“La consanguinidad no explica la baja fertilidad en la raza Holstein en los últimos años”

Daniel Martínez Bello, cofundador y especialista en asesoramiento genético de Embriovet, aborda en esta entrevista el reto de la consanguinidad en la raza Frisona y ofrece a los ganaderos unas recomendaciones para evitarla y no tener repercusiones negativas en la cabaña ganadera

“La consanguinidad no explica la baja fertilidad en la raza Holstein en los últimos años”

Daniel Martínez Bello, cofundador y especialista en asesoramiento genético de Embriovet

El aumento de la consanguinidad en la raza Frisona es uno de los retos a los que se enfrentan los ganaderos de vacuno de leche. Daniel Martínez Bello, cofundador y especialista en asesoramiento genético de Embriovet aborda en esta entrevista el reto de la consanguinidad en la raza Frisona y ofrece a los ganaderos unas recomendaciones para evitarla y no tener repercusiones negativas en la cabaña ganadera.

¿Crees que la consanguinidad es ya un problema grave en vacuno de leche?
La consanguinidad va experimentando un ligero aumento continuo en la mayoría de las razas puras, y la Holstein no es una excepción, aunque no es la de mayor consanguinidad. Es conocido que un nivel muy alto de consanguinidad causa perjuicios, pero a la vista de los datos actuales podemos decir que es preciso controlarla sin que suponga aún un problema grave.

¿Qué daños provoca en una granja?
Están descritos científicamente efectos negativos a nivel de fertilidad, salud de los animales, vitalidad y supervivencia de las crías y una merma de la productividad asociados a la consanguinidad.

Sin embargo, el efecto es muy bajo a los niveles más frecuentes en nuestras ganaderías, así que no explica la bajada de la fertilidad en los últimos años. Eso es una cuestión diferente arrastrada de la selección de las últimas dos décadas que ya empezó a corregirse en la era genómica. La mejora reproductiva por efecto genético ya se está empezando a notar y en un corto plazo creo que será muy evidente y casi señalizada, a pesar del incremento de la consanguinidad. Una cosa es que exista un efecto y otra echarle la culpa de todos los males. Opino que se sobrevalora a menudo el efecto de la consanguinidad.

¿Qué niveles detectáis en las ganaderías con las que trabajáis?
La raza Holstein en general está en alrededor de un 7% y la mayoría de las ganaderías de las que manejamos datos están entre un 5 y un 8%. No podemos establecer un valor máximo. Hay que tener en cuenta que se trata de un valor estadístico y estimado, y no real, que aumenta por sí solo con el paso del tiempo por el hecho de sumar generaciones en el pedigrí y que intervienen en el cálculo, sin que signifique mayor aumento real del problema.

“Se sobrevalora a menudo el efecto de la consanguinidad”

Por otro lado, se está comparando muchas veces el valor genómico con el valor tradicional o de pedigrí y no es lo mismo. El valor genómico se calcula de manera diferente tratando de medir la repetición de alelos en el genoma proveídos de ambos progenitores, y son valores superiores frecuentemente. De manera que una parte del aumento que se aprecia en la población viene de la manera de calcularse.

El efecto es aditivo, de manera que los efectos de la llamada “depresión por consanguinidad” aumentan proporcionalmente por cada punto que aumenta el coeficiente de consanguinidad. El trabajo científico más relevante a este respecto (Van Doormal, Canadian Dairy Network 2008) dice que el aumento de consanguinidad desde 5 hasta 10% supone una reducción de 92 Kg de leche en la lactación, incremento de 1,4 días abiertos y reducción 65 días de longevidad.

La recomendación es tender hacia la menor consanguinidad posible, pero sin obsesionarse. La potencia de la selección genética actual compensa con creces esas mermas, pero no quita que intentemos mantenerla al nivel más bajo posible. Por dar una referencia, cubrir una vaca con su propio padre sería un 25% de consanguinidad, que es una aberración. Tratamos de no superar nunca el 9% y acercarnos solo en casos puntuales y controlando los recesos y haplotipos.

¿En que medida la utilización de toros genómicos está incrementando la consanguinidad?
Una de las ventajas que todos pensábamos que tendría la genómica sería el descubrimiento de nuevas líneas genéticas que aportasen sangre nueva para reducir la consanguinidad. Sin embargo, aunque se está dando en cierta medida, por ahora tiene más efecto el éxito que alcanzan en los índices más valorados determinadas combinaciones genéticas. Esto hace que los primeros puestos de los rankings estén copados por toros con pedigrees muy similares que son los que más se están utilizando.

En paralelo, van surgiendo los llamados “outcross”, por venir de líneas menos habituales o menos presentes en la población y muchos de ellos con valores muy interesantes, que se pueden usar por lo menos en los animales difíciles de acoplar.

¿Seguirá aumentando en los próximos años con la mayor utilización de toros no probados?
Es posible que sí. Pero, como decía anteriormente, se da un aumento natural por incrementar el número de generaciones en registro genealógico y añadir datos, en unión al cálculo más preciso que fue la genómica.

“Escoger toros especializados en salud, calidades o acorne puede ayudar a rebajar la consanguinidad”

Por otro lado, la abundancia de toros muy emparentados con valores muy similares hace que el mercado del semen ofrezca gran cantidad de toros de valores altísimos a buen precio, y como resultado son usados por los ganaderos por el atractivo de la relación calidad/precio, a pesar de aumentar la consanguinidad.

La selección por nuevos caracteres como el “acorne” o determinadas proteínas lácteas, o toros especializados en calidades o caracteres de salud, también puede aportar genes renovados para una parte de la población, y por ahí pueden contribuir a compensar un poco este aumento de la consanguinidad.

¿De que herramientas disponemos para reducir la consanguinidad o los efectos negativos de la misma y como valoras su eficacia?
La principal es el uso de programas informáticos para los apareamientos, es la forma más sencilla de establecer límites y controlarla.

El genotipado de las hembras ofrece una información más precisa de su nivel de consanguinidad y también de su contenido en genes receptivos y haplotipos reproductivos. Evitando cruzar hembras portadoras de alguno de estos genes con toros también portadores se evitan una parte importante de los efectos indeseables de la consanguinidad. Para hacer hacer bien los acoplamientos y de manera constante se precisan softwares específicos. Aquí hay que ser cuidadosos porque la mayoría de los software disponibles solo controlan la consanguinidad por pedigrí al estilo antiguo, y no tienen en cuenta los haplotipos, aunque los animales estén genotipados. Hace falta asegurarse y si no es así chequearlo manualmente.

¿Que aconsejarías al ganadero para no incrementar los efectos perjudiciales de la consanguinidad?
Lo más aconsejable es hacer un programa genético acorde a las características y objetivos de la explotación. Un programa global en el que la consanguinidad también se tendrá en cuenta. La reducción del número de toros a utilizar cada año es una buena medida. Si vamos uniformizando la cabaña será mas fácil encontrar esas líneas distintas, pero si vemos uno de cada, será mas difícil encontrar uno distinto para todas.

“En los toros que no están en la cima de la lista es más fácil encontrar líneas genéticas diferentes”

Por otra parte, a la hora de escoger los toros no hay que limitarse a los primeros de las listas. Afortunadamente, hoy hay una oferta de toros muy grande, y muchos de los llamados de segunda línea ofrecen una mejora muy cercana a los primeros, y en ese segmento es más posible encontrar líneas diferentes.

¿Algo más que quieras añadir?
La consanguinidad debe controlarse e intentar mantenerla en el nivel más bajo posible. Actualmente el progreso genético es tan rápido que compensa ampliamente los efectos conocidos de la depresión en producción, etc. Pero eso no quita de que esas mermas estén ahí, restando, además de concentrar en paralelo otros efectos indeseables de la consanguinidad.

Afortunadamente, queda muchísimo trabajo por hacer en la utilización de la vía hembra, a través de la selección genómica en combinación con las técnicas de reproducción asistida para lograr aumentar el progreso sin depender solamente de los toros y manteniendo la consanguinidad en valores aceptables.

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