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Abono orgánico en la huerta, ventajas y buenas prácticas

Ensayos desarrollados en Galicia en cultivos de lechuga y pimiento demuestran que un abono orgánico elaborado con estiércol de pollo logra rendimientos equivalentes o superiores a los fertilizantes minerales

Abono orgánico en la huerta, ventajas y buenas prácticas

El abonado orgánico se demostró eficaz en cultivos como el pimiento.

¿Qué beneficios tiene un abono orgánico en la agricultura? Resulta complicado comparar su eficacia con la de un fertilizante mineral, pues el abono orgánico, a mayores de la aportación de nutrientes, tiene unos efectos positivos sobre las propiedades del suelo. La comparación de rendimientos se presenta, sin embargo, como la mejor vía para conocer el valor de un abono orgánico. Veamos cómo se comporta un abono elaborado con estiércol de pollo en cultivos de lechuga y pimiento.

Una investigación realizada en Galicia por Francisco Antonio Cabaleiro (Escuela Politécnica de Lugo, Universidad de Santiago) comparó el resultado del abono Biof (Aviporto), hecho con estiércol de pollo deshidratado y granulado, con distintos abonados minerales. Su conclusión es que el fertilizante orgánico demostró resultados equivalentes o superiores a los abonos minerales en el cultivo del pimiento y en dos ciclos sucesivos de lechuga.

Una ventaja del abono orgánico es que sus nutrientes se mineralizan progresivamente, con lo que quedan a disposición de la planta a medida que los necesita

Una de las ventajas que mostró en los ensayos el abono de Aviporto (Portomarín, Lugo) es que su materia orgánica y los nutrientes que contiene (N, P, K, calcio, magnesio, etc.) se mineralizan progresivamente, es decir, se liberan gradualmente, de forma que la planta dispondrá de los nutrientes según los vaya necesitando.

Ese efecto es de especial interés en cultivos de ciclo largo, como el pimiento, que se alarga hasta 9 meses. En ciclos cortos, como el de la lechuga, el abono orgánico genera un efecto residual que puede ser aprovechado en un segundo ciclo de cultivo, comportándose a la manera de un fertilizante químico de liberación lenta.

Otro beneficio claro radica en la aportación de materia orgánica al suelo, lo que mejora su estructura, propiedades físicas y biológicas y capacidad de retención de agua.

Cultivo de lechuga. / Archivo.

Cultivo de lechuga. / Archivo.

Abonado en lechuga

La lechuga es un cultivo con unas necesidades por ciclo que oscilan entre 80 y 160 Kg. de nitrógeno por hectárea. El ensayo de aplicación de abonos en lechuga, realizado en invernadero en Lugo en el marco de la tesis de Francisco Antonio Cabaleiro (Escuela Politécnica de Lugo, 2013), se hizo comparando cinco dosis distintas del abono orgánico Biof (60, 80, 120, 240 y 360 Kg. de nitrógeno por hectárea) con dos fertilizantes minerales, un nitrato amónico (120 kg. N. / hectárea) y un fertilizante de liberación lenta (120 kg. N. / hectárea).

Tanto con el abono mineral como con el abono orgánico se realizó una labor poca profunda para incorporarlo al suelo y después los bancales se cubrieron con plástico negro de polietileno para evitar la aparición de malas hierbas. La investigación desarrolló dos ensayos, uno primero iniciado en octubre, con dos ciclos de cultivo sucesivos de lechuga, manteniendo un descanso de un mes entre ambos, y otro en primavera, también con dos ciclos consecutivos.

Ensayos de otoño-invierno
Los ensayos de otoño invierno compararon cuatro dosis de abono orgánico (60-80-120-240 kg. N/hectárea) con el nitrato amónico (120 kg. N./hectárea). En el primer ciclo de otoño, el abono orgánico a la dosis más baja y el abono mineral obtuvieron lechugas de peso semejante (230-240 gramos unidad), en tanto las tres dosis con mayor aportación de abono orgánico obtuvieron los rendimientos superiores.

En el segundo ciclo de cultivo de otoño-invierno, fruto del efecto residual del abono orgánico, las tres dosis más altas de abono orgánico dieron lugar a altos porcentajes de lechugas con peso comercial, superior a 100 gramos, en tanto el abono mineral se quedó en lechugas del entorno de 50 gramos. El efecto del abono orgánico en el segundo ciclo fue entre un 69 y un 200% superior al abono mineral.

Ensayos en primavera
Los ensayos de primavera compararon tres dosis de abono orgánico (120-240-360 kg. N/hectárea) con el nitrato amónico (120 kg. N./hectárea) y con un fertilizante de liberación lenta (Nitrofoska Stabil, 120 kg. N. / hectárea). En el primer ciclo, los mayores rendimientos correspondieron al fertilizante de liberación lenta, seguido de los abonados con las dos dosis más altas del abono orgánico Biof.

En el segundo ciclo, se evidenció el efecto residual de todos los fertilizantes, en comparación con una parcela control sin abonado, pero el resultado del abono orgánico fue superior al fertilizante de liberación lenta entre un 18 y un 34%, según la dosis. También mejoró en más de un 97% al nitrato amónico.

El autor de la tesis señala que en el primer ciclo de primavera, las tres dosis de abono orgánico obtuvieron resultados semejantes, probablemente porque se precisaba de más tiempo antes del cultivo para que los nutrientes del abono se fueran mineralizando, quedando a disposición de las plantas. En el segundo ciclo, sin embargo, se evidenció de forma clara que el peso de la lechuga aumentaba con el incremento del abonado orgánico.

Conclusiones
Tanto en cultivos en condiciones climáticas desfavorables (otoño-invierno) como en mejores condiciones (primavera), el abono orgánico garantizó la producción de lechuga en cualquiera de las dosis aplicadas del mismo modo que el abono mineral. Resulta, por tanto, competitivo con los abonos minerales en un primer ciclo y claramente superior en un segundo ciclo del cultivo, en los que mantiene un efecto mayor.

En lechuga, una dosis de abono orgánico de 120 kg. N. / hectárea obtuvo producciones superiores al fertilizante mineral

En cuanto a las recomendaciones de abonado, la tesis concluye que una dosis de 120 kg. N. / hectárea del abono orgánico Biof es suficiente para obtener producciones superiores a las que se logran con el abono mineral convencional (nitrato amónico) y, en conjunto, similares a las obtenidas con fertilizantes de liberación lenta.

La tesis doctoral analizó también posibles efectos secundarios de los abonados, como la acumulación de metales en el suelo, concluyendo que en el periodo analizado, de 8 meses, no se detectó ningún riesgo con la aplicación del abono orgánico Biof.

Abonado en pimiento

Otro de los ensayos realizados en el marco de la tesis doctoral fue con pimiento tipo Lamuyo, un cultivo de ciclo largo que se estableció de abril a enero del año siguiente, comparándose distintas dosis del abono orgánico Biof (60-120 kg. N. / hectárea) con un fertilizante de liberación lenta, Nitrofoska Stábil, aplicado a 100 kg. N. / hectárea.

En rendimiento del cultivo, usando el abono orgánico a la dosis más baja (60 kg. N./hectárea), se obtuvieron rendimientos de igual calidad y categoría que los obtenidos con el fertilizante de liberación lenta. Las mayores dosis de abono orgánico aumentaron el rendimiento productivo, imponiéndose a los abonados minerales.

La investigación evaluó también la calidad nutritiva del pimiento, donde no hubo diferencias significativas en el contenido de vitamina C, uno de los elementos que más destaca en el pimiento, pero el abonado con abono de pollo sí aumentó los niveles en pimiento de nutrientes como fósforo y zinc.

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