“En la crisis de la leche, aparecieron salvadores que sólo querían cargarse la representación sindical”

Hablamos con Roberto García, secretario general de Unións Agrarias desde 1987. Con él repasamos algunos de los momentos claves del sector lácteo después de la crisis y los cambios más trascendentales de los últimos años. También recogemos algunos de los hechos destacados del sindicalismo agrario gallego y abordamos los retos del rural en Galicia

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“En la crisis de la leche, aparecieron salvadores que sólo querían cargarse la representación sindical”

Roberto García, secretario general de Unións Agrarias

Roberto García es uno de los históricos del sindicalismo agrario gallego de las últimas décadas. Vinculado a Unións Agrarias casi desde la fundación del sindicato, lleva más de treinta años como secretario general de la organización gallega. Procedente de una familia ganadera de Rodeiro (Pontevedra) -cuya actividad aún mantiene junto con su hermano-, estuvo inmerso en algunos de los procesos de transformación más destacados del mundo rural, gestionados tanto en Galicia como en Europa. Abordamos con él algunos de los retos que aún se le presentan al rural gallego.

La última movilización del sector lácteo, en 2015, dio lugar al nacimiento de organizaciones ganaderas desligadas de los sindicatos. ¿Esto os llevó a replantearos como estabais trabajando?
Si analizamos los movimientos dentro del sindicalismo agrario, tienen que ver con crisis que se dieron en dos organizaciones en ese momento: Agromuralla estaba formada por gente que provenía, en su mayoría, de la crisis de Xóvenes Agricultores, y de movimientos políticos en la órbita del Partido Popular, para desgastar a la única organización que tenía un peso central del sector leche. Y lo mismo pasó en el otro extremo por parte del BNG que tras su escisión en el frente político.

En Unións Agrarias esto no supuso una pérdida de afiliación, sino todo lo contrario, con un incremento de los afiliados en el sector lácteo. De los 4.200 afiliados que tenemos en este sector (que agrupa a un total de 8.000 productores), cerca de 2.600 forman parte de la organización de productores Ulega, es decir, no sólo son afiliados sino que delegan en la organización la capacidad de negociación de su leche. Los otros 1.600 no pueden entrar en ULEGA porque forman parte ya de cooperativas. El grado de credibilidad y de confianza es masivo. Es muy difícil en un sector tener casi el 50% afiliado e influyen más factores que la confianza sindical, influye el trabajo de asesoramiento, de gestión…

“Somos progresistas, pero no entramos en campañas electorales. Por eso tenemos gente del PP que está cómoda en Unións”

Volviendo a las movilizaciones de Lugo, somos conscientes de que aquellas movilizaciones se hicieron en una clave muy concreta: para desgastar a Unións Agrarias porque políticamente en un lado y en otro no se estaba cómodo en esa representación. Hicimos una organización transversal, no partidista, ya que no hubo ni una sola campaña electoral en la que la organización estuviese implicada con ningún partido político. Somos una organización progresista pero diferenciamos muy claramente el papel que tenemos como organización del debate partidista y eso hace que dentro de la organización se sientan cómodos muchos votantes del PP.

En aquel momento, con una crisis sectorial muy importante, aparecieron salvadores con soluciones demagógicas que el tiempo demostró que sólo buscaban cargarse la representación sindical. No existen soluciones mágicas. No es problema de que el sistema de representación tradicional ya no sea operativo. Echar a andar una organización agraria y darle servicios a los ganaderos no sólo es muy costoso económicamente sino que requiere mucho trabajo.

¿Cuál creéis que es la clave para manteneros en el tiempo y que la gente siga eligiéndoos como sindicato?
La gente valora lo que conoce y el trabajo hecho desde el año 1985 por Unións, pasando todos los filtros de todos los gobiernos. Unións apostó no solo por ser un sindicato de lobby de sector de leche, de carne y de vino, sino que buscamos ser una organización que aglutine la representación del rural. Hoy tenemos una organización de mujeres rurales (Fademur), una asociación forestal (Asefoga), una asociación sectorial avícola (Acriaga) y un colectivo de productores de terrenos en los que se instalaron parques eólicos (Vento Noso)… Por lo tanto, Unións es una organización que procuró estar en los distintos colectivos del rural.

¿Cómo ves en la organización la incorporación de gente joven a explotaciones con un cierto carácter empresarial y que muestran una cierta filia a las asociaciones sindicales?
Nosotros estamos haciendo un trabajo muy importante de profesionalización de los dos departamentos más potentes de la organización: el departamento jurídico y en la gestión económica fiscal. Hoy cada día más las explotaciones demandan que el sindicato los represente en la negociación de sus productos, pero también que les resuelva de forma integral todos estos problemas.

Hace unos meses la Fruga le pedía a la Consellería de Medio Rural que convocara elecciones sindicales, ya que se llevan más de diez años sin convocar. ¿Cómo ves esa posibilidad?
En España tenemos los tres modelos: Comunidades Autónomas que nunca tuvieron elecciones agrarias, aquellas que llevan más de diez años sin convocar y las que las están repitiendo de forma permanente. La experiencia de las elecciones aquí en Galicia nos llevaría a unos resultados electorales de poco contenido sindical y mucho de contenido político-partidista. Nosotros cada vez que nos presentamos a unas elecciones (DO Rías Baixas, DO Ribeiro…) no nos enfrentamos a otro sindicato, nos enfrentamos al Partido Popular.

Politizar de forma partidista, no ideológica, las organizaciones aportaría pocas soluciones. Por tanto, yo no tengo tan claro lo que nos aportaría un modelo de elecciones a un órgano que ni existe ni le queremos dar funciones. Existen cantidad de elementos de medición que son tan operativos o más que unas elecciones políticas. Hoy la Administración nos tiene controlados para saber cuántas declaraciones de la PAC hace cada organización agraria, cuántas declaraciones de la renta y trámites fiscales tenemos que hacer, cuántos proyectos de planes de mejora hacemos…

Por lo tanto, para saber la representación horizontal, tenemos muchos más elementos objetivos y medibles que en una campaña política al uso. Creo que la organización partidista aportaría poco a las organizaciones agrarias y sería un flaco favor para los agricultores.

“Mi idea es trabajar en la dinámica de relevo en la organización”

Quedan dos años para el congreso general, ¿te ves con ánimos para seguir?
Es muy difícil encontrar una persona que tenga una explotación viable y de referencia en el sector y que tenga tiempo para dedicarle a la organización, sobre todo cuando es una organización con más de 100 trabajadores, más de 50 oficinas, alrededor de los 14.000 afiliados … Mi idea es trabajar en la dinámica de relevo, no sólo generacional, ya que no creo que la edad sea el condicionante para la renovación, pero creo que es necesario ir generando nuevas incorporaciones y, llegado el congreso, tendremos que buscar una fórmula que nos permita afrontarlo. Es una cuestión que ya abordamos en el anterior congreso. Va a depender de cómo se encuentre uno, pero sobre todo de encontrar una persona que por consenso siga representando esa unión que tiene ahora la organización.

Si se encuentra la persona idónea, ¿a ti te gustaría propiciar el relevo?
Sí, desde luego. Yo seguiré vinculado a Unións Agrarias aun después de jubilarme, ya que siempre dije que no daría el salto a la política. A diferencia de lo que ahora está de moda, no llevo con complejo ser secretario general mientras el 100% de los afiliados del sindicato me siga apoyando. Creo que en los últimos seis años hicimos más cambios en el sindicato y en el sector que en los últimos 30.

Hay que darse cuenta de que organizaciones de productores, en este país las intentaron crear todos, nosotros no sólo fuimos capaces de crearla sino que tenemos la más grande de Europa, con 2.600 ganaderos. También hay que ver el esfuerzo hecho en la creación de la Asefoga y de Vento Noso, colectivos que no eran tradicionales de leche y que están reforzados. También es importante el trabajo de comercialización y mercados que están haciendo desde Fademur… No nos quedamos en un modelo clásico de sindicato de los años 90.

Las movilizaciones del 2015 acabaron en el acuerdo lácteo, pero a día de hoy la percepción general entre los productores es de cierta decepción.
Unións Agrarias -UPA no firmó inicialmente, no por ser mal acuerdo, sino que le pusimos tres reparos: quien lo firmaba no tenía una representación real en el sector (no firmaba cada grupo empresarial), no establecía sanciones para los incumplimientos y porque en una definición de ‘buenismo’, hablaba de sostenibilidad económica en la cadena pero no la definía.

“Tres años después, el Acuerdo lácteo está por desarrollarse”

Aquel acuerdo tenía una comisión de seguimiento para poder ir viendo punto por punto como se desarrollaba, y con el paso de reuniones, Unións se dio cuenta de que, siendo una de las organizaciones con mayor representación de ganaderos de leche, estaba excluida de las reuniones de trabajo para modificar la situación. Entonces terminamos firmando por imposición legal, para formar parte de esa mesa de negociación.

Creo que en aquel momento hubo una voluntad política de buscar un acuerdo muy difícil de atacar en las definiciones iniciales, que luego quedaban en el ‘buenismo’, eso implica que tres años después todo aquello que dependía del Ministerio aún está por hacer.

¿En qué aspectos se estuvo trabajando y en qué situación se encuentran a día de hoy?
Se hablaba que España era un país deficitario que estaba trayendo mucho de fuera, por lo que pedimos que se identificase el origen de los productos para que el consumidor lo pudiera conocer: hay borradores pero aún están sin aprobar. Dentro del acuerdo también se contemplaba un decreto que obligaba a dar a conocer a cuánto pagaba la leche la distribución a la industria. A día de hoy el Decreto se aprobó, pero esa información sólo la conoce el Ministerio. Otro elemento, el más importante, era la ley de sostenibilidad económica que consistía en establecer qué tramos podemos considerar sostenibles en materia económica (precio al ganadero, a la industria y a la distribución). A día de hoy está sin desarrollar. Un proyecto de productos lácteos sostenible sin sostenibilidad económica es inviable.

“Aquí la industria acusa la debilidad de no prepararse, como hicieron otros países, para el final de las cuotas lácteas”

Y por otra parte, para que haya negociación debe haber alternativas, y no hay un solo ganadero que a día de hoy negocie en igualdad de condiciones el precio de la industria, hasta el punto de que la industria ni siquiera se sienta con las OP a negociar el precio. Es una imposición, un contrato por adhesión y el problema está sin resolver. Aquí la industria acusa una debilidad al no se haber preparado, como hicieron otros países, para el final de las cuotas lácteas.

Tenemos el hándicap de que dependemos del mercado de leche líquida, con una evolución a la contra con una bajada del consumo de leche. Hubo algo más grave, aceptamos como norma que la leche líquida no es para ganar dinero, ni siquiera para pagarle al productor, sino para que la distribución lo emplee con precios que prácticamente son el 40% de los manejados por un país excedentario como Francia. Esto creó una situación de complicidad y espero que la aprobación de los decretos pendientes permita evitar una crisis como la de hace dos años.

“Uno de los mayores logros fue visibilizar los más de 1.000 caseros que estaban a punto de ser desahuciados en Galicia”

¿Cuáles son para ti los grandes logros a nivel general del sindicalismo agrario en Galicia en las últimas décadas?
El gran papel de las organizaciones agrarias en Galicia coincidió con la integración en la Unión Europea donde fue clave el papel de la gestión de la política agraria comunitaria y la gestión de las OCM fundamentalmente de leche. Las organizaciones agrarias, en mayor o menor medida, jugamos un papel básico. Si tuviese que quedarme con hechos concretos y muy gratificantes me quedaría con el gran trabajo de sensibilización política y visualización de los más de 1.000 caseros históricos que había en Galicia y que estaban a punto de ser desahuciados.

Desde Unións Agrarias llevamos al Parlamento la creación de las aparcerías históricas, una figura jurídica que en aquel momento no contemplaba ni el código civil ni el Derecho Foral. En esa batalla tramitamos de balde más de 300 accesos a la propiedad para aquellas personas que llevaban desde antes del 42 trabajando esas tierras. Para otros más de 400 buscamos mutuos acuerdos con los propietarios a los que aún le llamaban ‘amos’ para quedarse con la casa y con parte de esa tierra. Ahí Unións fue determinante, pero también lo fue encontrar una sensibilidad del gobierno autonómico y central.

¿Cómo vivisteis el proceso de implantación de cuotas lácteas a finales de los años 80?
Fue uno de los temas que nos produjo muchos disgustos, ya que nuestra posición fue muy criticada. Quedamos en exclusiva -incluso contra toda una plataforma del sector- como defensores del sistema de cuotas dentro de la producción de leche. Nosotros defendíamos las cuotas como sistema y modelo, más allá de la cuantificación, porque nos parecía que era básico hacer una declaración de dónde partíamos y tener márgenes para ir creciendo ordenadamente dentro del sector. Hubo momentos duros pero permitió que hubiese un crecimiento ordenado del sector, una situación de cierta lógica para que llegásemos a 2015 con el doble de la cuota que teníamos asignada en su momento.

En esa coherencia dentro del sector, evitamos en la última década la compra-venta de cuota, donde los ganaderos, especialmente los gallegos, se estaban endeudando cuando ya se preveía que en cualquier momento esa cuota iba a dejar de tener vigencia. Nosotros apostamos por las explotaciones activas que iban a continuar.

En estas últimas décadas el campo en Galicia cambió de manera radical, ¿cuáles crees que son los grandes retos para el campo gallego para las próximas décadas?
Uno de los retos que se le presentan a los ganaderos es cómo hacer frente a las oscilaciones que se van a dar en el mercado de la leche. La forma que tenemos aquí de ser competitivos va a estar ligada a tres fenómenos:

-El primero, y más importante, es la reducción de costes de la gestión del territorio. Tenemos una utilización de superficie agraria muy baja, apenas un 28% (las explotaciones con menos tierra de todo España y Europa). Por lo tanto, en estas oscilaciones va a influir mucho también el incremento de los costes al depender de forraje externo. Es importante resolver la gestión de la tierra que tenemos en Galicia. Es fundamental gestionar la tierra y que el Banco de Tierras no se quede sólo en el nombre, con apenas mil parcelas…

-El segundo tema es cómo participemos del equilibrio en la cadena. Es decir, cómo pasemos industria, distribución y ganaderos a ser conscientes que en el futuro es imprescindible una cooperación para que cada parte de la cadena tenga su margen de beneficio. Mientras la leche siga siendo un producto empleado por la distribución no para ganar dinero sino para ganar clientes, mientras la industria traslade las condiciones impuestas por la distribución al ganadero y mientras la sostenibilidad no sea una realidad vamos a tener muchas dificultades.

“Lo más grave es que aceptamos como normal que la leche líquida no se venda para ganar dinero, sino para ganar clientes”

-Como tercer factor tenemos una tarea importante que pasa por resolver el problema de abandono que se está dando en el rural, que también se concreta en un problema de relevo generacional. Más allá de las cifras de autobombo y propaganda de incorporación de jóvenes que se hacen cada año, más de la mitad de los titulares de explotación tienen más de 55 años. Buscar relevo generacional implica resolver dos elementos importantes: la rentabilidad económica y la calidad de vida en el rural. Ese abandono del rural y falta de gestión del territorio está llevando a que hoy miremos cómo hacemos un aprovechamiento económico y viable del monte y cómo resolvemos el problema de las masas continuas de terreno abandonado que son ingestionables ante un incendio.

Combinar una gestión económica y variada del monte ligado al tema de protección creo que es de los temas que tenemos pendiente junto con el acortamiento de los circuitos de comercialización. Seguimos teniendo un gran número de intermediarios en todos los sectores gallegos que aportan poco al producto, probablemente porque participamos poco en la comercialización y en el proceso de poner en valor el producto y en que eso revierta en quien lo produce. Por lo tanto, la participación del productor en la industria es otra de las materias pendientes.

¿Qué expectativas tienes puestas en el nuevo Ministro de Agricultura?
Los agricultores y ganaderos esperan del nuevo Gobierno que garantice unas rentas justas para las explotaciones en base a dos líneas de actuación. Por un lado forzando para que el presupuesto comunitario sea suficiente y alcance el 1,3% de la renta nacional bruta y que una vez que ese dinero llegue a los estados, se reparta de forma que se primen las personas sobre los territorios. En el reparto de las ayudas de la PAC es necesario que éstas lleguen a los productores reales.

Por otra parte, es prioritario conseguir, de una vez por todas, precios y mercados justos para los productores, en una cadena alimentaria que funcione con equilibrio, respeto de las leyes y garantías para productores y consumidores. La supervivencia del modelo de producción agraria y ganadera en Galicia depende del funcionamiento de los mercados, de la existencia de precios que compensen los costes de producción, y del respeto de la industria y la distribución a la necesaria negociación colectiva con los productores a cara descubierta para garantizar la calidad y seguridad alimentaria. El Gobierno tiene también un amplio margen de maniobra para facilitar mecanismos que mejoren el relevo generacional y la incorporación de mujeres a las explotaciones que servirá para luchar contra la despoblación y la falta de gestión medioambiental de en medio rural.
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