Ganadería Fraga, una granja de vacas ‘excelentes’

Esta ganadería de Lalín (Pontevedra) lleva años despuntando por la morfología de sus animales. Con 76 reproductoras apuestan por contar con vacas de buenas características y cuidar el manejo para incrementar los rendimientos. Nos cuentan cómo trabajan

Ganadería Fraga, una granja de vacas ‘excelentes’

Eduardo Fernández junto con su hijo Álvaro en la granja familiar.

La Ganadería Fraga, situada en la parroquia de Goiás, en el concello pontevedrés de Lalín, lleva tiempo ya asentada entre las mejores granjas en cuanto a morfología se refiere, y los últimos datos de la Federación Frisona Gallega (Fefriga), de 2018, vuelven a ratificarlo, situándola entre las 8 primeras ganaderías de Galicia, con una puntuación de 84,35.

“Contando con buenas vacas y manejándolas bien producen más leche y resulta más rentable la ganadería”, indica Eduardo Fernández Sobrado, uno de los ganaderos al frente de esta granja. Junto con él, también su mujer, Sonia Fernández Méijome, y sus suegros, José Luis Fernández Gil y Marina Méijome Carral, integran la sociedad.

José Luis se formó en la Ganadería de Tauste y desde aquella apostó siempre por la mejora de sus animales en base a recría

La apuesta por contar con animales de calidad comenzó ya de la mano de José Luis hace más de 40 años, cuando se interesó por tener en su granja vacas con una buena morfología. Empezó formándose en cuestiones de morfología y en inseminación en la Ganadería Tauste, en Zaragoza. Desde aquellas, fueron trabajando para conseguir tener una ganadería con vacas de buenas características que le permitan reducir también los problemas en los animales e incrementar la producción de leche, con el fin de hacer más rentable la actividad.

Los resultados de estos esfuerzos se tradujeron en un rebaño integrado por varias vacas calificadas como Excelentes por Conafe, que fueron consiguiendo sin comprar ningún animal, si no trabajando con la recría, lo que le valió también a su fundador el reconocimiento como Maestro Criador.

En la ganadería cuentan con vacas destacadas como Taití, descendiente de Buche, una de las mejores vacas de la granja.

Hoy en la ganadería cuentan con vacas destacadas como Tatí.

Buche, el inicio de una estirpe destacada

Hoy cuentan con 150 animales: 76 vacas en ordeño con un promedio de 42 litros por vaca y día en 2 ordeños, con un 4,2% de grasa, un 3,30% de proteína y menos de 100.000 células somáticas. Tienen una producción media de unos 12.400 litros por vaca al año y una media de 2,48 partos por vaca.

A la hora de los cruces se fijan en criterios como la longevidad, las condiciones de las patas, las ubres y la fertilidad, que consideran también muy importante. “Vemos que atendiendo a estos aspectos tenemos mejores animales y menos problemas y, si algo funciona, ¿para qué se ha de cambiar?”, concluye Eduardo.

Llegaron a contar con 8 vacas excelentes desde el 2007, año que recibió esta distinción Buche

Esa fue la base para que en esta ganadería comenzaran a contar con animales destacados que fueron reconocidos en diferentes concursos morfológicos. “Todo comenzó con Buche, en el 2005, ella fue la que marcó la diferencia”, comenta Eduardo. Fraga Outside Buche fue Vaca Joven Internacional en el certamen de la Semana Verde de Silleda y fue dejando un legado de vacas con buenas calificacións y morfología en la ganadería.

Otras de las vacas destacadas son la hija de Buche, Butaca, o la hija de esta, Bota. A ellas se sumaron otros animales con buenas puntuaciones, como Paula o Tatí, que aún continúa en la ganadería, así como Laguna, que tuvieron que sacrificar recientemente a causa de un accidente. Llegaron a contar con 8 vacas excelentes desde el 2007, año que recibió esta distinción Buche.

El manejo, otra de las claves

En la ganadería Fraga tienen claro que, además de tener buenas vacas, otra de las claves en la granja es el manejo y confort de los animales. Por eso, en el 2000 decidieron construir una nueva granja donde tener las vacas de leche más cómodas y dejar en las antiguas instalaciones la recría, que supone alrededor de medio centenar de animales. Algunas de las medidas a las que prestan atención es a la cama de la vaca, ya que disponen de cubículos amplios con mezcla de carbonato cálcico y serrín de madera. “Para nosotros es el mejor sistema para que la vaca esté cómoda y no tener problemas en las ubres”, señala Eduardo.

Consideran importante tener muchos puntos de agua para las vacas y sistemas de ventilación adecuados. Así, cuentan con 3 ventiladores y humificadores desde hace ya 10 años para mitigar el calor en las instalaciones o con cepillos para incrementar el bienestar del animal.

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Las vacas secas salen a pastar a una parcela colindante a la granja.

No sólo se preocupan por la comodidad de las vacas en producción, ya que las vacas secas disponen de un robledal y una pradera contigua a la granja donde pueden salir a pastar. “Preferimos que cuándo quieran salgan al pasto y estén también algo fuera de la granja”, apunta Eduardo.

Producción propia

Además de este terreno de unos 50 ferrados (cerca de tres hectáreas) donde pastan las vacas secas, la mayor parte de la tierra que trabajan se encuentra en las cercanías de la granja, lo que les ofrece una gran ventaja. “Sólo tenemos alguna finca alquilada un poco más lejos, el resto lo tenemos todo cerca y eso te permite también que sea más rentable. De nada sirve tener 200 vacas si tienes que alquilar fincas lejos, porque los gastos se incrementan”, reconoce el ganadero.

Se encargan de producir casi todos los forrajes y sólo compran la paja

Cuentan con unas 46 hectáreas, 10 de ellas alquiladas a vecinos. Dedican unas 22 hectáreas a maíz, con unas calidades que suelen estar en un 35% de almidón, aunque este año redujeron la superficie de este cultivo. “El año pasado echamos mucho y aún tenemos mucho maíz en el silo, por lo que ya sembramos menos cantidad”, indica Eduardo.

El resto de la tierra la tienen a pradera, con una mezcla de raigrás italiano con inglés. “Buscamos buenas calidades, por eso nos gusta este tipo de mezcla”, apunta Eduardo. En los silos de hierba acostumbran a obtener un promedio de un 16% de proteína. Junto con otro trabajador que tienen en la granja, ellos mismos se encargan de hacer todos los forrajes y del trabajo de las tierras. Sólo encargan el picado del maíz.

Vista de las instalaciones de la ganadería.

Vista de las instalaciones de la ganadería.

Aunque cuentan con un carro mezclador, en los últimos años del preparado de la ración se encarga la Cooperativa Perpetuo Socorro. La ración de las vacas de producción está formada a base de 31 kilos de maíz, 16 kilos de silo de hierba, 10 kilos de concentrado, 700 gramos de paja y 200 gramos de corrector.

“Si te encargas de todo y quieres tener las cosas bien no te queda tiempo y tenemos dos chavales pequeños con los que queremos pasar tiempo, por eso preferimos encargar el carro”, apunta Eduardo. Este también fue uno de los motivos por los que en los últimos años dejaron de acudir, de manera regular, a los concursos morfológicos. “A mí suegro le gustó mucho participar en los concursos, pero al final ir te saca mucho tiempo y por eso dejamos de acudir, pero nuestra filosofía en la granja sigue siendo la misma, de hecho, incluso conseguimos subir la puntuación”, reafirma el ganadero.

Vista de la granja de por los y una de las hincas de maíz afectadas por la granizada caída en días pasados en el Deza.

Vista de la granja de pollos y una de las fincas de maíz afectadas por la granizada caída en días pasados en el Deza.

Diversificar para ser rentables

Además de atender la granja de las vacas, cuentan con dos granjas más, una de cerdos de cebo y otra de pollos. “Quisimos diversificar un poco y no sólo centrarnos en las vacas, por eso construimos la de los pollos en el 2009”, comenta el ganadero. A apenas un par de kilómetros de la granja de vacuno tienen la granja avícola donde crían unas 40.000 hembras o 35.000 machos, dependiendo de la crianza. Por lo general, realizan unas 6 crianzas al año.

También cuentan con una granja de cría de pollos y un cebadero de cerdos

De la supervisión de los pollos se encarga normalmente Eduardo, aunque también su mujer colabora. Además, la granja está totalmente equipada con un sistema informático con el que reciben todas las alertas precisas directamente en el móvil, lo que les facilita su gestión.

Junto con la granja avícola tienen también un cebadero de cerdos con unos 300 animales. “Mis suegros ya tenían la granja de los cerdos antes de comenzar con las vacas, sólo que por aquel entonces era de madres y luego decidieron pasarse al cebo”, apunta Eduardo. Hace unos 10 años que también reformaron y automatizaron esta granja.

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