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“A los jóvenes ganaderos igual nos corresponde dar el paso de industrializar nuestra leche”

Visitamos la ganadería Riazón SC, en Chantada (Lugo). A su frente está José Ramón Ratón Varela, un joven ganadero con más de diez años incorporado al sector. Anima a las nuevas generaciones a participar en el tejido asociativo, como las cooperativas, para unir fuerzas.

Con 30 años de edad, José Ramón Ratón Varela, acumula una experiencia laboral y un grado de formación que ya no es habitual encontrar en jóvenes de otros sectores profesionales. Desde chico trabajó en la explotación ganadera familiar, situada en el lugar de Riazón, en el ayuntamiento de Chantada; luego realizó el Ciclo Superior de Gestión de Empresas Ganaderas en Sergude; realizó varios viajes formativos a distintos países de la Unión Europea y con 20 años, en el año 2006, se incorporó a la explotación.

Este es el retrato de una parte importante de esa nueva generación formada y con vocación ganadera que en los últimos años se incorporó a las explotaciones de vacuno de leche y a la que la crisis de precios provocada por el fin del sistema de cuotas cogió de improviso.

 “En esta nueva fase es muy importante que las crisis de precios no te cojan endeudado”

En su caso, la incorporación supuso un salto cualitativo y cuantitativo en la explotación, pasando de producir 200.000 kilos de leche al año en el 2006 a alrededor de 580.000 en el 2016. Cuenta a día de hoy con 105 cabezas de ganado, de las que 55 están en ordeño, y unas 35 hectáreas de base territorial. “Cuando me incorporé tenía claro que había que hacer una serie de inversiones para que la explotación fuera rentable y no quedara obsoleta”, asegura. Así, aprovecharon el plan de mejora y la ayuda de incorporación para comprar cuota, ampliar y mejorar la sala de ordeño, pasando de una sala tándem de 4 puntos a una automatizada de 6 puntos, construyeron los silos para el forraje, aumentaron el establo en 24 plazas y cambiaron el tractor por otro más seguro para trabajar en una zona de pendientes como esta aldea del valle del Asma.

José Ramón quiere que su explotación siga creciendo, “pero con cabeza”, pues, tal y como subraya, “en un momento como este las inversiones tenemos que valorarlos mucho, ya que en esta nueva fase de crisis cíclicas en los precios de la leche es muy importante que los momentos de bajos precios no te cojan endeudado2. Así, los próximos proyectos previstos son la construcción de una fosa de purín más grande y con cubierta, para aumentar la capacidad de almacenamiento y el valor fertilizante del purín, y un establo para las vacas secas.

“Quizás a las nuevas generaciones nos corresponda dar el paso de industrializar nuestra leche”

La incertidumbre del situación del sector, la compensa con la seguridad que le aporta estar integrado tanto en la cooperativa ICOS cómo en la Cuma del Asma, que le realizan la mayor parte de los trabajos agrícolas y de gestoría, permitiendo reducir gastos de maquinaria y disponer de más tiempo para otros trabajos.

Además, le venden la leche a ICOS, que trabaja también como cooperativa primero compradora. Se la pagan en este momento a alrededor de 0,25 euros por litro, más calidades e IVA, un precio que José Ramón reconoce que “es algo menor que lo que nos podría pagar la industria”.

“Los jóvenes tenemos que participar más en la toma de decisiones en las cooperativas”

Sin embargo, este joven ganadero mantiene su apuesta por la cooperativa “en la que tenemos que estar no sólo cuando hay buenos precios, ya que es la vía que tenemos para unirnos y juntar fuerzas para apostar por el futuro”. En este sentido, se muestra convencido de que “las cooperativas tienen que dar el paso para que los ganaderos seamos dueños de nuestro producto y avanzar en la transformación industrial y en la comercialización de la leche”.

Así, asegura que “si nuestros padres hicieron el gran esfuerzo de modernizar las explotaciones, y de hecho a día de hoy estamos igual o mejor que muchas explotaciones de Europa, quizás ahora a nuestra generación nos corresponda dar el paso al frente y buscar la manera de industrializar nuestro producto y ser dueños de nuestra leche”.

Para eso, José Ramón anima a los jóvenes ganaderos a implicarse más en la toma de decisiones de las cooperativas y en las asociaciones. “Tenemos que ver algo más allá de nuestras explotaciones y darnos cuenta también de lo que podemos hacer juntos por el sector”, concluye.

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Vacas secas en el exterior

Objetivos a medio plazo: Mejorar en bienestar animal y en longevidad

Como objetivos a medio plazo para Riazón SC, José Ramón Ratón señala el de ampliar la base territorial de la explotación, “pero siempre que las fincas sean rentables: parcelas no muy lejos y que no tengan muchas dificultades para trabajar”.

En cuanto a los animales, su prioridad es seguir mejorando en bienestar animal y longevidad. “Pero entendiendo como longevidad -aclara- más la producción vitalicia, buscando vacas rentables, y no tanto el número de partos”. Y es que, en su opinión, “a veces se aguanta con vacas que dan poca leche, llegan mal al parto y luego tienen que ser sacrificadas, mientras que si no se inseminaran y se cebasen, se venderían a buen precio, comerían menos y compensarían los gastos de la cría de la novilla”.

“Es necesaria una ordenación del territorio y actuar frente a los daños de los jabalís”

Y para las instituciones, José Ramón tiene claro que “la prioridad en Galicia debería ser hacer una ordenación del territorio como se ha hecho en otros países”, con delimitación de los usos de cada parcela, aumento del tamaño medio de las fincas y con una administración que actúe de oficio contra las plantaciones forestales ilegales. Junto a eso defiende también un control eficaz y decidido de la sobrepoboación de jabalís, “que en esta zona ocasiona importantes daños en los prados y en las fincas de cultivo”.

“Si la Xunta no hace esto, para los que quedamos en el rural cada vez cada vez más difícil vivir aquí”, advierte.

Riazón SC en cifras

La ganadería Riazón SC cuenta con un rebaño de 105 animales, de los que 50 son novillas y 55 vacas adultas. La lactancia media es de 12.000 litros por vaca y año, con un promedio de 35 litros de promedio por vaca y día y alrededor de 39.000 litros de producción vitalicia. Sus calidades se sitúan en este momento en 3,95% de grasa y 3,25% de proteína, y menos de 100.000 células somáticas.

No compran ningún forraje y la ración media diaria es de 15 kilos de silo de maíz, 26 kg de hierba y 14 kilogramos de pienso.

Dejamos más semilla de hierba para alargar la renovación de las praderas

De las 35 hectáreas que manejan, 10 hectáreas, las ubicadas en los mejores suelos, las dedican a maíz y el resto a raigrás, con un único corte para silo y otro para hierba seca. También aprovechan para hacer pastoreo con las novillas una parte del año.

José Ramón Ratón explica que en esta zona, ya en el límite con la clima más seco de la provincia de Ourense, “sólo podemos hacer corte en verde del raigrás durante dos meses”. En este sentido, asegura que “preferimos cortar el raigrás para hierba seca un poco más pasado para dejar más semilla en el prado y reducir los gastos de renovación de las praderas”. Así, de promedio las renuevan cada seis años, aunque pierdan algo de calidad en la hierba seca.