¿Existe en el campo más desigualdad para la mujer?

Hablamos con mujeres sobre la situación de la desigualdad de género en medio rural de Galicia. Dotación de servicios, cambio de la mentalidad de los hombres y mayor empoderamiento femenino se sitúan como claves para evitar un medio rural masculinizado y despoboado.

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¿Existe en el campo más desigualdad para la mujer?

Jornada sobre igualdad organizada por el Sindicato Labrego Galego

Sin mujeres no hay futuro para el medio rural. Esto que puede parecer una obviedad es un grave problema en muchas zonas rurales, donde el proceso de envejecimiento fue acompañado también por una masculinización: las mujeres jóvenes eran las primeras que marchaban del campo en busca de mejores oportunidades laborales y de igualdad.

¿Que cambió en estos años? ¿En que hay que avanzar para la igualdad entre mujer y hombre en el medio rural? Reparto de tareas en el hogar y en el cuidado de los hijos, acceso a espacios públicos de decisión y dotación de servicios públicos que le faciliten el cuidado de la familia son algunas de las claves en las que inciden algunas de las expertas con las que hablamos.

Ruth Rodríguez (Agaca): “El apoyo de la familia y de la pareja es clave para avanzar en la igualdad para la mujer en el rural”

Ruth Rodríguez Ferreiros es agente de igualdad y desde el año 2015 dirige el programa “Atrévete contigo mesma!”, organizado por la Asociación Gallega de Coooperativas Agrarias (Agaca), con la financiación de la Obra Social La Caixa, y con el que se busca que las mujeres del rural accedan a puestos de responsabilidad.

La realidad de la que se parte es que, a pesar de que el 49% de los socios de las cooperativas agrarias gallegas son mujeres, solo representan el 14% de los miembros de los consejos rectores y tan solo un 4% de las presidencias de las cooperativas están ocupadas por mujeres.

“Cuanta más responsabilidad, menos presencia tenemos de la mujer, aunque en los últimos años se están dando avances. Y en las asambleas siguen delegando el voto en los hijos o en los maridos, y lo mismo sucede cuando se organizan cursos técnicos que no sean obligatorios, como los de fitosanitarios”, reconoce Ruth Rodríguez.

Las causas las sitúa la técnica de Agaca “sobre todo en la falta de corresponsabilidad entre hombre y mujer en las tareas del hogar y en el cuidado de los hijos y de las personas mayores. En la granja sí que muchas veces el trabajo es en pie de igualdad entre el hombre y la mujer, pero ella se tiene que ocupar muchas veces sola también de las tareas domésticas, con lo que no tiene tiempo libre y le es más fácil mandar al marido a las reuniones de las cooperativas”, explica.

Además, Ruth Rodríguez Ferreiros destaca “la necesidad de que las mujeres se valoren más, pues muchas veces sienten una especie de vergüenza a dar su opinión en público, sobre todo si es un foro en el que la mayoría son hombres”.

Rosa Arcos (Fademur): “Hay que dotar al rural de servicios públicos de calidad para avanzar en la igualdad”

Para Rosa Arcos, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur) de Galicia, otra prioridad para avanzar en la igualdad de mujeres y hombres en el medio rural es la dotación de servicios públicos.

“En muchas zonas del rural hay un déficit muy grande de servicios de pediatría, obligando a las mujeres a desplazarse más de una hora en coche. Hay que dotar al medio rural de unos servicios sociales, educativos y sanitarios de calidad que le permitan a las mujeres hacer compatible el trabajo en la explotación agrícola o ganadera, con un proyecto vital de formar una familia”, subraya.

Isabel Vilalba (Sindicato Labrego): “Para que las mujeres jóvenes apuesten por el rural su trabajo tiene que dejar de ser infravalorado”

Trabajar en la explotación ganadera o agrícola en igualdad de derechos que el hombre es otro de los aspectos esenciales en los que incide Isabel Vilalba, secretaria general del Sindicato Labrego Galego, y una de las pocas mujeres que lidera organizaciones agrarias en España.

“Cuando una mujer se incorpora a una explotación ganadera lo normal en muchos casos es que el titular y quien cotiza sea el hombre. Es imprescindible corregirlo, pues para que las mujeres jóvenes apuesten por el medio rural, su participación en el proyecto agrario con su pareja tiene que ser en térmnos de igualdad de derechos”, subraya. Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2017 confirman este desequilibrio: de las 54.700 personas ocupadas en el sector agroganadero y forestal en Galicia, 32.400 son hombres y 22.300 mujeres.

Además, critica que su trabajo de cuidado de la familia muchas veces se vea invisibilizado, no solo en su entorno cercano sino también por la administración. “Las mujeres se encargan sin remuneración del cuidado de los hijos y de las personas mayores, lo que hace que tengan menos cotización y durante menos años, algo que aún después es penalizado por la Administración a la hora de acceder a una ayuda o a una pensión”, advierte Isabel Vilalba.

En cuanto a las ayudas para el emprendimiento en el rural, la secretaria general del Sindicato Labrego reclama de las administraciones “una mayor sensibilidad, ya que sus proyectos suelen ser de menor tamaño, y más vinculados a la transformación y al desarrollo sostenible, alejados de los proyectos de grandes explotaciones ganaderas, que son las que copan las ayudas”.

La Consellería de Medio Rural puntuará más los planes de mejora presentados por mujeres

A este respecto, la Consellería de Medio Rural avanzó que para las ayudas de planes de mejora de este 2018 se incorporará como nuevo criterio que los expedientes presentados por mujeres puntuarán más.

Por lo demás, los datos oficiales confirman que el emprendimiento en el rural sigue siendo principalmente cosa de hombres, excepto en el caso de las pequeñas explotaciones. Así, de las ayudas de incorporación del año 2016 en Galicia, 379 fueron concedidas a hombres y 239 a mujeres. Pero en el caso de las pequeñas explotaciones es a la inversa: el 85% de las beneficiarias (27) fueron mujeres.

Sin embargo, Rosa Arcos, de Fademur, echa en falta un apoyo más decidido a la incorporación de la mujer al campo. “En Extremadura o en Castilla La Mancha se priman las explotaciones de titularidad compartida o que sean titularidad de mujeres, a la hora de conceder no solo ayudas de planes de mejora, sino también ayudas de incorporación o para la transformación agroalimentaria”. “Las políticas de apoyo a las mujeres se promueven desde la administración para remover las trabajas que existen, y no se puede acomodar la administración diciendo que las mujeres no quieren”, recalca Rosa Arcos.

Chelo López, Ganadería Quintián: “Las mujeres tenemos que superar las limitaciones que muchas veces nos ponemos”

Chelo López

Chelo López

Chelo López es copropietaria junto a su marido, Julio, de Ganadería Quintián, en el ayuntamiento lucense de O Páramo. En su caso, asegura que “nunca me sentí discriminada por ser mujer ni en el rural ni en la ciudad”. “Las mujeres tenemos que superar las limitaciones que muchas veces nos ponemos a nosotras mismas”, afirma.

Sin embargo, reconoce que “es muy frecuente que nos pongamos un freno a hacer determinadas cosas, como participar en asambleas, porque se consideraba que era un rol de los hombres, pero también es cierto que podemos hacerlo sin problema y que la respuesta que nosotras demos determinará la reacción de la gente que tenemos enfrente”.

En este sentido, considera clave “la educación en el hogar, incluso más importante que en la escuela, de las nuevas generaciones, en los valores de igualdad, respeto y tolerancia”.

 

La Ley de Titularidad Compartida de las Explotaciones Agroganaderas: ¿Por qué no funciona?

Desde la entrada en vigor de la Ley de Titularidad Compartida de las Explotaciones Agrarias en el año 2012 tan solo 351 explotaciones -17 de ellas en Galicia- se dieron de alta en este tipo de titularidad jurídica, que pretendía poner en pie de igualdad y de derechos al hombre y a la mujer en las explotaciones agrarias familiares.

El Ministerio de Agricultura ya adelantó que va a impulsar esta ley para que las mujeres sean cotitulares. Su análisis de por que no funcionó concluye que la principal razón es por el desconocimiento de esta normativa, tanto entre las mujeres, como entre los funcionarios de las Oficinas Agrarias, así como por la falta de coordinación entre las administraciones. En este sentido, el MAPAMA tiene previsto realizar una campaña informativa y publicar un manual para que tanto las mujeres, como los cónyuges y los funcionarios conozcan las ventajas de esta ley.

Lugares y fechas de las convocatorias de manifestaciones en Galicia para el 8 de marzo.

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