Ganaderos e industrias, ¿unidos en el mismo yugo?

Los primeros años de intentos de negociación colectiva del precio de la leche se saldaron con un rotundo fracaso. El sector advierte de la necesidad de que ganaderos e industrias se reconozcan como aliados

Ganaderos e industrias, ¿unidos en el mismo yugo?

Jornada láctea en el Consello Económico y Social en Santiago el pasado otoño.

Las explotaciones lácteas se preguntan qué va a pasar con el precio y con la recogida de la leche tras el fin de las cuotas, en abril del 2015. En busca de respuestas a esas preocupaciones, en los últimos meses se suceden foros y debates diversos con la participación de actores del sector lácteo en las distintas comarcas gandeiras. La mayoría de las voces coincide en señalar que la reducción de problemas pasa por implantar en el campo una negociación colectiva real entre ganaderos e industrias.

Esa negociación se basaría en el sistema de contratos lácteos, que se presentaba hace un par de años como garantía de estabilidad, pero que nunca cumplió lo que prometía. El sector se pregunta ahora si es posible reflotar ese sistema de contratos de una manera que ambas partes, ganaderos e industrias, entiendan como beneficioso.

El Ministerio de Agricultura ultima la reforma del sistema de contratos con la idea de reactivarlos y de que sean útiles para el cometido con el que se crearon,el de implantar la negociación colectiva en el campo y darle poder al produtor en la negociación del precio con la industria. Tanto ganaderos como industrias dudan de la eficacia de la reforma por sí sola.

La implantación de los contratos, a partir del 2012, surgió con la aprobación en la UE del llamado ‘paquete lácteo’, un conjunto de medidas con el que, entre otras cosas, se buscaba reequilibrar el poder de los distintos actores en la cadena de la leche. Con los contratos apareció la figura de las organizaciones de produtores (OPs), en la idea de que la negociación en conjunto de los precios permitiría más fuerza del sector produtor ante las industrias que la negociación individual de cada explotación.

Balance y cambios del sistema

En Galicia nacieron dos OPs, Ulega, impulsada por Unións Agrarias-Upa, y Aprolact, de base cooperativa. Ambas OPs reconocen que la negociación con la industria no fue posible hasta ahora. “No hay nada que obligue a las industrias a negociar con las OPs y tenemos el problema de un producto, la leche, que no se conserva, con lo cual, si mañana te dicen que no lo van a recoger, hay que tirarlo” -resume Javier Iglesias, responsable del área de Ganadería de Unións Agrarias-Upa-. “Practicamente con ninguna industria fue posible sentarse a negociar”.

«Si no te recogen la leche hay que tirarla; nada obliga a negociar a las empresas» (Javier Iglesias, Unións Agrarias-Upa)

Entre los cambios que va a introducir el Ministerio para reflotar los contratos lácteos figura la, en principio, obligatoriedad de una duración mínima de 12 meses -hasta ahora los mayoritarios eran de 3 meses-, y la creación de la figura del mediador voluntario, así como la prohibición de incluir añadidos que modifiquen condiciones sustanciales de los contratos (precios, plazos, etc.).

Con la mayor duración de los contratos, la Administración apuesta por el impulso a los acuerdos de precios variables, es decir, por un contrato con un precio inicial que variará en función de un índice de referencia que acuerden las partes. En Galicia, la Xunta diseñó un instrumento informático, el Xacobea, que se presenta como posible índice de referenciación a configurar por las partes, dándole más o menos peso a factores como los precios de los productos industriales (leche en polvo, mantequilla), la situación de mercado en Europa o los costes de producción; si bien, organizaciones como el Sindicato Labrego advierten de que hasta ahora las condiciones de los contratos siempre se impusieron de modo unilateral por la industria, por lo que dudan de la efectividad del Xacobea.

Valoraciones
La reacción del sector ante la reforma del sistema de contratos lácteos es tibia. “Hasta ahora, los contratos no cubrieron en nada las expectativas generadas y va a ser difícil que el sistema funcione bien en tanto no entre la gran distribución en el proceso” -valora el gerente de la Asociación Galega de Cooperativas Agrarias (Agaca), Higinio Mougán-. “Medidas como la ampliación del contrato a 12 meses van en la línea correcta, ya que aportan mayor estabilidad para el sector, pero la cuestión de fondo es cómo hacemos frente a la distribución, que es la que determina el precio finalista, y que está vendiendo la leche en España a 50 céntimos el litro, mientras del otro lado de la frontera, en Francia, lo comercializa a 75 céntimos”.

«Es difícil que los contratos funcionen; la cuestión de fondo es la distribución» (Higinio Mougán, Agaca)

En relación a los cambios del sistema de contratos que ultima el Ministerio, desde Unións Agrarias-Upa se muestran preocupados por lo que consideran una “falta de garantías de recogida de la leche”. “Con la liberalización de las cuotas, a partir del 1 de abril del 2015, es previsible que en algunos periodos haya un exceso de leche en el mercado, por lo que resulta fundamental establecer mecanismos que garanticen que se le va a recoger toda la leche producida a los ganaderos. También habrá que evitar que se abandonen las rutas de recogida menos rentables, ya que esto puede llevar directamente al cierre de explotaciones”, advierte Javier Iglesias.

Industrias
Desde el sector industrial, el coordinador de la Asociación de Empresas Lácteas de Galicia, Pedro Ramos, critica el sistema de contratos y advierte de una posible pérdida de competitividad de la industria. “Tenemos la legislación más restrictiva de Europa y se quiere debilitar aun más al sector industrial”, valora. “Se pretende que compremos toda la leche con unas condiciones estrictas de duración de contratos y precios, aunque no sepamos dónde la vamos a vender. Hay una asimetría en la Ley 12/2013 -conocida como ley de la cadena alimentaria-; las industrias queremos las mismas garantías de precios, duración de contratos y volúmenes para lo que nosotros vamos a vender”.

«Se pretende que compremos toda la leche, aunque no sepamos si la vamos a vender» (Pedro Ramos, Asociación de Empresas Lácteas de Galicia)

En Feiraco, cooperativa e industria transformadora, su director general, José Luis Antuña, coincide en señalar a la gran distribución como uno de los problemas, pero considera que la raíz de las dificultades hay que buscarlas en otro lado. “La distribución no es la culpable. Es más la industria, que tiene capacidad de repercutir una bajada de precios sobre los produtores. Las industrias se dedican a bajarle el precio a la distribución para que use la leche como producto reclamo”.

La puesta en marcha de contratos con precios estables pactados entre industrias y organizaciones de produtores constituye para Antuña un instrumento clave para cambiar la actual situación. “Se precisa un sector ganadero e industrial que esté cohesionado. El problema radica en que hasta ahora no hubo voluntad de relaciones contractuales estables por ninguna de las dos partes. Cuando el precio de la leche en origen está alto, no hay voluntad por parte del sector produtor, y viceversa, cuando el precio está bajo, no hay voluntad por parte de las industrias”.

«Hay que explicarle a ganaderos e industrias los aspectos positivos de los contratos» (Francisco Sineiro, economista)

De opinión similar es Francisco Sineiro, profesor de Economía y Política Agraria en la Universidad de Santiago: “Hace falta pedagogía para explicarle a ganaderos e industrias los aspectos positivos de los contratos. Dan estabilidad para los productores en periodos de precios bajos y para las industrias en periodos de precios altos, donde se viven situaciones de especulación por parte de primeros compradores intermediarios. Los contratos pueden ser positivos para todos”. Sineiro insiste además en el papel que tiene que jugar la Administración: “Las OPs controlan cerca de un tercio de la producción del Estado pero no teñen capacidad de negociación con las industrias. Sería precisa una asesoría y un acompañamento de la Administración para forzar ese proceso”, valora.

Distribución

El sector es consciente también de la necesidad de mejorar el precio de la leche en los supermercados, para lo que serán precisas negociaciones con la distribución, un aspecto que algunos agentes abogan por solucionar a través de la Interprofesional Láctea (Inlac), si bien Antuña, hasta hace poco presidente de la Interprofesional Láctea (Inlac), es y excéptico sobre esa posibilidad: “Si ganaderos e industrias no están cohesionados, no habría avances”, valora.

“La única Interprofesional láctea de Europa que une a las tres partes es la de Hungría” –ahonda el director general de Feiraco-. En Francia en la Interprofesional están solo ganaderos e industrias, como sucede en España. Esto no quiere decir que luego no tengan negociaciones con la distribución, con la mediación de la Administración, pero en la Interprofesional no está la distribución. ¿Qué sucede aquí en España? Que ganaderos e industrias no entienden para qué tienen que financiar la Inteprofesional” -un órgano que nació para velar polos intereses comunes de produtores y factorías-. “En Francia, la Interprofesional Láctea tiene 10 veces más financiación que la española”, concluye.

«Ganaderos e industrias no entienden para qué financiar la Interprofesional» (José Luis Antuña, Feiraco)

La cohesión del propio sector ganadero, la unión colectiva frente a la visión cortoplacista, es otro de los desafíos que plantean distintos actores. “Hay instrumentos para cambiar la situación contractual entre industrias y ganaderos, pero ante todo es importante el convencimiento y compromiso de los ganaderos con las organizaciones de productores”, apunta el subdirector del Fondo Galego de Garantía Agraria (Fogga), José Ángel Burgo. “El camino es la firma de contratos a largo plazo con precios referenciados a índices”.

Negociaciones fallidas
Echando la vista atrás, Juan Pérez, de Xóvenes Agricultores, mira con escepticismo las perspectivas que se abren con la reforma del sistema de contratos lácteos. “El sector lácteo marcha sin rumbo y todos somos algo culpables. Llevamos muchos años hablando con las industrias en mesas, interprofesional, etc. y nunca llegamos a nada. En muchas industrias no hay con quien hablar y en las que sí hay, es difícil llegar a nada. Dudo que se cierre ningún acuerdo y mientras tanto, la distribución se está aprovechando de la debilidad de produtores e industrias. Son necesarias las estrategias conjuntas con la industria pero llevamos años viendo cómo acuerdos a los que llegamos con ellos, como por ejemplo los índices de referenciación de precios de la Inlac, no se aplican. ¿Por qué ?”, se pregunta.

«Llevamos años hablando con las industrias y nunca llegamos a nada» (Juan Pérez, Xóvenes Agricultores)

Distintas voces del sector coinciden en la necesidad de una cooperación entre ganaderos e industrias en beneficio de intereses comunes, aunque en ambos lados aparecen voces y actitudes que revelan un pensamiento basado en la idea de que para ganar ellos, tienen que perder los otros. Ganaderos e industrias, ¿unidos en el mismo yugo?

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