Neifra SC, una ganadería sostenible en extensivo

Situada en Barral de Cima, en la parroquia de Lindín, es una de las pocas explotaciones de leche que quedan en el municipio de Mondoñedo. En su cabaña hay vacas de las razas holstein y parda alpina que salen a pastar dos horas todos los días

Neifra SC, una ganadería sostenible en extensivo

Manuel Neira trabajaba de conductor de autobús y su mujer, Carmen Fraga, en un supermercado. En el año 2000, cuando el padre de Manuel se jubiló, decidió incorparse a la explotación familiar, a la que más tarde se sumaría también Carmen. Poco a poco fueron haciendo mejoras y ampliando el número de cabezas hasta tener hoy una explotación bien dimensionada y sostenible.

Los cambios fueron paulatinos: en el año 2004 hicieron una cuadra que hoy ya se encuentra al límite de su capacidad, con un centenar de cabezas totales y 55 vacas en producción; en el 2007 construyeron silos e incorporaron el sistema de carro mezclador para la alimentación y en el 2012 compraron 6 vacas de raza parda alpina en busca de mayor duración y aumento de calidades.

Ahora, desde febrero de 2017, es una de las ganaderías Natura de Leche Río y cuenta con el certificado de Leche Gallega 100% que otorga el Ligal y con el de Ganadería Sostenible. “Fuimos de los primeros certificados por Irmandiños en el año 2007 porque aquí en Mondoñedo no hay ADS y era la única forma de conseguirla”, explica Manuel, que defiende las ventajas de participar en programas de control lechero y certificación. “Antes entregábamos a Lactalis, pero con el cambio a Natura pasamos a cobrar tres céntimos más por litro”, explica.

Al pasarse a pastoreo lograron tres céntimos más en litro, lo que les ha permitido contratar a un vecino

Esa pequeña subida les permitió contratar un empleado. Es un vecino que vive en la casa de al lado de la suya de 57 años despedido de la Ecar, una empresa forestal de fabricación de tablero que cerró hace unos años después de ser adquirida por FINSA. “Antes llamábamos a autónomos para trabajos puntuales como ensilar u ordeñar de vez en cuando, sino no tienes vida”, explican Manuel y Carmen. Ahora tienen más tiempo para estar con sus dos hijos, Antía y Hugo.

También se incorporaron recientemente a Vaca e Boi de Galicia para las vacas de desvieje.

Apuesta por la raza parda alpina

Hace seis años decidieron probar con la incorporación de 6 vacas de raza parda alpina, tres importadas desde Alemania y Austria y otras tres procedentes de Asturias. Hoy la apuesta por esta raza es clara en esta ganadería. “Mi experiencia con ellas fue buena, sino me habría deshecho de ellas y, sin embargo, tengo cada vez más”, indica. En concreto, son ya 11 las vacas en producción y una docena más en proceso de recría .

“La frisona pura para ganaderías intensivas es una buena vaca pero para extensivas hay razas mejores”

“La frisona pura para ganaderías intensivas es una buena vaca, pero para extensivas bajo mi punto de vista hay razas mejores”, considera Manuel. “Es más resistente, nunca vas a ver una parda alpina tirada en la cuadra, son más listas para ir al pesebre o a la sala”, argumenta. En cuanto a rentabilidad, asegura que “dan algo menos de leche en producción diaria pero se compensa en producción vitalicia y también mantienen mejor los litros hasta lo secado, con producciones más constantes durante toda la lactancia”.

Cinco de aquellas seis primeras vacas pardo alpinas que llegaron a la ganadería Neifra en 2012 siguen aún en esta explotación. “La otra tuvimos que mandarla el año pasado por un descolgamiento de ubre con 4 partos y 50.000 litros producidos”, cuenta.

Unha das seis vacas pardo alpinas mercadas no ano 2012 que aínda continúa na explotación

Unha das vacas pardo alpinas mercadas no ano 2012 que aínda continúa na explotación

A juicio de Manuel, otra de las ventajas de esta raza con respecto a las frisonas puras es la menor incidencia de enfermedades. “No tenemos muchos problemas sanitarios, aquí el veterinario viene poco por enfermedades. En las frisonas tenemos de vez en cuando algún problema de neumonía, y eso que la cuadra es muy ventilada y aquí pega mucho el nordés, pero en las pardas no tuvimos ningún caso porque son más fuertes y resistentes y pienso que incluso responden mejor a los tratamientos”, dice.

Para continuar la raza, insemina a las vacas pardo alpinas con toros americanos de esa misma raza. “Hay un problema con los toros europeos de Alemania y Austria porque no dejan salir la genética fuera del país”, explica. También cuenta con un toro de raza pardo alpina que les echa a las vacas muy repetidoras, tanto a las pardas cómo a las frisonas.

Manejo conjunto de los dos rebaños

Las vacas pardo alpinas y las frisonas están mezcladas en esta explotación y Manuel y Carmen no hacen ninguna distinción en su manejo. Neifra SC ordeña dos veces al día y logra producir 35 litros diarios por vaca con un 4% de grasa y un 3,40% de proteína de promedio.

Manuel, cunha becerra pardo alpina nunha das fincas para a recría

Manuel, cunha becerra pardo alpina nunha das fincas para a recría

Los animales que están en producción salen a pastar dos horas todos los días si la climatología lo permite. La recría y las vacas secas están más tiempo fuera. Las terneras son destetadas a los 3 meses y son alimentadas hasta los 8 con alpacas de concentrado de reigrass de Irmandiños. A partir de esa edad y hasta el momento del parto están únicamente a pasto y silo.

En las fincas más altas, al pie ya del monte Padornelo, está la recría de más edad. Están todo el tiempo en el prado y las van a ver 2 veces al día. “Solo las acercamos a la casa para inseminalas y tenerlas más controladas hasta que se quedan preñadas, después vuelven para fuera hasta que se acerca el momento de parir”, dice Carmen.

Las camas en la nave de producción son de paja, que arreglan dos veces al día. “La paja es más barata que la arena y además el pozo de purín que tenemos no está preparado para la arena”, explica.

Los inconvenientes de ser la única explotación en esta zona

Manuel hace todos los trabajos agrícolas, excepto la siembra del maíz y el ensilado, tanto del maíz como de la hierba, para lo cual contrata a una empresa de servicios agrarios. “Solo hago al final alguna bola de los terceros cortes de hierba, porque aquí hierba seca no hacemos por cuestiones climatológicas”, indica señalando el tramo de la autovía A-8 que pasa por Lindín, y que está cerrado la mitad del año por culpa de la niebla.

La construcción de la autovía le dio mayor accesibilidad a la explotación. “Estamos del lado de la salida de la autovía, si no fuera por eso no interesaría venir a recogernos la leche, porque estamos fuera de las rutas de recogida y en esta zona esta es la única explotación que queda”, dice.

Además de Neifra SC, en Mondoñedo quedan otras tres explotaciones de un tamaño mediano dedicadas a la producción de leche, pero ninguna está en esta zona: O Vedral en la parroquia de Oirán, O Lauro en Masma y Casa José de Candia en O Carme.

Esta circunstancia condiciona muchas de las decisiones que toman Manuel y Carmen. “Para ciertas cosas es bueno estar solo, pero para otras, como los servicios o compartir trabajos, no lo es”, afirma Manuel, que explica que Irmandiños no quiso llevarles la mezcla húmeda de alimentación para el ganado.

Eso les obligó hace ya 11 años a hacer silos y comprar un carro mezclador. La ración diaria está en 24 kilos de silo de maíz, 17 de silo de hierba, 300 gramos de paja y 11 kilos de concentrado. Hacen un análisis del silo al abrirlo y de vez en cuando durante su uso en los frentes para ir variando las cantidades en función de los resultados obtenidos.

Falta de superficie para seguir creciendo

Vacas pacendo a carón da nave de produción

Vacas pacendo a carón da nave de produción

En esta ganadería disponen de una superficie de 30 hectáreas, una parte de ellas alquiladas. Son casi todas fincas de tamaño grande, ya que en esta zona hubo concentración parcelaria en 1995. “La finca más pequeña que ensilamos es de una hectárea, el resto están entre 3 y 6 hectáreas. Las parcelas que son pequeñas las tenemos en pastoreo para la recría”, explica Manuel.

En la parroquia de Lindín quedan pocas vacas de leche, pero hay otras explotaciones de carne de pequeño tamaño que compiten por la superficie disponible. “Hasta hace poco el problema que teníamos para crecer era a escasez de cuota y ahora lo es la disponibilidad de tierra”, lamenta.

“Si hay precio en la leche puedes crecer comprándolo todo, pero seno es mejor adaptar el número de vacas a la superficie que tienes”

“Si hay precio en la leche puedes crecer comprándolo todo, pero sino es mejor adaptar el número de vacas a la superficie que tienes”, considera. “Nosotros estamos bien dimensionados y solo compramos la paja para los cubículos y la que usamos en el carro mezclador para hacer la ración, en el resto somos autosuficientes”, explica. La cuadra también está casi al límite de su capacidad, por lo que también requeriría una ampliación para poder acoger más animales, por lo que Manuel y Carmen piensan crecer más por ahora.

También tienen problemas con los jabalíes. “Estamos rodeados de monte y al estar solos, comen solo nuestro maíz”, evidencia. Un tercio de la superficie de la que disponen la siembran a maíz, unas 10 hectáreas al año. “Nos vemos negros con el jabalí. Tenemos que cerrar las parcelas el mismo día que las sembramos y tenemos que mantener el pastor con dos hilos todo alrededor hasta el mismo día que se recoge el maíz, sino no logramos cosecha, pero el problema es el mantenimiento de los hilos todo ese tiempo”, cuenta.

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