“Para fijar población en el campo los ayuntamientos debemos ofrecer servicios para la infancia y los jóvenes”

Entrevista a Secundino Fernández Fernández, trabajador de la Oficina Agraria Comarcal de Viana do Bolo y alcalde de este ayuntamiento. Defiende la necesidad de mantener los servicios públicos en el rural y la labor de asesoramiento de los trabajadores de las Oficinas Agrarias para que haya incorporaciones al campo

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“Para fijar población en el campo los ayuntamientos debemos ofrecer servicios para la infancia y los jóvenes”

Secundino Fernández Fernández, trabajador de la Oficina Agraria Comarcal de Viana do Bolo y alcalde de este ayuntamiento

Secundino Fernández Fernández, natural de A Pobra do Burón (A Fonsagrada) es desde el 2015 alcalde del municipio ourensano de Viana do Bolo, donde también ejerce como trabajador de la Oficina Agraria Comarcal desde hace 15 años.

Dos responsabilidades que hacen que este ingeniero de Montes, además de ingeniero Técnico Agrícola, tenga un punto de vista privilegiado sobre el papel que deben desempeñar las administraciones locales para ayudar a frenar la despoblación del rural así como una de sus causas, la pérdida de activos en el sector agroganadero.

Además de alcalde, eres trabajador de la Oficina Agraria Comarcal de Viana do Bolo. ¿Hay dinamismo en el sector agroganadero en esta comarca?
Llevo 15 años trabajando en esta Oficina Agraria Comarcal, y estamos hablando de la provincia de Ourense, no de las grandes zonas ganaderas de Galicia, donde la ganadería es más intensiva y hay mucho mayor dinamismo.

Dentro de la provincia de Ourense, la comarca de Viana es una de las que más repercusión tiene el sector agroganadero. Cuando llegué aquí era una zona en declive, con explotaciones pequeñas y sin relevo generacional. Gracias a las ganas de muchos vecinos y vecinas y al trabajo de la Oficina Agraria hubo un cambio en esa tendencia, aprovechando en estos años nuevos nichos de actividad poco explotados desde el punto de vista profesional, como la apicultura o el sector de la castaña, donde se incorporaron muchos jóvenes.

Estoy orgulloso del trabajo hecho aquí y de que mucha gente incorporase y haya continuidad. El sector agroganadero es un motor de desarrollo del rural gallego, no una rémora, y seguirá siendo clave para el futuro del campo, sin desdeñar otros sectores como el forestal, el turismo rural…etc. En todo caso, el sector silvícola no fomenta tanto que la población quede a vivir en el rural como la ganadería.

“En los últimos 8 años se incorporaron a la actividad agroganadera unas 50 personas en esta Oficina Agraria Comarcal”

A día de hoy en Viana do Bolo hay sobre 100 personas afiliadas a la seguridad social agraria, y si bien es cierto que hubo una reducción de activos, como en el resto del país, hay relevo generacional en muchas explotaciones viables y unas 40 personas cotizando teniendo como actividad principal una explotación apícola, un sector donde este ayuntamiento es puntero en Galicia, con mucha gente joven que se incorporó.

En cuanto a las incorporaciones, en los últimos ocho años se incorporaron en el ayuntamiento más de 20 personas a la apicultura; en la ganadería, fundamentalmente en vacuno de carne, se incorporaron alrededor de otros 20, y algunos jóvenes y chicas más en ovino y una persona en vacuno de leche.

Estamos hablando de alrededor case 50 personas que se incorporaron nos últimos ochos años a la actividad agroganadera en esta Oficina Agraria Comarcal. Y a pesar de las dificultades, estas personas que se incorporaron continúan con la actividad.

¿Que pueden hacer los ayuntamientos para frenar el abandono del campo y la despoblación?
Los ayuntamientos tienen unas funciones limitadas en el fomento de la producción agropecuaria, puesto que no tenemos ningún tipo de competencias en ese ámbito. Sin embargo, independientemente de eso, lo que claro está es que los ayuntamientos tenemos que preocuparnos por la continuidad de la población en nuestros municipios.

En este sentido, creo que lo mejor que podemos hacer los ayuntamientos es prestar servicios a los vecinos. Es decir, que por vivir en Viana do Bolo y tener una explotación agroganadera o en cualquiera otra zona del rural gallego, nuestros vecinos y vecinas tienen que tener servicios para criar a sus hijos. Así, una de nuestras prioridades es dar servicios para la infancia, tanto de actividades extraescolares, cine, teatro, hinchables e incluso pistas de hielo. Es decir, que una persona que quiera tener hijos encuentre aquí los mismos servicios para criarlos que en una ciudad. Si es así, se percibirá el ayuntamiento como un buen sitio para vivir y así poder lanzarse a emprender o a continuar con la actividad agroganadera.

“Si el ayuntamiento tiene buenos servicios para criar a los hijos, es más fácil que la gente continúe o emprenda en el sector agroganadero”

Esa función de dar servicios es la que tenemos que prestar los ayuntamientos, y no tanto dar ayudas, como para comprar pañales, sino que los niños tengan en el entorno un pediatra, un centro de enseñanza, actividades extraescolares, de ocio y deporte, servicio de transporte …etc.

De hecho, en el Ayuntamiento de Viana do Bolo tenemos un repunte de nacimientos con respecto al resto de la provincia. Así, en los últimos 4 años tenemos un promedio de nacimientos de unos 20 al año, lo que para el entorno en el que estamos es muy positivo. La gente ve que Viana es un buen lugar para vivir y eso ayuda a paliar el fuerte envejecimiento de la población que tenemos.

La falta de base territorial es uno de los factores que limitan la incorporación de nuevas personas al campo en general. ¿También pasa esto en Viana do Bolo?
Creo que a parte de una cuestión económica objetiva, como era la falta de viabilidad de explotaciones agroganaderas poco profesionales, creo que una de las causas del abandono era que había un desprestigio de trabajar en el campo, y aun más si eras mujer., algo que no ocurre en los países avanzados.

Por eso, entre todos debemos volver a darle prestigio a las personas que trabajan en el sector agroganadero, que son las que nos dan de comer a todos. Y desde la administración tenemos que estar apoyándolos y hacerles sentir que son muy importantes para la sociedad, porque sí que lo son.

En cuanto al aspecto económico, es cierto que para ser profesional y tener unos ingresos dignos hay que tener un mayor tamaño de la explotación, tanto en base territorial como en rebaño. Sin embargo, en un ayuntamiento como este, la falta de base territorial no es tanto un problema.

En general, creo que debería haber una política clara de apoyo por parte de la Administración a aquellas personas que quedan a trabajar en el campo.

¿Se está perdiendo el papel dinamizador y de asesor imparcial de los trabajadores de las Oficinas Agrarias Comarcales?
El problema de fondo es la privatización de los servicios públicos por parte del actual gobierno de la Xunta. Las oficinas agrarias y su personal son fundamentales, para fomentar y favorecer la continuidad de la actividad agroganadera, hacer esa labor de extensión agraria, y no solo de gestión de papeles.

En cuanto a la administración electrónica creo que debe ser complementaria a la presencial. Es decir, poder realizar los trámites por internet o también en persona, con un asesoramiento e información independiente que da el funcionario público.

Cuando se obliga a realizar todos los trámites por internet se está privatizando de forma encubierta el servicio y perdiendo esa función de asesoramiento y de acompañamiento al agricultor o ganadero que hacía el funcionario público.

“Es un error que la Xunta nos haga responsables únicos a los ayuntamientos de aplicar la normativa sobre franjas de protección contra los incendios”

¿Qué balance realizas de la normativa de la Xunta sobre las franjas de prevención de incendios forestales, donde los ayuntamientos desempeñan un papel clave?
Me parece muy positivo que se establezcan esas franjas de protección alrededor de los núcleos de población y de las redes de comunicación. Pero con lo que no concuerdo es que se nos haga responsables a los ayuntamientos de realizar ese trabajo, porque ni tenemos capacidad para delimitar ni para vigilar esas franjas, ni de personal ni de sanción.

La idea está muy bien pero la aplicación no debe pasársele de forma integral a los ayuntamientos, que desde luego debemos colaborar. Por no hablar de que el procedimiento de sanción es muy complicado.

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