«Con cosechas por debajo de 1.200 kilos por hectárea, no compensa sembrar trigo»

El minifundio, el bajo rendimiento de algunos años por culpa de la climatología, los daños causados por el jabalí o los problemas de humedad para el secado y conservación juegan en contra de un cultivo llamado a tener un papel importante en los próximos años a consecuencia de la aprobación de la nueva IGP Pan Galego, que está animando a nuevos productores

Finca plantada con trigo autóctono en Distriz (Vilalba)

Finca plantada con trigo autóctono en Distriz (Vilalba)

«Cuando yo nací ya se plantaba trigo en casa», afirma Miguel Calvo Bello, presidente de Procegal, la asociación de productores de cereal gallego creada hace tres años en A Terra Chá. A día de hoy son 15 socios y han sembrado este año 65 hectáreas con trigo caaveiro y 20 con centeno. Hablamos con ellos de cómo trabajan, de rendimientos y precios, de problemas como el del jabalí o el del encamado y de las perspectivas que abre la nueva IXP Pan Galego.

«Mi abuelo paterno tuvo malladora y limpiadoras, mi padre compró una cosechadora en 1980 aproximadamente y después en cuanto le pude ayudar, que fue desde los 14 años, yo anduve también en ese mundo y llegamos a tener 4 máquinas», añade Miguel.

Junto a otros cuatro productores, a finales de 2016 constituyó una asociación, que inicialmente se llamó Asprotech (Asociación de productores de A Terra Chá), pero que meses más tarde a medida que se incorporaban productores de otras comarcas por decisión de los socios en una asamblea pasó a llamarse Procegal (Productores de cereal gallego). «Vimos que había cierta demanda de cereal autóctono y queríamos recuperas las variedades propias de Galicia porque a veces la gente pensaba que echaba trigo del país porque llevaba muchos años echando esa misma semilla y resulta que no lo era», explican.

Diez toneladas sembradas en esta campaña, casi todo caaveiro

En la actualidad son 15 socios, la mayoría de ayuntamientos de A Terra Chá como Vilalba pero también de lugares como Rábade, Friol, Lugo o Ferrol. Este año sembraron entre todos en total 65 hectáreas con la variedad de trigo caaveiro y 20 de centeno en una finca de uno de los socios en el monte comunal en Friol. «Llegamos a echar unas 75 o 80 hectáreas de trigo pero como tardaba mucho a IXP y la cosecha del 2018 fue muy mala, muchos productores se fueron desanimando, aunque ahora con la inscripción definitiva en el Registro de la Unión Europea la gente está retomando la iluxión», asegura Miguel, que reconoce que la reciente aprobación de la Indicación Geográfica Protegida Pan Galego está creando expectativas positivas en el campo para recuperar la producción de trigo autóctono en Galicia.

En esta campaña los miembros de Procegal sembraron unos 10.000 kilos de trigo, casi todos de la variedad caaveiro. «Hasta ahora estuvimos experimentando con las dos variedades certificadas, la callobre y la caaveiro, pero para los productores nos resultan mejor la caaveiro porque con ella obtenemos mejores rendimientos y tenemos menos problemas de encamado», explica. Por eso, de las 10 toneladas sembradas, 9.500 kilos fueron caaveiro y el resto callobre.

El rendimiento varía. Por ejemplo, el 2018 fue pésimo y en el 2019 hubo una buena cosecha. Normalmente es algo cíclico y viene un año bueno cada 5 o 6 años

La producción el año pasado fue buena para los miembros de Procegal, que lograron 80-90 toneladas, pero no es lo habitual. «El rendimiento varía mucho y por ejemplo el 2018 fue pésimo en cuanto a kilos por hectárea y también hubo menor demanda a la hora de vender, sin embargo la del año siguiente fue una cosecha mucho mejor. Normalmente es algo cíclico y viene un año bueno cada 5 o 6 años», asegura Miguel.

El socio que más productividad logró sacó rendimientos de 2.600 kilos por hectárea el año pasado y el presidente de Procegal considera que «hay margen de mejora aún y el objetivo sería llegar a los 3.000 kilos por hectárea», dice.

Gastos de entre 600 y 700 euros por hectárea

Problemas de encamado

Problemas de encamado

El trigo podría convertirse en los próximos años en una alternativa para muchas fincas que hoy están abandonadas y que, en muchos casos, ya tuvieron trigo en el pasado. «En otro tiempo se sembraba mucho trigo en el monte, mucha gente mayor recuerda eso. Este año nuestra asociación montó un stand en la Feria del Capón de Vilalba, celebrada el pasado mes de diciembre, en la que repartimos pan hecho con la harina que nosotros producimos. Tuvo muy buena aceptación y mucha gente se acercaba a nosotros animándonos a seguir. La gente está cansada de ver las fincas abandonadas», asegura Miguel.

Él sembró este año 5 hectáreas con trigo caaveiro y casi todas eran fincas de monte. Pero la superficie que cultiva con cereal podría aumentar en los próximos años. Sus padres tienen una explotación de 55 vacas de leche en la parroquia de Belesar, en Vilalba, y ya está analizando que alternativas le podría dar a las fincas a medio plazo cuando se jubilen mis padres.

Hay que tener un mínimo de maquinaria para abaratar los costes porque los rendimientos son bajos

«En este momento aún resulta más rentable alquilar las fincas a explotaciones de leche», asegura. «Teniendo a quién hacerlo», matiza, porque «en muchas de las fincas en las que estamos echando cereal no hay muchas alternativas», por lo que afirma categórico que «de tener las fincas a monte a tenerlas produciendo cereal indiscutiblemente es mejor tenerlas produciendo porque la tierra es para producir y no debería haber ninguna tierra sin cultivar y si vas tener que desbrozar una finca todos los años es mejor tenerla con trigo», asegura.

Miguel calcula unos gastos de entre 600 y 700 euros por hectárea entre la preparación de la tierra (arado y un pase de grade de discos), el sembrado, el abonado, los distintos tratamientos fitosanitarios, la cosechadora (el coste está entre los 80 y los 90 euros por hora y una hectárea lleva algo más de una hora cosecharla), el transporte y la limpieza del grano. En su caso logra abaratar los costes porque cuenta con maquinaria para hacer muchos de los trabajos pero asegura que «hay que tener un mínimo de maquinaria porque los rendimientos son bajos y si pagas por todo tiene que ser un año muy bueno para que compense». El cálculo que hace al precio de venta actual es que «todo lo que baje de cosechas de 1.200 kilos por hectárea son pérdidas».

Minifundio y daños provocados por el jabalí

La aprobación de la IGP juega a favor de la recuperación de la plantación de trigo en Galicia; en contra, factores como el minifundio, los destrozos provocados por la fauna salvaje o el encamado por culpa del mal tiempo. «La dispersión y el pequeño tamaño de las parcelas en Galicia es un factor que encarece los costes. En mi caso, no me compensa echar trigo en fincas de menos de tres ferrados (en Vilalba el ferrado equivale a 524 metros cuadrados). A partir de media hectárea comienzas a plantearte trabajarla y de una hectárea para delante empiezas a sacarle rendimiento», afirma Miguel.

La siembra depende en buena medida de muchos factores climatológicos y los años que se retrasa por culpa del mal tiempo los gastos se encarecen: «si se echa en noviembre no hace falta sulfatar contra los hongos, pero echándolo en enero sí», indica.

Las parcelas que están a monte son las mejores para echar cereal porque en ellas el problema de las malas hierbas no se da, pero al mismo tiempo son también las más atacadas por el jabalí

Son necesarios tratamientos también contra las malas hierbas, aunque el trigo autóctono, por su elevada altura, logra un buen asombramiento y compite bien con las malas hierbas. Sin embargo, esta característica del alto talle del trigo gallego, que aporta una ventaja competitiva en este campo, supone al mismo tiempo un problema en otro aspecto, ya que, sobre todo en condiciones de mal tiempo, se produce un mayor encamado, reduciéndose así mucho la productividad de las parcelas.

Danos provocados polo xabarín nunha das fincas da asociación

Daños provocados por el jabalí en una de las fincas de la asociación

Además de por la lluvia, el encamado es provocado muchas veces también por el jabalí. Los daños causados por la fauna salvaje obligan a los productores a cerrar las parcelas con hilo de pastor eléctrico, lo que encarece los costes de producción y desanima a muchos de ellos a la hora de sembrar trigo por el trabajo añadido que supone el cierre de las fincas y su mantenimiento.

«Las parcelas que están a monte son las mejores para echar cereal porque en ellas el problema de las malas hierbas no se da, pero al mismo tiempo son también las más atacadas por el jabalí por la cercanía a los lugares donde se esconde y por la ausencia de otros cultivos», explica Miguel.

Para reducir la presencia de malas hierbas la utilización de nabos es también una buena solución. «El nabo es una de las mejores rotaciones que hay en el caso de parcelas que estaban a monte, porque es el mejor cultivo para hacer tierra vegetal y fijar nitrógeno, que es lo que interesa a la hora de echar el cereal», indica el presidente de Procegal. En su caso ha hecho también rotación con otros cultivos con aprovechamiento forrajero, como por ejemplo un año veza con cebada y otro año veza con trigo.

Adecuada conservación para lograr un precio de venta de unos 55 céntimos por kilo

Foto de grupo dos membros de Procegal no stand que a asociación montou en decembro na Feira do Capón de Vilalba. Miguel aparece na marxen dereita, con chaqueta gris e xersei a raias.

Foto de grupo de los miembros de Procegal en el stand que la asociación montó en diciembre en la Feria del Capón de Vilalba. Miguel aparece a la derecha, con chaqueta gris y jersey a rallas.

La demanda de harina de trigo autóctono por parte de las panaderías está incrementándose y para poder acogerse al etiquetado de la IGP deberán emplear como mínimo un 25% de variedades de trigo del país, por lo que se prevé que la necesidad de trigo gallego siga aumentando en los próximos años.

Ese incremento de la demanda está notándose ya en los precios. El kilo de trigo caaveiro se paga en este momento a unos 55 céntimos y los productores prácticamente tienen la venta garantizada. «La venta de la cosecha de este año la tenemos asegurada, pero el año pasado nos encontramos con problemas para darle salida a la producción y hasta el mes de octubre tuvimos el trigo almacenado», explica Miguel.

La venta de este año la tenemos asegurada pero el año pasado nos encontramos con problemas para darle salida y hasta el mes de octubre tuvimos el trigo almacenado

Este es precisamente uno de los grandes problemas con los que se encuentran los productores de trigo del país. «Dónde y cómo almacenar el grano es una de las graves carencias existentes. El secreto para una buena conservación es hacer una recogida con baja humedad, esa es la mejor garantía para que dure en buen estado», asegura Miguel, pero a veces las condiciones climatológicas en el momento de la recogida no son las idóneas y es necesario hacer una selección de impurezas y un secado previo al sol antes del almacenaje.

En los estatutos de la asociación establecieron que no admitirán trigo con un grado de humedad superior al 16%. «La humedad es el talón de Aquiles del trigo, ese es el secreto tanto para el productor como para quien hace la molienda», afirma. «Este año el mes de agosto vino bastante húmedo al principio pero luego el tiempo fue seco, lo que permitió recoger el cereal en buenas condiciones en el momento de la cosecha», explica.

Acuerdo para suministrar a panadarías de fuera de Galicia

Formato de almacenaxe do trigo desde a recollida até a moenda

Formato de almacenaje del trigo desde la recolección hasta la molienda

Procegal almacena la producción de sus socios en grandes sacas y va moliendo a medida que se producen los pedidos de harina. Por eso, el hecho de contar con un lugar idóneo donde guardar el grano es un aspecto fundamental para los productores. «Hablamos con el Ayuntamiento de Vilalba para dar una segunda utilidad a un antiguo equipamiento educativo como almacén, aunque si el mercado sigue evolucionando de este modo pienso que a las empresas les va a interesar recoger el cereal en el momento de la cosecha y guardarlo en sus propias instalaciones», considera.

En su caso tienen un acuerdo con un molinero de Carballo que cuenta con molino de piedra reconvertido a eléctrico para poder hacer molienda tradicional del grano pero al mismo tiempo poder atender en tiempo y forma los distintos pedidos tanto en verano como en invierno, sin depender del caudal de agua para poder moler, como sucede en los molinos movidos por agua.

La humedad es el talón de Aquiles del trigo, ese es el secreto tanto para el productor como para quien hace a molienda, por eso el momento óptimo de recogida y unas buenas condiciones de almacenaje son vitales

«Vamos moliendo según demanda, para que la harina no pase tiempo almacenada y suministramos tanto a panaderías de Galicia, dos de A Coruña y dos de Lugo fundamentalmente, como a panaderías de fuera de la comunidad, por ejemplo una de Extremadura y otra de Barcelona que hacen pan artesano con semillas autóctonas de distintos puntos del Estado», explica Miguel. Durante el tiempo que tienen el trigo almacenado, Procegal hace una analítica cada dos o tres meses al grano para garantizar que el grado de humedad y el nivel de conservación son los idóneos.

Apoyo del CIAM

Además de contar con la colaboración del Ayuntamiento de Vilalba, que este año les ayudó en la compra de la semilla, Procegal tiene también el apoyo del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (CIAM) en aspectos como la selección de variedades o el intento de reducir la altura de la planta para reducir las pérdidas por encamado e incrementar así la productividad de las fincas.

«Reducir el tallaje es directamente proporcional a reducir los costes, porque reducir la altura implica menos encamado y el encamado temprano merma mucho los kilos obtenidos. Si echas mucho nitrógeno para tener buenas producciones el trigo crece mucho y encama con más facilidad, por lo que para nosotros lograr reducir la altura de la planta sin afectar a su productividad y a la calidad del grano es muy importante, pero es un proceso lento», explica Miguel.

Toda la semilla que utilizan los miembros de la asociación procede de la semilla base que suministra el CIAM. Se trata, por lo tanto, de semilla certificada, por ser la única manera de garantizar el origen y por lo tanto también que la cosecha final sea trigo autóctono. Procegal lleva después un proceso de trazabilidad interna, con registro de los cultivos y de los distintos tratamientos que se efectúan en las fincas para garantizar al cliente final la procedencia de la harina que comercializan.

Primera reunión para poner en marcha la IGP Pan Gallego

Agacal reunion Fegapan

El director de la Axencia Galega de Calidade Alimentaria (Agacal), Manuel Rodríguez, se reunió ayer en el Pazo de Quián con representantes de la Federación Galega de Panaderías (Fegapan) con el objetivo de avanzar en la redacción del reglamento y la constitución del consejo regulador de la recién aprobada IGP Pan Galego. Se trata de la primera reunión que mantiene la Consellería de Medio Rural con los agentes implicados para poner en marcha la Indicación Geográfica Protegida, que fue registrada por el Diario Oficial de la Unión Europea el pasado 20 de diciembre.

Fegapan, la agrupación que promovió el reconocimiento de la IGP Pan Galego, se convirtió así en la primera entidad en analizar el borrador del reglamento que elaboró la Consellería. El director de Agacal y los representantes de las panaderías tradicionales también examinaron la posible composición del consejo regulador provisional en el que, además de los panaderos, deben estar presentes los productores de trigo y los molinos de harina.

Tras la reunión de ayer, la Consellería de Medio Rural mantendrá contactos con otras asociaciones de panaderos, agricultores y productores de harina para poder cerrar en breve un borrador de la orden por la que se aprobará el reglamento de la IGP Pan Gallego y su consejo regulador, así como el nombramiento de un consejo provisional.

Una vez se publique la orden en el Diario Oficial de Galicia (DOG), se procederá a la apertura de los diferentes registros que englobarán los productores de trigo, los molinos y las panaderías. El objetivo es que en este mismo año 2020 se pueda encontrar en el mercado producto identificado con el logotipo de la Indicación Geográfica Protegida Pan Gallego.

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