¿Qué pasó con los objetivos del Plan Forestal de 1992?

El sector espera la inminente presentación del documento definitivo del nuevo Plan Forestal, que sustituirá al aprobado hace 27 años. Repasamos qué previsiones tenía aquel proyecto y cuál es la realidad actual del monte

¿Qué pasó con los objetivos del Plan Forestal de 1992?

El nuevo Plan Forestal de Galicia, el documento estratégico de lo que se quiere que sea el monte gallego, será aprobado previsiblemente de manera definitiva en los primeros meses de este año. La iniciativa propondrá unos objetivos de superficies a conseguir en el plazo de 20 años para las distintas especies forestales (pinos, frondosas, eucaliptos), así como para pastos en el monte. Esas cifras de superficies objetivo plasmadas en el papel, que generan polémica en el debate público y político, pueden analizarse también a la luz de lo sucedido con los objetivos del Plan Forestal de 1992, el actualmente vigente.

Aquel Plan del 1992 trazaba un monte en Galicia para el 2032 en el que se pronosticaban 732.000 hectáreas de coníferas, 245.000 de eucaliptos, 218.000 de castaños y 189.000 de otras frondosas. La realidad es que en el 2009, fecha del último inventario forestal, la superficie de coníferas, en lugar de aumentar, se había ido reduciendo hasta las 400.000 hectáreas. Las previsiones con el castaño tampoco fueron exitosas, pues en el 2009 no se pasaba de 26.000 hectáreas, alrededor de un 12% de la superficie objetivo para 2032; en tanto que eucalipto y el capítulo de otras frondosas caducifolias sí crecieron exponencialmente, más allá de las previsiones iniciales.

El eucalipto, para el que se esperaban 245.000 hectáreas en el 2032, estaba en el 2009 en 283.000 hectáreas y si continuó el ritmo de crecimiento de la década 1999-2009, en la actualidad superará las 330.000 hectáreas en Galicia. Con las otras frondosas (robles, rebollos, abedules, etc.), hubo también un crecimiento mayor del esperado, pues si en el 2032 se esperaban 189.000 hectáreas, en el 2009 ya había más del doble, 396.000 hectáreas.

Doble tendencia, productivismo y abandono
Esta evolución del monte, que fue analizada en un artículo por dos investigadores de la Universidad de Santiago, Eduardo Corbelle y José María Tubío, se debió a un doble proceso. Las comarcas costeras de Galicia, principalmente el entorno de Pontevedra y la Mariña lucense, tuvieron una fuerte especialización productivista en el eucalipto, una cuestión que se considera debida a la cercanía de las factorías de Ence Pontevedra y Navia y a la buena productividad del eucalipto en esas comarcas.

El otro proceso paralelo fue el del abandono de tierras agroganaderas en el interior gallego, lo que derivó en una expansión de las frondosas caducifolias, que experimentaron en la mayor parte de los casos un crecimiento al margen de cualquier gestión forestal. Esa circunstancia explica el hecho de que en la actualidad más de una cuarta parte del monte gallego arbolado esté con frondosas caducifolias, pero que estas representen sólo alrededor de un 3% de las talas anuales con destino industrial.

Las diferencias entre el Plan Forestal del 1992 y la evolución real que tuvo el monte gallego plantean una serie de incógnitas sobre el nuevo Plan Forestal que se va a aprobar en el 2019. ¿Cómo trasladar las declaraciones de intenciones del papel al monte? ¿Y cómo hacerlo en Galicia, donde el 98% de la superficie forestal es de titularidad privada o vecinal?.

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