Europa cuestiona las medidas contra el nematodo del pino en Galicia

Una auditoria de la UE encuentra "incumplimientos recurrentes" en el protocolo de control de la plaga, que fue detectada dos veces en el sur de la comunidad en los años 2010 y 2016. Advierte de retrasos que comprometen la erradicación del problema

Europa cuestiona las medidas contra el nematodo del pino en Galicia

Pinos afectados por el nematodo en Portugal.

Las medidas de control aplicadas en Galicia contra el nematodo del pino presentan deficiencias significativas. Una auditoría europea concluye que existen “incumplimientos recurrentes” en el protocolo de lucha que se sigue en el sur de la comunidad, donde se detectaron dos casos de nematodo en el 2010 (As Neves) y en 2016 (Salvaterra). El informe de la auditoría de la UE, que se publicó este mes, habla de una “larga historia de incumplimientos” en Galicia que dificultan la erradicación de la plaga.

El nematodo del pino se ha extendido por Portugal como una mancha de aceite durante la última década y amenaza con expandirse hacia España, donde se han detectado casos en las provincias fronterizas de Cáceres, Salamanca y Pontevedra. El peligro de la plaga radica en la alta mortandad que provoca entre los pinos, por lo que su contención resulta clave para el sector forestal.

Los auditores consideran que en Galicia hay una organización clara de los controles, pero cuestionan su eficacia

En Galicia, donde se detectó el último caso de un pie infectado por el nematodo en España (Salvaterra do Miño, 2016), se aplica una vigilancia intensiva sobre las masas de pino en la zona demarcada de As Neves, que abarca un círculo de 20 kilómetros alrededor del primer brote del 2010, y en la llamada zona tampón con Portugal, una franja de 20 kilómetros desde la línea fronteriza con el país vecino. El segundo caso de nematodo detectado, en Salvaterra do Miño, se sitúa dentro de la zona demarcada de As Neves, a 3 kilómetros del primer brote.

Problemas detectados
Las medidas preventivas aplicadas en Galicia fueron analizadas en octubre pasado por una auditoría europea, a cargo de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria. El informe elaborado por el equipo auditor, hecho público este mes, concluye que en la comunidad hay una organización clara de los controles, con una coordinación adecuada entre los organismos implicados, si bien señala que esa buena organización no garantiza la realización idónea y a tiempo de las inspecciones y medidas de control pertinentes.

Los auditores consideran, de hecho, que las medidas de control se aplican todos los años “demasiado tarde”, lo que “reduce la eficacia” en la erradicación del nematodo del pino. Los principales problemas que detectaron son los siguientes:

Tardanza en la eliminación de pies muertos o decaidos. La normativa europea obliga a eliminar todos los árboles muertos o decaidos en la zona demarcada antes de 1 de abril de cada año, pues es la fecha en la que se estima que comienza el periodo de vuelo del insecto vector del nematodo, el ‘Monochamus galoprovincialis’. En Galicia, los trabajos de eliminación de los pies muertos o en decaimiento comenzaron en el 2015 en mayo y en el 2016 a mediados de julio, tres meses y medio después de la fecha en la que tendrían que estar finalizados.

La tala de pies secos comenzó en 2016 en julio, cuando la normativa comunitaria obliga a tenerla finalizada a 1 de abril

Los árboles secos o decaídos son más susceptibles de ser utilizadas por el insecto vector del nematodo, por lo que constituyen un posible foco de expansión de la plaga. Desde la Xunta, en contestación al informe de los auditores, alegan que los trámites de contratación de los trabajos impiden realizar antes las talas.

La Administración gallega sostiene que ese problema es de “difícil solución”, pues los retrasos son consecuencia de procedimientos de tramitación administrativa “ineludibles”. “No queda más remedio que asumir estas irregularidades”, se valora desde la Administración gallega.

Los retrasos son consecuencia de procedimientos administrativos “ineludibles”, por lo que tienen “difícil solución”, valora la Xunta

– Retrasos en la actuación contra el positivo de Salvaterra do Miño. Las muestras del árbol sintomático de Salvaterra do Miño se tomaron el 18 de febrero del 2016. Desde el 7 de abril, había sospechas de que el árbol estaba infectado con el nematodo y el positivo se confirmó oficialmente el 2 de mayo. Sin embargo, el árbol infectado no se cortó y destruyó hasta el 9-10 de mayo, lo que permitió durante ese tiempo una posible “expansión natural” de la plaga.

Discusiones sobre el origen del nuevo caso. El informe de los auditores europeos cuestiona que el nuevo brote de nematodo haya llegado desde Portugal, tal y como se les trasladó desde la Xunta.

Los inspectores opinan que es aventurado considerar que el brote procede de Portugal. Las tomas de muestras que se realizan desde 2009 en la zona tampón con Portugal -unas 300 tomas al año- nunca encontraron presencia del nematodo del pino, por lo que hay que considerar que la franja fronteriza está libre del nematodo con carácter general.

La auditoría se decanta por la hipótesis de que el segundo brote sea una extensión del primero, no uno nuevo llegado de Portugal

El informe de la auditoría se decanta por la hipótesis de que el caso del 2016 sea una extensión del brote declarado en el 2010, ya que los dos árboles infectados se encontraban a una distancia de 3 kilómetros. Los inspectores recuerdan, además, que las tres auditorías anteriores realizadas en la zona habían detectado “importantes deficiencias” que cuestionaban la eficacia de las medidas de control adoptadas.

En el documento elaborado por los auditores, se advierte de que el muestreo de árboles muertos o decaidos en la zona demarcada fue escaso, inferior al 17% cada año desde 2011 al 2014. “No puede descartarse la posibilidad de que se hayan eliminado árboles infectados sin haber detectado la presencia del nematodo” -se señala en el documento-. “Las muestras suelen tomarse a la altura del pecho, lo que reduce la probabilidad de encontrar nematodo en árboles muertos por motivos diferentes y que estuvieran infestados por ovoposición”.

Zona de tala alrededor del nuevo brote. Cuando se detectó el primer brote, en el 2010, se decidió establecer una zona de tala y destrucción de todos los árboles ubicados en un radio de 500 metros. Con el brote del 2016, ese radio se redujo a 100 metros, alegándose motivos sociales. La excepcionalidad está permitida por la normativa europea, por lo que los auditores no cuestionan la decisión. Advierten, sin embargo, de que la Xunta no justificó de forma correcta los motivos sociales que la llevaron a reducir el radio de acción.

En cualquier caso, los estudios científicos demuestran que el vector del nematodo del pino puede desplazarse hasta 3 kilómetros durante su dispersión, lo que pone en cuestión la eficacia de las talas a matarrasa exigidas por la UE para contener la expansión de la plaga.

El informe echa en falta una mejor preparación del personal que realiza la toma de muestras de árboles

Retrasos en la identificación y muestreo de árboles muertos o decaidos. En la toma de muestras, además, se echa en falta una mayor preparación del personal para la búsqueda de síntomas de la presencia del vector o para enfocar la toma de muestras en las partes sintomáticas de la copa, lo que aumentaría las probabilidades de detectar el nematodo del pino.

Abandono del área de vigilancia intensiva de As Neves. Tras el nuevo brote, la Xunta optó por enfocar la vigilancia intensiva en un radio de 3 kilómetros alrededor del nuevo brote, abandonando el control intensivo en el entorno del primer caso. Los auditores recomiendan mantener la vigilancia intensiva en un círculo de tres kilómetros alrededor de cada uno de los brotes, una propuesta que la Xunta ya comunicó el pasado otoño que aceptaba.

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