Consejos para realizar correctamente el deshojado de la viña

El deshojado es una técnica que permite aumentar la calidad de la uva y mejorar el estado sanitario de la vid. Emilia Díaz Losada, técnica de la Estación de Enoloxía e Viticultura de Galicia (EVEGA), y Mar Vilanova de la Torre, investigadora de la Misión Biológica de Galicia-CSIC ofrecen las claves para realizarlo correctamente

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Consejos para realizar correctamente el deshojado de la viña

Deshojado tardío de la vid

El deshojado es una técnica que se ha vuelto imprescindible en el viñedo ya que permite aumentar la calidad de la uva y mejorar el estado sanitario de la vid. Emilia Díaz Losada, técnica de la Estación de Enoloxía e Viticultura de Galicia (EVEGA), y Mar Vilanova de la Torre, investigadora de la Misión Biológica de Galicia-CSIC ofrecen las claves para realizarlo correctamente.

Emilia Díaz Losada (EVEGA): “El deshojado ha de realizarse en la cara expuesta al este y evitar los deshojados profundos”

¿Cuales son los momentos indicados para realizar el deshojado en el viñedo?
Hay que matizar que hoy en día se puede hablar de distintos tipos de deshojado, que tienen distintas finalidades.

El deshojado precoz se realiza en época de floración con la finalidad de disminuir producción y aumentar calidad de cosecha. En este momento todas las hojas basales tienen todavía elevada actividad fotosintética. Con su eliminación estamos disminuyendo la disponibilidad de azúcares por la inflorescencia y, por tanto, puede disminuir tanto el cuajado como el tamaño de la baya, y por tanto la compacidad de los racimos. Este deshojado está indicado en viñedos muy productivos, y nos evitaría tener que recurrir a un aclareo de racimos cuando lo que queremos obtener una vendimia de alta calidad.

El deshojado tradicional, que muchos viticultores realizan, sobre todo en las zonas frescas como Galicia, consiste en la eliminación de las hojas basales próximas al racimo, entre 2 y 4 desde cerrazón del racimo hasta vendimia. La finalidad de este deshojado puede ser doble: por una parte mejorar la aireación reduciendo la incidencia de enfermedades criptogámicas, e incrementar la eficacia de aplicación de los productos fitosanitarios, ya que se favorece su contacto con los racimos. El otro objetivo es mejorar la calidad de la uva, especialmente un aumento del color y de la tipicidad aromática, además de facilitar la vendimia.

En función del fin perseguido se ha de realizar en una época u otra. Si se persigue una finalidad sanitaria debería realizarse desde la fase de cerrazón del racimo. Esto es adecuado en viñedos vigorosos con mucha densidad de vegetación y en variedades con racimos muy compactos.

En viñedos poco vigorosos, en los que la densidad foliar sea limitada, es necesario mantener la masa foliar para su adecuado desarrollo por lo que si se realiza deshojado deberá realizarse iniciado el envero, cuando las hojas basales van perdiendo su mayor capacidad fotosintética.

El deshojado tres semanas antes de vendimia no produce malos efectos ya que las hojas basales presentan una actividad fotosintética que es prescindible, y puede aumentar el rendimiento de los vendimiadores de un 20 a un 40%.

“En Godello el deshojado debe ser mínimo”

Este deshojado puede incrementar la concentración de los azúcares debido a la pérdida de agua producida por el incremento de transpiración de la baya; puede disminuir la acidez, en particular del ácido málico, favorecida por un microclima más luminoso de los racimos; y el color de las bayas se puede ver favorecido. Por otra parte se produce una aireación de los racimos que sobre todo en racimos compactos actúa como una medida preventiva frente a botrytis.

¿Como y cuando debemos realizarlo?
El deshojado ha de realizarse en la cara expuesta al este. Así los racimos quedan expuestos al sol de la mañana, menos nocivo que el del mediodía y de la tarde. Y es que los fuertes golpes de sol pueden dañar las bayas produciendo quemaduras y deshidrataciones. Hay que tener en cuenta el tipo de variedad cultivada. Así, en variedades como Godello, sensibles a las  quemaduras, el deshojado debe ser mínimo, de forma que los racimos queden en cierta medida protegidos.

¿Que relación debe haber entre la masa foliar y la producción?
Hay que decir que son muchos los factores (suelo, clima, sistema de cultivo, sistema de conducción y poda, insolación, genotipo etc.) que en interacción condicionan la producción y calidad de la uva, siendo difícil atribuir a cada uno el efecto único que puede tener sobre el resultado final.

En principio, una mayor superficie foliar total va asociada a una mayor capacidad fotosintética, pero a medida que va aumentando, va aumentando la densidad foliar. Así, una mayor densidad foliar conlleva un peor microclima en la zona de racimos y una menor tasa fotosintética de las hojas interiores por su baja iluminación. Un microclima interior sombreado, conlleva una menor actividad fotosintética de las hojas interiores, menor fertilidad de las yemas y peor maduración.

 “Hay que evitar los deshojados profundos”

La relación entre la superficie foliar total y superficie foliar externa (LAI/SA) es un buen índice que nos permite una apreciación de cual debería de ser la densidad de hojas o porosidad del sistema, para un adecuado desarrollo. Se recomienda de manera general una relación de 1,5 o bien unas 4-5 capas de hojas en el caso de los sistemas verticales. Distintos estudios muestran que superficies de 1m2 a 1,5 m2 de superficie foliar serían las más adecuadas para producir un Kg de uvas, en formaciones en espaldera. Si bien es necesario remarcar que los factores edafoclimáticos y varietales del viñedo pueden variar estos valores generales.

¿Cuales son los errores más comunes que consideras que se realizan en el deshojado?
Existen ciertas zonas en las que se realizan deshojados muy profundos, sin beneficio alguno ni para la planta ni para la calidad de la cosecha y con un importante coste económico.

Y la realización de deshojados en la cara más expuesta al sol, que no lleva más que a quemaduras en los racimos por posibles golpes de sol.

Mar Vilanova de la Torre (Misión Biológica de Galicia-CSIC): “Con el deshojado precoz hemos logrado un 30% menos de incidencia de botrytis en la variedad Loureira”

¿Cuales son las prinicipales ventajas del deshojado precoz?
El sector vitivinícola requiere un control de la producción que disminuya los excedentes y produzca un aumento de la calidad de uva. Es bien conocido que modificaciones en la vegetación repercuten en cambios significativos en el rendimiento y la composición de la uva.

El control del ratio hoja:fruto, es básico para la ejecución de prácticas culturales destinadas a la obtención de fruta de mayor calidad. Para ello, en la última década se han desarrollado nuevas técnicas en viticultura dirigidas a gestionar los rendimientos con el objetivo de mejorar la calidad de la uva y el vino. Entre estas nuevas técnicas, cabe destacar el deshojado precoz de la vid.

No se puede confundir el deshojado precoz con el deshojado clásico. Sus objetivos son muy diferentes y también la época en que se realizan.

El deshojado precoz es una técnica vitícola pionera e innovadora desarrollada en Italia. Su principal objetivo es la regulación de la producción de uva y la mejora de la calidad de la misma. Los efectos del deshojado precoz, llamado así porque se realiza alrededor de la floración, son muy diferentes del deshojado clásico o tradicional que es más tardío. Con el deshojado precoz al eliminar las hojas basales en floración, que son la principal fuente de carbohidratos, se provoca una menor tasa de cuajado, obteniendo racimos con menor numero de bayas y de menor tamaño reduciendo así el rendimiento, y consiguiendo una cosecha generalmente de mayor calidad.

“El deshojado precoz es una alternativa económicamente competitiva a las costosas prácticas manuales tradicionales, como el aclareo manual de racimos”

Una gran ventaja de esta práctica es que al conseguir racimos con menor numero de bayas, estos son más porosos y por lo tanto están más aireados, lo que reduce significativamente la incidencia de enfermedades criptogámicas como la Botrytis.

Nuestra experiencia en Galicia con la variedad Loureira ha sido de reducción de un 30 % la incidencia de Botyitis, con la consecuente disminución del número de tratamientos.

Otra ventaja es que esta técnica es su fácil mecanización pudiendo resultar una alternativa económicamente competitiva a las costosas prácticas manuales tradicionales, como el aclareo manual de racimos. En cuanto al número de hojas a eliminar se recomienda entre 6 y 8 hojas basales.

¿Que destacarías del deshojado clásico?
El deshojado clásico es una de las operaciones en verde más frecuentemente utilizada en la viticultura. Habitualmente se realiza entre el cuajado y el envero, en condiciones de elevada densidad foliar. Consiste en suprimir las hojas basales de los pámpanos con el objetivo de mejorar el microclima del racimo incrementando la exposición de los frutos.

Como consecuencia de esta mayor exposición solar, este deshojado también mejora la coloración y la calidad aromática de las bayas. Igualmente, al eliminar parte del follaje de la planta, esta práctica facilita la vendimia manual e incrementa la eficacia de los tratamientos fitosanitarios.

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