Estrategias que siguen en Portugal para reducir el uso de fitosanitarios en el viñedo

El incremento de los costes de producción o la falta de mano de obra son algunos de los condicionantes por los que se emplean los herbicidas en muchos viñedos en la zona del Duero, sin embargo están trabajando en alternativas sostenibles y rentables. Conocemos algunas de estas propuestas

Estrategias que siguen en Portugal para reducir el uso de fitosanitarios en el viñedo

Aplicación de tratamientos fitosanitarios en viñedos de la cuenca del Duero. Foto: F. Gonçalves.

Uno de los retos actuales de la viticultura es reducir el uso de fitosanitarios en las plantaciones. Conseguir este objetivo resulta más complicado en aquellos viñedos con bajas producciones y cuando las alternativas suponen un incremento de los costes.

Esta es la realidad que tienen, por ejemplo, en el Valle del Duero, en Portugal, una de las regiones portuguesas en las que mayor cantidad de fitosanitarios se emplean en el viñedo y donde la Asociación para el Desarrollo de la Viticultura Durinese (Advid), entidad gestora del Cluster de la Vid y del Vino está trabajando en el proyecto Vinovert, junto con los viticultores, para reducir el empleo de tratamientos fitosanitarios.

Una de las medidas por la que optan es contar con una cubierta vegetal biodiversa que ayude a reducir la incidencia de las plagas, promoviendo su control a través de métodos mecánicos (corte y laboreo) además de testar el pastoreo con animales. Entre las dificultades que encuentran para reducir el uso de fitosanitarios, sobre todo de herbicidas, figuran el incremento de costes que pueden implicar algunas alternativas debido a que el terreno también limita las opciones, así como la falta de mano de obra y de relevo generacional en el viñedo.

“Se precisa encontrar un equilibrio entre la sostenibilidad ambiental, social y la económica para los viticultores”

“Tenemos que encontrar el equilibrio entre prácticas que sean más respetuosas con el medio ambiente y una viticultura que siga siendo rentable para los productores. Se precisa de una sostenibilidad ambiental, social y económica”, concreta Cristina Carlos, directora técnica del Advid, y que expuso recientemente su aportación al Proyecto Vinovert, en el que participan distintas entidades internacionales, y que fue presentado en la Bodega Martín Códax, de Cambados, otro de los socios participantes.

Desde el Advid, centraron los esfuerzos en disminuir el empleo de herbicidas, puesto que ya llevaban tiempo reduciendo el uso de insecticidas para atajar las principales plagas del viñedo. La reducción de las lluvias en los últimos años, uno de los problemas más importantes que afrontan los viticultores, ha reducido el incidencia de hongos.

Evolución de las ventas de herbicidas en Portugal.

Evolución de las ventas de herbicidas en Portugal.

Carlos apunta que los planes nacionales para emplear menos pesticidas también contribuyeron a reducirlos. Así, en el 2015 y 2016, de promedio, se realizaron 4 o 5 tratamientos para el mildiu, y en el 2017 se vieron reducidos a 3. Aunque no siempre se mantienen en cifras tan bajas ya que, en el 2018 se incrementó hasta los 7 o 9 tratamientos, debido a la gran presión de mildio que tuvieron. “Los viticultores están muy concienciados con la reducción de pesticidas pero el uso de herbicidas está aún extendido por las propias condiciones de la viticultura en estas zonas”, concreta Carlos.

Dificultades para reducir los herbicidas en zonas con pendiente

En la región del Duero, en la que la ADVID apoya técnicamente alrededor de 200 viticultores con unas 6.000 hectáreas de viñedo, buena parte de las viñas están situadas en zonas de pendiente, donde abundan las terrazas de tierra, que además cuentan con una protección especial.

Viñedo en socalcos en la ribera del río Duero, en Portugal.

Viñedo en terrazas en la ribera del río Duero, en Portugal.

En estas zonas, el control de la cubierta vegetal de forma mecánica se vuelve más difícil, prácticamente imposible en algunas terrazas, y resulta muy costosa de ahí que, en esas condiciones especiales opten por el empleo de los herbicidas. También los emplean por su eficacia a la hora de erradicar algunas especies de más difícil control como el ‘Quercus coccifera’, las mimosas o las zarzas.

Sobre todo, el uso de los herbicidas es una alternativa frente a la escasez de mano de obra que se registra en esta zona y una manera de reducir los costes de producción, pero pese estos condicionantes, están desarrollando distintas alternativas más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.

Estrategias para reducir el uso de herbicidas

En el Advid están proponiendo diferentes opciones para reducir o aprovechar la cubierta vegetal en beneficio de los viñedos y evitar aplicar herbicidas. Recogemos algunas de las alternativas que están probando y que recogieron en un manual de buenas prácticas:

Adaptar los viñedos a la mecanización. Aunque deben preservar las terrazas, es fundamental que la renovación del viñedo y las nuevas plantaciones se hagan posibilitando el empleo de maquinaria adaptada, para así reducir el empleo de los herbicidas.

En algunos casos basta con separar el viñedo un mínimo del talud para que se puedan introducir máquinas especiales con las que eliminar la vegetación. Esta adaptación del viñedo permite también reducir los costes y la huella ambiental que provoca el empleo de herbicidas. Además, al conservar la cubierta vegetal también se hace un mayor control de la erosión.

Implementar las cubiertas vegetales, donde sea posible. Muchas veces, la cubierta vegetal no tiene porque suponer un problema para el desarrollo del viñedo. Para evitar una eventual competencia con el viñedo y para reducir el riesgo de incendio, es fundamental analizar y monotorizar la cubierta vegetal para identificar las especies que pueden suponer un obstáculo para el viñedo de aquellas que incluso resultan beneficiosas.

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Cubierta vegetal y seto con vegetación específica para controlar la incidencia de plagas en un viñedo portugués.

“Las cubiertas vegetales promueven el incremento de las características físico-químicas y biológicas de los suelos, por eso donde sea posible es beneficioso mantenerlas ya que también son una herramienta útil contra la erosión”, concreta Cristina Carlos.

A la hora de cuidar la cubierta vegetal, en Portugal están sembrando distintos tipos de vegetación que sea beneficiosa para el viñedo, en función de sus necesidades. Así, dependiendo de las caracteristicas que pretenden mejorar en el suelo, los viticultores han probado con diferentes especies, como la avena o altramuz amarillo ‘Lupinus luteus’ para compensar y equilibrar las necesidades del viñedo.

El hecho de contar con una cubierta vegetal controlada en el viñedo propicia que se incremente la biodiversidad funcional, al favorecer la presencia de diferentes especies tanto vegetales como animales. Esto puede resultar beneficioso tanto para la germinación del viñedo como para el tratamiento de plagas, al contar con insectos que pueden contribuir a controlarlas.

Empleo de diferentes cubiertas inertes (mulching). Están probando distintas coberturas naturales para la línea de la viña que funcionan como sustitutos del empleo de herbicidas al pie de la cepa. Entre las alternativas que manejan se encuentra el uso de cáscara de pino, paja, restos de la vid o incluso piedra.

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Distintas cubiertas vegetales empleadas para reducir el empleo de herbicidas en el viñedo.

Todos estos métodos impiden que crezca la hierba y al mismo tiempo también reducen la radiación solar directa en la tierra, incrementa la temperatura y favorece la infiltración del agua en el suelo. “La reutilización de restos de la poda de la vid o escobajo en la cobertura de la entrelínea del viñedo es una apuesta por la economía circular”, apunta Carlos.

Laboreo con animales. Otra de las opciones que aún perviven y que también son alternativas frente a los herbicidas es el laboreo de la tierra con animales, principalmente con caballos que pueden acceder a zonas de pendiente donde resulta más complicado hacerlo con maquinaria.

Desbroces mecánicos. Están apostando por cortar el exceso de vegetación con maquinaria adaptada en aquellas zonas en las que sea posible, ya que los propios restos del desbroce favorecen también el control de la vegetación.

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Ovejas con los collares inteligentes paciendo en el viñedo. Foto: Pedro Goçalves.

Uso de pastoreo. En Portugal también están optando por métodos biológicos de control de la hierba, empleando animales, que combinan con otras alternativas. Uno de los más usados es el pastoreo de ovejas durante el período de descanso de la vid, práctica usada tradicionalmente en ciertas partes de la región. Así, cuentan con un proyecto de investigación, Projeto SheepIT, en el que desarrollaron unos collares que colocar a las ovejas con los que evitar que el animal termine comiendo también en la vid permitiendo que controle la cubierta vegetal durante el ciclo vegetativo.

Aplicación selectiva de herbicidas. Otra de las alternativas que proponen es testar sistemas inteligentes para la aplicación de los herbicidas, de modo que se apliquen solo en aquellas zonas donde sea preciso. Para eso precisarían contar con aplicadores con sensores, lo que permite reducir las dosis de herbicidas.

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