La cadena de la madera reduce actividad por la bajada de la demanda

Tras el cierre temporal de Finsa, que se prolongará hasta el 30 de abril, parte de los aserraderos y rematantes están reduciendo la actividad o iniciando cierres temporales. La excepción es la tala de eucalipto para pasta de papel, que mantiene el ritmo habitual

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La cadena de la madera reduce actividad por la bajada de la demanda

Procesadora forestal en monte. / Archivo.

La crisis del coronavirus está ralentizando toda la cadena gallega de la madera, a excepción de las talas de eucalipto para pasta de papel. Aserraderos y rematantes se mantienen en buena medida aún en activo, pero están reduciendo su actividad. Tras el cierre temporal de Finsa, que se prolongará por lo menos hasta el 30 de abril, hay ya otras empresas que optaron por el parón y se espera que más firmas del sector se paralicen o reduzcan su trabajo significativamente en los próximos días.

“Es una situación que viene dada por la bajada de demanda del cliente final en cuanto al consumo de tabla, tablero y otros derivados de la madera” -explica Daniel Villapol, presidente de la Asociación de Empresarios de Primera Transformación de la Madera de Lugo y consejero delegado del Grupo Villapol-. “En nuestro caso, hay fábricas con las que trabajábamos que están paradas o a medio rendimiento y reducimos las exportaciones de laminados a países como Francia o Alemania”, apunta.

El Grupo Villapol se mantiene por el momento activo a medio rendimiento, valorando qué hacer de cara al futuro. “Es una situación incierta, dependerá de los clientes y de la situación. Si tuviéramos algún caso de coronavirus en algún centro de trabajo, nos veríamos obligados a cerrar ese centro concreto, aunque pudiéramos mantener otros”, analiza Daniel Villapol.

Previsibles cierres y ERTEs
La evolución de la situación en la cadena de la madera depende de cómo se comporte la crisis del coronavirus en los próximos días y semanas. “Por el momento la mayoría de aserraderos y rematantes mantienen la actividad, aplicando todos los protocolos de prevención precisos”, explica Ana Oróns, secretaria general de la de la Federación de Aserraderos y Rematantes de Galicia.

“Está claro, de todas formas, que hay una serie de limitaciones por el cierre de clientes y por las dificultades de logística. Por eso, le trasladamos a las autoridades que es necesario apoyar los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTEs) que se presenten desde la cadena de la madera. Es necesario que sean considerados cierres de fuerza mayor, pues aunque la actividad forestal puede mantenerse, la bajada de la demanda y las dificultades de transporte dificultan la situación”, valora Ana Oróns.

Suministros al sector alimentario y eucalipto
Parte del sector, no obstante, mantiene un alto ritmo de trabajo, según destaca también Ana Oróns. Es el caso de los aserraderos dedicados a la elaboración de envases, cajas y palés destinados a alimentación y servicios, que prosiguen su actividad con normalidad, al mantenerse la demanda de producto final de sus clientes.

Hay además fábricas de tablero que mantienen su trabajo y Ence y las otras industrias del papel continúan la actividad. De hecho, Ence anunció la pasada semana que la demanda que recibe de pasta de celulosa aumentó en lo que va de marzo un 20% en comparación con el mismo mes del pasado año, un incremento que achaca a las mayores compras de papel higiénico y material de limpieza y higiene.

Los maderistas que trabajan con eucalipto confirman la normalidad de la situación. “Estamos cortando y suministrando madera a las fábricas como siempre. Tenemos un trabajador que decidió parar esta temporada, pero los demás seguimos” -explica Óscar Piñón, maderista de Ortigueira-. “En pino y leñas, trabajamos de manera habitual con Intasa (San Sadurniño), que por el momento también sigue funcionando”, señala.

Parón de las compras en monte
El principal cambio en todo el sector está en el parón de la negociación de madera con los propietarios, que está bloqueada por el confinamiento obligado de los propietarios. “Las empresas trabajamos con un stock de tala de madera, en nuestro caso tenemos un stock para 3-4 meses”, señala Óscar Piñón.

Una situación similar se da en la mayoría de las empresas del sector, que esperan que la crisis del coronavirus se solucione antes de que pueda llegar a producirse un desabastecimiento de madera en el mercado.

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