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Manejo del maíz para silo: cosecha, procesado del grano y gestión de la digestibilidad

El nutrólogo estadounidense Bill Mahanna, un referente mundial, participa en una jornada técnica organizada en Santiago por Pioneer para explicar las últimas tendencias

Manejo del maíz para silo: cosecha, procesado del grano y gestión de la digestibilidad

Bill Mahanna, nutrólogo de Pioneer, en unas jornadas celebradas en Santiago.

¿Cuáles son las últimas tendencias en la cosecha y procesado del maíz?. El nutrólogo estadounidense Bill Mahanna, un referente mundial en la ganadería de vacuno, participó en unas jornadas organizadas en Santiago por Pioneer (Corteva Agroscience) para explicar la situación actual en Estados Unidos y sus recomendaciones.

Cosecha
La mazorca es la principal fuente de energía del maíz, pues concentra dos tercios de la energía total de la planta. Es también muy importante a nivel de peso, al representar un 50% del peso del ensilado. Por tanto, interesa, un maíz que esté maduro, con el máximo de materia seca y rico en almidón. “Es habitual que a la gente le guste ver un maíz con hojas muy desarrolladas, pero tienen poco peso y no son tan importantes”, valora Bill Mahanna.

El momento más adecuado para el picado se detecta cuando la línea de almidón está desarrollada, una cuestión que habrá que comprobar rompiendo la mazorca y comprobando visualmente la evolución de la línea de almidón en los granos.

La tendencia en Estados Unidos es la de cosechar el maíz con un 37% de materia seca, a fin de ganar contenido en almidón

En Estados Unidos, hace años se cosechaba el maíz cuando tenía alrededor de un 30 – 32% de materia seca, pues se consideraba que entonces tenía una humedad suficiente para permitir una buena compactación. A ese nivel de materia seca, hay margen para aumentar el almidón, pero existía el temor a una menor digestibilidad.

La realidad es que en plantas sanas, se puede mantener la digestibilidad y ganar almidón, hasta conseguir alrededor de un 37% de materia seca, que es la tendencia en la actualidad en Estados Unidos. El aumento de la materia seca, que procede principalmente del grano, reduce la circulación del aire cuando hay una buena compactación, por lo que la conservación del ensilado puede seguir siendo excelente, existiendo también la posibilidad del uso de inoculantes para limitar el desarrollo de hongos y levaduras.

Procesado del grano
En Estados Unidos se está trabajando con longitudes de picado de 19 milímetros y se le da importancia a tener un maíz bien procesado, algo fundamental cuando se cosecha un grano maduro. “Los crackers (machacadores) de la picadora son los que determinan lo que la vaca va a poder digerir”, advierte Bill.

Para comprobar un picado idóneo, se puede tanto evaluar el procesado del grano, comprobando una escasa presencia de granos enteros, y se puede también medir el almidón fecal en las vacas, que debe estar por debajo del 3%, siendo el ideal menos del 1%.

El picado del maíz en fibras largas permite mejorar la digestión, pero hay que cuidar que el grano quede bien procesado

El picado del maíz en fibras largas, de más de 19 milímetros, es adecuado para estimular el rumen y mejorar la digestión en dietas elevadas en maíz. El problema de aumentar el tamaño de la fibra es que en algunas picadoras puede pasar el grano casi sin picar. Esa situación, sin embargo, se solucionó con la picadora Shredlage de Claas, que se caracteriza por una distancia entre crackers de 1 milímetro y por una diferencia de velocidad en la rotación de los machacadores (crackers) de un 50%.

En los últimos años, otras marcas aumentaron la diferencia de velocidad de rotación de sus crackers, siguiendo la tendencia de Claas. En cuanto a la reducción de la distancia entre crackers a 1 milímetro -frente a la tendencia que había en años anterior en Estados Unidos de separaciones mayores-, es una decisión que obliga a las picadoras a trabajar con más lentitud y a gastar más gasoil, pero “es fundamental para procesar bien el grano”, incide Bill Mahanna.

Otra cuestión a tener en cuenta en las picadoras es la sustitución periódica de sus crackers, a fin de garantizar un buen procesado del forraje. “Vi en campo una picadora con 3 años y 4.500 horas de funcionamiento de unos crackers que no habían sido sustituídos, por lo que ya estaban haciendo un picado muy deficiente”, explica el técnico de Pioneer.

Digestibilidad del almidón
La digestibilidad del almidón es una cuestión en torno a la que Bill Mahanna incide en la necesidad de buscar un equilibrio entre el almidón digerido en el rumen y en el duodeno. “Demasiada digestión de almidón en el rumen puede provocar acidosis y reducir la grasa de la leche, pero una baja digestión también es un problema”, explica el técnico. “Si hacemos un test de cómo es digerido el ensilado de maíz y el de hierba, comprobamos que el almidón permanece 7 horas en el rumen -la fibra hasta 24 horas-. Tenemos que buscar un equilibrio entre el almidón y energía ingeridas en el rumen y el ingerido en el duodeno, donde se ingiere hasta el 100% del almidón que pasa”.

El tiempo de cierre recomendado para el silo es de 3 meses. Si se necesita abrir antes, hay un inoculante que permite su apertura en 7 días

Así, si por ejemplo se aporta harina de maíz en la ración, hay que tener en cuenta que se hidratará en el rumen y pasará al duodeno en la fase líquida, antes de que haya tiempo para su digestión en el rumen.

Evolución de los silos
Un factor a tener en cuenta es que el almidón aumentará su digestibilidad con el tiempo en el silo. Si en el momento del ensilado está en un 70% de digestibilidad, en tres meses, para Navidad, llegará al 85%. Esos tres meses son el tiempo mínimo de cierre recomendado del silo. “Si acabamos el forraje almacenado y tenemos que abrir antes el nuevo silo, hay la opción de aplicar el inoculante “Rapid React”, que estabiliza el silo en 7 días, pero si es posible esperar tres meses, es la mejor alternativa”, precisa Bill Mahanna.

Jornada de Pioneer celebrada en Santiago.

Jornada de Pioneer celebrada en Santiago.

Criterios de selección del híbrido en el ensilado

A la hora de seleccionar un híbrido para ensilado, desde Pioneer inciden en la necesidad de fijarse en tres factores: características agronómicas, producción de materia seca y el contenido del almidón, que determinará la energía del silo e influirá además en la materia seca total.

Por el contrario, Pioneer desaconseja fijarse en la digestibilidad de la fibra, “pues es un factor en el que el ambiente influye tres veces más que la genética”, subraya Bill Mahanna. “La digestibilidad de la fibra es muy importante, pero no podemos seleccionar un híbrido en base a ese factor”.

Gestión de la digestibilidad
Si durante la fase vegetativa de crecimiento de la planta hay mucha humedad, bajará la digestibilidad. Si por el contrario, hay sequía, las plantas serán más bajas pero más digestibles. Es habitual, por tanto, que los maíces en regadío tengan una menor digestibilidad de fibra que los maíces en secano.

“El ambiente influye tres veces más que la genética en la digestibilidad de la fibra, por lo que no podemos seleccionar un maíz por ese factor” (Bill Mahanna)

En caso de regadíos, Bill Mahanna detalla que en Estados Unidos, para compensar la menor digestibilidad de su fibra, se procede a aplicar mayores alturas de corte. “Si en lugar de cortar a 17 centímetros, cortamos a 50 centímetros, se mejora la digestibilidad en 7 puntos y el almidón en 6 puntos”, detalla Bill en base a resultados de ensayos.

“Cada 10 centímetros que se suba el corte, se pierden unas 2,2 toneladas por hectárea. Es una pérdida que puede disgustar a los ganaderos, pero un ganadero tiene que preguntarse si quiere más leche o más fibra indigestible”, destaca el técnico. “Si no tenemos suficiente volumen de comida, existe la posibilidad de hacer un silo cortado más bajo para las vacas que pasaron el pico de lactancia y otro silo con un corte más alto para el lote de animales más productivos, siempre que se hagan varios carros. Si se trata de una explotación pequeña con un único carro, es más complicado”.

Otra cuestión a tener en cuenta es la sanidad de la planta, pues en plantas con una menor sanidad, la fibra pierde digestibilidad.

Selección de maíz BMR
Pioneer comercializa en Europa el maíz BMR, caracterizado por una mayor digestibilidad, pero precisa que incluso este maíz sufre las consecuencias del ambiente. Es un maíz que tiene menos lignina en la parte verde de la planta, hasta un 20-30% menos, con lo que es más digestible. Su desventaja, produce alrededor de un 5% menos de promedio que otras variedades. “Es un maíz que tiene buena respuesta en vacas de alta producción, por lo que es apreciado por los nutrólogos”, destaca Bill Mahanna.

En Estados Unidos es un maíz que se utiliza en el centro del país y en la parte atlántica, pero no en el Pacífico, un área caracterizada por los regadíos y por altas producciones, donde el BMR no puede competir con los volúmenes de producción de los maíces convencionales.

Aditivos
Una tercera opción para mejorar la digestibilidad es la aplicación de aditivos alimentarios, como el 11CFT. “Es un inoculante que rompe los enlaces de la lignina, de forma que las bacterias del rumen pueden digerir mejor la fibra”, explica el técnico. “En años o ambientes húmedos, es una alternativa a tener en cuenta”, valora.

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