La paratuberculosis, claves para comprender y prevenir esta enfermedad en ganado vacuno

Esta afección se ha convertido en todo un problema para la producción bovina como revela el investigador Ramón Antonio Juste con el que conocemos algunos de los aspectos destacados para afrontar la patología en la explotación

La paratuberculosis, claves para comprender y prevenir esta enfermedad en ganado vacuno

La paratuberculosis se presenta como un obstáculo para la producción en muchas explotaciones de vacuno. Conocida desde hace más de 120 años, en España fue detectada en el año 1983 en ganado vacuno. Abordamos las claves de la afección con Ramón Juste Jordán, doctor en veterinaria experto en paratuberculosis y tuberculosis a la par que director gerente del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (SERIDA) de Asturias.

Incidencia

Suele tener una mayor incidencia en explotaciones intensivas con sistemas bastante efectivos pero con pequeñas deficiencias que ocasionan que la infección se convierta en enfermedad en algunos animales.

La enfermedad puede provocar un 8% de pérdidas en producción de leche y entre un 2 y un 10% de bajas en las explotaciones

La incidencia de la enfermedad clínica como tal no es muy alta en explotaciones ganaderas. El problema radica en la dificultad para identificar las infecciones subclínicas, que no provocan síntomas y que pueden pasar desapercibidas con las técnicas de diagnóstico de las que se dispone a día de hoy. “Es difícil fijar un impacto específico del coste pero en estudios que tenemos hecho calculamos que podía producirse en torno a un 8% de pérdidas en producción de leche por la paratuberculosis”, explica Juste. La enfermedad provoca entre un 2 y 10% de bajas por año en explotaciones afectadas.

Daños

La enfermedad, propia de rumiantes domésticos, provoca una diarrea con lesiones características de enteritis crónica y caquexia, es decir, desnutrición extrema, con el consiguiente deterioro del organismo y el debilitamiento físico. La extenuación es tal que los animales mueren o llegan al punto de tener que ser sacrificados. En el intestino, lo más característico es el engrosamiento de la pared y la formación de arrugas en su cara interna. Además y, dependiendo de la especie, la paratuberculosis también puede provocar la dilatación de los vasos linfáticos de la pared del intestino en mayor o menor medida.

Aparte de las propias lesiones y los daños individuales que la paratuberculosis causa a los animales, la afección provoca una limitación productiva en las ganaderías al disminuir la producción y al reducir la capacidad de recría, puesto que la enfermedad afecta a las vacas cuando están empezando a producir, es decir a hacia los 2/3 años años. La afección se manifiesta como diarrea persistente y adelgazamiento con disminución de la producción de los animales. A causa de ello, los animales se eliminan prematuramente y, por lo tanto, se incrementa el gasto de reposición a la par que se pierde el valor carne de los animales de desvieje en el sacrificio. Más allá de las propias pérdidas, el experto reflexiona sobre el trastorno que la infección tiene en la programación productiva de las explotaciones que, en definitiva, suponen una carga adicional de preocupación e incertidumbre para el ganadero.

Cómo detectarla

La paratuberculosis se transmite por la vía fecal- oral en las primeras semanas de vida. Cuando se desarrolla la enfermedad es sencillo identificarla puesto que los animales presentan diarreas y adelgazan. Además las pruebas empleadas son fiables para confirmar el diagnóstico.

Con una sensibilidad que no supera el 50%, las pruebas fecales son el método más efectivo para detectar la presencia de la bacteria

De nuevo las dificultades se presentan para identificar la afección cuando existe la infección pero todavía no ha producido la enfermedad clínica y sus síntomas no son visibles. Las pruebas fecales son las más efectivas. “Pueden hacerse aislando el agente patógeno o mediante técnicas de PCR de biología molecular”, detalla el investigador. El problema de estas pruebas es su baja sensibilidad, ya que detectan solo un porcentaje reducido de todas las infecciones que se producen “Los animales no siempre están eliminando la bacteria en los excrementos por lo que por esta vía se escapan animales infectados sin detectar”, confirma el experto. Se estima que la sensibilidad de estos controles es casi de un 50%.

Otra de las vías de detección es a través de la sangre pero aún tiene menos sensibilidad. Se calcula que solo un 25% de los animales infectados dan positivo con este tipo de pruebas. “Es difícil el diagnóstico de los casos subclínicos de la paratuberculosis”, ratifica el investigador.

Tratamiento

No existen tratamientos efectivos para garantizar la cura del animal. “Se han ensayado tratamientos con inmunosupresores e incluso con algún tipo de antibiótico pero no resultan rentables económicamente además de prolongarse durante mucho tiempo”, concluye Juste.

Medidas preventivas y de control

En determinadas especies (ovino y caprino) se están empleando vacunas para proteger la recría. Una medida que no es aplicable en vacuno en España puesto que podría interferir en la detección de la tuberculosis.

Proteger la recría y acentuar las prácticas higiénicas son medidas preventivas fundamentales

En cuanto a las medidas preventivas que se pueden aplicar en las explotaciones tanto de vacuno como de ovino y caprino se centran en acentuar la higiene para lograr un menor impacto de la enfermedad aunque “puede resultar caro y complejo en determinados tipos de explotaciones y especies, por lo que en ocasiones resulta una estrategia poco atractiva para el ganadero”, reconoce Juste.

Es fundamental proteger la recría para evitar que se exponga a la enfermedad hasta que cuente con un sistema inmunológico más desarrollado que incremente las posibilidades de hacerle frente. Así resulta clave separar el material que se usa con las vacas adultas del empleado con el ganado más joven. “La limpieza es un factor importante para todo en la explotación”, sentencia el investigador, que se muestra escéptico sobre la eficacia de las desinfecciones específicas como método para combatir esta afección. “Es muy persistente y resulta muy difícil hacer un control. Pueden darse en lugares inverosímiles como depósitos o incluso en vigas”, defiende el experto.

Como medida de control, y tomando como modelo la tuberculosis, se incide en el saneamiento, esto es, en eliminar los animales positivos, con el fin de erradicar también la enfermedad. “El problema es que al tener una baja sensibilidad las técnicas de diagnóstico, los programas resultan muy costosos y es realmente difícil llegar a la erradicación a diferencia de lo que ocurre con la tuberculosis donde el diagnóstico es muy eficaz y puede hacerse una detección precoz antes de que los animales sean muy contaminantes”, explica.

En la actualidad no hay programas oficiales que estén orientados al saneamiento, que contemplen indemnizaciones en el caso de bajas. La enfermedad, al contrario de lo que acontece en la tuberculosis, no está aceptado que pueda transmitirse a los humanos por lo que es un gasto que debe asumir el ganadero como riesgos derivados de la producción.

El aislamiento de Mycobacterium avium subsp. paratuberculosis sigue siendo la técnica más sensible de diagnóstico. En la imagen se muestran los tubos de cultivo en medio solido clásicos y los más modernos en medio líquido con indicadores que reducen el tiempo de incubación

El aislamiento de Mycobacterium avium subsp. paratuberculosis sigue siendo la técnica más sensible de diagnóstico. En la imagen se muestran los tubos de cultivo en medio solido clásicos y los más modernos en medio líquido con indicadores que reducen el tiempo de incubación

Perspectivas de futuro

“Hasta el 2002 se pensaba que la erradicación de la paratuberculosis de los rebaños era posible pero a día de hoy, ya se ve que ese es un objetivo irreal por lo que las estrategias tienen que concentrarse en reducir pérdidas y prevenir la contaminación”, valora el experto. El control de pérdidas económicas, la reducción de la persistencia y garantizar el comercio solo de animales que estén por debajo de los valores de riesgo son las mejores estrategias a seguir según el doctor.

En la actualidad se trabaja para alcanzar técnicas que permitan identificar a los animales que estén infectados de paratuberculosis antes de llegar a presentar síntomas y desarrollar la enfermedad. Esto permitiría aplicar los programas de saneamiento con mayores garantías. “El saneamiento es una estrategia limpia, de costes aceptables, que puede ser indicada para rebaños con venta para la vida para evitar pérdidas por casos clínicos y reducir la contaminación ambiental”, reflexiona Juste.

“Las estrategias deben centrarse en reducir pérdidas y prevenir la contaminación porque la erradicación a día de hoy es un objetivo irreal”

También se está trabajando en el desarrollo de vacunas o métodos preventivos que no interfieran en la identificación de la tuberculosis y se eviten las confusiones entre animales vacunados de paratuberculosis y aquellos que presentan la tuberculosis. “Esto permitiría que los ganaderos de vacuno realizaran una vacunación de su recría como hacen ahora los de ovejas o cabras”, concluye el doctor, quien también detalla que en algunos países con una incidencia elevada como Francia, Australia, Estados Unidos o Reino Unido contemplan excepciones a la norma de no vacunación. Aunque la protección de la vacuna tampoco es del 100% podría utilizarse como una fase inicial previa al saneamiento, como acontece con otras enfermedades.

Mientras no exista esta vacuna idónea, los ganaderos deben centrar esfuerzos en extremar las medidas de bioseguridad e higiene.

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