un intervalo de 30 días entre la aplicación y el corte de la hierba para alcanzar un nivel seguro de nitrato en el forraje. Por lo general, el contenido en N amoniacal de los ensilados se utiliza como indicador de la calidad de fermentación, siendo deseables valores inferiores al 8-10% del N total. Cuando este valor se sitúa entre el 15-20%, son de esperar reducciones en la ingestión voluntaria del ensilado de hierba por el ganado vacuno del orden del 10% o superiores respecto de un ensilado de hierba bien fermentado.

No son de esperar efectos negativos para el ganado debido a un nivel excesivo de nitrato en la hierba, aun con dosis altas de aplicación de N y con intervalos fertilización-cosecha reducidos (3 o 4 semanas), puesto que la fermentación que tiene lugar en el silo reduce en un 50-60% el contenido en nitrato de la hierba original.

Otras claves a tener en cuenta

Por otra parte, es interesante tener en cuenta lo siguiente:

1.- La cosecha de la hierba en las cercanías del espigado reduce el nivel de nitrato en la planta con respecto al que tendría la hierba en un estado vegetativo

2.- Los nitratos tienden a concentrarse en la parte baja del tallo, por lo que en caso de sospechar riesgo de alto contenido en nitrato, puede ser interesante elevar la altura de corte.

3.- El aprovechamiento de la hierba inmediatamente después de una lluvia puede elevar el contenido en nitratos en la planta.

4.- Este aspecto es particularmente importante en el caso de la siega de la hierba para alimentación en verde. En esta circunstancia debe considerarse, adicionalmente, que la hierba con riesgo de tener alto contenido en nitrato (cortada en un estado inmaduro y fertilizada fuertemente con N) debe ser consumida por el ganado de forma inmediata, evitando su calentamiento cuando, por ejemplo, la hierba fresca cortada se deja apilada para el día siguiente. El calentamiento de la masa causa la conversión del nitrato en nitrito en el forraje, incrementando el riesgo potencial para la salud del ganado.

 

¿Qué factores influyen en la calidad del silo de hierba?

El concepto de calidad de un forraje, en un sentido amplio, está relacionado con el nivel de productividad animal que es capaz de mantener. Puede definirse más precisamente como el producto de la concentración de nutrientes contenidos en el forraje por la cantidad de forraje que el animal es capaz de ingerir.

El ensilado es el producto obtenido a través de la fermentación controlada de un forraje con alto contenido en humedad. La técnica del ensilado tiene como objetivo minimizar las pérdidas en valor nutritivo ocurridas durante el proceso de conservación.

El valor nutritivo del ensilado y el nivel de pérdidas en el silo están en gran medida determinados, para un forraje de una calidad inicial dada, por el tratamiento de la cosecha tras el corte y la calidad de fermentación conseguida. Esta afecta fundamentalmente al valor nitrogenado real del ensilado y la ingestibilidad potencial. Aunque en general, en ensilados realizados correctamente la digestibilidad (valor energético) es sensiblemente semejante a la del forraje original , una mala calidad de fermentación puede afectar a aquella negativamente.

De entre los factores que influencian la calidad de los ensilados, destaca la importancia e interrelaciones de la ensilabilidad del forraje original (capacidad para fermentar correctamente de forma natural) y la tecnología utilizada en el proceso de ensilado para controlar la fermentación.

Ensilabilidad de la hierba original:

La aptitud para el ensilado depende fundamentalmente de su contenido en carbohidratos solubles (CHS), su resistencia a la acidificación durante la fermentación (poder tampón) y su contenido en materia seca. Existen notables diferencias entre especies en cuanto al contenido de CHS (alto en raigrases, bajo en dactilo y alfalfa), variando este para una misma especie con la edad y el ciclo de aprovechamiento. Adicionalmente, existe una correlación positiva con la intensidad luminosa y negativa con la fertilización nitrogenada.

El poder tampón depende de la especie vegetal (alto en leguminosas, más bajo en gramíneas pratenses, en particular en el raigrás italiano anual), de la edad de la planta y del número de ciclo (en general, disminuye con la edad, particularmente a lo largo del primer ciclo).

Un exceso de humedad en el forraje puede tener un efecto negativo en el modelo de fermentación. Con contenidos en MS inferiores al 15%, las bacterias clostrídicas pueden no ser suprimidas a un pH de 4.0. En las condiciones de la zona costera de Galicia, la obtención de unos valores de digestibilidad de la materia orgánica (DMO) próximos al 70% en el primer corte, implican en general el realizar el aprovechamiento cuando la materia seca (MS) de la hierba es del 16-20%, o incluso inferior si la climatología es adversa, por lo que es práctica habitual el secado del forraje en el campo por un breve período.

La importancia del presecado

Las ventajas del presecado derivadas del efecto positivo que la elevación del nivel de MS de forraje tiene sobre la calidad de fermentación y el incremento del nivel de ingestión del ensilado están ampliamente documentadas en la bibliografía. No obstante, su utilidad está fundamentalmente limitada por su dependencia de la climatología. El nivel de pérdidas asociado al secado en el campo puede oscilar entre 1-4% de la MS/día dependiendo de aquella, y el retraso en el rebrote de la hierba es aproximadamente equivalente a la duración del período de secado.

Por otra parte, la superior ingestión del ensilado presecado no se ve siempre reflejada en una mejora de la productividad animal si bien por razones operativas hoy es una práctica ampliamente difundida en las explotaciones gallegas, a lo cual no es ajeno la considerable mejora en la fiabilidad de las predicciones meteorológicas a corto e incluso a medio plazo.

Una excelente calidad de conservación puede ser definida como aquella que se observa en ensilados con pH=4, excepto si la MS es superior a 30%; contenidos en N-NH3=5 – 7% N total, N soluble =50% N total; A. Acético=2-2.5% MS y ausencia o trazas de A. Butírico. Esta calidad de conservación, que situaría el nivel de ingestibilidad y la retención de N a niveles comparables con los del forraje verde original, solo puede ser conseguida por un presecado correcto (MS 32-35%) por lo general acompañado de un aditivo eficaz (inoculantes a base de bacterias lácticas homofermentativas).

Se recomienda analizar los silos con métodos precisos

La utilización eficiente del ensilado de hierba en la alimentación del ganado, en particular en el vacuno de leche, exige ineludiblemente conocer con precisión su valor nutricional, en particular el valor energético y proteico el fin de ajustar adecuadamente la sua inclusión en la ración. Para lo eres la toma de muestras debe ser realizada mediante una sonda que permita la obtención de muestras representativas del total de la masa ensilada y enviar dichas muestras a un laboratorio de servicio que proporcione resultados fiábeis.

En este sentido, el Laboratorio Interprofesional Gallego de Análisis de la Leche cuenta a este respecto con métodos NIRS para estimación nutricional de ensilados, cuyas calibraciones son actualizadas anualmente en base a los trabajos conjuntos que realiza conjuntamente con el Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo en el área A3F (aplicaciones avanzadas para análisis de forrajes).

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