Casa Ánxel, del queso San Simón a la huerta ecológica

Esta explotación en ecológico situada en A Pastoriza apostó primero por hacer queso y decidió hace dos años complementar la producción de leche con el cultivo de huerta. Su propietario, Francisco López Valladares, ha sido escogido presidente del Craega

Casa Ánxel, del queso San Simón a la huerta ecológica

Francisco López, en su explotación.

Casa Ánxel puede ser un ejemplo de diversificación en el rural y de adaptación a las circunstancias de cada momento. Situada en el lugar de Abegas, en la parroquia de Crecente, en A Pastoriza, esta explotación de leche, con más de un siglo de tradición ganadera familiar, fue de las primeras en pasarse a ecológico para evitar los efectos de la cuota láctea.

En el año 2000, y tras pagar dos años la multa por la supertasa, a pesar de tener comprado cuota, Francisco López Valladares y su mujer, María Luísa Rodríguez Paz, decidieron “producir menos y con más precio”, así que redujeron el número de vacas y pasaron su granja a ecológico para “aprovechar una prima sobre el precio base de la leche de 8 pesetas en litro por la reconversión, que cobrabas durante los dos años que duraba”, recuerda Paco.

“Trajimos el primer pienso ecológico en el año 2000 de Francia, a 100 pesetas el kilo”

Aquellos comienzos no fueron fáciles. “Hoy hacer la reconversión a ecológico es más sencillo porque hay más experiencia y conocimientos, pero en aquel momento fue un poco tirarse al río sin saber nadar”, reconoce Paco, que cuenta que “en el año 2000 trajimos el pienso para las vacas de Francia, ya que aquí no había pienso ecológico, a 100 pesetas el kilo”. Comenzaron a entregar su producción a Leche Río pero cuando esta empresa abandonó la leche ecológica se pasaron a Leche de Galicia (Lactalis), con la que siguen hoy.

Pero la conversión a ecológico fue sólo el primer paso. A finales del 2009, con 83 cabezas en la explotación y medio centenar de vacas en ordeño, Paco decidió dar otro salto más y poner en práctica aquello que había aprendido en la miniquesería de la Escuela de Capacitación Agraria y Forestal Pedro Murias, de Ribadeo, durante el curso previo de incorporación agraria (hasta entonces, la explotación estaba a nombre de Luísa).

Durante dos meses, llevaba la leche de la casa y hacía allí, en la miniquesería de Pedro Murias, las pruebas, hasta que en navidad del año 2009 salieron los primeros quesos de Crecente. Paco y Luísa aprovecharon una antigua corte del ganado para hacer la quesería, unas instalaciones de 220 metros cuadrados que les costaron más de 300.000 euros.

Transformaron un antiguo establo en una quesería y un año después ya no tenían suficiente leche para atender la demanda

Comenzaron haciendo queso sólo dos veces a la semana, transformando mil litros de leche de su propia explotación en distintos productos, como queso San Simón, queso tetilla, queso del país cremoso (Patela), queso fresco y requesón (Requesán), además de vender leche pasteurizada.

De nuevo Casa Ánxel fue pionero, ya que en ese momento solo Arqueixal, de Palas de Rei, en la denominación de origen Arzúa-Ulloa, producía quesos en ecológico y la de Paco y Luísa fue la primera, y la única por el momento, en hacer San Simón con leche ecológica.

“Somos el único productor mundial de queso San Simón ecológico”, bromea Paco. Esta diferenciación (además de distinguirse por ser el único de la denominación producido con leche cruda y ecológica, el queso de Casa Ánxel también se diferenciaba por contar con más curación de la habitual: 3 meses para el queso reserva y 6 para el delicatesen) hizo que un año después de comenzar a funcionar la quesería, sus vacas no dieran producido leche para atender la demanda existente para su producto, que casi desde el primer día comenzaron a exportar a mercados como Alemania o Inglaterra.

Casa Ánxel fue también la primera quesería de la denominación de origen San Simón da Costa que se instaló fuera del ayuntamiento de Vilalba, dentro de la zona de ampliación de la denominación. Cuando se creó había 8 queserías amparadas por la denominación de origen, todas ellas situadas en las parroquias vilalbesas de San Simón y Lanzós.

El productor decidió salir de San Simón da Costa por disconformidad con las razas estipuladas para la denominación

Pero Paco decidió recientemente salir de la denominación por inconformidad con el Ingacal, que sólo admite para hacer queso San Simón las razas rubia gallega, frisona y pardo alpina, y en Casa Ánxel hay también montbeliarde y fleckvieh. Lo considera un criterio “injusto”, así que dejó de hacer San Simón y en su lugar hace un queso del país ahumado (con leña de abedul, como manda la tradición) y curado, que solo se diferencia del San Simón en la forma, porque “la manera de hacerlo es la misma que el San Simón”.

De hecho, “no se notó en las ventas, que no bajaron a pesar de no tener el sello de la denominación de origen”, explica Paco, que considera que “tendría mucho más sentido un sello de calidad único para los productos gallegos, en vez de tener docenas de pequeñas denominaciones de origen”.

Dejará de hacer quesos a final de año por el alto valor actual de la leche ecológica en crudo

Pero Casa Ánxel dejará de hacer quesos a final de año. El motivo: el alto precio que tiene hoy por hoy la leche ecológica. La entrada de Leche Celta en el mercado de la leche ecológica provocó de golpe un alza en el precio de la materia prima en origen, que en el caso de esta explotación de la Pastoriza fue de 11 céntimos. “Cuando abrimos la quesería fue para aportar valor a una materia prima, la leche ecológica, que en ese momento tenía poco precio en crudo, pero hoy la situación cambió y sería absurdo que yo le restara valor a la leche por transformarlo con mi marca”, argumenta.

A Casa Ánxel le pagan el litro de leche a 58 céntimos y para hacer un queso hacen falta entre 10 y 11 litros, por lo que el coste de producción de un queso sube, hoy por hoy, considerablemente y es imposible repercutir esa subida al precio de venta del queso, por lo que le interesa más vender en crudo la leche.

Cuando comenzó con la quesería, Paco ordeñaba 45 vacas y en la actualidad tiene en ordeño 60 (el total de cabezas de la explotación es de 98, contando la recría). Pero no tiene posibilidad de crecer más para aprovechar el buen momento del precio de la leche ecológica, porque no tiene base territorial suficiente para hacerlo y en esta zona hay muchas explotaciones de leche en intensivo de gran tamaño que compiten por la superficie existente. “Hay que parar aquí, porque en esta zona es imposible hacerse con más tierras”, admite.

La cabeza no para: ahora huerta

“Que estaba loco”. Eso fue lo que más escuchó Paco en cada paso que daba desde que se aventuró a hacer los primeros cambios en su granja. “Compré un hombre con muchas ideas, la cabeza no le para”, bromea Luísa. Casa Ánxel diversificó en los últimos años hacia huerta ecológica como complemento a la producción de leche.

“Comenzamos hace tres años un poco en broma con la patata y el año pasado echamos 6 hectáreas y compramos todo lo necesario para envasar con nuestra propia marca”, explica Paco. Al lado de la quesería cuentan con una línea completa para patata, que entra a granel por un lado y sale envasada por el otro. El año pasado, Casa Ánxel surtió de patata ecológica a la cadena Carrefour y mandó también tubérculo para Madrid y Barcelona.

La polilla de la patata lo obligó a paralizar las plantaciones y su línea de envasado, en la que invirtió 82.000 euros

Pero llegó la polilla guatemalteca de la patata y las medidas “drásticas” de la Xunta para combatirla y acabó con esta línea de negocio. A Pastoriza está en la zona fronteriza con A Mariña, donde se detectó afectación el año pasado, y el ayuntamiento entero está sometido a las mismas restricciones. “La Xunta quiso hacer un cortafuegos radical para que la plaga no se extendiera y llegase hasta A Limia”, dice Paco. Así que “otra inversión parada, 82.000 euros”, se queja.

Casa Ánxel supo aprovechar en su momento con los quesos el auge de la demanda de productos ecológicos en los mercados europeos y ahora está dispuesto a hacer lo mismo con la huerta. Hace 2 años instalaron un primer invernadero de 600 metros cuadrados “para probar” y este año colocaron otro invernadero multitúnel de 1.400 metros cuadrados, del que ya obtuvieron este verano la primera cosecha.

En total, 2.000 metros cuadrados cubiertos que tuvieron primero a tomate y que ahora están a lechuga. A los invernaderos hay que sumar otras tierras en las que cultivaron al aire libre calabacín y berenjena. Sumando todo, tres hectáreas a huerta en las que pusieron 10.000 plantas de calabacín en primavera y otras 5.000 al final del verano.

Un “complemento perfecto” para las explotaciones lecheras

Paco afirma que “la huerta es un complemento ideal para una granja de leche”. “Con las patatas íbamos renovando las praderas. Esa era una rotación de cultivos habitual en Galicia. Pero como ahora no se pueden echar patatas, vamos a hacer un ensayo con centeno y guisante para hacer forraje para ensilado y al mismo tiempo, fijar nitrógeno en el suelo y renovar la pradera”, avanza.

Casa Ánxel cuenta como clientes principales a dos distribuidoras (Eurobanan, de O Porriño, y Legufrut, de San Cibrao das Viñas), a las que les vende toda la producción. “Echo lo que ellos me mandan para tener salida asegurada y los precios son razonables”, explica Paco, que piensa que “es mejor especializarse” porque “no se pueden echar 10 variedades, un poco de cada, porque con poco volumen no puedes llegar a las distribuidoras y solo te queda la opción de vender directamente en los mercados locales, que solo son capaces de dar salida a cantidades limitadas de producto”.

Casa Ánxel apostó por producir volumen de tomate y calabacín para trascender los mercados locales

Y con la producción que tiene Casa Ánxel (25.000 kilos de calabacín y 14.000 de tomate), “tienes que ir a una distribuidora grande que te lo coloque todo, no puedes ir a venderlo a un mercado local”, dice.

Además de Paco y Luísa, también trabaja en la explotación familiar su hijo Diego. Cuentan además con 2 o 3 personas habituales contratadas a las que se añaden otros 4 o 5 empleados temporales contratados por días en las épocas de más trabajo de cosecha. Son personas de Senegal y Marruecos, que cuentan con experiencia previa en los invernaderos de Almería y que trabajan por peonadas.

Francisco López, en su invernadero de lechuga.

Francisco López, en su invernadero de lechuga.

“La gente en Galicia confunde producto de cercanía con producto ecológico”

Francisco López Valladares formaba parte desde hace 10 años del Consello Regulador de Agricultura Ecolóxica de Galicia como vocal y desde agosto es su presidente, sucediendo en el cargo a Antonio Fernández. “No es nada nuevo para mí porque ya formaba parte de la directiva anterior, pero es distinto. Es un reto que me gusta, pero hay que dedicarle mucho tiempo”, asegura.

Entre los múltiples proyectos en marcha, Paco destaca el futuro Plan Estratégico de la agricultura ecológica de Galicia, que marcará las líneas del sector hasta el año 2021. “Hoy por hoy se están haciendo reuniones sectoriales y encuestas a productores, comercializadores y demás agentes para tener una radiografía pormenorizada de la situación en la que se encuentran las distintas producciones, de cara a planificar las diferentes acciones de apoyo, fomento, ordenación y promoción de la agricultura ecológica en los próximos años. El objetivo es aprobar el Plan Estratégico antes de que acabe el año”, avanza el presidente del Craega.

Biocultura, la feria del sector más potente en España, se celebrará en 2018 en A Coruña

También se está elaborando la nueva normativa de cunicultura ecológica, “que estará lista a mediados de 2018, con el objetivo de poder certificarles el producto a los criadores de conejo”, indica.

La percepción y el consumo de alimentos ecológicos está aumentando en Europa, pero Paco admite que “en Galicia, por desgracia, se consume muy poco producto ecológico” porque aunque casi el 92% de los gallegos escuchó hablar de los productos ecológicos, “la gente aquí confunde producto de cercanía con producto ecológico y no es lo mismo, porque puede estar producido igual al pie de la casa a base de fertilizantes químicos o insecticidas”, dice.

Para cambiar esa mentalidad, el presidente del Craega apuesta por “incidir en los futuros consumidores”, por ejemplo, con charlas en los colegios como las que tienen en marcha dentro del Plan Proyecta, junto con la Consellería del Mar.

Galicia participó este año como comunidad invitada en Biocultura, la feria más importante del sector a nivel de todo el Estado, que se celebró en Madrid en el segundo fin de semana de noviembre. El sector ecológico gallego estuvo representado por 32 productores e industrias. Pero el presidente del Craega avanza una noticia importante: “Biocultura se celebrará el próximo año por primera vez en Galicia, en concreto en A Coruña”. Paco lo considera un reconocimiento al peso de Galicia dentro del sector ecológico del Estado.

Aumento de más del 25% en la facturación en el 2017

El Consello Regulador de Agricultura Ecolóxica de Galicia celebra este año su 20 aniversario. Mucho cambiaron las cosas en el sector en estas dos décadas, admite su presidente actual, que destaca que desde 1999 los operadores autorizados pasaron en nuestra comunidad de 11 a casi 1.000 y los ingresos en el sector se multiplicaron por 140. En la actualidad, hay 27.000 hectáreas destinadas a cultivos ecológicos y la provincia de Lugo aglutina al 50% de los productores ecológicos de Galicia.

López apuesta por “economías de escala” en la huerta ecológica, igual que sucedió con la flor gallega

Esta evolución positiva se está consolidando en los últimos años. Sólo en el último ejercicio, la superficie total certificada por el Craega aumentó casi un 36,5% y el volumen de negocio creció por encima del 25%, llegando hasta los 41,7 millones de euros. Entre las razones de este importante incremento está el hecho de que muchos ganaderos de leche hayan decidido pasar a ecológico en los últimos meses por el aumento en el precio de la leche ecológica. “Hoy por hoy, hay más de 30 explotaciones en toda Galicia en periodo de adaptación, veremos las que cumplen dentro de dos años”, explica Paco. La otra pata que también está sufriendo un repunte considerable es el sector conservero, sobre todo de productos del mar.

Galicia es aún un mercado minoritario, lo que obliga a los productores gallegos a pensar en la exportación como su principal salida. Por eso, el presidente del Craega apuesta por aplicar criterios de “economía de escala” a la producción ecológica y dice que “los productores de vegetal, por ejemplo, tienen que agruparse, especializarse y complementar sus producciones para poder vender más allá de los mercados locales”. Algo semejante a lo que hizo en su momento el sector de la flor en Galicia, compara.

Precio en supermercados
Paco también es crítico con el sobrecoste que algunas tiendas y puntos de venta aplican a los productos ecológicos con respecto a los convencionales, alegando un menor nivel de venta y rotación de estos productos en la tienda. “Ese sobrecoste no repercute en el productor y va en su contra, porque hace que la demanda de productos ecológicos no aumente. Estoy convencido de que si el margen de beneficio que aplican algunas tiendas a los productos ecológicos fuera el mismo que el que aplican al resto, el nivel de venta también sería similiar”, considera.

Los productos ecológicos que con más frecuencia se adquieren son las frutas, seguidas de las verduras frescas y los lácteos. Este último es un sector donde “la competencia es fortísima”, asegura. “Están viniendo yogures ecológicos de Alemania que casi llegan aquí a precio de yogures convencionales”, explica.

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