La planta de purines de Navia reiniciará la actividad con un nuevo accionista mayoritario

Biogastur, llamada a ser un modelo en la revalorización de los purines de las granjas de vacuno, llevaba sin actividad desde abril debido a problemas entre los accionistas y en la gestión. Finalmente se ha llegado a un acuerdo para un importante grupo de energías renovables se haga con la mayoría de las acciones de la planta, mientras que la cooperativa Central Lechera Asturiana mantendrá su participación

La planta de purines de Navia reiniciará la actividad con un nuevo accionista mayoritario

Planta de Biogastur en Navia

Tras un tormentoso inicio de actividad, la planta de tratamiento de residuos ganaderos de Navia (Asturias), está previsto que reinicie su actividad a finales de este año gracias a la entrada en el accionariado de una importante empresa del sector del biogás, que está en proceso de compra de la mayoría de las acciones y cuya identidad no ha transcendido de momento.

Fuentes del Consejo de Administración de Biogastur, que es como se llama la planta de tratamiento de purines de Navia, confirmaron a Campo Galego que la nueva empresa accionista, con experiencia en el sector del biogás, adquirá la mayor parte de las acciones, que hasta ahora estaban principalmente en manos del hasta ahora director, Marcos Quevedo Balboa, y del presidente, Antonio Pérez de Guzmán Cavero de Carondelet. El otro socio destacado, Central Lechera Asturiana (CLAS) está previsto que también amplíe su participación accionarial, situada ahora en el 25%.

Biogastur, que supuso una inversión de 12 millones de euros, se presentó en su momento como la planta más moderna de España para el tratamiento de los purines ganaderos, pero desde sus comienzos estuvo rodeada de polémica.

Se concibió como una solución para el problema de falta de base territorial para gestionar correctamente los purines de algunas ganaderías de vacuno de leche del occidente de Asturias y de A Mariña. La planta comenzó a trabajar en pruebas a finales de 2017, con una capacidad para tratar al año hasta 400.000 toneladas de purín de ganado vacuno, del que extraer biogás que quemar para producir hasta 30 gigavatios de electricidad. La venta de esta electricidad, junto con la comercialización de la parte sólida y el canon que se cobraba a los ganaderos por tratar el purín debían asegurar su viabilidad económica. En concreto, las alrededor de 250 ganaderías que llegaron a suministrar purín a Biogastur tenían que pagar 1,5 euros por tonelada de purín, para las que participaron en el proyecto desde sus inicios, 2,5 euros para las que se unieron más tarde, mientras que las ganaderías que se encontraran a más de 40 kilómetros de la planta debían llevar el purín por sus propios medios o pagar el transporte que ofrecía la empresa, con lo que les salía a entre 4 y 6 euros la tonelada.

Desacuerdos entre CLAS y el resto de accionistas

Sin embargo los problemas se acumularon desde un inicio: retrasos en la puesta en marcha de la planta, quejas de los vecinos por los malos olores o supuestas dificultades para compartir el emisario submarino con ENCE-Navia, por el que se enviaba al mar la parte líquida del purín biodegradado, previa depuración.

“Sin embargo el problema de fondo fue la mala gestión de la empresa por parte de la directiva: retrasos en la ejecución de las obras, falta de un plan de negocio serio y unas previsiones de ingresos que nunca llegaron a cumplirse, por ejemplo en la venta del abono sólido, que por problemas administrativos, no llegó a comercializarse”, aseguran fuentes del Consejo de Administración.

La crisis interna llevó a que en abril de este año los representantes de Central Lechera Asturiana abandonasen el Consejo de Administración por desacuerdos con la directiva de Biogastur, que requería de los accionistas que inyectasen más dinero en la planta para cubrir la falta de financiación.

De hecho, desde el mes de julio los 20 operarios de la planta de biogás no cobran sus salarios y la recogida de purín se paró desde el mes de mayo, registrándose solamente la entrada imprescindible para mantener vivas las bacterias de los biodigestores.

Previsión de reapertura a finales de año con un nuevo accionista mayoritario y una nueva directiva

“Sin embargo, la situación parece que se va a resolver gracias a la entrada en el accionariado de una empresa del sector del biogás, que le compraría la parte de la familia Cavero y la de Marcos Quevedo Balboa. Su intención es comercializar biogás, no electricidad. En estos momentos están en fase de auditorías para evaluar la situación de Biogastur, y la operación debería firmarse a finales de este mes de octubre, por lo que si todo va bien podría volver a estar en funcionamiento a finales de año”, señalan fuentes próximas a la operación.

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