Sat Gomelle, grano húmedo de maíz para la ración de vacas y cebado de terneros

Cinco socios y dos empleados se encargan del trabajo en esta explotación del municipio lugués de Guntín. Ordeñan 250 vacas y son excedentarios en forraje y superficie agraria

Sat Gomelle, grano húmedo de maíz para la ración de vacas y cebado de terneros

Cristóbal, Mabel y Felipe en la granja.

En el año 1988 dos matrimonios de la parroquia de Gomelle, los formados por Pepe y Divina y por Daniel y Mari Luz, constituyeron una SAT que comenzó ordeñando ya 100 vacas en esa época. Veinte años después, en el 2007, decidieron ampliar las instalaciones y entraron en la sociedad los cinco miembros actuales: Cristóbal y Yolanda Rodríguez López, hijos de Pepe y Divina, ya jubilados, José Castro, José Luis Vázquez y Daniel Mouronte, que es el único de los cuatro socios iniciales que sigue trabajando en la explotación.

En la actualidad ordeñan 250 vacas, que es la capacidad máxima de la nave construida hace 11 años, y se encuentran con un problema de espacio difícil de solventar para seguir creciendo. “No tenemos para donde ampliar, porque tenemos la iglesia por un lado, el río por el otro y carreteras rodeando la explotación”, explica Cristóbal, que cuenta que “la única solución sería arrancar de aquí con todo para otro sitio, pero tienes inversiones que no son trasladables, como la sala de ordeño, y que pierdes”.

La falta de espacio los obligó a externalizar determinados procesos, como la recría. Envían las becerras a Novilandia, un centro privado de León. Marchan con 3 meses y vuelven con 13 o 14 meses de vida para inseminar y continuar la gestación ya en la explotación, concretamente en una nave alquilada a uno de los socios, a la que van una vez preñadas.

Animales de recría.

Animales de recría.

El costo del tiempo de recría que pasan fuera de la explotación es de 2,21 euros por ternera y día y normalmente echan menos de un año en este centro leonés, al que comenzaron a enviar los animales en el año 2007.

De inseminar se encarga Cristóbal, que comenzó hace un año a usar semen sexado en las novillas. “Procuramos que empreñen rápido, hoy por hoy tenemos el promedio del primer parto en 24 meses”, cuenta.

Contar con una buena fertilidad es fundamental para asegurar la tasa de reposición de la granja. “A nosotros nos llega con nuestra recría”, dice Ricardo. Con todo, en 2016 metieron en la explotación un lote de 13 vacas traídas de Alemania.

190 hectáreas de superficie
Los cinco socios de la SAT aportan tierras a la explotación, que maneja 190 hectáreas de superficie agraria, una buena parte de ellas alquiladas. Esta es una zona de importante producción láctea, por lo que hay bastante competencia por la tierra y los precios son altos.

Echan alrededor de 100 hectáreas a maíz todos los años y el resto está a hierba. Todo el trabajo agrícola lo hacen los miembros de la SAT con maquinaria propia, excepto cosechar el maíz y la hierba. Se encargan sin embargo de tareas como el laboreo, el sembrado o el sulfatado.

Al disponer de excedente en cuanto a superficie agrícola, hace 5 años comenzaron a hacer grano húmedo de maíz. “Los primeros años hicimos una prueba con pequeñas cantidades, pero el año pasado nos sobraba mucho maíz y metimos 25 hectáreas en grano húmedo”, explica Cristóbal.

Ensilar el grano del maíz por separado
El sistema consiste en el ensilado por separado del grano, que se recoge mediante una cosechadora especial que sólo arranca la espiga cuando la planta de maíz tiene una humedad del 30%. La cosechadora separa el grano y lo mete en una tolva. Después va a un tractor con un molino que muele el grano y lo deposita en una bolsa de plástico alargada que es en la que se ensila el grano molido. Sería un proceso semejante al de llenar la tripa de un chorizo con la zorza.

Con respecto al ensilado tradicional del maíz, este método tiene la ventaja de que ocupa menos espacio y de que no es preciso disponer de silo, ya que es suficiente con tener una superficie plana donde colocar esa especie de saco alargado.

Silo de grano húmedo.

Silo de grano húmedo.

“El sistema del grado húmedo no va mal, porque ahorra mucho pienso y abarata bastante la ración a pesar del costo añadido -con respecto a un ensilado tradicional- de la cosechadora especial y el molino, pero yo siempre fui de los que pensé que es más barato hacer el forraje en casa antes que comprarlo fuera”, opina Cristóbal.

La Sat hace dos raciones diarias para el ganado en producción, que está compuesta de 21 kilos de silo de maíz, 17 de silo de hierba, 4 kilos de pienso, 3,6 de soja, 3 de grano húmedo de maíz, 1 de melaza y correctores. “Trabajamos con mucho silo de maíz y de hierba y con grano húmedo porque somos excedentarios en maíz, por lo que para nosotros la calidad de los forrajes es fundamental, lo notamos tanto en la producción como en la fertilidad”, reconoce.

El promedio de producción varía entre los 37 y los 39 litros diarios dependiendo de la época del año y de los forrajes. “El silo de maíz es más homogéneo, pero el de hierba es más variable y nosotros usamos mucho silo de hierba, así que en nuestro caso tiene mucha incidencia”, admite.

Al contar con excedente de forraje, son capaces también de abaratar el costo de la ración de las vacas secas y las novillas preñadas, que está compuesta por 18 kilos de silo de hierba, medio kilo de soja, 1,2 kilos de paja y corrector. Un mes antes de parir preparan a los animales con una ración de preparto que está formada por tres kilos de ración de producción y otros tres kilos de paja molida.

Terneros de cebo.

Terneros de cebo.

Ceban terneros hasta los 10 meses

Desde la constitución de la SAT en el año 1988, una de las decisiones que tomaron fue la de cebar los terneros en la explotación, aunque hoy por hoy no lo hacen con todos, sino con los que menos valor tienen al nacer. “Cuando nos los pagan poco van para el cebo hasta los 10 meses. Eso también hace que te paguen mejor porque saben que si no no se los mandas, así que en cierta medida el contar con un cebadero propio nos ayuda a vender también los que no van para él”, argumenta.

“Comenzamos cebando con pienso y hierba seca pero fuimos pioneros en cambiar a un sistema que se basa en maíz en grano sin moler y corrector. Lleva un poco más de tiempo criarlos, porque asimilan peor el alimento, sobre todo a partir de los 9 meses, pero da mucho menos trabajo”, detalla Cristóbal.

Una vez cebados, venden los terneros a tratantes y también directamente a clientes particulares. “Eliminar intermediarios es muy importante”, defiende.

El cebadero ocupa una parte de la nave vieja, donde comenzó la SAT, en la que también está la enfermería y la paridera. También están en esa zona las novillas que están para inseminar, recién llegadas del centro de recría de León. “Es un lugar de paso frecuente donde tengo más vigilado el ganado porque por ahí tengo que pasar muchas veces en el día, así que es mucho más fácil detectar cualquier incidente y tengo los animales más controlados, tanto para los celos como para los partos o para el seguimiento de tratamientos y enfermedades”, argumenta.

Secado a los 220 días
En esta explotación realizan el secado a los 220 días, es decir, pasados ya los siete meses. “Cuando las vacas en producción llegan a ese momento con más de 25 litros de leche al día las ponemos un par de días a dieta de hierba seca y agua. Desde que comenzamos a hacer esto no volvimos tener ningún problema en el secado”, explica Cristóbal.

La cama para las vacas secas consiste en cubículos de serrín con carbonato y les abren para que salgan fuera, bien por el día, bien por la noche, dependiendo de la época del año, el tiempo que haga y la temperatura. “Salir fuera les hace muy bien, porque la comodidad de las camas nunca es como la de fuera”, dice. “También les tenemos forraje en el exterior para que nunca pierdan de comer”, cuenta.

Vacas en produción.

Vacas en produción.

Para las vacas en producción, la cama es de paja molida. “Cuanto más molida mejor, porque tenemos poca pendiente en el canal del purín”, explica. La enfermería y la paridera tiene cama caliente de paja y en la zona de los descartes los cubículos tienen colchoneta y carbonato con serrín como secante.

Ofrecen vivienda a los empleados
Además de los cinco socios actuales, en la SAT trabajan otros dos empleados contratados, Mabel, que lleva 5 años en la granja, y Felipe, que se incorporó hace menos de un año. En esta explotación ofrecen vivienda a los empleados. “Sin ofrecer vivienda es muy difícil encontrar trabajadores que te vengan porque si tienen mucho desplazamiento ya no les compensa”, indica Cristóbal.

Del trabajo interno de la granja y del manejo diario de los animales se encargan Cristóbal, su hermana Yolanda, y los dos empleados. Los otros tres socios hacen el trabajo agrícola y se reparten los ordeños, que se hacen a las siete y cuarto de la mañana y a las seis y media de la tarde y duran dos horas y promedio.

La sala de ordeño, trasera de 24 puntos, lleva funcionando desde el año 2000. “Era puntera en su momento y ya tenía identificación individualizada de los animales. “Luego, cuando se montó, los socios iniciales hicieron una inversión grande pero mereció la pena porque sigue en funcionamiento 18 años después. Nosotros no le cambiamos nada, sólo le hacemos el mantenimiento”, explica Cristóbal.

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