“Los vinos de Beade llegan a American Airlines y a Air Canada”

Entrevista a Ángel González-Vázquez, un joven ingeniero industrial que decidió tomar el relevo en Bodegas Señorío de Beade, situada en una de las zonas vinícolas con más historia de la Denominación de Origen Ribeiro

“Los vinos de Beade llegan a American Airlines y a Air Canada”

Ángel González-Vázquez en uno de los viñedos de Bodegas Señorío de Beade

Beade es un paisaje único en España salpicado de pequeños viñedos en bancales que se extienden por la ladera de los montes hasta el río Avia. Y es que en este pequeño ayuntamiento ourensano la actividad humana gira desde hace cientos de años alrededor de la producción de los vinos del Ribeiro, de cuya riqueza dan testimonio los numerosos pazos, rectorales e iglesias como la de Santa María de Beade.

En este enclave único, en el que en los años 50 del pasado siglo llegaron a producirse hasta 8 millones de kilos de uvas -casi tanto cómo toda la Denominación de Origen Ribeiro hoy en día- se sitúa Bodegas Señorío de Beade, fundada en el año 1987 por la familia González-Vázquez y que es un auténtico motor económico, dando empleo estable a 8 personas en la aldea.

Hoy en día Bodegas Señorío de Beade, con marcas reconocidas como Señorío de Beade o Beade Primacía, sigue apostando por el futuro. Y es que si hace tres décadas fue pionera en el Ribeiro en la recuperación de las variedades de vides autóctonas, hoy sigue teniendo una estrategia a largo plazo mediante la plantación de viñedos propios, con el objetivo es producir ellos mismos el 60% de la uva que transforman.

Hablamos con Ángel González-Vázquez, un joven ingeniero industrial de 31 años que hace diez años decidió tomar el relevo generacional en esta emblemática bodega del Ribeiro.

Vuestros vinos llevan el nombre de Beade por todo el mundo. ¿Viene de muy lejos vuestra relación con el viñedo?
Ya mis bisabuelos vivían aquí en Beade dedicándose al cultivo del viñedo, que entonces se complementaba con la venta de madera de pino. La bodega, como era habitual aquí en el Ribeiro, estaba en el bajo de la casa, y el vino se vendía a granel, sin etiqueta, a gente de Vigo, de Lugo, de Lalín…Era una economía de subsistencia de la que vivían miles de viticultores en el Ribeiro.

Hace 30 años mis padres, Antonio González Pousa y María Zoila Vázquez Sanmarful, fueron capaces de adelantarse a su tiempo y vieron que el futuro del Ribeiro pasaba por vender vino embotellado, de variedades autóctonas y por modernizar los viñedos, intentando superar el minifundio.

“Mis padres fueron visionarios cuando cambiaron el Alicante y el Palomino por las variedades autóctonas”

Fue así como empezaron a sustituir de forma progresiva las cepas de Alicante y de Palomino, variedades foráneas pero muy productivas, por Treixadura, y en menor medida Albariño y Loureira. No fue una decisión fácil porque por aquel entonces la uva de Palomino y de Alicante se pagaba bien y plantar de nuevo suponía quedarte dos o tres años sin producción y sin ingresos. Pero fueron visionarios y la decisión fue claramente acertada.

Empezaron embotellando en el 1988 con la marca “Sol da Portela”, que era de uva Palomino, y en el 1989, a partir de la uva de las variedades autóctonas que habían ido plantando, sacaron al mercado el “Señorío de Beade”.

¿Cuál fue el principal cambio que experimentó la bodega en estos 30 años?
Puede resumirse en que mis padres empezaron cultivando 1 hectárea de viñedo en propiedad, repartida en varias fincas, y hoy tenemos 10 hectáreas en propiedad y tenemos compromisos de compra con proveedores de Beade, que suman otras 25 hectáreas.

Otro dato, si en el 1987 prácticamente el 100% de nuestros viñedos estaban plantados con Palomino y Alicante hoy el 100% de nuestras cepas son de variedades autóctonas: un 80% de Treixadura, un 10% de Loureira y el 10% restante de Albariño, Godello, Mencía y Caíño Tinto.

Eres ingeniero industrial pero decidiste seguir con la bodega familiar. ¿Que te atrae de este sector?
Nací y me crié aquí en Beade y el viñedo forma parte de mi vida. Mis padres me animaron a estudiar y que luego decidiera libremente mi futuro. Estudié Ingeniería Industrial en Vigo y al finalizar decidí seguir con la bodega familiar y seguir viviendo aquí, en la aldea de Beade. La formación que recibí me ayudó mucho, no solo para abrirme miras sino también porque los proyectos técnicos los hago yo, sin tener que pagar a una empresa externa.

“Es una satisfacción como bodega ayudar a que la gente joven pueda vivir de la viticultura”

Estoy muy contento de haber tomado esa decisión hace 9 años: la viña y el vino son una pasión para mí y veo mi futuro y el de mis hijos aquí. Es una satisfacción vivir en comunidad, en la aldea somos pocos vecinos pero nos llevamos bien y en los últimos años hubo gente joven que se incorporó a la viticultura, y nosotros como bodega procuramos echarles también una mano asegurándoles la compra de la uva. La gente que vivimos en el rural tenemos que apoyarnos entre nosotros.

Estáis haciendo un importante esfuerzo en reestructurar y ampliar vuestros viñedos. ¿Por que motivo?
Si en su día mis padres no decidieran reestructurar los viñedos y apostar por las variedades autóctonas y por el vino de calidad hoy no estaríamos aquí.

Lo que estamos haciendo desde hace unos años es ampliar nuestros viñedos propios. Hoy es mucho más fácil comprar fincas porque hay mucha gente mayor que se está jubilando y que no tiene relevo. Es una lástima porque a veces tienen viñedos dimensionados y de los que podría vivir una persona perfectamente.

Hace unos 5 años nos dimos cuenta de que muchos de nuestros proveedores de uva iban a cesar la actividad y fue así como decidimos ampliar los viñedos propios para, como mínimo, el 50% de la uva que procesemos sea producida por nosotros. De hecho, de las 10 hectáreas que tenemos en propiedad, 5 fueron plantadas en los últimos 4 años y para el próximo año prevemos plantar otras 2 hectáreas que adquirimos.

“No empleamos herbicidas desde hace años”

En esta última vendimia producimos en nuestros viñedos unos 120.000 kilos, lo que supuso el 50% de la uva que elaboramos.

Otra reto que tenemos para el futuro en Bodegas Señorío de Beade es ir hacia una producción en ecológico. Creemos que hay que ir hacia una producción más sostenible y desde hace años no empleamos herbicidas y picamos los sarmientos para abonar las viñas. Ahora estamos estudiando empezar a trabajar en producción integrada como paso previo a la ecológica.

¿Notáis que cada vez hay menos viticultores de fin de semana?
Sí, porque con el cambio climático y con las enfermedades que hay en el viñedo tienes que estar pendiente todos los días para lograr cosecha y que la calidad sanitaria de la uva sea excelente.

Como dice el refrán “La vid quiere ver la sombra del dueño”, y conseguir cultiva una buena uva es lo que diferencia a un buen vino.

En Bodegas Señorío de Beade tenéis un amplio catálogo de vinos y derivados ¿Cuáles destacarías?
Nuestro buque insignia es “Señorío de Beade”, un plurivarietal que elaboramos con un 70% de uva Treixadura, un 15% de Godello y un 15% de Torrontés, aunque según el año también le añadimos Albariño y Loureira. De este vino venimos sacando al mercado unas 100.000 botellas en un año normal.

Luego destacaría nuestro “Beade Primacía”, un monovarietal 100% Treixadura que salió al mercado en el 1993 y del que venimos elaborando entre 50.000 y 60.000 botellas.

Además, fuimos pioneros en el Ribeiro en elaborar un vino 100% con Loureira. Es el “Beade 25 autor”, que sacamos al mercado con motivo de los 25 años de la bodega. Empezamos con 1.000 botellas y en esta vendimia sacamos al mercado 4.000 botellas. La Loureira es una variedad con mucho potencial y que produce vinos muy diferenciados, pero al ser de ciclo largo es preciso cultivarlas en laderas soleadas y resguardadas del norte. Es una variedad muy expresiva, suave en boca y con acidez.

“Quien prueba nuestros vinos repite, no hay mejor publicidad”

Por último, destacaría el “Passum”, un vino del que sacamos una edición limitada de 450 botellas de 0,5 litros, y el “Beade Orixe”, un tinto de Mencía, Sousón y Caíño criado 12 meses en barrica y con guarda en botella que sale al mercado con 24 meses. Es un vino elaborado al estilo tradicional: fermentado en cubas de madera y luego envejecido en pipas y que aguanta hasta 10 años en botella sin problema. Este es un vino exclusivo del que sólo quitamos al mercado 1.500 botellas.

Quien prueba nuestros vinos repite. De hecho casi todos los importadores que tenemos probaron nuestro vino en un restaurante y les gustó tanto que se pusieron en contacto con nosotros.

Llegáis a vender fuera el 40% de vuestra producción, incluso en American Airlines y en Air Canada. ¿Como fue la experiencia?
La mayor parte de nuestras ventas están en Galicia y en España, y en este momento vendemos en el extranjero alrededor del 20%. Es cierto que hace dos años exportamos casi el 40% de nuestra producción, gracias en buena medida a que nuestros importadores lograron colocar nuestro vino en los aviones de American Airlines y Air Canada. Fue una experiencia muy positiva y esperamos que se repita en los próximos años.

Una de las conclusiones de esta experiencia es que precisamos tener una cosecha asegurada cada año para poder abastecer a nuestros clientes con garantías.

“Deberíamos vender los vinos gallegos en el extranjero con la marca Galicia y aprovechando el Camino de Santiago”

Otra lección de la que creo que deberíamos aprender es que debemos salir a vender nuestros vinos en el extranjero con la marca Galicia y del Camino de Santiago, porque a un consumidor en China o en Estados Unidos les es muy difícil ya situar España y aun mucho más O Ribeiro o Rías Baixas, pero casi seguro que conoce el Camino de Santiago.

Creo que las Denominaciones de Origen gallegas deberían hacer una promoción conjunta en el extranjero bajo a marca Galicia, y luego darles información a mayores de nuestras variedades y de las nuestras DO´s. Como anécdota que creo que ilustra la situación actual un familiar que tengo en Alemania me envió una foto de una carta de vinos de un restaurante de Berlín. De los vinos españoles aparecían un “Vino Rioja”, un “Vino de Jerez” y luego un “Vino albariño”, haciendo referencia sólo a la variedad, que no se sabe donde se cultivó, pero no a Galicia, y mucho menos a una Denominación gallega.

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