Errores fáciles de evitar en el ensilado del maíz

Hablamos con cuatro destacados expertos (Santiago Sousa, Antón Camarero, Manuel Fernández y Javier López) que nos informan de cuales son los principales errores que detectan en los silos de maíz en Galicia y ofrecen soluciones para evitarlos

Errores fáciles de evitar en el ensilado del maíz

Ensilando en Ganxabar

Se acerca el momento del ensilado del maíz forrrajero, un cultivo clave para las ganaderías de vacuno de leche. Sin embargo, una buena cosecha puede echarse a perder si no realizamos correctamente tanto el picado como el ensilado. Y es que a pesar de que el maíz es un cultivo con una buena ensilabilidad, para su correcta conservación es básica la ausencia de oxígeno, con el fin de evitar fermentaciones indeseables.

Para ver cuáles son los principales errores que se cometen a la hora de elaborar los silos y ver cómo solucionarlos hablamos con 4 destacados expertos, con una amplia experiencia en la materia: Santiago Sousa, director del área de Cultivos y Mecanización de Cooperativas Lácteas Unidas (CLUN); Javier López, técnico del servicio de ruminantes de KEMIN; Antón Camarero, responsable de la zona Noroeste de Adial, y Manuel Fernández, técnico de Consuvet.

Javier López (Kemin): “Se empieza el silo de maíz demasiado temprano, cuando menos valor nutricional tiene”

Para Javier López el principal problema que detecta en las ganaderías de vacuno de leche a la hora de gestionar los silos de maíz es “la falta de planifìcación”. “Se tiende a ser demasiado optimista sobre el maíz que se tiene, no se hace una valoración realista, tirando a la baja, y un cálculo real de las necesidades de forraje que tiene la ganadería, con lo que al final se empiezan los silos muy temprano, cuando menos digestible es el forraje, y por tanto cuando menos leche produce”, subraya.

“Se debería esperar 6 meses para abrir el silo de maíz”

En este sentido, defiende que “el silo debería estar 6 meses sin abrir, de forma que haya silo suficiente para empalmar un año con la cosecha siguiente; es decir, el maíz que cosechamos ahora en septiembre empezarlo en marzo de 2020 y que nos llegue hasta marzo de 2021”. “Estaremos ganando digestibilidad, produciendo más leche y ganando más dinero. He visto silos de maíz de 24 meses muy bien conservados y fue cuando las vacas rindieron más en leche”, subraya.

Además, el técnico del servicio de ruminantes de KEMIN recuerda que a la hora de calcular las necesidades de alimentación del ganado “es preciso tener en cuenta las mermar del silo, que pueden llegar hasta el 20%, por mala conservación, mermas en la extracción…etc”. Por último, incide en la importancia de un correcto picado del maíz, pues deso dependerá en buena medida su digestibilidad.

Manuel Fernández (Consuvet): “El problema es que la gente no cubica los silos”

Manuel Fernández, técnico de Consuvet, asegura que uno de los principales errores que detecta “es que la gente no suele cubicar los silos para calcular de cuanto forraje dispone realmente, y si lo hace, solamente es al principio”. En este sentido, recuerda que su empresa dispone de una aplicación gratuita para ganaderos y técnicos que les facilita el trabajo de cubicaje

“Otro método fácil es desensilar; medir la superficie que se retiró, y pesar esa cantidad”, añade.

Y es que la densidad de un silo de maíz puede variar notablemente, desde los 800 kilos por metro cúbico de un silo de maiz muy bien compactado hasta los 600 kilos de un silo normal.

Otro fallo que también detecta Manuel Fernández es que los silos de maíz se empiezan mucho antes de lo que se debería. “Hay casos en los que ni se sella el silo, de forma que las vacas comen silo caliente durante 15 o 20 días -a partir de los 25 días se suele estabilizar la temperatura- y eso es un problema porque las vacas están comiendo un producto en mal estado que les provoca diarreas”.

Por último, recuerda que los silos de maíz “se deben de abrir siempre cuando se terminó uno, nunca dos a la vez, pues estaríamos aumentando las pérdidas de forraje”.

Antón Camarero (Adial): “El mayor error es la falta de compactación, por no pisar bien el silo”

Antón Camarero, responsable de la zona Noroeste de Adial, coincide en que “lo primero que habría que hacer es cubicar, estimar una densidad y saber cuanto silo tienes. Una vez que hiciste la estimación, dividir esa cantidad por el número de vacas que tienes, y luego por los días del año para saber cuanto le va a tocar a cada una y tener una planificación”.

“Para evitar quedarnos sin comida antes de lo que contábamos podemos ir haciendo una marca en el silo el primer día de cada mes, para saber cuanto gastamos e ir viendo si cumplimos las previsiones”, asegura.

En todo caso, Antón Camarero considera que el error más grave que detecta en los silos de maíz es la mala conservación por un deficiente proceso de compactado durante el ensilado.

“Hay que extender el maíz en el silo en capas finas y pisarlas bien”

“Las capas deben de ser de 10 centímetros de grosor pues capas muy altas no compactan bien. Debemos evitar sobrellenado, evitar las barrigas, que son zonas que no se pueden compactar y pretenderlo podría dar lugar a accidentes al poder volcar el tractor. Sin embargo, es demasiado habitual que el ritmo de picado del maíz sea mayor que el de pisado, por lo que se meten capas de mucha altura que no se pisan bien, y luego eso explica que a veces el silo se caliente en el centro y no en la cima, porque allí se echaron capas de 30 centímetros de grosor y eso no hay forma de compactarlo”, añade.

Esa deficiente compactación explica, según el responsable de Adial, que haya silos con unas densidades de 180 kilos de materia seca por metro cúbico, cuando lo recomendado serían 240 kilos de materia seca, o 750 kilos si se mide en materia húmeda.

En aquellos casos en los que los silos de trinchera se quedan pequeños porque la cosecha es mayor de lo esperado, Antón Camarero aconseja “cortarlo más alto, porque vas a tener un silo de mayor calidad, y si aun así no llega, hacer un silo fuera, sin paredes, y no demasiado alto para compactarlo bien. Luego, en el mes de febrero, en época seca para evitar el contacto con el barro, trasladarlo al silo de trinchera y volver a taparlo”.

Santiago Sousa (CLUN): “Donde se suele fallar es en el tapado, se coloca la lona de cualquier manera”

Santiago Sousa, director del área de Cultivos y Mecanización de Cooperativas Lácteas  Unidas (CLUN), considera que “donde se suele fallar es en el tapado”. “En el silo del CAVI en Ribadeo lo cubrimos con tres capas. Una aislante de plástico transparente que se ciñe al forraje para evitar la entrada de oxígeno, otra capa de plástico negro para dar opacidad y otra de plástico blanco para reflexar los rayos solares y evitar que se caliente el silo. Y por encima echamos una lona de protección. Y al cabo de 15 días de cerrar el silo volvemos revisar y tensar la lona de nuevo”, explica.

En cuanto a los pesos recomienda emplear salchichas u otros sistemas, y desaconseja el empleo de tierra, por la dificultad para desensilar y los riesgos de contaminación del silo, y tampoco el uso de ruedas, por el peligro de desprendimiento de restos metálicos.

“Si el maíz va algo seco hay que picarlo más fino y debería ser obligatorio emplear conservantes”

En el caso de los silos sin muros de contención, Santiago Sousa incide en que “hay que pararse más en compactar correctamente y dejar los taludes de los bordes bien hechos”. “Hay que esmerarse mucho en que quede hermético, sin entrada de oxígeno, pues de lo contrario los problemas de conservación y de aprovechamiento vienen después”, advierte.

Por último, el responsable del área de Cultivos y Mecanización de CLUN recuerda que el maíz hay que cosecharlo en el momento indicado -cuando la línea de leche del grano de maíz está por la mitad-. “Si lo cosechamos muy temprano el maíz va a ir con poca materia seca, menos del 30%, y va a producir muchos lixiviados. En el caso contrario, si el maíz va demasiado seco, algo que es más frecuente, tenemos que tratar de que el picado sea más fino para poder compactarlo bien, y en esos casos debería ser case obligatorio aplicar conservantes en el silo”, concluye.

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