“La agricultura generalmente es una actividad extractiva y no devuelve a la tierra nada”

El experto en permacultura Jesús Ruiz aporta algunas de las claves sobre este tipo de prácticas agrícolas que buscan asemejarse al máximo a la naturaleza y a la par obtener un rendimiento

“La agricultura generalmente es una actividad extractiva y no devuelve a la tierra nada”

Jesús Ruíz, experto en permacultura.

Definida de forma general como la agricultura permanente y sostenible, la permacultura busca un diseño consciente de un lugar donde se vivirá, imitando los patrones de la naturaleza y respetando elementos claves como los suelos, los bosques o el agua. El ingeniero técnico en topografía y experto en esta destreza, Jesús Ruíz, desgrana algunos de los principios sobre los que se asienta este concepto en agricultura respetuosa con el medio y que pretende también un reparto en equidad.

El pasado mes de septiembre participó en Monforte de Lemos (Lugo) en la jornada  “Mejora de las áreas extensivas para producción ecológica mediante el uso de la metodología de línea clave y técnicas de permacultura”, organizada por el Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (CRAEGA).

¿Es la permacultura la evolución de la agricultura ecológica?
Tomando como base que la permacultura no es simplemente agricultura, la agricultura ecológica ha tomado muchos principios de la permacultura y a su vez la permacultura toma, por principio, la agricultura ecológica o la biodinámica. Había cierto misticismo en torno a este concepto, porque al principio a los permacultores se nos relacionaba con prácticas como el acolchado de paja o que no se laboreaba la tierra…. La permacultura trabaja en aspectos importantes como la multifuncionalidad, por ejemplo, que un árbol no se quede solo en producir fruta sino que pueda aportar mucho más, tal como sombra, cortaviento, refugio, fijador de nitrógeno, maderable, etc… Lo que diferencia la permacultura de otras destrezas es que hay un diseño pensado detrás y donde diseñar zonas según su ahorro energético es fundamental. Un permacultor siempre está pensado en cómo mejorar la eficiencia de su diseño aunque ya cuente con un modelo eficiente.

Ese reparto equitativo hace que aún conserve ese misticismo…
Ese reparto en equidad implica establecer límites tanto a la producción como al consumo, que resulta difícil en estos momentos en que la sociedad está en una dinámica de consumismo sin restricciones, que nos está llevando a una ‘tormenta perfecta’: un crecimiento ilimitado de la población y unos recursos limitados.

¿Es la permacultura aún un concepto desconocido para los agricultores?
La permacultura empezó de forma paulatina pero ha estado continuamente en marcha y desde los años 80 lleva teniendo mucha fuerza y ya mucha gente sabe de permacultura. A veces no son conceptos fáciles de asimilar y luego en casa poco a poco se tienen que ir poniendo en práctica, adaptándolos a cada clima. Son ideas que funcionan y que ahora se están profesionalizando.

¿De qué herramientas echa mano la permacultura para lograr estos objetivos?
Los permacultores se basan en producir excedentes en un campo, aunque no siempre tiene que ser el mismo producto, como busca la agricultura tradicional. Estos excedentes son los que van a permitir el intercambio. Es aquí donde entra la profesionalización del sector para contar con excedentes. Hay muchas herramientas que son útiles para ajustarse a estos conceptos. Es el caso, por ejemplo, el diseño estructural del agua. En el caso de la huerta, es muy importante poner especial atención al agua dado el consumo tan elevado que implica. Normalmente esa agua se extrae de la capa freática sin ser conscientes de que tiene un límite. Nos estamos convirtiendo en seres extractivos y sin pensar en devolver nada. La agricultura tradicional es muy extractiva, no tanto la ganadería que aún devuelve en compost algo a la tierra, y hay otras formas de actuar.

¿Cómo trabaja la permacultura este aprovechamiento del agua?
Se deberían diseñar las fincas para que puedan aprovechar al máximo el agua pluvial, donde los caminos, tejados y pavimentos hacen la labor de recogida de pluviales. Toda esta agua la redirigimos o bien a una represa o bien, si nos sobra, hacia un pozo y así aumentaremos la capa freática que redundará en beneficio comunitario.

Hay muchas acciones que se pueden hacer para mejorar el diseño de manera que no solo se trate de explotar sino que se aporte. La permacultura siempre piensa en aportar.

Cultivos siguiendo el diseño de línea clave.

Cultivos siguiendo el diseño de línea clave.

Uno de los conceptos más populares en la permacultura es el diseño Keyline, ¿en qué se basa?
Su inventor, P.A. Yeomans, trabajando como ingeniero de minas pudo observar, por medio del traslado de agua con acequias abiertas entre diferentes montañas, que debajo de éstas se producía un recrecimiento de hierba . De todo esto surgió la idea de que realizando un diseño que trasladara el agua de la zona de la vaguada a la zona lateral, el parteaguas, podría realizar una distribución homogénea del agua pluvial que se podría conseguir creando surcos en el suelo. Con este cometido ideó un estilo de arado de no volteo de tierra que nos permitía airear de forma que el agua fuera infiltrada y potencialmente absorber la mayor parte de las aguas superficiales. Línea clave (o keyline en inglés) es un tándem de dos técnicas, un buen diseño hidrológico y buena práctica del suelo con arados correctos, tipo yeomans. La técnica es aplicable tanto en fincas relativamente pequeñas, medianas como en grandes.

¿Por qué no se utiliza ya de forma generalizada en la agricultura este arado Yeomans?
El arado no se ha popularizado ya que la versión anterior, el arado Chisel, el arado de cincel, se popularizó antes y está funcionando bien. Hay algunas empresas que están apostando por arados de tipo Yeomans. Pero la solución perfecta no siempre es optar por un arado de este tipo sino que a veces está condicionado por el cultivo. No siempre el diseño de línea clave va a solucionar los problemas sino que busca soluciones a dificultades específicas, como eliminar el estrés hídrico en los cultivos, muy a tener en cuenta para el futuro incierto debido al cambio climático.

¿Hasta qué punto se busca imitar a la naturaleza?
Una de las partes más interesantes de llevar a la práctica es el conocido como bosque comestible que sería aquel en el que todas las plantas que lo integran son útiles o directamente se pueden comer. Es una ampliación de la permacultura al bosque. Aquí hay que realmente conocer las relaciones que ya se dan en la naturaleza para conseguir que las plantas se acompañen y produzcan alargando todo lo posible la época de producción.

¿Pueden llevarse a la práctica estas directrices directamente por los agricultores o es preciso un amplio conocimiento para ejecutarlas?
Para poder aplicar la técnica de bosque comestible primero deberán conocerla, pero los fruticultores no tendrá ningún problema en llevarla a la práctica porque ya dispone de conocimientos que le ayudarán a establecer los limitantes, al conocer las variedades que se adaptan mejor a la zona. Realmente lo que implica es un cambio de mentalidad y se juega mucho imitando a la naturaleza.

Este tipo de cultivos se autoequilibran y no suele haber plagas

¿Cómo se consigue alargar esa producción sin exprimir y afectar directamente a la tierra?
Algunos agricultores han ampliado este concepto y pueden tener, por ejemplo, ciruelas durante tres meses, ya que en un mismo árbol han injertado variedades más tempranas, intermedias y más tardías. También se busca introducir otras especies, que aunque no sean propias de estas zonas puedan convivir al amparo de estas combinaciones. Este concepto del bosque está pensado para tener una producción durante casi todo el año, acompañando árboles más grandes, con arbustos, aromática o trepadoras y por supuesto huerta…

En Valencia hay un ejemplo muy claro que es el bosque comestible de Juan Antón, que es una reconversión de una parcela de naranjos. Es una reconversión que ha realizado un hombre jubilado que no sabía que estaba aplicando conceptos de permacultura pero ahora es un ejemplo. Se llama bosque porque hay una densidad tal que aunque los naranjos siguen activos introdujo en 2500m² una amplia variedad de plantas como mangos, aguacates, zapotes, plataneras, bambúes, chumberas, azofaifos, granados, ciruelos, olivos y viñas que le trepan en los árboles grandes y sirven para alimento de los pájaros que a su vez tienen una labor importante en este bosque al comerse algunas larvas que pueden resultar perjudiciales para la cosecha. Este tipo de cultivos se autoequilibran y no suele haber plagas, el problema residiría si fuera un monocultivo. Además estos bosques comestibles tienen un bajo mantenimiento pero que debe ser constante. Es un concepto completamente diferente.

En permacultura la abundancia no ocurre por casualidad, sino que se hace de una forma consciente

¿Choca de lleno con la agricultura actual?
Completamente. La agricultura convencional tiende a la simplificación (donde había un bosque biodiverso instalan un monocultivo) ya que es más fácil predecir los riesgos. En agricultura ecológica sigue ese mismo patrón pero intenta tener mayor variedad y mantener el ecosistema un poco más equilibrado. La permacultura busca tener un bosque en el que si no obtengo provecho de un cultivo este año por factores meteorológicos pueda tener otro. Entras de lleno en la complejidad de un bosque. Es una biodiversidad diseñada y cultivada. La pregunta clave es: ¿cómo se consigue que funcione así? En permacultura la abundancia no ocurre por casualidad, sino que se la diseña de una forma consciente.

¿Es una opción viable para una producción extensiva?
Antiguamente la permacultura se veía como un sistema a pequeña escala pero hay ejemplos de permacultura a nivel comercial y son pasos a seguir. Es el caso de Stefan Sobkowiak, un canadiense con un clima adverso que tiene frutales en permacultura en una gran área obteniendo buenas producciones y beneficios. También está el ejemplo del francés Charles Herve-Gruyer o de JM Fortier en huerta intensiva. En la Península Ibérica hay ejemplos aunque se tiende más hacia la producción ecológica tomando ideas de la permacultura como diseño estructural.

¿Cree que cambiarán los cultivos tradicionales atendiendo a estas directrices?
Creo que es un cambio de mentalidad muy drástico. Buena parte de los casos que han optado por la permacultura lo han hecho después de sobrepasar un límite que les ha avocado a este cambio. La agricultura convencional, de por sí, no va a cambiar demasiado y solo lo hará cuando ya no haya más remedio.

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