Lourizán confirma la potencialidad del resinado de pinos en Galicia

El Centro de Investigación Forestal desarrolla ensayos en comunidades de montes de Caldas de Reis (Pontevedra) y de Maceda (Ourense). Trabaja con el sistema clásico, de pica de corteza, y con el Borehole, que consiste en hacer un agujero en el tronco al que se le conecta una bolsa

Lourizán confirma la potencialidad del resinado de pinos en Galicia

Preparación de pinos para el resinado en Maceda (Ourense). / Imágenes: Centro de Investigación Forestal de Lourizán.

Los pinares gallegos pueden encontrar en la resina un aprovechamiento complementario a la madera. Hay ya comunidades de montes que están haciendo pruebas para su extracción, no sólo por el valor económico que pueden obtener de la materia prima, sino por la gestión del monte que el resinado lleva consigo. Si hay personas trabajando en el monte en verano, razonan, es más complicado que se prendan incendios forestales.

Las experiencias de resinado de pinares que están brotando recuperan una actividad que ya tuvo cierta importancia en la comunidad hasta la década de los 70. Incluso se había llegado a montar una fábrica de destilación de resina en Porriño que funcionó durante unos años. También en aquella época se habían realizado investigaciones sobre la potencialidad de la resina en Galicia, un precedente de los trabajos que desarrolla en la actualidad el Centro de Investigación Forestal (CIF) de Lourizán.

En Porriño se llegó a montar una industria de destilación de resina en los años 60

El Centro comenzó a evaluar el pasado año las formas de extracción más idóneas para la comunidad. Los ensayos se iniciaron en el 2016 en un pinar de la comunidad de montes de San Clemente, en Caldas de Reis (Pontevedra), y este año se extienden también a Maceda (Ourense), con la colaboración de la comunidad de montes de Foncuberta – Medo.

El director del Centro de Investigación Forestal (CIF) de Lourizán, Enrique Martínez Chamorro, considera que ya se pueden extraer unas primeras conclusiones positivas del año de ensayos en Caldas. “En Caldas confirmamos que se pueden lograr los volúmenes de producción de resina por pino de los que se hablaba en las experiencias que ya hubo en Galicia en los años 60 y 70”, destaca.

Estandarizar un método de aprovechamiento

Comprobada la viabilidad del aprovechamiento, Lourizán se enfoca en valorar los métodos de extracción más adecuados para Galicia. “Tenemos unas condiciones distintas al resto de la península, por lo que el modelo de aprovechamiento debe ser diferente. Nuestra propuesta se orienta a hacer una resinación a final del turno, 2-3 años antes de la tala, en lugar de las resinaciones más prolongadas que se hacen en Castilla”, indica Enrique Martínez.

“Nuestra propuesta se orienta a practicar una resinación a final de turno, 2-3 años antes de la tala” (Enrique Martínez)

Otro aspecto diferencial radicará en la adaptación a Galicia del método tradicional de pica de corteza. En tanto en el resto de España se trabaja con un sistema de pica de corteza de cara estrecha (12 centímetros de ancho), Lourizán ya constató el pasado año que se logran mejores resultados con una pica de cara ancha (16 centímetros). Si además la pica se aplica de manera simultánea por dos caras del árbol, en lugar de por una, la extracción de resina del pino crecerá por encima del 30%.

Son algunas de las conclusiones provisionales que ya sacó el CIF Lourizán en el primer año de ensayos en Caldas. El Centro tiene también grandes esperanzas depositadas en las pruebas que inició esta campaña en la provincia de Ourense, un área con expectativas de producción superiores a las del arco atlántico.

Factores de producción

“La provincia de Ourense es una zona climática distinta, más mediterránea, con más calor en verano y menos lluvias” -destaca Enrique Martínez-. “También tiene mas masas puras de pino y densidades a fin de turno menores. Esa menor densidad repercute en una mayor insolación de los árboles y en un mayor tamaño de las copas. A mayor tamaño de copas, mayor fotosíntesis y previsiblemente más producción de resina”, señala.

Preparación de un pino con el método tradicional de pica de corteza.

Preparación de un pino con el método tradicional de pica de corteza.

El Centro de Investigación Forestal busca identificar todos los factores que puedan incidir en la producción resinera de los pinos y evalúa cuestiones como diámetro, altura, espaciamiento entre árboles o momento de ejecución de las picas.

La primera campaña de ensayos en Caldas permitió constatar la gran variabilidad que existe en la producción entre árboles, por lo que afinar los criterios y métodos de resinado se demuestra una cuestión importante.

En Caldas, con un período de resinación más corto del habitual y con solo 10 picas -por las 12 que se ejecutan normalmente-, se obtuvieron 2,4 kilos de resina de promedio en cara ancha, que aumentaban hasta los 3,5 kilos en caso de resinar dos caras del mismo árbol. Aunque esta fue el promedio, el CIF está tratando los datos estadísticamente, ya que la variabilidad fue en algunos ensayos importante. Hubo producciones menores y también un caso puntual que llegó a los 7 kilos. Este año, ya con los árboles inducidos a producir resina, se esperan producciones medias más altas.

Las experiencias que se están desarrollando en Caldas se realizan con la colaboración del resinero Edgar Fernández, que está apostando en los últimos años por hacer del resinado su profesión. En Galicia hay en la actualidad alrededor de una docena de personas trabajando como resineros y la perspectiva es que puedan ser más en próximas campañas.

Impacto en el crecimiento del árbol
Otra de las cuestiones que está analizando Lourizán es el impacto que pueda tener la resinación sobre el crecimiento del árbol. Si bien, al hacerse en Galicia una resinación a final de turno, esa afección sería en todo caso escasa, el centro de investigación trata de cuantificarla. La bibliografía apunta a una merma del crecimiento anual menor del 20%, pero ese dato se va a contrastar con los ensayos de campo. También se cortarán en los próximos años pies resinados para valorar la calidad de su madera y comprobar si hay diferencias con los pies testigos, sin resinar.

El método Borehole, una vía para obtener una resina de mayor pureza

Pino aprovechado con el método Borehole.

Pino aprovechado con el método Borehole.

El Centro de Investigación Forestal de Lourizán está evaluando una posibilidad alternativa al método de resinado por pica de la corteza, el habitual en la península. Consistiría en practicar un agujero en el tronco al que se le conecta una bolsa para almacenar la resina. Ese método, denominado Borehole, permitiría obtener una resina de mayor pureza y que puede ser bien valorada en el mercado.

El método Borehole reduce el trabajo del resinero, que en el sistema clásico practica picas de corteza en el tronco del árbol cada dos semanas, hasta un total de 12 picas horizontales, y tiene que ir recogiendo la resina almacenada en los botes que coloca debajo de las picas. Con el sistema Borehole, el trabajo se reduce a la colocación y retirado de las bolsas.

El problema es que la producción, aunque de gran pureza y con una composición en la que se mantienen los compuestos volátiles, es menor. El método Borehole se comenzó a usar en América en el pino ellioti (‘Pinus ellioti’), una especie con una resina más oleosa que la del ‘Pinus pinaster’, el más habitual en Galicia. La traslación del método a Europa, por tanto, lleva consigo complicaciones.

Experiencias en Francia y Galicia
Los primeros experimentos en Europa se realizaron en las Landas francesas a finales de los años 90, con una producción que se situó en 30 gramos de resina por bolsa. En Galicia, Lourizán consiguió el pasado año los 120 gramos en ‘Pinus pinaster’ (pino del país) y piensa que es una cifra que se puede incrementar en el futuro, perfecionando el método.

La Universidad de Tras os Montes (Portugal) se interesó por las experiencias de Lourizán con este método y viene de iniciarse una colaboración entre ambos organismos. El trabajo con el método Borehole también se está abordando en el grupo operativo Resimeg, en el que participan entes profesionales de toda España y el propio Centro de Investigación Forestal de Lourizán. El objetivo del grupo consiste en estudiar la mecanización, la silvicultura y la genética del pino para lograr un resinado productivo y sostenible.

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