La sección ‘Noticias de empresa’ incluye informaciones de actualidad empresarial, así como las notas de prensa de firmas colaboradoras.

Gestión de la fracción sólida del purín para la cama de vacas

La feria Cimag Gandagro acogió una jornada técnica que explicó distintas posibilidades de manejo del purín, como su uso en la cama de las vacas o la reducción de su carga de nitratos

Gestión de la fracción sólida del  purín para la cama de vacas

Balsa para compostar la fracción sólida de los purines.

La fracción sólida de los purines sometida a un proceso de higienización es un material válido para la cama de las vacas, como están demostrando en los últimos meses las primeras explotaciones gallegas que comenzaron a incorporar el sistema. Una jornada abordó en Cimag Gandagro el proceso a seguir en el manejo de los purines para camas y las posibilidades que tiene el sistema en Galicia.

La reutilización de la parte sólida de los purines para la cama de las vacas ofrece dos ventajas claras para las granjas. Por un lado, al separar la parte sólida de la líquida, se reduce la carga de nutrientes de la fracción líquida, lo que permite el reparto de más cisternas en tierras próximas a la explotación. La segunda cuestión es el ahorro de gastos en arena o en otros materiales empleados para las camas.

“Una explotación de 200 vacas que decida sustituir la arena de la cama de las vacas por la fracción solida del purín, previamente higienizada, puede ahorrar al año alrededor de 12.000 euros”, calcula Ramón Gea, de Segalés, una firma catalana que impulsa este sistema y que cuenta con Maquinaria Agrícola Corbar como distribuidor en Galicia, Asturias y norte de Portugal.

Proceso
El manejo de los purines almacenados en la balsa comienza por su separación en una fracción líquida y una sólida, para lo cual se emplea un separador de purines. El siguiente paso consiste en el depósito de la fracción sólida en una balsa con una base de cemento y acondicionada con unos tubos a través de los que se insufla aire, por medio de unos ventiladores.

La aireación intermitente de la fracción sólida del purín provocará su compostaje e higienización. El proceso, en el que se consiguen temperaturas superiores a los 50º centígrados, se debe mantener un mínimo de 5 días. El resultado es un compost esponjoso que presentará al menos un 40% de materia seca y con un bajo recuento de microorganismos. “Los indicadores de fecalidade y las enterobacterias se reducen en más de un 99%”, explica Josep Turet, microbiólogo de la Universidad de Vic, que participó ayer en la jornada sobre purines organizada en la feria Cimag – Gandagro.

Experiencia
La jornada contó también con la participación de uno de los primeros ganaderos gallegos que instaló el sistema, Miguel López, de Sat O Liñar (Sarria), que confirmó su satisfacción con el cambio a las camas elaboradas con la fracción sólida de los purines. “El principal miedo que teníamos era que nos subiesen las mamitis. En nuestra explotación nunca tuvimos problemas especiales de mamitis, algún caso esporádico, y pensábamos que igual comenzábamos a tener más problemas, pero seguimos como siempre. No detectamos ningún incidente” -valora Miguel, que instaló el sistema este otoño-. “Queremos ver cómo funciona en verano, pero por el momento la experiencia es buena”, concluye.

La explotación hace un acondicionamiento diario de las camas y las sustituya en la actualidad cada siete días, aunque su objetivo es pasar a cambiarlas cada cuatro días.

Ramón Gea, Josep Turet y Miguel López, de izquierda a derecha.

Ramón Gea, Josep Turet y Miguel López, de izquierda a derecha.

Plantas de nitrificación – desnitrificación

Otra alternativa de manejo de purines abordada en la jornada, de especial interés para granjas intensivas, como las de porcino, fue la de las plantas de nitrificación – desnitrificación. Estas plantas, que tienen un coste que ronda los 140.000 euros, son capaces de reducir los nitratos del purín en un promedio del 58%.

El proceso comienza con la separación de los purines, tratándose la fracción líquida por medio de un digestor, en el que las bacterias transforman el nitrógeno amoniacal en nitratos. Esos nitratos son a su vez modificados por otras bacterías, que los convierten en nitrógeno atmosférico, que puede ser liberado al aire. “Solo hay un 3% de emisiones incorrectas, con lo cual la rebaja de la contaminación es muy alta”, explicó Josep Turet, de la Universidad de Vic.

El efluente resultante del sistema puede ser usado en fertirrigación, presentando bajos porcentajes de nitratos.

image_print

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información