Roble americano, plantación y cuidados

Resumimos una guía de la Asociación Forestal de Galicia que explica los tratamientos silvícolas que deben aplicarse en las plantaciones de roble americano para la producción de madera de calidad

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Roble americano, plantación y cuidados

Plantación de roble americano en Galicia. / Imágenes: Asociación Forestal de Galicia.

El roble americano (Quercus rubra) es una especie con un gran área natural de origen, que abarca la mayor parte de Norteamérica. A Galicia llegó a mediados del siglo XX y experimentó una cierta difusión en plantaciones durante las últimas décadas, tanto en antiguas tierras agrícolas como en montes vecinales y zonas ajardinadas, aunque sin que la especie haya alcanzado una gran superficie en la comunidad.

Una guía de la Asociación Forestal de Galicia, elaborada en su día por Fernando Molina como autor principal, analiza los tratamientos silvícolas y cuidados que precisan las plantaciones de roble americano en Galicia, Resumimos a continuación las principales cuestiones a considerar.

Las plantaciones de roble americano requieren de suelos fondos y ricos en materia orgánica. Le van bien los suelos ácidos, propios de Galicia, pero la especie aguanta mal tanto los encharcamientos como las sequías. Su madera es apreciada en la carpintería y comenzó a usarse ya hace años por la industria gallega del mueble, con importaciones procedentes de Norteamérica. Tiene un color más claro que el roble del país y es menos veteado.

Las repoblaciones con esta especie suelen hacerse con plantas de 1-2 años a raíz desnuda, entre 70 centímetros y 1,50 metros, sin hojas, entre noviembre y primeros de marzo. Si se emplea planta en envase, la plantación se puede alargar fuera de la época de reposo vegetativo.

Preparación del terreno
Para la plantación, en terrenos con matorral o antiguos terrenos agrícolas, aparte de eliminar la vegetación y practicar un subsolado fondo, para facilitar la penetración de las raíces, se aconseja una labor con grade para descompactar el suelo y dificultar la nascencia de la vegetación preexistente.

En áreas anteriormente arborizadas, es suficiente con un subsolado lineal, después de retirar restos de tala, mato y tocones. Si se utiliza un marco de plantación amplio, también hay la alternativa de hacer agujeros con una retroescavadora, evitando las dificultades que provocan las cañotas para el subsolado.

La densidad inicial más adecuada para conseguir pies maderables de calidad es de unos 1.250 árboles por hectárea, por ejemplo con un marco de 4×2 metros, que permita el acceso de maquinaria en las calles de la plantación. Si el propietario está dispuesto a aplicar cuidados, acometiendo un programa de podas de formación desde el segundo año, pueden utilizarse densidades más amplias, de hasta 4×4 metros (625 pies/hectárea).

Cuidados en los primeros años
El control de vegetación competidora en los primeros años, bien con desbroces mecánicos o químicos, es fundamental para el buen crecimiento y arranque del roble americano. En veranos secos, a ser posible, se aconseja en los dos primeros años la ejecución de riegos de apoyo.

Otro cuidado clave es la poda de formación al menos durante los primeros cinco años, que deberá ejecutarse con carácter anual o cada dos años, a más tardar. El objetivo es el de alcanzar un fuste derecho y único, sin bifurcaciones.

La intensidad de la poda no debe ser tampoco excesiva, pues se reduciría el crecimiento del árbol y éste generaría ladrones en el tronco. Para la época de poda, se recomienda esperar al verano, cuando los crecimientos del año ya estén consolidados, si bien podría hacerse en primavera. Se recomienda podar las ramas antes de que superen los 3 centímetros de diámetro.

Tratamientos silvícolas
Una vez que el árbol supere los 7 metros de altura, las podas de formación se completan con podas de los toros inferiores del fuste, de cara a lograr madera de calidad sin nudos. En árboles de 3 a 7 metros, se deben podar las ramas verdes hasta un tercio de la altura del árbol, y cuando el árbol esté entre 7 y 12 metros, hasta la mitad de la altura del árbol, así como todas las ramas secas.

Los cortes de las ramas deben ser limpios, sin tocar la corteza. En plantaciones densas, será preciso acometer claras a partir de los 15-24 años para dejar unos 400-600 pies por hectárea. A partir de los 25-30 años, se puede acometer una segunda clara para dejar alrededor de 200-250 pies / hectárea.

Turnos de tala
El crecimiento de una plantación depende de la calidad del emplazamiento. El roble americano se considera que tiene un crecimiento de 7-9 metros cúbicos / hectárea y año en el largo plazo, pues al inicio crece de manera más lenta. En los mejores emplazamientos, podría llegar los 16 metros cúbicos por hectárea y año.

Su turno de tala se estima entre los 40 y los 50 años

Posibles daños
Durante los primeros años, es preciso utilizar protectores individuales en zonas de corzo, conejo o alta proliferación de jabalís, para evitar daños en los árboles. Las plantaciones también pueden verse atacadas por la zeuzera, un insecto que carcome la madera del árbol. De detectarse, habría que aplicar insecticidas idóneos. Igual que el castaño, el roble americano también sufre la tinta, si bien se piensa que no es tan letal como en el caso del castaño.

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