“Hay un problema muy grave con las plantaciones de eucaliptos en tierras agrícolas por parte de absentistas y jubilados”

Entrevista a Juan Piñeiro Andión, investigador jubilado del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (CIAM), y un referente en España en la mejora de la producción de forraje de las praderas

“Hay un problema muy grave con las plantaciones de eucaliptos en tierras agrícolas por parte de absentistas y jubilados”

Juan Piñeiro Andión

Juan Piñeiro Andión es un referente en Galicia y en España en la investigación para mejorar la producción de forraje de las praderas. Comenzó su carrera profesional en el año 1969 en la entonces Estación de Praticultura de A Coruña y, posteriormente y hasta su jubilación en el año 2011, en el Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (CIAM), un centro del que advierte “vive una situación dramática por la falta de personal”.

Convencido del potencial de Galicia para las producciones ganaderas, gracias a su buena climatología, pero sobre todo a un sector ganadero cada vez más profesional, sitúa como una de las principales amenazas la pérdida creciente de superficie agraria útil -solo el 25% del territorio gallego- debido “al abandono de las tierras por parte de absentistas y jubilados que en muchas ocasiones plantan ilegalmente sus tierras con eucaliptos, mientras nuestras autoridades miran para otro lado”.

¿Porqué decidiste orientar tu formación hacia la actividad agraria y en concreto hacia la investigación en forrajes?
Yo nací en una familia campesina que tenía una muy pequeña explotación en la que había vacas para la producción de leche, que yo y mis hermanos llevábamos a pastar de pequeños. Cuando estaba finalizando el bachillerato empecé a pensar en hacer la carrera de ingeniero agrónomo para formarme y trabajar en el futuro en el mundo agrario, para lo cual tuve que desplazarme a Madrid porque era la única Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos que había en aquel momento en España.

En el último curso de la carrera, un grupo de alumnos le pedimos al Director que nos permitiera organizar una asignatura-seminario sobre “pastos y forrajes” para lo cual le propusimos que la impartieran profesionales especializados, que nosotros buscamos. Entre ellos estaba D. Manuel del Pozo Ibáñez, que era el Jefe del Negociado de Cultivos Forrajeros y Pratenses del Ministerio de Agricultura.

Después de finalizar la carrera, el profesor del Pozo nos informó sobre la posibilidad de trabajar en la campaña de fomento de praderas en el año 1969. Fuimos seleccionados cinco alumnos a los que se nos asignaron distintas actividades. A mí me encargaron del programa de fomento y experimentación diseñado para la provincia de Pontevedra.

Afortunadamente, el Director General de Agricultura, D. Ramón Esteruelas Rolando, recomendó que me asignaran la Estación de Praticultura del Centro de Galicia del Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA), desde donde me desplazaba dos-tres días por semana a la Jefatura Agronómica de Pontevedra para la aplicación del programa. Con el paso del tiempo pasé a formar parte de la plantilla del INIA, para dedicarme casi en exclusiva a la evaluación y manejo de pastos, hasta mi jubilación en el año 2011.

¿Cómo valoras globalmente tu larga actividad profesional en investigación y asesoramiento agrario en Galicia?
Tengo que reconocer que fui un afortunado por haber trabajado en lo que acabó siendo mi tema preferido, que fui descubriendo con el paso de los años. Fueron algo más de cuarenta y dos años que se me pasaron volando. Disfruté del trabajo experimental hecho porque los resultados eran fácilmente transferibles al sector agrario con la inestimable colaboración del Servicio de Extensión Agraria, que estaba muy implantado en Galicia, con 69 Agencias Comarcales bien distribuidas.

Las praderas y los forrajes fueron siempre un tema prioritario en las actividades del SEA, lo que facilitó extraordinariamente la comunicación entre el Centro de Investigación y los Agentes de Extensión, que participaban activamente en Seminarios y Días de Campo organizados en colaboración.

La valoración personal de mi actividad es, como consecuencia, muy positiva porque se desarrolló en un centro que tenía como objetivo fundamental hacer investigación aplicada para el sector agrario, para lo cual se trabajaba fundamentalmente en las fincas propias que el centro tiene en Galicia, lo que se complementaba con la experimentación hecha en explotaciones privadas.

¿Qué lecciones crees que podríamos extraer de las antiguas agencias de extensión agraria? ¿Falta contacto entre la administración y los agricultores y ganaderos, se cayó en la burocratización?
Pienso que todo queda dicho en la respuesta a la pregunta anterior. La principal lección es que el Servicio de Extensión Agraria fue una pieza fundamental en la modernización del sector agrario gallego.

Personalmente pienso que la aplicación de la Política Agraria de la Unión Europea, que es muy necesaria, llevó a un exceso de burocraticación en detrimento del asesoramiento que antes se hacía, lo que probablemente tampoco satisface a los técnicos implicados. La desaparición del SEA llevó también a la desaparición de la formación específica de técnicos especializados en asesoramiento.

Afortunadamente, en la actualidad están muy bien implantadas las Cooperativas Agrarias de Servicios, que asumen el asesoramiento de sus socios para lo cual disponen de técnicos especializados. Las críticas que se escuchan es que en muchos casos son más bien agentes comerciales para fomentar los productos que la Cooperativa gestiona. En todo caso, yo conozco muy buenos profesionales que, en mi opinión, están haciendo un excelente trabajo de asesoramiento porque acumulan una dilatada experiencia en la comarca donde actúan, interaccionando activamente con los agricultores que, en general, están mejor formados en la actualidad, si comparamos con los tiempos en que nació el SEA.

“La aplicación de la PAC llevó a un exceso de burocraticación para los funcionarios, en detrimento del asesoramiento que antes se hacía”

El papel de los Agentes de Extensión Agraria (AEA) era, entre otros, que los nuevos conocimientos conseguidos en los Centros de Investigación y Universidades llegaran al sector agrario lo antes posible. Este papel le correspondería hoy en día a los técnicos de las Oficinas Agrarias Comarcales, y si las tareas administrativas de gestión generadas por la aplicación de la PAC les dejaran un margen de tiempo para hacerlo, no debería ser incompatible. El hecho de que pudieran dedicar parte de su tiempo a la transferencia de nuevos conocimientos permitiría recuperar en parte el papel que hacían los antiguos AEA. Su participación, por ejemplo, en el programa de Actividades de Transferencia de Tecnología sería importante para que los nuevos conocimientos lleguen al sector, lo que complementaría la labor que hoy hacen solo los técnicos de las cooperativas.

De tus investigaciones en forrajes, una de las más conocidas es la que realizaste sobre las mezclas de cereal y de leguminosa y su integración en las rotaciones con maíz. ¿Cuales fueron las principales conclusiones de esa investigación?
El interés por este tema, desde el punto de vista experimental, comienza en los años ochenta con los trabajos hechos por Jaume Lloveras y su equipo sobre rotaciones de cultivos forrajeros en cuatro localidades de Galicia, entre los que está la rotación del maíz forrajero, como cultivo de verano, con la mezcla de avena con veza, como cultivo de invierno, que complementa hacia finales de la década con un estudio específico sobre la mezcla de centeno con veza.

Mi actividad sobre las mezclas de cereales con leguminosas, como cultivo de invierno, empieza a finales de los noventa para intensificarse, sobre todo, en la primera década de este siglo, con la inestimable ayuda de un equipo muy eficiente que fue variando con el paso de los años. Uno de los primeros ensayos fue el de mezclas de avena, centeno o triticale con veza, guisantes o vicia fava, del que yo destacaría que el triticale fue el mejor tutor para que el cultivo se mantuviera de pie.

“La mezcla de triticale y guisante es una muy buena alternativa al raigrás italiano, pero hay que hacer un estudio sobre encamado y enfermedades”

Las mezclas con avena y centeno tuvieron que ser cosechadas antes de la fecha prevista en el protocolo porque empezaban a encamarse. Más adelante, hicimos otro experimento en el que estudiamos 7 variedades de avena, 3 de centeno y 11 de triticale, cultivadas solas, sin mezclar, para conocer su capacidad productiva y ver si había diferencias con respecto al encamado. Lo previsto era que se cortara cada variedad cuatro semanas después del inicio de espigado, lo que no se cumplió en el caso de las avenas porque todas empezaron a encamar a los 15-20 días después del inicio de espigado, y en el del centeno gallego ´Palas´, que se cosechó 23 días después del inicio del espigado. Estos datos confirman que las avenas tienen una menor capacidad como tutor que los triticales.

Con base en los resultados de los ensayos anteriores diseñamos unos ensayos-demostración de mezclas de triticale-guisante, triticale-veza y triticale- haba que se compararon entre ellas y con el raigrás italiano, en explotaciones ganaderas de las comarcas: Mariña Oriental de Lugo, Terra Chá, Xallas, Terra de Melide, Deza y Terra de Lemos en los años 2007/08 y 2008/09, buscadas con la ayuda de distintas cooperativas agrarias que mostraron interés por el tema.

La principales conclusiones de esta serie de ensayos-demostración fueron:

1) El contenido en proteína de las mezclas de triticale con veza o con guisantes son claramente superiores a la del raigrás italiano y son, por lo tanto, una buena opción para substituir al raigrás italiano en la rotación con maíz forrajero para conseguir un forraje más rico en proteína;

2) La mezcla triticale-guisante tendió a dar producciones mayores que la de triticale-veza, por lo que se recomendó especialmente; y

3) La mezcla triticale-haba no dio buenos resultados por lo que no se recomendó.

Para tener una idea de cómo está este asunto en la actualidad en las explotaciones, hice una encuesta rápida por teléfono a técnicos de las cooperativas CLUN, ICOS y FRADES, que completé con algunos expertos de las Oficinas Agrarias Comarcales y de Centros de Formación Agraria. La principales conclusiones son: 1) Las mezclas de triticale o avea con guisantes o veza no llegaron a entrar claramente en las explotaciones para sustituir al raigrás italiano, que sigue siendo la opción principal, y 2) El tricale y los guisantes se usan mucho menos que las avenas y la veza.

Como excepción señalamos la comarca rural de Chantada, donde hay bastantes explotaciones que siembran sobre todo la mezcla avena-veza, a pesar de que tiene un comportamiento “aneiro”, con diferencias notables entre años sobre la dominancia de la veza o de la avena en la mezcla. En otras comarcas, algo más lluviosas en primavera que en Chantada, señalaron especialmente el problema del encamado y de la alta sensibilidad a enfermedades de hoja (royas, etc.) de las variedades de avena usadas, que dieron lugar a imágenes muy poco atractivas tanto para los agricultores como para sus técnicos, lo que llevó a que apenas se siembre ahora esta mezcla.

Después de esta rápida encuesta sugiero que se elabore un proyecto de investigación en el se estudie: 1) La distribución geográfica de las mezclas de triticale y avena con guisantes o veza, para saber cuál es la situación real de uso de estos cultivos en las explotaciones; 2) La sensibilidad a enfermedades y al encamado de las distintas variedades de triticale o avena disponibles en el mercado; y que se complementen con 3) Un amplio programa de divulgación de estas mezclas, con la participación de los técnicos de las cooperativas y de las Oficinas Agrarias Comarcales, que permita llegar a una conclusión más firme sobre su posible interés como cultivo forrajero de invierno más rico en proteína, en comparación con el raigrás italiano.

En los últimos años se extendió el cultivo del maíz forrajero en detrimento de la hierba, que evolucionó cada vez más hacia praderas monofitas de raigrás italiano. Con tu larga experiencia, ¿qué conclusiones sacaste sobre los tipos de praderas que pueden ser más interesantes para la alimentación del ganado vacuno?
Históricamente, el maíz fue un cultivo orientado sobre todo a la alimentación del ganado, y solo una pequeña parte se destinaba a la panadería por las familias campesinas. Como cultivo de verano, se sembraba sobre todo en el mes de mayo, a lo que seguía el proceso de cultivo, entre lo que estaba el rareo para dejar las plantas a la distancia que se estimaba oportuna. Este maíz que se arrancaba se usaba para la alimentación del ganado. En el mes de agosto, después de que la espiga estaba hecha, se cosechaban manualmente los pendones, la parte que está por enzima de la espiga, que también se utilizaba para alimentación del ganado porque escaseaba la hierba en los prados en esa época. En otoño se cosechaba el resto de la planta, se deshojaba para separar la espiga de la paja. La paja se dejaba en pajares para que acabara de secar y la espiga se llevaba para el hórreo. A lo largo del año se iban desgranando las espigas para separar el grano del carozo. El grano iba al molino para hacer harina, que se usaba como pienso para los animales y para hacer el pan de maíz. La paja se usaba también como alimento para el ganado, casi todo se aprovechaba. Lo único que no se aprovechaba para la alimentación, del ganado o de la gente, eran los carozos que se usaban como combustible, bien en las “lareiras”, bien en las cocinas llamadas “económicas”.

Las cosas empezaron a cambiar a partir de los años sesenta con la divulgación de las técnicas de ensilado, que permitieron guardar toda la planta de maíz en el silo, pasando a ser solo para la alimentación animal. Es también en esta década cuando empieza a intensificarse la divulgación de las praderas con base en los planes de Desarrollo Económico y Social. En las décadas siguientes el aumento de la superficie a praderas fue paralela al aumento espectacular de la producción de leche, salvo en los últimos años en los que disminuyó la superficie a praderas.

El maíz cobró una especial importancia en las granjas porque es un alimento de un alto valor energético y alta ensilabilidad. Yo pienso que no compite excesivamente con las praderas, si bien en los últimos años hay una tendencia a la baja de la superficie a praderas y un aumento de la superficie a maíz forrajero. En todo caso, el aumento del maíz no compensa la bajada de las praderas, que es consecuencia sobre todo del abandono de tierras, por un lado, y de la plantación ilegal de eucaliptos en tierras de pastos, por otro.

En la década de los noventa publicamos la Hoja Divulgadora “Mezclas pratenses para la zona húmeda”, con base en mi experiencia personal y en la de mi compañero de equipo Manuel Pérez Fernández, consecuencia de una serie de experimentos hechos en las décadas de los setenta y ochenta. En la publicación empezamos por la recomendación del raigrás italiano anual, como cultivo de invierno de la rotación con maíz forrajero en verano, y seguimos con mezclas de corta duración, integradas por raigrás italiano bianual y trébol violeta, para finalizar con mezclas variadas de larga duración en las que entran el raigrás italiano bianual, el raigrás híbrido, el raigrás inglés, el dactilo, el trébol violeta y el trébol blanco.

Tenemos que destacar que el dactilo perdió peso en el panorama pratense gallego, en el que más del 90% de la semilla utilizada son los tres raigrases: italiano, híbrido e inglés. En mi opinión estas mezclas son válidas en la actualidad con variantes que las casas comerciales introducen en la cantidad relativa de las especies, incorporando en ocasiones especies como el festulolium (híbridos de festuca y raigrás).

 “La situación de falta de personal en el CIAM es dramática: Estamos hipotecando el futuro de la investigación agraria”

En los últimos años muchos profesionales del CIAM y de otros centros de investigación públicos os habéis jubilado sin que en muchos casos haya habido una cobertura de esas plazas de investigadores para darles continuidad a las investigaciones. ¿Podemos estar hipotecando el futuro de la investigación agraria pública en Galicia?
La situación del CIAM es dramática. Yo me jubilé en 2011 y mi plaza está sin cubrir, y lo mismo pasó con los que jubilaron después, y de algún jubilado antes. No hay duda, estamos hipotecando el futuro de la investigación agraria, lo que es grave, toda vez que hay investigadores bien formados, vía becas de investigación, tesis de doctorado, contratos parciales complementarios, etc.

La fortuna, en lo que se refiere al Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo, es que quedan investigadores muy competentes y muy ilusionados con su trabajo, que lideran equipos en formación y que están sacando adelante una investigación puntera muy aplicable al sector agrario, porque respetan escrupulosamente la filosofía fundacional de trabajar cerca y en interacción con el sector, para que sus hallazgos lleguen lo antes posible a las explotaciones y a las empresas.

 “Recuperar pastizales en los montes vecinales es una excelente herramienta para luchar contra los incendios y generar riqueza”

Confiemos en que nuestras autoridades acaben resolviendo lo antes posible esta dramática situación. El CIAM es el resultado de un esfuerzo colectivo de un equipo muy ilusionado que ya no está laboralmente activo, pero que confía en que continúe cumpliendo con sus objetivos fundacionales de su creación en los años setenta. Hay una excelente infraestructura que debe seguir siendo utilizada.

También trabajaste en proyectos de recuperación de praderas, como las de Penamá, en Allariz, y Amoroce, en Celanova. ¿Cómo valoras esta experiencia y que lecciones podemos tirar de ella?
Fue una de mis últimas actividades como investigador. Una gran oportunidad que me ofreció Manolo Castro Losada, el gerente de la Granxa de la Asociación de Ganaderos Penamá desde su fundación en 2001. La granja está en el monte de los vecinos de las parroquias de San Miguel de Torneiros y San Martiño de Pazó, que transformaron parte de sus tierras a matorral en pastos por laboreo completo, en las que sembraron una pradera de raigrás inglés, dactilo y trébol blanco.

Enlos primeros años la producción era muy baja porque el trébol blanco no persistió y por lo tanto no contribuyó a la producción, lo que era necesario porque la granja es ecológica y no se pueden usar abonos nitrogenados de síntesis para estimular el crecimiento de las gramíneas. Esta fue la razón de que Manolo Castro me llamara para ver el modo de resolver el problema, me conocía porque participó en un seminario organizado por el ayuntamiento de Allariz en el año 2000, en el que yo hablé sobre praderas.

El objetivo principal era conseguir incorporar a las praderas ya sembradas uno o más tréboles que persistan de modo que contribuyan a la producción y fije nitrógeno para que crezcan también las gramíneas.

Pradeiras en Penamá (Allariz) na actualidade

Praderas en Penamá (Allariz) en la actualidad

Para empezar, aprovechamos una franja de unos 20 m de ancho por 300 de largo, ocupada previamente por un camino de acceso a la finca que se cambió de ubicación en la nueva parcelación del monte, para llenarlo de tierra vegetal y hacer una buena cama de siembra por laboreo completo, encalado y abonado. En septiembre 2005 se sembró esta franja con una mezcla de raigrás italiano anual, raigrás inglés, falaris, dactilo, trébol subterráneo, t. migueliano, t. vesiculoso, t. persa, t. encarnado, t. blanco, t. fresa, serradela y aserruche, con el objetivo de ver la capacidad y de adaptación de las distintas leguminosas. Esta franja se conoce en la actualidad como “El camino del trébol”, por su origen y forma, y porque tuvo una buena producción de trébol en 2006, destacando por su vistosidad en la época de la floración al convertirse en un manto de flores con forma de camino, dentro del paisaje general de la fnca.

“En Allariz hubo una mejora expectacular de las praderas al incorporar una mezcla de tréboles mediante siembra directa”

No se permitió el acceso del ganado a esta franja hasta julio de 2006 para favorecer la autoresiembra de los tréboles, con la semilla bien formada. Vistos estos resultados, se decidió mejorar las praderas sembradas en años anteriores, muy escasas en trébol, en septiembre de 2006, por siembra directa (sin laboreo), con una mezcla semejante a la empleada en el camino del trébol. La mejora, tanto en la producción por hectárea como en la composición botánica de las praderas, con abundancia de tréboles, fue espectacular. Como consecuencia, la Granxa Penamá pasó de ser deficitaria en forrajes, lo que conllevaba la compra de cantidades importantes henos caros de alfalfa ecológica o biodinámica, a tener un exceso de producción en 2007 para atender al rebaño de vacas limianas que había en aquel momento.

En septiembre de 2008, a petición del ganadero Roberto Álvarez González, gerente de la Facenda O Agro, de Amoroce (Celanova), de 115 ha arrendadas al monte de vecinos, iniciamos un programa de mejora en esta hacienda por siembra directa de la mezcla usada en Penamá, con algunas variantes. El resultado fue también muy positivo y trasladado a los medios de comunicación por el Programa O Agro de la Televisión de Galicia y, sobre todo, por el periódico “El País”, que en agosto de 2010 publicó el reportaje “Galeguesas contra el fuego. Un ganadero erradica los incendios y crea la versión gallega de la hamburguesa”, en el que describe el origen y objetivos de la hacienda. Después vinieron otros medios de comunicación: prensa escrita, radios, programa “Larpeiros” de TVG, etc., que popularizaron la “Galeguesa”, que pasó ser el gran referente de la Facenda O Agro.

Iniciativas como las de Penamá y Amoroce son posibles en muchos montes vecinales de Galicia. Sería un buena manera de recuperar el paisaje agrario, que se está perdiendo por el abandono de la actividad agraria en muchas comarcas, y una excelente herramienta para luchar contra los incendios, históricamente tan frecuentes y devastadores en nuestro país.

¿Qué margen de mejora ves en los cultivos forrajeros en Galicia?
Seguro que queda margen de mejora que yo no sería capaz de poner ahora en pocas líneas. Pienso, sobre todo, en que está en que lo que ya se conoce, como resultado de la investigación, llegue a las explotaciones, buscando una interacción activa de los centros de investigación con el sector, para identificar con más precisión los problemas en la búsqueda de propuestas experimentales mejor orientadas para resolverlos.

Y en general, ¿Qué fortalezas y que debilidades o asignaturas pendientes crees que tenemos pendientes en Galicia para sacarle todo el potencial de riqueza a nuestro campo?
La gran fortaleza del sector de pastos, forrajes y producción animal en Galicia son los agricultores-ganaderos que conocen bien su oficio, muchos de ellos con buena formación agraria, incluso a nivel universitario o de formación profesional.

“El problema más importante es el abandono de las tierras de interés agrícola por los absentistas y jubilados”

La gran debilidad es la escasa base territorial de las granjas en general, especialmente de las de producción de leche, que tienen que recurrir a alimentos comprados en forma de henos o piensos. El problema más importante es el abandono de las tierras de interés agrícola por los absentistas y jubilados, que en muchas ocasiones plantan ilegalmente sus tierras con eucaliptos, mientras nuestras autoridades miran para otro lado.

¿Que más hechas de menos de tu actividad profesional?
En general, estoy satisfecho de mi compromiso laboral con la investigación y divulgación agraria. Sigo colaborando con los investigadores del CIAM desde la Fundación José Luis Taboada (Cartelos, Carballedo, Lugo), promoviendo la transferencia de nuevos conocimientos al sector agrario, especialmente a los socios de la Cooperativa AIRA, muy implantada en la comarca y que nos presta una gran ayuda en esta labor.

¿Alguna anécdota que recuerdes con especial cariño?
Como comenté anteriormente, la Dirección General de Agricultura me destinó a la Estación de Praticultura de A Coruña, a la que me incorporé el lunes 3 de marzo de 1969, con el objetivo específico de ocuparme de la Campaña de Fomento Forrajero Pratense en la Provincia de Pontevedra. El martes, día 4, el Director de la Estación, D. Valeriano Yepes Hernández, de Madrid, me acompañó a Pontevedra para presentarme a D. Antonio Rueda Muñiz, Jefe de la Jefatura Agronómica. El miércoles, día 5, fue mi primer día de trabajo y llegué a la oficina unos minutos antes de las ocho, que era a hora de empezar. Cuando estaba a punto de entrar en mi despacho me crucé en el pasillo con la señora de la limpieza, que me preguntó que hacía allí a esa hora. Cuando le respondí que iba a trabajar me dijo, bastante preocupada, que hiciera el favor de irme, que ella no me conocía, y que volviera cuando llegasen los otros funcionarios. Me di cuenta que ella se sentía insegura y decidí salir inmediatamente para esperar en la calle a que llegara el funcionario más madrugador, que tardó algo más de unos minutos. Fue una anécdota famosa entre todos los miembros de la Jefatura, que fue comentada en más de una ocasión, dentro y fuera de la oficina. Por supuesto, la señora se disculpó, a lo que le respondí no tenía importancia, que fue una anécdota simpática para recordar y reírnos un poco de vez en cuando. Acabamos siendo buenos amigos.

Por último, quiero agradecer en general la ayuda recibida de muchos trabajadores del CIAM y de muchos técnicos de distintas cooperativas y de la Administración (SEA, OACs, Centros de Formación y Delegaciones de la Consellería). Quiero mencionar especialmente la ayuda de Nieves Díaz, de su hermano Dolores y de Jaime Fernández Paz en diversos proyectos, entre los que destacan los de Penamá y Amoroce, sin olvidar al Equipo de Gonzalo Flores Calvete que está muy comprometido en sacar adelante Actividades de Transferencia de Tecnología en la finca de la Fundación José Luis Taboada.

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Una idea sobre ““Hay un problema muy grave con las plantaciones de eucaliptos en tierras agrícolas por parte de absentistas y jubilados”

  1. Alberto

    Eu estou totalmente a favor da forestación de terras agrícolas. Prefiro un terreo prantado de eucaliptos a un silveiral, e hai que buscar que a xente queira ter terreos non desfacerse deles.
    A toda esta xente do sector gandeiro que non fai mais que rasgarse as vestiduras contra o sector forestal eu diríalles que tal como están as cousas (fin das PAC, exhuberancia normativa en canto a purines…) a forestación de terras agrícolas pode ser o día de mañá unha tabla de salvación, e si esperan facerse coas terras dos veciños gratis, simplemente irán abrindo un camiño porlo que os próximos en pasar poderían ser eles.

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