SOFOR 4.0, el reto de mejorar la gestión conjunta de los montes

Veinticuatro propietarios del lugar de Vilar de Frades, en el ayuntamiento lucense de Becerreá, van constituir la tercera Sociedad de Fomento Forestal (Sofor) de la provincia de Lugo dentro de un proyecto piloto que busca adaptar esta figura legal a la realidad del medio rural y forestal gallego

SOFOR 4.0, el reto de mejorar la gestión conjunta de los montes

Trabajos forestales en el monte de Vilar de Frades

Tres empresas gallegas del sector forestal (Cerna, Seistag y Forescultura) están desarrollando un proyecto de I+D+i financiado con fondos europeos en el que participa la Universidad de Santiago que tiene por objetivo principal el desarrollo de conocimiento y de herramientas tecnológicas para contribuir a la modernización de la cadena monte-industria en Galicia mediante la gestión conjunta de los propietarios forestales y su participación en las fases posteriores de tala, transformación y comercialización.

Es el proyecto SOFOR 4.0 , que finalizará en este año 2018 con la creación de un modelo de negocio innovador adaptado a la estructura de la propiedad y a la competitividad del monte gallego. La creación de la SOFOR de Vilar de Frades está incluida en este proyecto.

El nuevo Plan Forestal que pretende aprobar la Xunta de Galicia en el primer trimestre de este 2018 nace con el objetivo de poner en producción el monte gallego y ordenar la plantación de las distintas especies, pero con un hándicap aún por resolver: la fragmentación de la propiedad y el pequeño tamaño de la mayoría de las parcelas de monte que hay en la comunidad.

Que este factor no sea un impedimento para la gestión forestal y la rentabilidad del monte, como mejor forma de evitar su abandono y problemas posteriores como los fuegos, fue el objetivo con el que nacieron hace casi 8 años, mediante el Decreto 45/2011 (publicado en el DOG número 58 de 23 de marzo) la figura de las Sociedades de Fomento Forestal (SOFOR) como agrupación voluntaria de terrenos forestales.

Pero a pesar del tiempo transcurrido, de momento son contadas las SOFOR creadas hasta lo de ahora en Galicia, solo seis, ubicadas en la parroquia de Cuns, en Serra de Outes, en la provincia de A Coruña, y en Silleda y en A Estrada dentro de la provincia de Pontevedra, además de otras dos de carácter provisional en O Irixo, en Ourense, y en Lalín.

En la provincia de Lugo se constituyeron este año las dos primeras: en el mes de agosto la Sociedad de Fomento Forestal Santa Juliana de A Fonsagrada, formada por 33 propietarios de Cereixedo que reunieron 189 hectáreas, y el pasado mes de diciembre la creada por 83 propietarios de la parroquia de Cirio, en Pol, que juntaron 52 hectáreas.

La tercera en ver la luz será la SOFOR Vilar de Frades, constituida por 24 propietarios de este lugar de la parroquia de San Cosme de Ouselle, en el ayuntamiento de Becerreá, que van a agrupar unas 300 hectáreas de terreno forestal.. Acaban de formalizar su inscripción en el Registro mercantil y la presidenta será Carmen López Villares, una luchadora incansable que presidía también la comunidad de bienes Penas Pardas e Outros a través de la cual los vecinos gestionaban ya en conjunto sus montes particulares antes de constituir la SOFOR.

“La primera dificultad que puedes encontrarte es poner de acuerdo a los vecinos, cuestión a la que yo no tuve que enfrentarme ya que el apoyo fue enorme, y una vez logrado eso te encuentras con la Administración, que es lenta y no hace más que poner obstáculos”, se queja. Carmen relata con detalle una lucha dura y difícil de muchos años de los vecinos de este lugar para poder hacerse con la plena propiedad de su monte y poder gestionarlo adecuadamente para sacarle una rentabilidad.

Burocracia y decisiones impuestas

Carmen López Villares, presidenta de la SOFOR Vilar de Frades

Carmen López Villares, presidenta de la SOFOR Vilar de Frades

La historia comienza, como en muchos otros lugares de Galicia, a mediados del siglo pasado. Fue entonces cuando se hizo en Vilar de Frades la primera plantación de pino por parte del ICONA. Casi por imposición, recuerdan los vecinos, se constituyó una SAT bajo la denominación Costa Formosa e Calamouco formada por 8 pueblos del municipio de Becerreá colindantes con Vilar de Frades. Se nombró una Junta Rectora y un presidente, pero nadie se ocupaba del monte y la única gestión forestal que se hacía era ir cortando los pinos que, periódicamente, los fuegos iban quemando.

A comienzos de los 80 la SAT no solicitó el NIF, así que se disolvió y dejó de existir. “Se repartieron los 5 millones de pesetas que había en la cuenta del banco entre los 8 pueblos que formábamos la SAT y Vilar de Frades pidió la segregación y constituyó una sociedad (Cabezón, Penas Pardas e Outros) formada por 13 propietarios, que duró muy poco, y en 1998 nos recomendaron por tema tributario hacer una Comunidad de Bienes, que es cómo operábamos hasta ahora”, recuerda Carmen.

En el pueblo hay solo 6 casas y a pesar de que Carmen no es originaria de Vilar de Frades (“vine casada para aquí hace 35 años”, aclara), los vecinos depositaron su plena confianza en ella para la gestión del monte. “Llevo 20 años luchando con este monte y ya casi es mi pesadilla. Acabaré siendo una experta, porque hay días que estoy desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche al teléfono y no arreglé nada. La Administración tiene mucha paciencia y yo no tengo tanta, si pido un permiso no pueden tardar 6 meses en dármelo si tengo derecho a él. Es casi imposible poner el monte a producir por culpa de la burocracia”, opina.

Primera tala en 60 años

Alrededor de 130 de las 300 hectáreas que va a integrar la SOFOR estaban conveniadas con la Administración autonómica, una situación a la que los vecinos pusieron fin en el mes de marzo cancelando el contrato de gestión que los vinculaba. “Está bien que la Administración ponga normas, pero tiene que permitir a los vecinos gestionar sus montes y no poner obstáculos a eso”, afirma, porque “no va a gestionar mejor nuestra casa la Xunta que nosotros, los propios vecinos”, considera. “Por la cuenta que nos tiene procuramos hacerlo lo mejor posible, porque si metemos la pata la metimos en la nuestra contra”, argumenta.

Le reprochan a la Administración que no hubiera hecho en los años en los que estuvo bajo su tutela una gestión eficaz del monte en la búsqueda de un mayor rendimiento del terreno y que no hubiera reinvertido en el propio monte el 30% de los beneficios, tal como recogía el acuerdo con los vecinos. “El 30% que supuestamente tenía que reinvertir la Administración en el monte no venía para el monte, sino no estaría como está hoy, totalmente abandonado”, aseguran los vecinos.

Hoy por hoy están haciendo la primera tala fuera de la Administración. Solo se había hecho un aclareo en el año 1998 y una tala reciente obligada por la normativa al pie de la carretera que une Cereixal y Louxas para dejar la distancia reglamentaria de 10 metros, así que muchos de los pinos de los montes de Vilar de Frades tienen ya unos 60 años y están “pasados de edad” por lo que se hace necesaria su tala porque “todos los años por el viento y la nieve caen muchos de viejos que son y acababan tirando a los del lado por el efecto dominó”, explica la presidenta de la SOFOR.

Tras la tala volverán a repoblar con pino porque asegura que, en su caso, intentó por dos veces hacer plantación de castaños en el monte y “entre el jabalí y el corzo no fue posible lograrla”. Dentro del documento de gestión que se está elaborando para la SOFOR lo que sí se contempla es cuidar los sotos existentes y mantener las masas de frondosas y vegetación autóctona que hay sobre todo en las zonas de vaguadas próximas a arroyos. “Las frondosas también hay que gestionarlas, porque si están a monte ni paran el fuego ni producen”, asegura.

Monte de varas por suerte o “fabeo”

Las restantes 170 hectáreas se corresponden en su mayoría con montes abertales, áreas proindivisas procedentes de las antiguas “searas”, típicas de los denominados montes de varas (en concreto, el de Vilar de Frades, se correspondía con un monte de 30 varas, de a 12 palmos cada vara y cada palmo equivalía a 11 centímetros), gestionados normalmente mediante suerte o “fabeo” (cada año los vecinos echaban a suertes las distintas “searas” en las que se dividía el monte, con calidades del suelo distintas, y en las que se sembraba el centeno con el que se hacía el pan en las casas).

“En su mayor parte es un monte personal proindiviso, que está sin partir pero es nuestro, y cada vecino tiene su participación”, explica Carmen. La suya se corresponde con el 15%, el porcentaje que posee la casa de Quietanín. Considera que es un modo de propiedad que se puede integrar perfectamente en una SOFOR. “Es un monte muy desigual, con sitios buenos y otros en los que solo hay peñascos, y en los que había tradición de gestión en conjunto, por lo que entendemos que tiene un perfecto encaje en una SOFOR”, dice.

Antídoto contra los fuegos

El interior de la montaña luguesa, junto con la Costa da Morte, son dos de las zonas donde existe especial interés en desarrollar esta figura, no solo para poner en valor el monte, sino también como manera de prevenir los incendios forestales.

“Hoy estamos cortando unas 70 hectáreas de pino que se libraron del fuego milagrosamente porque esto está como una selva. Si hubiera un fuego, arrancaría en la carretera de Navia de Suarna y pararía en la autovía, ardería todo, porque sería imposible detenerlo”, admite Carmen. Para no correr ese mismo riesgo con la nueva plantación, van a limpiar y hacer entresacas para de este modo reducir la materia combustible que hay en el monte.

La presidenta de esta Sofor defiende que debe ser la Administración directamente la que de oficio realice la vigilancia y control de las distancias entre las plantaciones y las viviendas porque “ese es su trabajo”, pero también reclama “mayor corresponsabilidad” por parte de los propietarios de montes y de la población en general: “Las zarzas del lado de mi casa tengo que cortarlas yo y no esperar a que venga la Administración a hacerlo; pensamos que nos va a solucionar todo la Administración, pero si arden las casas o el monte nos arden a los vecinos, no a la Administración”, dice.

“Es posible hacer una gestión forestal que reporte un rendimiento económico todos los años a los propietarios a partir de 15 hectáreas de superficie”

Oscar Expósito, socio de CERNA Ingeniería

Oscar Expósito, socio de CERNA Ingeniería

Las Sociedades de Fomento Forestal se constituyen a partir de la cesión de parcelas de distintos propietarios individuales a una sociedad mercantil de responsabilidad limitada con el objetivo de hacer una gestión forestal conjunta de esos terrenos. Con esta fórmula se pretende que la excesiva fragmentación del monte que hay en Galicia, donde hay cerca de 700.000 propietarios forestales con parcelas pequeñas y dispersas, no suponga un problema para buscar su rentabilidad.

Este tipo de sociedades, que admiten además una gestión multifuncional del monte y por lo tanto, con distintos aprovechamientos, garantiza el derecho de propiedad de los socios, que solamente ceden los derechos de uso.

Óscar Expósito, ingeniero de montes y uno de los socios de CERNA Ingeniería [www.cernaingenieria.es], la empresa que está asesorando desde el ámbito técnico a los vecinos de Vilar de Frades para que le saquen mayor partido a su monte, asegura que “es inviable hacer una gestión forestal adecuada para una pequeña superficie como la que normalmente manejan la mayoría de los propietarios forestales gallegos”, por lo que defiende el “aprovechamiento forestal en gestión conjunta”.

“A partir de 15 hectáreas de superficie ya es posible diversificar producciones y alcanzar una sostenibilidad y una rentabilidad económica anual, aunque lo ideal sería poder manejar una superficie en torno a las 50 hectáreas”, considera. A su modo de ver, en Galicia sería un modelo “excelente” poder trabajar con la parroquia como unidad de actuación y de gestión forestal.

El caso de Vilar de Frades constituye una especie de proyecto piloto dentro de la iniciativa SOFOR 4.0, un programa de trabajo que implica a tres empresas gallegas del sector forestal: CERNA Ingeniería, dedicada a la investigación, certificación y a la gestión forestal; SEISTAG, que trabaja en el campo de la investigación, transformación y exportación de madera; y FORESCULTURA, especializada en trabajos forestales. Este proyecto europeo busca, entre otros objetivos, mejorar la actual figura de las Sofor para que se adapte mejor a la realidad del medio rural y forestal gallego.

Óscar Expósito (CERNA): “Galicia tiene unas condiciones inmejorables para la producción forestal”

“Galicia tiene unas condiciones inmejorables para la producción forestal, con la mayor capacidad de crecimiento de toda Europa. Hoy por hoy entorno al 50% de la madera que se produce en todo el Estado procede de Galicia y la mitad de la producción gallega está en la provincia de Lugo. Son parámetros suficientemente claros para ver que tenemos un recurso increíble que tenemos que aprovechar y en el que es necesario mejorar mucho, optimizando procesos y rendimientos”, considera el responsable de CERNA.

Es una opinión que comparte la presidenta de la Sofor de Vilar de Frades. “De momento no sabemos que rentabilidad le podemos sacar al monte, porque hasta ahora no se hizo gestión intensiva en condiciones”, dice. “Nosotros ahora vamos a invertir en el monte y tenerlo como es debido, limpio y con pistas de acceso, hasta ahora no se hacía nada de esto, ni siquiera se hacían entresacas”, explica Carmen.

Monte ordenado

Comenzaron por elaborar para 170 hectáreas de la superficie que va a integrar la SOFOR un documento técnico de gestión (Proyecto de Ordenación Forestal) que será ampliado para las 130 hectáreas restantes. Se trata, en definitiva, de un documento guía donde se establece una planificación de talas y de mejoras a ejecutar en el monte en los próximos 10 años, en los que está prevista la tala de unas 70 hectáreas, talas de mejora (rareos) en otras tantas y la posterior repoblación con las especies Pinus radiata (pino insigne), Pinus pinaster (pino del país) y diversas especies de frondosas autóctonas, que refuercen a las ya existentes, en zonas de vaguada.

Según ese documento técnico de gestión, el modelo silvícola, por ejemplo, para el pino insigne sería el siguiente:

AÑO 0: plantación, con una densidad de 1.100 pies por hectárea.

AÑO 1: reposición de marras (plantas secas y faltas).

AÑO 2 y 5: desbroces para eliminar la competencia del matorral sobre la plantación.

AÑO 10: desbroce de penetración y poda baja hasta 3 metros y trituración de los restos

AÑO 15-20: primera tala de mejora y aclareo que elimina el 40% de los pies (quedan entorno a 660 pies por hectárea) mediante la técnica de la tala sistemática (elimina 1 de cada 5 filas, lo que supone una reducción del 20% de los pies) y selectiva mixta (se sacan los peores pies de las filas que quedan, independientemente de su diámetro, lo que supone la tala de otro 20% de los pies).

Hoy ya se saca el primer rendimiento maderero al monte (unas 100 tm de madera por hectárea) y unos ingresos de entre 16 y 18 euros por tonelada. En esa misma etapa, justo después de esta primera tala, se escogen los 400-500 mejores pies por hectárea, que son los que van a llegar a la tala final y se les hace una poda hasta 6 metros de altura, triturando los restos de esa poda.

AÑO 25: se hace la segunda clara selectiva mixta (se eliminan los peores pies, entorno a un 30%), quedando el monte con los mejores 400-500 pies por hectárea que habían sido previamente podados. En esta segunda tala se sacan unos rendimientos de 200-250 toneladas de madera por hectárea y el precio sube a 20-22 euros por tonelada.

AÑO 35: tala final de los 400-500 pies restantes con unas producciones de 450-500 toneladas de madera por hectárea y precios finales que rondan los 25-30 euros por tonelada.

Las decisiones sobre talas, repoblaciones o trabajos a realizar en el monte son de los 24 vecinos en base a lo fijado en el documento de gestión y la empresa que lo elaboró hace tareas de seguimiento y control para asegurar que esos trabajos que se hacen en el monte sean los correctos.

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