“Logramos aumentar la producción de kiwi un 30% y ser más sostenibles”

Conocemos de mano de Jaime Piñeiro las fincas de San José de la Levada, de las primeras plantaciones de kiwi de Galicia. Después de 30 años, siguen en plena producción y en los últimos años iniciaron una transformación para ser más sostenibles y productivas

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“Logramos aumentar la producción de kiwi un 30% y ser más sostenibles”

Jaime Piñeiro, responsable de las plantaciones de San José de la Levada, en la finca de Tomiño.

Jaime Piñeiro tomó hace 6 años el relevo de su padre en la gestión de las dos plantaciones de kiwis que la familia tiene en el sur de la provincia de Pontevedra desde hace más de 30 años, conocidas como San José de la Levada. Fueron de los primeros en decidirse por plantar kiwi, cuando este fruto resultaba exótico y rentable. “Cuando mi padre plantó la primera finca, cada kiwi se pagaba a 100 pesetas”, apunta Jaime.

Hoy el cultivo se popularizó en Galicia y se fortaleció de mano de la agrupación de productores Kiwi Atlántico, a la que pertenecen y de la que también fueron socios fundadores. “El kiwi se da muy bien en Galicia, puesto que tenemos un clima similar al de zonas como Nueva Zelanda, que son de los principales productores, pero nuestras producciones aún están lejos de las que se consiguen en esas zonas”, concreta el productor.

En la parcela de Tomiño logran obtener 40 toneladas por hectárea, después de incrementar la producción en un 30% tras los cambios

Así es que en las principales zonas del mundo productoras de kiwi se consiguen entre 35 y 65 toneladas de fruta por hectárea, mientras que en Galicia lo habitual es que estén alrededor de unas 30 toneladas. “Si ellos lo están consiguiendo nosotros también lo tenemos que intentar”, apunta Jaime, que desde que se encarga de la gestión de las fincas familiares busca no sólo lograr este incremento sino que su cultivo sea más sostenible con el medio ambiente.

Ya está obteniendo los primeros resultados en la finca situada en Tomiño, donde realizó cambios en los últimos años con la intención de lograr ambos objetivos. De hecho, en la actualidad consigue unos rendimientos de 40 toneladas por hectárea en esta parcela de 10 hectáreas, 9 de ellas cultivadas. “Con los cambios que fuimos haciendo conseguimos incrementar la producción en un 30% en los últimos años”, indica Jaime.

En el camino de una producción más sostenible

Esta parcela de Tomiño, situada a escasos metros del río Miño, del que se abastece de agua, se plantó en 1986. Es una finca obtenida mediante un convenio con la comunidad de montes de esta zona. De aquellas ya habían plantado otra parcela, dos años antes, en Mosende, en O Porriño, en una propiedad coronada por un pazo. En aquella parcela optaron por aprovechar los bancales de los que ya disponía para plantar unas 5 hectáreas de kiwi. Esta disposición en bancales motivó que los cambios se hayan probado en la finca de Tomiño y que ahora estén pendientes de implementarse en Mosende.

En los últimos años cambiaron el sistema de sujeción y atado de las plantas y dejaron de emplear herbicidas

En ambas parcelas se plantó la variedad Hayward, puesto que fue la primera que comenzó a distribuirse para su cultivo. Hoy, tanto de variedades verdes como amarillas, se diferencia un amplio abanico de posibilidades, pero prefieren seguir apostando por esta, al ir conociendo cada vez mejor el funcionamiento de la planta.

La finca de Tomiño cuenta con unas 5.850 plantas distribuidas en un marco de plantación de 4 x 4,5 metros y cada 5 hembras se dispone, en diagonal, un macho que permita la fecundación de las plantas. Cada una de las plantas estaba sujeta a un poste de manera individual, en el sistema T- bar, lo que hacía que se mantuviera erguido el tronco principal y colgaran el resto de las ramas hasta el suelo.

Vista de la plantación con el nuevo sistema de parra para la sujeción de las plantas.

Uno de los principales cambios introducidos en la plantación por Jaime fue el cambio en este sistema de sujeción de la planta. Después de un proceso de experimentación en una pequeña parcela, decidió ir colocando las plantas en un emparrado, de manera que las ramas no toquen el suelo y vayan colocadas por la parra. “Conseguimos que debajo se genere un microclima, la planta esté más ventilada y se incremente la producción”, explica Jaime.

Este cambio llevó parejo también otras modificaciones como el sistema de atado, que suponía ahora más carga de trabajo y resultaba más laborioso con el sistema tradicional que llevaban empleando desde el comienzo, a base de cordeles de plástico, que además tenía un importante impacto ambiental en la finca. “Hay restos de estos cordeles que tienen más de 20 años y siguen apareciendo, ya que no se degradan. No queríamos seguir con este problema”, comenta Jaime.

Cordon-para-atado-de-kiwi-

Suelen traer las gomas para el atado directamente desde Portugal.

La solución llegó al emplear los restos de las gomas textiles de los calcetines para realizar estos atados. “Además de ser biodegradable, este tipo de gomas nos permiten ser más ágiles en el atado y eficaces”, concreta el productor.

Parejo a estos cambios, Jaime también dejó de emplear herbicidas para eliminar la hierba de las cubiertas. El cambio de sujeción de las plantas permite acceder con un tractor debajo de la parra y proceder al desbroce de la hierba. A la par de ahorrar unos 300 euros en herbicidas y hacer la plantación más sostenible, también ha conseguido un ahorro en el agua que consume, puesto que el suelo tiene así una mayor capacidad de retención. Pasaron de emplear unos 100 litros por planta en el mes de agosto a utilizar entre 40 y 50 litros.

Para el riego de la plantación de Tomiño disponen de un sistema automatizado que realiza el aporte de agua por las noches por microaspersión en cada planta. Cuentan con una balsa con una capacidad de 16.000 metros cúbicos que le permite el riego de la plantación durante una semana.

Junto a la balsa, cuentan con varias colmenas de abejas que favorecen la polinización de las plantas de kiwi, aunque también están sufriendo el asedio de las vespas velutinas.

Además aprovechan el sistema de riego para aportar los abonos químicos que vaya precisando la planta. Aunque en algún tiempo también emplearon purines diluidos en el agua, ahora optan por distintos aportes químicos en función de los análisis, la época del año y el estado de las plantas y que diluyen en el agua o aplican de manera foliar.

El ciclo de producción del kiwi

El kiwi tiene un ciclo de producción anual que lleva parejo una importante carga de trabajo no sólo en la recogida, que comienza en el mes de noviembre, sino también en la poda, que se realiza a finales de año, así como en el atado. “Es una planta con mucha rama, por lo que las labores de poda implican también mucho trabajo y se extienden durante 3 o 4 meses”, concreta el responsable. Estos restos de poda los trituran de manera que sirven de aporte para los suelos. “Tenemos unos 10 o 15 centímetros de tierra muy negra, con un alto aporte de materia vegetal”, comenta.

Plantacion-kiwi-trabajadores-

En la finca de Tomiño cuentan con dos trabajadores fijos durante todo el año.

Precisamente durante la poda de las plantas, toman precauciones para reducir los riesgos fitosanitarios y emplean tanto agua oxigenada para la desinfección de las herramientas como para la cicatrización de los cortes con el objetivo de evitar contaminaciones por bacterias como la PSA. Esta afección se centra sólo en la planta y no afecta al fruto y, aunque no existe tratamiento para ella, la planta puede convivir con ella durante tiempo. De hecho, cuentan con alrededor de unas 400 plantas afectadas por PSA. También emplean sulfato de cobre para tratamientos puntuales contra botritis.

La floración del kiwi se produce en el mes de marzo y abril y durante el verano también proceden a realizar podas en verde para mantener controlada la planta. “Es una planta que regenera muy bien y si no haces mucha poda crece demasiado”, explica Jaime. De hecho, para las labores de poda y atado de las plantaciones, suelen encargarse entre 8 o 10 personas, que se suman a las 2 personas fijas que tiene contratadas todo el año.

En estas fincas, los kiwis alcanzan un peso medio de 88 gramos.

La mayor carga de trabajo se desarrolla con la recogida del fruto cuando la plantilla se incrementa hasta contar con 20 trabajadores durante 1 mes. En este tiempo llevan a cabo tanto la cosecha de la parcela de Tomiño como la de Mosende. La cosecha se realiza cuando las plantas consiguen el grado de azúcar óptimo, que se sitúa en 6,5 grados. Esto se traduce en frutos que consiguen un peso superior a 65 gramos, peso mínimo para su comercialización. En la plantación, el promedio se sitúa en 88 gramos y llegan a producirse entre 60 kilos por planta.

El proceso de recogida lo realizan con bolsos diseñados a modo de mochila para evitar, en la medida del posible, que el fruto se golpee. Los depositan en grandes cajones con una capacidad de 350 kilos que luego se encarga de procesar la planta de Kiwi Atlántico.

Kiwi Atlántico

Jaime reconoce el papel que tiene en la comercialización de su producción Kiwi Atlántico, comercial integrada por varios productores gallegos, y en la que su familia participó desde el comienzo. Hoy es el mayor distribuidor de kiwis en España, de manera que, más de la mitad del kiwi que se produce en el estado es comercializado por Kiwi Atlántico.

Kiwi Atlántico produce en torno a 9.000 toneladas de fruto y el 95% de la producción se comercializa en España

Aunque suele haber variaciones dependiendo de la campaña, Kiwi Atlántico produce en torno a 9.000 toneladas de fruto y el 95% de la producción se comercializa ya en el mercado estatal. Mientras, las exportaciones se localizan en países del centro de Europa y Latinoamérica.

Así, durante la campaña del hemisferio norte, cuya recolección comienza en el mes de noviembre, la producción con origen en Galicia supone alrededor del 60% del total. A ellos se suma fruta procedente de las plantaciones ubicadas en el norte de Portugal, Asturias, País Vasco y Cataluña. Mientras, en los meses de verano, a través de Kiwi Atlántico también se comercializa kiwi producido en plantaciones de Chile.

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