“Crego e Monaguillo nació de la pasión por el vino y de la gratitud a seres queridos”

Entrevista a Asunción Rodríguez, copropietaria de la bodega Crego e Monaguillo, de la Denominación de Origen Monterrei. El próximo año van a plantar 9 hectáreas más de viñedo de variedades tintas porque asegura que “el futuro de los vinos de Monterrei está en los tintos”

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“Crego e Monaguillo nació de la pasión por el vino y de la gratitud a seres queridos”

Asunción con dos de los vinos emblemáticos de Crego e Monaguillo

La bodega Crego e Monaguillo es un ejemplo de éxito de emprendimiento en el rural y un referente de la calidad de los vinos gallegos: pasaron de elaborar 8.000 botellas en el 2003 a cerca de 1 millón el pasado año 2016, dando trabajo permanente a 14 personas en la comarca de Monterrei. El secreto: la pasión y la honestidad por ser fieles a los clientes y a un compromiso con el territorio.

El mismo compromiso que inspiró a uno de sus fundadores: el padre paúl Ernesto Atanes, capellán de la comunidad gallega y española en Londres durante 43 años, que quiso hacer algo por su aldea natal, A Salgueira, situada en la montaña de Verín. Así, a comienzos del 2000 le echó una mano a su ahijado, Ernesto Rodríguez “Tito”, que también hacía de monaguillo cuando oficiaba en la aldea durante sus visitas. Juntos comenzaron a recuperar los viñedos de la zona y así nació la bodega Crego e Monaguillo, un símbolo de la recuperación de la viticultura en Galicia y que este 2017 cumple 15 años.

Hablamos con Asunción Rodríguez, hermana de “Tito”, y que dejó su trabajo de funcionaría para sumarse al proyecto de Crego e Monaguillo.

¿Como nació la bodega Crego e Monaguillo?
El impulsor de la bodega fue mi hermano “Tito”, pero claro está que la figura de Ernesto Atanes fue fundamental, sobre todo en los inicios, dando a conocer y haciendo una labor comercial de nuestro vino en Londres y en todo el Reino Unido.

Eso explica que Crego e Monaguillo fue un poco a contracorriente, ya que primero empezamos a vender en el extranjero y después en el mercado nacional. La bodega se creó en el año 2002, si bien es cierto que la primera cosecha salió al mercado en el 2003. La proyección de la bodega y de la marca en estos 15 años fue muy importante y se ejemplifica con solo un dato: el primer año elaboramos 8000 botellas de vino y en 2016 sacamos al mercado alrededor de 1 millón de botellas.

El padre de Ernesto Atanes y nuestro padre tenían una relación de amistad, además de vecinos. Ernesto fue nuestro padrino y siempre fue cómo de la familia para nosotros. Cuando pusimos en marcha a bodega la única “imposición” que pidió fue que estuviese en nuestra aldea natal, y por eso aquí estamos.

Como cualquier empresa en el sector primario, los inicios fueron duros. A comienzos del 2000 estaba realizándose la reestructuración de los viñedos en la comarca de Monterrei, sustituyendo los viejos “bacelos” por nuevas plantaciones con variedades autóctonas. “Tito” reestructuró tanto los viñedos del “Crego” como los de mi familia, y con el tiempo también fuimos alquilando viñedos de vecinos que por la edad y por la falta de relevo generacional no eran capaces de cuidarlos.

El año 2006 fue un punto de inflexión para la bodega. ¿Por que?
En ese año nos concedieron el premios al mejor vino blanco de Galicia, y fue un antes y un después porque le dio un empuje muy importante tanto a la bodega como a la marca. Se incrementó a partir de ahí mucho la demanda de nuestros vinos y comenzamos a hacer nuevas plantaciones.

“Con la evolución de la demanda de los vinos de Monterrei en unos años va a ser difícil comprar uva”

De hecho, en estos dos últimos años en la Denominación de Origen Monterrei nos dimos cuenta de que no tenemos exceso de uva, al contrario. Por eso, en este próximo año 2018 haremos dos plantaciones propias de 9 hectáreas en Mourazos y Vilamaior para asegurarnos el suministro, porque vemos que con la evolución de la demanda de los vinos de Monterrei en unos años va a ser difícil conseguir uva.

¿Cuanta superficie de viñedo trabajáis y como son los terrenos?
Entre propias y alquiladas debemos estar en torno a las 40 hectáreas. Además, tenemos una empresa de servicios que se dedica al sector vitivinícola y que lleva unas 20 hectáreas de viñedo. A mayores, compramos uva a viticultores de la zona con los que tenemos una relación ya estable y a los que asesoramos.

En cuanto a la localización, nuestras viñas están en prácticamente todos los ayuntamientos de la Denominación de Origen. Así, tenemos viñas en el valle, en laderas y en la montaña. Estas últimas fueron las que nos salvaron en los dos últimos años, porque este año casi no sufrieron los efectos de las heladas y el año anterior aguantaron mucho mejor las lluvias de septiembre porque, a diferencia de las vides del valle, en la montaña las uvas aun no estaban maduras. Intentamos mantener ese equilibrio porque a pesar de que en la montaña hay minifundio y las viñas están rodeadas de monte, con el riesgo en caso de incendio forestal que eso supone, entendemos que es buena zona de viñedo.

“La Denominación de Origen Monterrei tiene mucho margen para crecer en los vinos tintos”

¿Como son esas nuevas plantaciones que vais a realizar en 2018?
Monterrei fue al inicio conocida por sus vinos blancos, sobre todo el Godello, pero creo que su mayor potencial y donde tenemos una carencia es en las variedades tintas, ya que muchos de estos viñedos se arrancaron con las reestructuraciones. Sin embargo, la demanda de vinos tintos de Monterrei está casi a la par que la de blancos y creo que la tendencia irá a más.

Por eso, las nuevas plantaciones que vamos a hacer son íntegramente de variedades tintas y quizás un poco abandonadas, como la Sousón, el Caiño Tinto o el Brancellao, que durante la reestructuración de los viñedos la gente dejó de lado porque creían que no iban a dar una producción tan alta y constante. Sin embargo, creo que tienen un potencial fabuloso, de hecho llevamos dos años sacando al mercado una edición limitada de un vino elaborado con Sousón como variedad principal y para mí quizás es uno de los mejores vinos de la bodega.

A titulo personal creo que el futuro de Monterrei está más en los tintos que en los blancos, porque en Galicia seguimos demandando tintos de fuera y es un hueco que podemos cubrir nosotros. En blancos tenemos que competir en precio con los del Ribeiro o los de Rías Baixas y en tintos solo habría una competencia sana con los vinos de la Ribeira Sacra y quizás también de Valdeorras.

¿Que variedades tenéis hoy por hoy en el mercado?
En la actualidad tenemos como variedad principal en blancos la Godello y en tintos la Mencía. En blancos también tenemos algo de Dona Branca, una variedad propia de Monterrei, pero que la gente arrancó porque consideraba que tenía mucho problema de botritis. Sin embargo, es una variedad que, si es año bueno, como fue el 2015, su uva aporta muchos matices. Y en tintos contamos con algo de Mencía y de Araúxa o Tempranillo.

En cuanto a nuestro mercado, hoy por hoy el 70% de nuestra producción la vendemos en Galicia, y el 90% de las variedades tintas las vendemos en la comunidad. Vendemos también vino tinto para Madrid y Valencia y en el norte de España. Exportamos al principio bastante, pero ahora nuestra cuota de exportación estará en el 15%. De momento tenemos nuestra producción prácticamente vendida y no queremos arriesgar en mercados nuevos en los que se valora más el precio que la calidad.

¿Qué tipos de vinos tenéis en el mercado?
Los dos vinos estrella son Crego e Monaguillo Godello, que lleva un pequeño porcentaje de Treixadura, y Crego e Monaguillo Mencía, que lleva algo de Araúxa. Son los dos vinos principales de la bodega, con 400.000 botellas elaboradas el pasado año de cada uno de ellos.

De la vendimia 2015 sacamos al mercado un monovarietal de Dona Branca, procedente de cepas viejas, y que solo decidimos elaborar en años de buena cosecha, y nos sorprendió lo bien que aguanta en botella. Como ya dije, es una variedad delicada, muy sensible a la botritis, que le ataca justo en la fase final, cuando caen lluvias entre la maduración y la vendimia.

También elaboramos un blanco que es una mezcla entre 40% Albariño y 60% Treixadura. Además, sacamos al mercado un tinto que lleva como variedad principal uvas de Sousón, con algo de Caiño y de Bancellao, y que está siendo un descubrimiento, porque es un vino con más capa y estructura que el elaborado con uva de Mencía. En todo caso, son ediciones limitadas, con un máximo de 15.000 botellas.

Y luego elaboramos el tinto Father 1943, en homenaje al año de nacimiento de Ernesto Atanes, nuestro padrino y cofundador de la bodega. Es un vino sorprendente, elaborado con las mejores cepas de las variedades Mencía (80%) y Arauxa (Tempranillo) (20%) con un paso por barrica de roble francés de seis meses

No todas las variedades salen todos los años y el 2017 va a ser un año complicado, a pesar de que la calidad al final compensó la falta de producción. Pero la bajada de producción está ahí: entre un 40 y un 50% por lo que va a ser un año complicado para la bodega y para la DO Monterrei.

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Precisamente ¿Cómo encaráis en Crego e Monaguillo esta reducción importante en la cosecha de uva este año por consecuencia de las heladas de abril?
Creo que tenemos que mirar a largo plazo y no podemos tirar por la borda el trabajo que llevamos hecho en los últimos 20 años. Este año va a ser complicado porque el mercado nos va a demandar un producto que no tenemos: estábamos aumentando en unas 700.000 botellas al año en el conjunto de la Denominación de Origen Monterrei y vamos a perder un 40% de producción, por lo menos, por lo que no podremos abastecer a nuestros clientes. Sin embargo, creo que tenemos que ser todos inteligentes y mirar a largo plazo, y no ser cortoplacistas.

“Ante la bajada de producción debido a las heladas, todos debemos mirar a largo plazo y mantener la calidad de los vinos de Monterrei”

En este sentido, tenemos que mantener que detrás de cada botella de Monterrei tiene que haber una calidad contrastada. Como Crego e Monaguillo, si no podemos quitar este año 1 millón de botellas al mercado, serán 500.000 y si consideramos que no tiene calidad suficiente para una primera marca no tendremos problema en sacar una segunda. Espero que todos hagamos lo mismo.

Vuestra bodega es un ejemplo de creación de empleo en el rural y de que en la viticultura hay futuro…
Durante todo el año empleamos a 14 personas y en la vendimia, en la poda o en la poda en verde, que aquí llamamos manfoña, aumenta mucho el número de contratados.

Tengo cada vez más claro que el futuro de la comarca de Monterrei pasa por el sector primario. Pero me preocupa mucho la climatología y el cambio climático, cuyos efectos en forma de sequía, granizadas…etc., ya están aquí.

En este sentido, creo que es una pena lo que pasó en el 2017 porque en Monterrei se había empezado a creer que se podía vivir de la viticultura. Sigo creyendo que se puede vivir del campo si las cosas siguen como hasta ahora. Solo hay que ver esto hace 10 años y ahora cuando no hay ninguna viña abandonada en Monterrei, y con viticultores que cobran la uva a buen precio y en tiempo y forma. La viticultura genera muchos puestos de trabajo directos e indirectos, sirva como ejemplo que en este pueblo de A Salgueira, de 25 vecinos, de los que 7 trabajan en la bodega.

¿Como ve el futuro de la bodega en los próximos años? ¿Que proyectos tienen en marcha?
La aspiración de la bodega no es seguir creciendo sino mantenernos y fidelizar a los clientes y no decepcionarlos. La gente viene aquí a visitar nuestra bodega y nos preguntan dónde está el secreto para pasar en 15 años de 8.000 a 1 millón botellas y de 25 metros cuadrados de bodega cuando empezamos a los 5.000 que tenemos hoy. Creo que el secreto es el día a día y no defraudar al cliente. Y la gente quiere ponerle cara al vino, conocer las personas que están detrás de cada botella, y que les dediques tiempo, y escuchar la historia que está detrás de la bodega.

“Más que crecer, la aspiración de Crego e Monaguillo de cara a el futuro es fidelizar a los clientes y no decepcionarlos”

En este sentido, creo que el enoturismo es un complemento ideal pero hay que dedicarle tiempo y estar dispuesto a hacer ese esfuerzo personal.

¿Que te apasionó más de este trabajo para dejar un puesto bastante más cómodo como funcionaria?
A mí me llamó fundamentalmente la gratitud. Ernesto Atanes, el Crego, aunque no era mi padre era como si lo fuera y, sin decírmelo, quería que yo estuviera aquí, y cada vez que venía a la bodega era algo gratificante para él.

Para mí este trabajo es apasionante, y evidentemente que tienes días malos, como el día después de la helada del 25 de abril, que para toda la gente de esta comarca fue horroroso. Pero también tienes días de muchas satisfacciones, de gente que te visita y te da las gracias por el trabajo que estás haciendo.

Desde luego que estaría más cómoda como funcionaria en la Fiscalía en Vigo. Pero hay cosas que hay que hacer en la vida, y lo que motivó y me motiva fue el sentimiento de gratitud con Ernesto y con toda la gente que valora nuestro trabajo. También la responsabilidad por todas las personas que dependen de nosotros, tanto empleados, como viticultores, clientes y proveedores.

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