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“Galicia precisa de una reforma agraria centrada en los usos de la tierra”

El Consello da Cultura Galega, en Santiago, ha organizado unas jornadas sobre la situación de los montes vecinales que abren diversas líneas de debate de cara al futuro. Una de las cuestiones que se abordó durante los dos días de las jornadas fue el papel de los montes vecinales en el desarrollo rural del siglo XXI. Sobre esa base, el profesor Edelmiro López (Universidad de Santiago, USC), presentó una ponencia con una reflexión más global sobre los usos de la tierra, tanto privada como comunal. Su conclusión: “Galicia precisa de una reforma agraria de los usos de la tierra”.

La tesis que defiende Edelmiro López es que la estructura de la propiedad y el marco institucional no se adaptan a las necesidades sociales de la actualidad. López, quien había sido director xeral de Desenvolvemento Rural durante el Gobierno Bipartito, aboga por la movilización productiva de las tierras en base a recortar los derechos asociados a la propiedad privada. “Uno no puede hacer en las tierras lo que quiera. Hay que establecer normas y aplicarlas”, defiende.

“Uno no puede hacer en sus tierras lo que quiera. Hay que establecer normas y aplicarlas” (Edelmiro López, USC)

Tierras abandonadas
Como ejemplos en el marco de su propuesta, Edelmiro cita la ley por la que se creó el Banco de Terras en el 2007. “Un apartado clave del Banco de Terras era el régimen sancionador, no con la idea de multar por multar, sino para transmitir la idea social de que no son permisibles determinadas prácticas, como el abandono de la tierra”, apunta. “Hablamos de mecanismos graduales que buscan una pedagogía social efectiva. En cuanto hubiera unas pocas multas, la gente iba a tomar conciencia de lo que puede y de lo que no puede hacer”, concluye.

Asociacionismo forestal
Otra posibilidad de acción la sitúa en el marco forestal, donde estima que el 60% del monte, 1,2 millones de hectáreas, está en manos de propietarios desvinculados del trabajo de la tierra y que en su mayoría no practica ningún tipo de silvicultura. “Son unidades productivas no viables por el minifundio y con un escaso manejo. Eso deriva en otros problemas, como una situación estructural propicia para los fuegos forestales”, cuestiona.

“Una alternativa para poner en valor el monte fueron en su día las Uxfor, un modelo de promoción del asociacionismo que podía no ser la figura más idónea -reconoce Edelmiro-, pero que tenía una cuestión importante. Se definía la pertenencia voluntaria a las Uxfor, pero en cuanto hubiera una mayoría de propietarios ligados al proyecto, el resto de propietarios tenía que amoldarse. Es lo mismo que se hace en las ciudades con el desarrollo del suelo urbano, así que no estamos hablando de ninguna medida revolucionaria”, valora.

Las propuestas de Edelmiro se fundamentan en un análisis de la evolución de usos de la tierra durante las últimas décadas. En Galicia, hubo una progresiva pérdida de la superficie agraria, con un aumento de las tierras abandonadas y también de la superficie forestal a matorral o con frondosas caducifolias, sobre todo en la parte oriental de Lugo y Ourense. “La cuestión es cómo facilitar el aprovechamiento de la tierra por las 40.000 explotaciones ganaderas que continúan en Galicia y por los silvicultores profesionales”, concluye.

Montes vecinales
Para el caso concreto de los montes vecinales, el profesor de Economía de la USC parte de la base de concebir estas superficies como un recurso para la obtención de rentas para el rural. Desde esa perspectiva, Edelmiro propone un aprovechamiento diversificado del monte, no sólo forestal, que permita obtener rentas del mercado.

“Soy partidario de huir de alternativas voluntaristas sin remuneración. A veces, hay un discurso sobre el potencial que tenemos que pregona que Galicia podría producir X cosa. La cuestión no es lo que podamos producir, sino si hay demanda en el mercado y si hay posibilidades de integración en una cadena productiva, como puede suceder en los últimos años con la castaña”, valora.

Generación de rentas y empleo para el territorio
Para impulsar un aprovechamiento diversificado del monte, Edelmiro aboga por la flexibilización del marco jurídico, de manera que se promueva la aparición de pequeñas cooperativas o empresas locales, bien de comuneros, bien de terceras personas, que lleguen a acuerdos con los montes vecinales para su explotación. “Quizás las comunidades de montes, más que centrarse en obtener rentas para la comunidad, deban priorizar la creación de rentas y empleo para su zona, bien de manera directa, bien a través de iniciativas de agentes del territorio”.

Otra cuestión que puso Edelmiro López sobre la mesa fue la de las comunidades de montes no constituidas o que no funcionan en la práctica, en buena medida a causa de factores como la despoblación, el envejecimiento o la desvinculación de los vecinos con la tierra. “¿Sería bueno dejarlas así o buscar una forma de gestión pública de esas tierras en tanto no haya una comunidad que se haga cargo””, cuestiona.

El progresivo peso que van cogiendo las empresas de servicios forestales en la toma de decisiones de los montes o la parálisis de las comunidades por dificultades de financiación fueron otras de las cuestiones que abordó el profesor de la USC. “Toda vez que el monte vecinal es inembargable y, por tanto, no hipotecable, quizás sería deseable un sistema de avales de la Administración que permita el acceso de las comunidades de montes a créditos”, sugiere López.