“Las inflamaciones subclínicas reducen un 15% la eficiencia de las vacas lecheras”

Las patologías postparto provocan una importante pérdida de rentabilidad en las explotaciones. Juan Cainzos cuantificó en las Xornadas Técnicas de Africor Lugo su incidencia y habló de cómo reducir su impacto

“Las inflamaciones subclínicas reducen un 15% la eficiencia de las vacas lecheras”

Juan Caínzos en la jornada técnica organizada por Africor Lugo

Doctor en Medicina Veterinaria y experto en salud animal, Juan Cainzos habló en las jornadas técnicas organizadas por Africor Lugo el pasado miércoles en la Facultad de Veterinaria de eficiencia en las vacas de leche. Este responsable de la multinacional Elanco definió la eficiencia lechera o eficiencia alimentaria de una vaca como la resultante de dividir los litros de leche producidos entre los kilos de materia seca consumida. “A través de una fermentación rumial más eficiente logramos más energía con la misma comida”, indicó.

Una de las consecuencias derivadas del proceso de fermentación ruminal es la emisión de metano, proceso en el que se pierde eficiencia en la producción de leche. Así, “cuanto más metano produce la vaca menos energía dedica a la producción de leche”, explicó. Según un estudio realizado en colaboración entre Elanco y Africor Lugo, “a medida que disminuía la emisión media de metano en las ganaderías, la producción media de leche se vio aumentada”, detalló.

Para realizar una correcta estimación de la eficiencia alimentaria en las explotaciones insistió en la necesidad de tener datos precisos de consumo de materia seca. “Esto significa -dijo- pesar no solo la comida servida sino también los desechos sacados del pesebre” e insistió en que “también es importante monitorizar el contenido de materia seca de los forrajes empleados en la ración, chequeando semanalmente los forrajes fermentados”.

Cainzos centró la parte principal de su intervención en la relación existente entre la salud de las vacas y la eficiencia productiva. “Las vacas necesitan azúcar, es decir, energía, para luchar contra las enfermedades”, evidenció, y cuantificó que “una vaca con un proceso infeccioso o inflamatorio tiene un 15% menos de eficiencia alimentaria”.

Según detalló, la enfermedad provoca numerosos cambios endocrinos y metabólicos en el animal, lo que hace que la eficiencia energética en las vacas lecheras disminuya un 15% en animales con situaciones de inflamación subclínica.

La respuesta inmunitaria requiere un gasto energético importante

“La infección y la inflamación impiden una eficiente productividad animal porque la activación del sistema inmune requiere de una gran cantidad de energía y nutrientes que estamos detrayendo de la  producción de leche”, afirmó. En concreto, activar el sistema inmune requiere más de un kilo de glucosa en las primeras 12 horas.

La activación del sistema inmune supone el consumo de un kilo de glucosa, que la vaca detrae de la producción de leche

En la respuesta natural contra una infección, además de liberar citokinas, se incrementa la termogénesis, lo que supone un consumo añadido de energía. “Se precisa entre un 7 y un 15% de incremento en la producción de calor para incrementar la temperatura corporal un grado”, explicó. “Era energía que teníamos para producir leche”, remarcó Juan Cainzos ante un auditorio en el que abundaban tanto los ganaderos como los técnicos y veterinarios.

eficiencia na producion de leite

Gráfico que mostra como distribue a vaca a enerxía que recibe en forma de alimento

“Las patologías postparto tienen consecuencias a largo plazo”

Cainzos echó mano de un estudio realizado en colaboración con Africor Lugo para analizar como afectan las distintas enfermedades postparto a la producción media de leche en los primeros 68 días de lactación. Este proyecto sobre índices de salud en el periparto recoge las patologías que se produjeron nos últimos dos años en 55 ganaderías de la provincia de Lugo.

Según un estudo realizado en los últimos dos años en 55 explotaciones de la provincia de Lugo, el 37% de los animales en producción tuvieron alguna patología postparto

Según sus conclusiones, en los últimos 2 años un 37% de los animales analizados en estas 55 granjas tuvieron alguna patología postparto. En conjunto, el 15% se vieron afectados por retención de placenta y un 5% por desplazamiento de abomaso. Los índices de cetosis en leche se sitúan en el 20%, mientras que los de metritis rondan el 15%. En cuanto a la mastitis, un 5% sufrieron mamitis clínica, un porcentaje que se eleva hasta el 20% en el caso de mamitis subclínica.

Añadió además que “estas patologías tienen consecuencias a largo plazo, ya que tienen un impacto importante en la eficiencia del animal, tanto en su eficiencia productiva como en su eficiencia reproductiva”, por lo que los efectos negativos de las enfermedades postparto se arrastrarán durante toda la lactación e incluso en las siguientes al verse, por ejemplo, retrasadas. Asimismo, aseguró que “además de un impacto a nivel individual estas patologías tienen también un impacto a nivel de rebaño”.

7 litros menos al día por cuajar, 2 por mamitis y 2,6 por retención de placenta

Traducido a consecuencias en la producción, la retención de placenta supuso de promedio en estas 55 explotaciones analizadas una merma diaria de 2,13 litros de leche en novillas y de 2,66 en vacas adultas; la metritis 1,11 litros menos en primerizas y 2,04 en adultas; el desplazamiento de abomaso 4,64 litros menos diarios en novillas y 7 litros en animales multíparos; la mamitis clínica 1,92 y 2,09 litros respectivamente y la mamitis subclínica 0,30 litros diarios en novillas y 2 litros diarios menos en vacas adultas.

“Con estos datos vemos que la incidencia de las enfermedades postparto en la producción de leche en los dos primeros meses de lactancia es muy alta, con pérdidas que van desde los 145 litros de una retención de placenta en una novilla de primer parto a los 475 litros menos de producción como consecuencia de un desplazamiento de abomaso en una vaca adulta”, calculó.

Gráfico de inmunodepresión e balance de enerxía

Gráfico de inmunodepresión e balance de enerxía da vaca do secado ao pico de lactación

El periodo crítico en términos de inmunodepresión arranca en el preparto, unos 20 días antes de parir y se prolonga hasta que finaliza el postparto 25 días después de comenzar la lactancia. El momento del parto supone además una caída brusca de energía, por eso Cainzos recomendó “ayudar a las vacas en esa fase de transición”

“Si cuidamos mejor a las vacas en el periodo de transición nos lo devolverán en producción de leche”

“Si cuidamos mejor a las vacas en el periodo de transición nos lo devolverán en producción de leche”, aseguró. En este sentido, explicó que “de promedio hay 4 litros de diferencia entre una vaca negativa y una positiva en cetosis”. Entre los factores de riesgo para que un animal desarrolle cetosis estarían el nivel de producción de leche, ya que las vacas que más leche dan son más propensas a tener cetosis, y los partos acumulados, ya que las vacas de segundo y tercer parto son también más propensas a tener una cetosis que una primeriza. Por eso, Cainzos recomendó “ayudar a las vacas con la energía en esa fase crítica de las cinco primeras semanas de lactancia para evitar los problemas de cetosis”.

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