Método Obsalim: Vacas que producen más leche y que enferman menos

Esta pasada semana visitó Galicia Bruno Gibodeau, un veterinario francés inventor del método Obsalim: un sistema que mediante la observación de los animales permite al ganadero corregir deficiencias en la alimentación y mejorar la producción de leche

Método Obsalim: Vacas que producen más leche y que enferman menos

Visita a una ganadería de Silleda para comprobar in situ el método Obsalim

La pasada semana el inventor del método Obsalim, el veterinario francés Bruno Gibodeau, inventor del método Obsalim, y el nutricionista de ganaderías en intensivo, Benoît Sidele, visitaron diversas ganaderías de vacuno de leche de Galicia en un viaje organizado por Xestión Agrogandeira e Natureza.

El objetivo fue comprobar in situ las ventajas de la aplicación de este método, que mediante la observación de los animales y la interpretación de los signos con un juego de cartas de colores y otros soportes permite al ganadero detectar y corregir deficiencias en la alimentación de las vacas, prevenir enfermedades y mejorar la producción de leche y de carne.

“Concebí el método Obsalim para solucionar un problema general en los rebaños: tienen una producción de leche o de carne inferior a la que debería tener con la ración que se les da. Así, a través de una serie de técnicas de observación de síntomas tanto en el animal como en sus heces y orina se pueden detectar las causas por las que la energía de la ración no está siendo bien valorizada y la producción no es la prevista”, explica Bruno Gibodeau.

Este veterinario empezó a trabajar con este método en el año 1993 y que fue finalizado en el año 2000. Desde entonces unos 10.000 ganaderos, veterinarios o nutrólogos franceses recibieron formación en este método, con 20 técnicos que están acreditados para impartir formación. En España uno de los técnicos acreditados para formar en el método Obsalim es Xan Pouliquen, de Xestión Agrogandeira e Natureza.

Entre 2 y 4 litros más de leche al día gracias a este método

Y es que este método sirve para mejorar la conversión en carne y leche de la ración que le damos a los rumiantes observando determinados síntomas en el animal, que van desde lo lagrimeo de los ojos, las heces, el hocico o la orina, ayudándose de una baraja con 61 cartas con los síntomas de inestabilidad ruminal.

“Estamos hablando de que podemos aumentar la producción de leche de 2 a 4 litros al día con la aplicación del método Obsalim”, destaca Bruno Gibodeau

Entre los errores más comunes en la alimentación de los animales y que provocan estos síntomas de inestabilidad ruminal, con la consecuencia de una menor producción y más enfermedades, está la variación de la ración que se le da a lo largo del día, silos con calidades muy dispares, una mala mezcla de la ración, falta de arrimado frecuente de la comida o tamaño inadecuado del picado de los forrajes.

“Estamos hablando de una mejora de la eficiencia de la ración que podemos alcanzar si aplicamos bien este método de entre un 10 y un 15%, pues estamos alimentando a una vaca para producir 30 litros pero sólo produce 23 o 25 litros y es una energía que estamos perdiendo”, explica por su parte Benoît Sidele, que trabaja para ganaderías de vacuno de leche en estabulación intensiva en el este de Francia.

Benoît Sidele: “Con este método se puede mejorar entre un 10 y un 15% la eficiencia de la ración”

“La principal causa de esta ineficacia es la inestabilidad ruminal debido a un desequilibrio en la ración, lo que provoca una falta de eficacia en el aprovechamiento de la comida. La vaca recalcula la ración que se hace sobre el papel”, añade.

En este sentido, su recomendación para que el rumen de la vaca funcione bien y aproveche al máximo la ración son forrajes muy bien pincados, con raciones bien mezcladas y suficientemente húmedas para que la vaca no seleccione y los aportes sean regulares y no haya inestabilidad ruminal. “Hay que reproducir en estabulación lo que hace la vaca en el pasto: comer siempre lo mismo, de forma regular y lentamente”, subraya.

En el caso del picado de los forrajes, para el maíz que está algo seco su recomendación es que las partículas tengan entre 5 y 8 mm, y con maíz más húmedo, con entre 32 y 33 % de materia seca, entre 12 y 16 mm de longitud de las partículas. En el caso de la hierba, debería ser picada a entre 2,5 y 4 centímetros.

“Hay que arrimar la comida para que las vacas coman regularmente las 24 horas, pues es precisa una actividad microbiana las 24 horas en el rumen de la vaca”, subraya Benoit Sidele.

Otras de las ventajas de este método es que permite ahorrar gastos veterinarios y de potenciadores de la actividad del rumen. “Es más fácil venderle al ganadero bicarbonato de sodio, levaduras, metionina o lisina que explicarle a un productor en que falla su ración y como la distribución está mal hecha. Eso es ir a la base: la calidad de la forrajes, mezclarlos y distribuirlos bien para evitar enfermedades y tener que emplear medicamentos”, concluye.

“El método Obsalim hace que el ganadero tenga más autonomía”

Por su parte, Bruno Gibodeau coincide en que “alrededor de tres cuartas partes de las enfermedades en rumiantes están vinculadas o favorecidas por disfunciones alimentarias”. “Y si a través de la observación de los animales el ganadero puede detectar donde está fallando la alimentación y modificar sus prácticas, ajustando las raciones puede ahorrar mucho dinero, aunque se empleen levaduras o conservantes de los forrajes si el estado del forraje obliga a ello”, añade.

Una vez que el ganadero es formado en el método Obsalim es autónomo para trabajar con él, consultando las actualizaciones que se publican cada daño.

“Es preciso volver a observar las vacas, algo que se perdió con la robotización y con la mecanización”

¿Y como valoran los productores este método?: “Los ganaderos que trabajan con este método normalmente me transmiten que recuperaron el placer de su trabajo, porque volvieron a descubrir la relación entre la observación de los animales, la alimentación y la producción. Es preciso volver a observar las vacas, algo que se perdió con la robotización y con la mecanización”, concluye el inventor del método Obsalim.

 

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