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Las frondosas ganan en el monte, pierden en la industria

La superficie ocupada por especies caducifolias como el roble, el rebollo o el castaño se ha duplicado en Galicia desde inicios de los años 90, hasta representar más del 25% del monte arbolado, pero su aprovechamiento maderero no llega al 3% del total de las talas

El nuevo Plan Forestal de Galicia, que se aprobará a comienzos del 2019, prevé para los próximos años un aumento de las masas de frondosas caducifolias, que pasarán de las actuales 413.000 hectáreas a 467.000. Tal previsión continúa con la tendencia de crecimiento de las masas de frondosas, que desde inicios de los años 90 doblaron la superficie que ocupan en el monte gallego. El sector forestal analiza esa evolución de las frondosas como una victoria pírrica. Es cierto que ganan espacio en el monte, pero manteniendo una presencia residual en el sector industrial.

Las frondosas caducifolias ocupan más de un 25% del monte arbolado gallego, con protagonismo para especies como el roble y el rebollo, que suman 200.000 hectáreas en masas puras, seguidas de castaños y abedules. La legislación de prevención de incendios, que permite sólo la plantación de frondosas en los 50 metros circundantes a viviendas y núcleos de población, es además propicia para que las frondosas continúen su expansión.

El problema desde la perspectiva de la cadena de la madera es que el aumento de la superficie de caducifolias fue hasta el momento más una consecuencia del abandono del interior gallego que de una gestión forestal sostenible.

El aprovechamiento de las frondosas caducifolias, castaña aparte, se queda en números pobres. Galicia cortó el pasado año 8,6 millones de toneladas de madera, de las que menos de un 3%, 243.000 toneladas, fueron frondosas caducifolias para aprovechamiento maderero, principalmente roble, rebollo, abedul y castaño. Se calcula que además hay al menos un millón de toneladas más de frondosas que se cortan para leñas domésticas.

El reto de aumentar el aprovechamiento sostenible de las masas de frondosas caducifolias está sobre la mesa del sector. De cada 100 toneladas de madera de frondosas que crece cada año en Galicia, se cortan unas 15, según las cifras que baraja la propia Xunta. En pino o eucalipto, esas cifras superan el 60% y el objetivo es llegar hasta un 85%, con lo que se maximizaría el aprovechamiento del monte garantizando su sostenibilidad.

¿Cómo incrementar también el aprovechamiento de las frondosas caducifolias? Mejora genética, fomento del manejo silvícola de las masas o puesta en marcha de una estrategia política autonómica son algunas de las medidas que viene demandando el sector en los últimos años.

Aumento de la protección de las masas de frondosas

La Lei de medidas fiscais e administrativas que entrará en vigor el 1 de enero aumentará la protección de las frondosas caducifolias, pues en las masas de frondosas quedarán prohibidas las plantaciones intercaladas de eucaliptos o de pinos, esta última especie sólo en el caso de masas consolidadas de frondosas. La legislación actual ya prohibía la sustitución de parcelas de frondosas caducifolias por otras especies, pero ahora se prohíben también los enclavados.

La Xunta continúa también con la idea, ya declarada en el 2012 en la Lei de Montes, de crear un registro de masas consolidadas de frondosas, en el que se inscribirán aquellas con una superficie mayor a 15 hectáreas y 20 años de edad media. La Administración asegura que su objetivo es propiciar la agrupación de propietarios de tales masas para fomentar una gestión sostenible de las mismas.