“Los premios a nuestro Godello confirman que la calidad es el futuro para los vinos de Valdeorras”

Marta Sertaje Nogueira es la responsable de exportaciones de Adega A Coroa, la más premiada en lo que va de año en la Denominación de Origen Valdeorras con su godello A Corona cosecha 2016. Nos cuenta los secretos de esta bodega que ya exporta el 50% de su producción.

“Los premios a nuestro Godello confirman que la calidad es el futuro para los vinos de Valdeorras”

Marta Sertaje Nogueira

A Coroa Godello 2016 va camino de convertirse en uno de los vinos gallegos más premiados de este año, tanto a nivel nacional como internacional. Este vino monovarietal de la variedad reina de la Denominación de Origen Valdeorras acaba de ser premiado con la Medalla de Oro en el concurso internacional Mundus Vini de Alemania y con el Bacchus de Oro 2017 en los Premios Bacchus de España.

“Los premios refrendan que nuestra apuesta por la calidad es un acierto y también debería ser la estrategia de futuro para la Denominación de Origen Valdeorras”, asegura Marta Sertaje Nogueira, la responsable de exportaciones de Adega A Coroa, una explotación familiar que emplea a 9 personas de forma directa y que también desde el año 2014 está amparada por el sello de Galicia Calidade.

Marta Sertaje Nogueira nos cuenta los secretos de esta bodega que ya exporta el 50% de su producción y que hizo de la apuesta por la calidad su señal de identidad.

Vuestro A Coroa Godello 2016 está cosechando premios en concursos nacionales e internacionales. ¿Cuál es la clave de este éxito?
Nuestra forma de trabajar es la misma y las variaciones son por la diferente climatología del año. En este sentido, y a pesar de que el año 2016 fue meteorológicamente complicado, a los expertos y al público en general les gustó nuestro vino en el que ponemos todo nuestro esmero. Para nosotros es un orgullo y refrenda que nuestra filosofía de apostar por la calidad más que por la cantidad es la correcta.

En este sentido, sois la única bodega de la DO. Valdeorras que limita su producción por debajo del máximo permitido por el Consejo Regulador. ¿Por qué renunciáis a alcanzar la máxima producción?
En el año 2010 el Consejo Regulador aprobó incluir los vinos certificados por producción controlada. Así, si el Consejo Regulador permite ahora mismo cosechar hasta 12.500 kg de Godello por hectárea, las bodegas que estamos certificadas en producción controlada el máximo permitido son 8.000 kilos por hectárea de viñedo. Fuimos la primera bodega que empezamos con producción controlada en Valdeorras y seguimos siendo la única acogida.

Para nosotros fue una apuesta por la calidad. Tenemos un viñedo relativamente joven, con un promedio de 30 años, y como nuestra filosofía fue obtener calidad, optamos por tener menos producción para lograr los mejores racimos, lo que se traslada al vino, y también ayuda a prolongar la longevidad de las cepas y a mejorar su estado sanitario.

A lo largo de estos años fuisteis ampliando vuestro catálogo de vinos. ¿Cuáles tenéis en este momento en el mercado?
En total comercializamos unas 90.000 botellas al año de las que 75.000 son de A Coroa, un coupage de las uvas de Godello de nuestras parcelas, otras 8.000 son de A Coroa LÍAS; de 200 Cestos, un godello procedente de una parcela de la subzona del Bibei, elaboramos unas 6.000 botellas; y también ofertamos un tinto, Ladeira Vella, procedente de cepas centenarias de Garnacha tintorera, del que sacamos a la venta unas 1.500 botellas.

Desde el año 2002, cuando inauguramos la bodega, hasta el año 2009 estuvimos con una sola marca, A Coroa, y por la propia demanda de los clientes fuimos ampliando nuestro catálogo.

Sois también una de las bodegas de la Denominación de Origen Valdeorras que más vende en el exterior. ¿Cuáles son las claves para acertar en la internacionalización de los vinos en una bodega pequeña como esta?
Ahora mismo vendemos un 50% fuera de España, sobre todo a Estados Unidos y Puerto Rico, y también en Europa a Holanda, Reino Unido, Alemania o Dinamarca, entre otros.

Desde hace tres o cuatro años vemos que Valdeorras y la variedad Godello están de moda. Se apostó desde un principio por hacer las cosas bien y elaborar vinos de calidad y estamos empezando a recoger los frutos.

La clave para la exportación son trabajo, hacer inversiones y tener continuidad. La base parte de cuidar la viña y estar pendiente de ella cada día porque el vino se hace en la viña. En nuestra bodega tenemos 4 personas que están en el campo todos los días y eso es muy importante para que las cepas estén en buenas condiciones y podamos lograr los mejores racimos.

Actualmente contáis con unas 16 hectáreas en producción. ¿Tenéis previsto seguir incrementando la superficie de viñedo?
Logramos situar nuestros vinos en un nicho de mercado de nivel medio alto en el que tuvimos que luchar mucho, porque los comienzos, cuando la variedad Godello no era muy conocida, fueron difíciles.

Nuestra filosofía sigue siendo apostar por la calidad, y el camino recorrido hasta ahora demuestra que fue un acierto. Por eso, de momento vamos a seguir como hasta ahora con producción controlada y apostando por lograr las mejores uvas.

Sois una bodega que también está apostando por el enoturismo, que ya representa una parte importante de vuestras ventas…
Recibimos visitas y formamos parte tanto de la Ruta de los Vinos de Valdeorras como del tren turístico del Inorde, puesto en marcha por la Diputación de Ourense. Nos gusta recibir visitas porque, a parte de que tenemos una bodega con historia y una arquitectura única en la zona que merece la pena visitar, vemos que el boca a boca de la gente que nos visita es la mejor publicidad.

Es decir, comprobamos que las visitas a la bodega son una forma muy importante de promoción y ayudan a que se hable bien de nuestros vinos. Tenemos venta directa en la bodega y también a través de nuestra página web. También enviamos mucho vino a particulares que nos hacen pedidos por teléfono o correo electrónico. De esta forma, la venta directa en la bodega va creciendo año a año y ahora ya representa alrededor de un 15% de nuestras ventas.

Estáis acogidos al sello de Galicia Calidade. ¿Que os aporta?
En el año 2014 decidimos solicitar estar certificados por Galicia Calidade porque aporta un plus y le da un valor añadido a nuestros vinos. La marca Galicia vende fuera y se asocia a calidad y además Galicia Calidade hace una labor de promoción exterior que es muy útil para bodegas pequeñas y medianas.

¿Y como veis el futuro de la Denominación de Origen Valdeorras?
Creo que el futuro de la Denominación de Origen es seguir apostando por la calidad, no por la cantidad, y por las variedades autóctonas, de forma que se reconozca el Godello y el Mencía de Valdeorras por ser vinos diferenciados y asociados a la calidad. Eso es lo que hizo que cada vez más sean las bodegas tanto gallegas como de fuera interesadas en invertir en esta comarca.

A Coroa, una bodega del siglo XVIII situada sobre un castro romano

La bodega A Coroa fue construida cara el año 1750 por una familia de A Rúa que elaboraba vino para comercializar. El emplazamiento se llamaba A Coroa, debido al castro romano sobre el que se situó y que dominaba el valle de A Rúa. Tras una etapa de abandono los actuales propietarios, Ángel López y Roberto Fernández, compraron la propiedad en el año 1999 con la idea de reconstruir la antigua bodega y empezar a elaborar vino de nuevo. Fue un proceso de reconstrucción utilizando materiales tradicionales de la zona como la pizarra y la madera de castaño, y que respetó la arquitectura original, incluida una espectacular cava subterránea que permanece intacta.

En el año 2002 se inauguraron las instalaciones con la filosofía desde el principio de elaborar un vino de calidad apostando por la producción propia y por la variedad autóctona Godello. “Tenemos 20 hectáreas de las que 16 están en producción, repartidas en 9 parcelas en la comarca de Valdeorras y eso nos permite aprovechar diferentes tipos de suelos y de microclimas”, explica Marta Sertaje.

“Tenemos 9 viñedos repartidos por las distintas subzonas de la DO para aprovechar los diferentes microclimas y suelos”

Así, las parcelas varían entre las ubicadas en la subzona del río Sil, donde predominan los suelos pizarrosos, mientras que en la subzona del Bibei los suelos son graníticos y con más altitud, lo que permite elaborar unos vinos diferentes, más minerales, y con acidez más marcada debido a la mayor altitud. En esa subzona, en Lentellais, en el ayuntamiento de O Bolo, una zona granítica, fue donde la bodega A Coroa adquirió hace cuatro años una viñedo de 1,5 hectáreas. En una parte, en la Finca denominada 200 Cestos, por ser esa la producción que daba, elaboran este vino de pago a partir de cepas de godello con entre 60 y 70 años, mientras que otra parte de la parcela son bancales abandonados que recuperaron y replantaron.

También cuentan con una parcela, O Rasedo, con cepas centenarias de Garnacha Tintorera y de la que elaboran unas 1.400 botellas del su “A Coroa Ladeira Vella”, un vino único con una importante estructura y 14 grados de alcohol.

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