“La digestibilidad de la fibra del forraje determina la rentabilidad de una ganadería”

Entrevista a Álvaro García, profesor de Ciencias Lecheras y de los Alimentos y director de Agricultura y Recursos Naturales de la Universidad de Dakota del Sur (EEUU), que participó en las XV Jornadas Técnicas de Vacuno de Leche de Seragro

“La digestibilidad de la fibra del forraje determina la rentabilidad de una ganadería”

Álvaro García, profesor de Ciencias Lecheras y de los Alimentos y director de Agricultura y Recursos Naturales de la Universidad de Dakota del Sur (EEUU)

“La rentabilidad de una ganadería viene determinada por la digestibilidad de los forrajes que el ganadero le da a las vacas en la ración”. Bajo este premisa, el profesor Álvaro García, especialista en Ciencias Lecheras y de los Alimentos y director de Agricultura y Recursos Naturales de la Universidad de Dakota del Sur (Estados Unidos), explicó en las últimas jornadas de Seragro las claves para la mejora de la rentabilidad de las explotaciones a través del manejo alimentario.

¿Por qué es clave la digestibilidad de los forrajes para mejorar la rentabilidad de una ganadería de vacuno de leche?
Porque es la única parte de la alimentación de la vaca sobre la que el ganadero puede tener cierto control, a través de la búsqueda de forrajes que tengan mayor digestibilidad, y por tanto, que permitan obtener más leche y de mayor calidad por kilo de materia seca y menos problemas digestivos.

Para ello el maíz o el raigrás se deben cortar en el momento adecuado, para que tengan el máximo de fibra digerible y de proteína y almidón. La digestibilidad de la fibra determina la rentabilidad de una ganadería.

Todo ello depende del momento de corte, pero también de la evolución de la planta durante su cultivo, en especial si recibió agua en los momentos adecuados para evitar el estrés hídrico.

“El tamaño óptimo de picado del maíz forrajero está en los 2 centímetros de largo por partícula”

¿Como influye el tamaño de las partículas en la producción de leche y en las calidades?
En el caso del maíz forrajero, el tamaño óptimo está en alrededor de los 2 centímetros de largo. Sin embargo, todo va a depender de como maneje el productor los comederos, porque si tengo un picado y un mezclado óptimo, pero no hay suficiente espacio en los comederos para todos los animales y un arrimado frecuente de la comida, no será efectivo. De lo contrario, las vacas dominantes comerán una ración y las vacas sumisas otra, y al ganadero lo que le interesa es que todas las vacas consuman una ración similar.

Además, es necesario fijarse en la comida que queda en el pesebre después de que coman las vacas, porque en teoría debería ser igual a la que se le ofreció en la ración. Es decir, si en el comedero queda fibra larga es que los animales están seleccionando.

¿Como valoras el nuevo sistema de picado de maíz Shredlage?
Creo que es un sistema que puede funcionar en las condiciones de cultivo en secano porque el Shredlage simula lo que hace la vaca con el forraje, que es rasgar y romper el forraje más que masticarlo. Eso ayuda a que una vez dentro del rumen las bacterias lo digieran de una forma más adecuada y también más rápida. Y eso es más efectivo cuanto más duro sea el forraje. Es decir, un maíz más maduro es más difícil de degradar por parte de las bacterias del rumen, y le lleva, por así decirlo, más tiempo a la vaca degradarlo. Con este sistema de picado aceleramos todo el proceso y logramos que la vaca ingiera más cantidad de forraje.

En la Unión Europea durante la crisis de precios de las materias primas en el año 2008 se replanteó el excesivo uso de concentrado en alimentación del ganado vacuno de leche…¿También se da este debate en Estados Unidos?
En Estados Unidos la ración está delimitada por los costes de producción. Si la situación económica permite dar más cantidades de concentrado en la ración se da, llegando a niveles de 60% de concentrado en la dieta y 40% de forraje, siempre que la relación precio de concentrado y precio de la leche lo justifique. En Estados Unidos es muy difícil que se baje de un 30% de concentrado en la ración, o lo que es lo mismo, entre 300 y 250 gramos por litro de leche.

Por otra parte, cuando se apuesta por una genética en los animales que demandan un nivel de energía, si no se acompaña con forraje con mayor fracción energética se pueden generar problemas a la vaca.

En vacuno de leche intensivo, ¿Es un imperativo obligatorio seguir creciendo para reducir costes y ganar calidad de vida?
Es un hecho y en Estados Unidos también sucede. La realidad es que si hace unos años en Estados Unidos los establos que se abrían partían de 500 vacas en ordeño, hoy ya es habitual que comiencen la actividad con unas 2.000 vacas.

Quizás en Galicia y en España es más grave porque si ustedes manejan 60 vacas por trabajador, nosotros en Estados Unidos ya manejamos 110 vacas. Tienen un amplio margen de mejora en este aspecto, y creo que no van a tener más remedio que apostar por los robots de ordeño.

En Estados Unidos en productores pequeños y mediados si que están apostando claramente por el robot de ordeño. En las ganaderías grandes no tanto, porque la mano de obra es relativamente barata y el robot de ordeño sigue siendo caro.

“Con las limitaciones que tiene Galicia, creo que debe apostar por producir leche diferenciada y derivados lácteos de valor añadido”

La rentabilidad de una ganadería se determina en esencia por el volumen de leche entregada, siendo el objetivo una explotación en la que los cubículos estén ocupados al 100% con vacas altamente rentables. En todo caso, el primer paso en cualquier proceso de expansión debería ser mejorar el volumen de leche producido por vaca y también las calidades, si la industria las paga, antes incluso de pensar en meter más vacas.

¿Como ves el futuro del sector lácteo en Galicia, con nuestras fortalezas y debilidades?
El precio de la tierra en algún momento puede ser un limitante para que las ganaderías sigan creciendo si se compite con otros usos, como los forestales. Creo que para el futuro deben apostar por diferenciar su producción con leche de calidad, o directamente darle valor a la leche a través de quesos y de otros productos lácteos tradicionales de la zona.

Eso es lo que ha salvado la producción de leche en Dakota del Sur, donde se ha apostado especialmente por la elaboración de quesos y de helados. Creo que Galicia también debe apostar por productos lácteos únicos y de elevada calidad que sobresalgan en el mercado europeo.

¿Por que razas apuestan en Dakota del Sur?
A Dakota del Sur ha emigrado gente de Holanda y del Reino Unido y han introducido su preferencia por otras razas diferentes de la Holstein, por ejemplo, usando cruces de Jersey, Roja Sueca y Holstein, y también Flekvieth. Y no solo para lograr mayores sólidos lácteos, sino también porque la fertilidad de este ganado es superior.

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