Claves para reducir la mamitis ambiental en la granja

El veterinario Iván Mato aporta algunas recomendaciones para afrontar la mamitis ambiental en el ganado vacuno y mitigar sus efectos. La salud de la ubre, las vacunas y el bueno manejo son fundamentales para atajar esta infección

Claves para reducir la mamitis ambiental en la granja

Iván Mato, veterinario del Laboratorio Hipra, durante su participación en las jornadas ganaderas en Agolada.

La mamitis sigue siendo la enfermedad que más gastos genera en una ganadería de vacuno de leche, pese a que en los últimos años se ha mejorado y reducido mucho su incidencia en las granjas. Frente a las mamitis contagiosas, que durante los años 90 tenían una gran presencia en las ganaderías, las mamitis de origen ambiental están detrás de la mayor parte de las infecciones mamarias en la actualidad. Conocemos algunas de las claves a tener en cuenta para atajar estas infecciones de la mano del veterinario Iván Mato (Hipra), que abordó esta cuestión en las jornadas ganaderas de Agolada.

En los años 90 predominaban las mamitis contagiosas, que solían cronificar, y hoy son habituales las ambientales

Al igual que evolucionaron las granjas y el manejo tanto de los animales como de la leche en las últimas décadas, la mamitis, aunque sigue teniendo una incidencia destacada en todas las ganaderías de vacuno, también ha cambiado a lo largo de los años. “La mamitis sigue siendo la enfermedad que más pérdidas causa, pero su origen, la problemática que observamos y la manera de combatirla ha evolucionado”, indica Mato.

A finales de los años 90, en las granjas predominaban las mamitis contagiosas provocadas por patógenos Streptococcus agalactiae, Corynebacterium bovis y sobre todo Staphylococcus aureus. Son infecciones que se transmitían de vaca a vaca, de una ubre a otra, por la pezonera de la ordeñadora o las manos de los ganaderos, entre otras vías. Pese a que no solían ser muy graves, tendían a cronificar y suponer un importante problema para el rebaño. Estas mamitis, que acostumbraban a ser subclínicas y no revestir mucha gravedad, provocaban que los recuentos celulares en el tanque de algunas ganaderías no bajasen de las 400.000 células somáticas por mililitro de leche.

Tiempo de la mamitis ambiental

Las mejoras en el manejo y en las instalaciones hicieron que se hayan reducido estas infecciones y que ahora sea más habitual que en la granja las mamitis sean de tipo ambiental. “En estos años se ha mejorado mucho. No es que las mamitis ambientales hayan aumentado, sino que se ha reducido la incidencia de las contagiosas”, explicó el veterinario Iván Mato en el transcurso de las jornadas ganaderas celebradas recientemente en Agolada (Pontevedra).

Evolución de los distintos tipos de mamitis en los últimos 20 años.

Las mamitis ambientales las originan gérmenes como E. Coli y el Streptococcus uberis que viven en las granjas y que aprovechan para colonizar los pezones de las vacas. Aunque, en ocasiones pueden ser graves, suelen ser infecciones de corta duración, a excepción de la mamitis provocada por S. uberis, que puede volverse crónica.

Se espera que este año, el recuento medio de las granjas gallegas se sitúe, por primera vez, por debajo de las 200.000 células somáticas

La mayor parte de las mamitis causadas por E. Coli suelen ser leves, casi el 90%. Mientras, el resto son moderadas y pueden provocar síntomas como fiebres o incluso volverse tóxicas, llegando a poner en riesgo la vida del animal.

A diferencia de lo que ocurría con las mamitis contagiosas, en las ambientales no suele verse afectado el recuento celular en el tanque, a excepción de las provocadas por S. uberis. Así es que, mientras en el 1994 los datos del Laboratorio Interprofesional Gallego de Análisis de Leche (Ligal) mostraban un recuento celular medio que superaba las 350.000 células por mililitro, “todo apunta a que el 2019 será el primer año en el que el recuento celular medio de las granjas gallegas se sitúe por debajo de las 200.000 células”, indica Mato.

Medidas para atajar la incidencia de mamitis

La incidencia de la mamitis se atajó, en parte, por la aplicación del conocido decálogo proporcionado por la National Mastitis Council (NMC). “Buena parte de estas pautas llevan aplicándose en las granjas gallegas mucho tiempo, aunque muchas veces no se haya sido consciente de que se estaba atendiendo a esas recomendaciones”, apunta Mato.

1- Establecer un objetivo para los recuentos celulares. Fueron incrementándose las exigencias hasta situarse por debajo de las 250.000 células por mililitro. Estos objetivos vinieron en muchos casos marcados por la industria y repercutieron en la salud de la ubre del rebaño.

2- Mantener un ambiente limpio, seco y de confort para los animales. Se incidió tanto en el manejo de los animales como en aspectos como las camas.

3- Realizar una rutina de ordeño adecuada que implique procesos de desinfección y de estimulación de la ubre.

4- Instalación y uso apropiado de la maquinaria de ordeño.

5- Registro de datos para facilitar el control de los animales. “Quizás sea uno de los aspectos en los que se precisa seguir mejorando, puesto que aunque tenemos muchos datos de la calidad de la leche, aun es preciso seguir controlando y teniendo registros de los casos de mamitis, sobre todo de los casos clínicos”, apunta el veterinario.

6- Tratamiento de los casos de mamitis clínica. Durante años estuvo tratándose estos casos con antibióticos pero esta tendencia actualmente está cambiando y ya hay muchas granjas en las que se tratan sólo con antiinflamatorios.

7- Utilización de antibióticos intramamarios de secado. “Al igual que se está reduciendo el uso de antibióticos en los tratamientos de mamitis clínica, también se está optando, cada vez más, por un secado selectivo, en el que sólo se tratan los animales que llegan con una infección intramamaria, es decir, con un recuento celular alto”, concreta Mato.

Durante años se ha recomendando el tratamiento de secado a todas las vacas, a modo de prevención cuando predominaban las mamitis contagiosas, pero con la reducción de la incidencia de estas aficiones se está primando otros procedimientos más selectivos y con los que reducir el uso de antibióticos.

8- Medidas de bioseguridad frente a gérmenes contagiosos, sobre todo cuando se incorporan vacas de otras granjas. También se recomienda la eliminación de las vacas crónicas, ya que muchas veces son la causa de que se incrementen los recuentos de células.

9- Monitorización regular de la salud del rebaño.

10- Revisión y actualización del programa.

Pautas preventivas

Junto con estas medidas, Mato incide en que en los últimos tiempos es preciso trabajar cada vez más en la prevención. Para eso, el veterinario apunta distintas medidas a tener en cuenta:

-Realizar un manejo adecuado de los animales para proporcionar unas condiciones higiénicas de la ubre, que contribuyan a garantizar su salud.

-Garantizar unas buenas condiciones para las vacas secas. “Más de la mitad de las mamitis ambientales que se dan en el primer mes de lactancia tienen su origen en el período de secado”, explica Mato.

Evitar que las vacas que salen al exterior tengan acceso a áreas con barro ya que se incrementa el riesgo de patógenos. “El hecho de estar fuera no es garantía para la salud de la ubre ya que si, por diferentes motivos, rematan cobijadas en una zona de lodazal y con una alta concentración de restos fecales, los riesgos se incrementan”, apunta el veterinario.

-Asegurar un buen mantenimiento de la máquina de ordeño para evitar daños en los pezones. “El esfínter del pezón es la primera barrera para estas infecciones”, indica Mato. De ahí la importancia de ofrecer un cuidado adecuado que incluya una rutina de desinfección del pezón y la estimulación para facilitar la bajada de la leche y conseguir que el ordeño sea menos agresivo. También es cada vez más frecuente el uso de tapones intramamarios durante el secado para contribuir a reforzar ese sellado interno y evitar la entrada de infecciones a la ubre.

Las vacunas

Además de un manejo adecuado de los animales, una de las prácticas por las que se está optando para reducir la incidencia de la mamitis son las vacunas, aunque no se llegue a lograr la erradicación completa de los casos en la granja. “Una de las soluciones para atajar la mamitis es estimular las defensas del animal”, explica el veterinario.

“Una de las soluciones para atajar la mamitis es estimular las defensas del animal”: Iván Mato, veterinario

En el caso de la mamitis provocada por E. Coli, el empleo de vacunas está reduciendo la gravedad de las infecciones. De este modo, Mato apunta que se consiguen evitar prácticamente todas las mamitiss tóxicas y severas y los casos registrados son leves o moderados.

La vacunación también reduce en más de la mitad el número de mamitis provocadas por S. uberis como apunta el veterinario. Además, esta reducción de la incidencia de casos lleva pareja una reducción del empleo de antibióticos en un 56%, según los datos manejados por el Laboratorio Hipra.

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