‘El porqué del movimiento deseucaliptizador: alternativas para el Plan Forestal de Galicia’

El ingeniero de montes Jesús de la Fuente defiende en este artículo la necesidad de que el planeamiento forestal tenga en cuenta las inquietudes medioambientales de parte de la ciudadanía sobre la situación actual del monte gallego

‘El porqué del movimiento deseucaliptizador: alternativas para el Plan Forestal de Galicia’

Voluntarios trabajando en un monte vecinal en la eliminación de eucalipto, la mayor parte procedente de semilla. Lo más probable es que en el suelo existan semillas que sigan brotando, por lo que resultaría de interés asombrar el terreno lo antes posible, pues la falta de luz inhíbe la germinación de las semillas.

Este artículo intenta analizar por qué mucha gente se lanza al monte a arrancar eucaliptos, actividad que a priori, podría ser considerada antiproductiva y en contra de un proceso natural de invasión difícil de combatir, sobre todo en las zonas quemadas. Este potencial invasor pudo hacer hasta ahora que la propiedad estuviera resignada a convivir con el eucaliptal fruto del abandono, que incluso también puede llegar a rendir algo si no arde de nuevo. Inercia difícil de vencer.

Comienzo por aclarar que estos trabajos, normalmente realizados por voluntariado más o menos organizado, se hacen en zonas donde el eucalipto aumentó la superficie sin que la propiedad lo deseara. Para ahondar en esta cuestión, utilizaremos un documento público que lleva debatiéndose, “sin conocimiento de buena parte de la sociedad gallega”, desde el año 2015; se trata del nuevo Plan Forestal de Galicia (PFG), pendiente de aprobación.

“La uniformización del monte está provocando preocupación en una importante parte de la sociedad”

En la diagnosis sobre el monte gallego realizada para la redacción del plan, se detecta un exceso de superficie ocupada por eucaliptales, que es consecuencia de una falta de seguimiento y control en la aplicación del Plan Forestal anterior (1992). Esto llevó a superar la superficie prevista para 2032 de eucaliptales puros en más de 55.000 hectáreas. Existieron dos tendencias que hicieron esto posible: la económica, promovida por una industria especializada en la primera transformación, y el abandono del rural ligado a la proliferación de los incendios forestales.

Finca particular en la que se cortó la madera quemada. Se puede observar rebrote de algunos pies de eucalipto, que parecen estar en fincas colindantes, y con mayor fuerza se ve el inicio de regeneración de acacia negra. El grado de esfuerzo para eliminar la acacia debería ser bastante mayor y es previsible que el banco de semillas del suelo tenga abundancia de esta especie. La presencia de tojo y retama es de interés para combatir el regenerado natural de acacia.

Finca particular en la que se cortó la madera quemada. Se puede observar rebrote de algunos pies de eucalipto, que parecen estar en fincas colindantes, y con mayor fuerza se ve el inicio de regeneración de acacia negra. El grado de esfuerzo para eliminar la acacia debería ser bastante mayor y es previsible que el banco de semillas del suelo tenga abundancia de esta especie. La presencia de tojo y retama es de interés para combatir el regenerado natural de acacia.

Estos eucaliptales acostumbran a ser muy densos (más si son fruto del abandono), de árboles muy similares (masas regulares o incluso coetáneas), con poca variedad de estructuras y tratados a turnos cortos, por medio de talas a hecho o, en el peor de los casos, afectados por incendios con frecuencia. Esta uniformidad del monte, a mi modo de ver, está provocando preocupación en una parte importante de la sociedad.

Esta falta de diversidad podemos observarla a tres niveles: especies, estructuras y paisaje. Estudiaremos el nuevo Plan Forestal de Galicia (PFG) en estos tres importantes aspectos, lo que nos ayudará a entender por qué un gran sector de la sociedad está descontento con la extensión desmesurada de la superficie ocupada por los eucaliptales . Para ampliar la exposición que se desarrolla a continuación, se puede consultar el blog O Sequeiro.

Especies

En relación al primer aspecto, si analizamos el número medio de especies arbóreas presentes en los montes arbolados gallegos, nos encontramos con una pobreza que es preocupante: entre 3-5 especies en cada zona inventariada, incluidas especies alóctonas (foráneas). También se constatan los siguientes hechos: las zonas de mayor riqueza de especies arbóreas son las próximas a los ríos y las ocupadas por frondosas autóctonas; en más del 90% de las masas arbóreas que tienden a la monoespecificidad no existe subpiso arbóreo (prácticamente no hay piso inferior arbóreo ni arbustivo).

Además de lo anterior, en el diagnóstico del nuevo Plan Forestal de Galicia (PFG)se indica que “la superficie ocupada por las plantaciones de eucaliptos no debe seguir aumentando” y concluye que “deberían establecerse criterios técnicos y normas para limitar su expansión, ya que no es posible reducir su ocupación actual con carácter retroactivo, salvo que se trate de medida voluntaria suficientemente subvencionada, posiblemente en masas mixtas con pinos y robles”.

“La expansión de eucaliptales no fue acompañada de incentivos que promoviesen otra vegetación asociada a usos diferentes”

El nuevo plan, entrando en contradicción con lo expresado más arriba, propone incorporar 25.000 hectáreas (ha) de ‘Eucalyptus nitens’, a añadir a las 300.000 ha de eucaliptales puros que ya existen en Galicia. Este impulso repoblador se centraría en los primeros 5 años de aplicación de los 20 que abarca esta planificación.

El fomento de esta especie, menos sensible a las heladas que el ‘Eucalyptus globulus’, hace que el límite altitudinal de las plantaciones de eucalipto ascienda, de forma que la expansión que ya existe en las zonas costeras se extienda prácticamente sin límite hacia el interior. Si a este hecho le sumamos que no se endurece la normativa existente en cuanto a regulación de las plantaciones de eucalipto, es de suponer, que la superficie ocupada por esta especie seguirá aumentando, pues se refuerza la tendencia económica que ya existía.

Por otra parte, aunque de forma general el número de incendios disminuye, no lo hacen los grandes incendios forestales, que incrementan como efecto indirecto del cambio climático, por lo que también se refuerza la otra tendencia, la ligada al abandono y a la infestación provocada tras este tipo de catástrofes. A mayores, el nuevo Plan prevé incorporar 125.000 hectáreas (ha) de repoblaciones de especies arbóreas, de las que tan sólo 50.000 ha serían de especies frondosas autóctonas, y sin garantizar diversidad de especies dentro de las nuevas plantaciones.

En definitiva, sorprende que cuando se analiza el grado de cumplimiento del PFG de 1992, no se estudien cuáles fueron los aspectos que fallaron para que se haya disparado la superficie ocupada por los eucaliptales. Las dos tendencias que hicieron que esto haya ocurrido no fueron suficientemente contrarrestadas por incentivos que promovieran otro tipo de usos ligados a vegetación diferente. La falta de este análisis es percibido de alguna manera por una sociedad que, al fin, busca soluciones ante lo que ya está diagnosticado como problema.

Chaín (Pontecaldelas). Zona afectada por incendio que asoló más de 20.000 hectáreas en octubre del 2017. Fotos de enero del 2019, unos 15 meses después del incendio. En primer plano, regenerado de eucalipto procedente de semilla sobre un antiguo pinar cortado meses antes. La semilla procede en su mayor parte de un enclavado particular de masa mixta eucalipto - pino.

Chaín (Pontecaldelas). Zona afectada por incendio que asoló más de 20.000 hectáreas en octubre del 2017. Fotos de enero del 2019, unos 15 meses después del incendio. En primer plano, regenerado de eucalipto procedente de semilla sobre un antiguo pinar cortado meses antes. La semilla procede en su mayor parte de un enclavado particular de masa mixta eucalipto – pino.

Estructura de las masas forestales

El segundo aspecto que se analiza es el estructural. En este sentido, se siguen potenciando especies destinadas a producir madera para pasta o trituración, a turnos cortos y densidades altas, con individuos todos ellos muy parecidos y poco espacio para otras especies, formando lo que se llaman masas regulares. Este tipo de formaciones arboladas se aprovechan por el sistema de talas de regeneración (se hacen para producir una nueva generación de árboles) conocido con el nombre de talas a hecho (se cortan todos los árboles de una vez en superficies continuas que abren un gran claro en el bosque), utilizada para especies amantes de la luz, como los eucaliptos y muchas especies de pino.

En este tipo de masas regulares, tenemos un solo piso de vegetación con muy reducida diversidad estructural. De hecho, en la diagnosis se detecta este problema, como vimos más arriba, lo que se reconoce como un empobrecimiento de los ecosistemas forestales. La cuestión es que el nuevo PFG podría empeorar esta situación, al potenciar los cultivos energéticos, en los que el objetivo es producir madera en poco tiempo para quemar en una central eléctrica de biomasa.

En estos cultivos interesa producir mucho y muy rápido, y esto significa turnos más cortos y masas más densas, con lo que el sistema se simplifica aún más. Concluimos, por lo tanto, que la revisión, a pesar de localizar en su diagnosis el problema, no lo va a resolver, sino complicarlo más, al introducir los cultivos energéticos como una medida para aprovechar la biomasa, cuando en realidad sólo se consigue producirla con mayor rapidez.

Estas masas de estructura regular que el nuevo Plan Forestal refuerza pueden rendir si hay una industria que consuma la madera producida, aunque sepamos que por estos crecimientos pagamos un precio muy alto en forma de mayor impacto ambiental, mayores pérdidas de suelo, montes menos resilientes y un mayor grado de propagación de los incendios forestales.

Pero en el caso de Galicia, es que además no se está obteniendo un rendimiento “justificador” de estas debilidades del sistema productivo, y el nuevo plan tampoco presenta una previsión de consumo que justifique el aumento de este tipo de arbolado hasta el millón de hectáreas, el 33% del territorio gallego (masas monoespecíficas de prioridad producción madera).

Es por esto que se debería promover un giro en el sistema productivo, fomentando especies de crecimiento medio-bajo que producirían menos biomasa para arder y más madera de calidad que podría ser consumida a un ritmo idóneo, a la par que se reduciría el impacto ambiental, las pérdidas de suelo y el grado de transmisión de los incendios forestales, logrando un monte más resiliente y más rico en estructuras (tendencia a la representación de individuos con diferentes formas y tamaños).

Abedules que no sobrevivieron al incendio de Chaín y que formaban parte de pinar, que ahora se ve sustituido por eucaliptos, la mayor parte procedentes de semilla.

Abedules que no sobrevivieron al incendio de Chaín y que formaban parte de pinar, que ahora se ve sustituido por eucaliptos, la mayor parte procedentes de semilla.

Paisaje

En conexión con los dos niveles anteriores, tenemos el tercero, el paisaje, gran olvidado en el documento, pues a pesar de que se cita en varias ocasiones, no se describe una estrategia para su potenciación y vertebración. Incluso se habla de que la continuidad y extensión de las masas monoespecíficas podría estar comprometiendo la capacidad de recuperación del monte gallego, pero no se toman medidas. El nuevo plan podría diseñar un monte con paisaje en mosaico, vertebrado gracias a una densa red fluvial, con vegetación de fondo de valle que formaría verdaderos corredores de flora y fauna y efectivas áreas cortafuegos.

También cabrían las masas monoespecíficas, eminentemente productivas, limitadas por otras formaciones arboladas más diversas, en las que entre otros, estarían los bosques de frondosas autóctonas, los prados, los sotos o las zonas agrícolas, las masas mixtas conífera-frondosas autóctonas, las turberas, así como otras formaciones arboladas y no arboladas con diferentes usos. Un paisaje así diseñado reduciría la fragmentación de hábitats y la falta de conectividad entre poblaciones, al tiempo que generaría un monte más resistente al paso del fuego.

Propuestas

Para concluir, cito algunas medidas que se podrían tomar en cada uno de los tres niveles citados.

Especies: A nivel especies, la potenciación del regenerado natural de pinos y frondosas autóctonas, así como el fomento de plantaciones mixtas con diversidad de usos, incluida la producción de madera. Producción que sería más lenta, pero también más acorde con la capacidad de procesado y consumo, de forma que no se generaría biomasa no aprovechada, condenada a arder en el siguiente gran incendio forestal.

Estructuras: A nivel estructuras, pues bosques diversos precisan sistemas de tala diferentes de las talas a hecho, que potencien más las talas intermedias y que dejen masa remanente, es decir, arbolado que se salva de la tala de regeneración, bien para morir en el monte o para servir de “nodriza” temporalmente, facilitando así la supervivencia de los nuevos árboles que precisan de cierta protección en las primeras fases de su existencia.

Estas masas “menos regulares” posibilitan la existencia de mayor biodiversidad, es decir, mayor número de especies de flora y fauna, pero también mayor diversidad de estructuras: depresiones, pequeñas turberas, zonas con líquenes, plantas que viven en los árboles (epífitas), herbáceas, matorrales, arbustos, restos leñosos, materia orgánica en descomposición, huecos en los troncos, árboles muertos, tocones, suelos no alterados ricos en micelios…

Paisaje: A nivel paisaje, se podría empezar por los ríos y por las aldeas, vertebrando así el territorio y protegiendo el rural. Las medidas no pueden ser tímidas y reducidas al entorno de los 15 metros a cada lado de las corrientes de agua de cierta entidad, donde el nuevo PFG propone cumplir la ley y eliminar acacias, pinos y eucaliptos, pues esto no genera protección suficiente para los cauces fluviales, ni supone un freno para el fuego.

Tampoco será suficiente cumplir la ley en lo referente al entorno de las aldeas y limpiar todos los años las fajas de gestión de biomasa, entre otras cosas porque es insostenible económicamente, por lo que ya se está hablando de promover usos que mantengan el combustible a raya, y aquí jugará un papel imprescindible el ganado. Ganado que no se potencia en el nuevo PFG, pero que sin duda será una de las herramientas a utilizar.

El entorno de los ríos y de las aldeas puede ser la base de la vertebración del paisaje gallego, creando así una infraestructura verde que se potencia desde Europa, e incluso desde Galicia, con un proceso de participación pública que podría dar ideas para generar un nuevo PFG de verdad “participado”.

Para conseguir estas mejoras, la sociedad gallega tiene que hacer un esfuerzo y diversificar los modelos de uso y gestión del monte. Resulta muy sencillo cortar todo el arbolado a la vez; es muy fácil hacer plantaciones con una sola especie que además es poco exigente y requiere pocos cuidados; no nos tenemos que preocupar por más usos que el de producir madera. Sabemos que es mucho más complejo hacer repoblaciones mixtas o darle salida a un regenerado natural que hay que trabajar y domar para conseguir algo parecido a las filas ‘simplificadoras’ de las repoblaciones.

También que una gestión diversa requiere de un mayor esfuerzo del personal técnico, de la administración forestal, de los rematantes de madera y de las empresas, de la propiedad forestal, pero creo que realmente vale la pena y que de esa diversidad de gestión depende el futuro del monte. En otros países, como Alemania, Suiza, Francia o Eslovenia llevan décadas apostando por modelos de monte más diversos y más próximos a la naturaleza.

Un/a lector/a crí[email protected] me plantearía la siguiente pregunta: ¿cómo puede usted utilizar el nuevo Plan Forestal de Galicia (PFG) como justificación del movimiento deseucaliptizador?. ¿De verdad cree usted que [email protected] [email protected] son [email protected] del documento?

Mi respuesta es que desgraciadamente no, porque el nuevo PFG es un gran desconocido para una mayoría de la población gallega, incluso para aquellas personas que se lanzan al monte a arrancar eucaliptos. Y a continuación vienen mis preguntas:

¿Qué pasaría si este nuevo PFG estuviera en la agenda política y en la calle? ¿Cómo afectaría al movimiento deseucaliptizador? Que otros movimientos a favor de un monte más diverso y mejor para el conjunto de la sociedad gallega podrían surgir?.

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*Jesús de la Fuente

Jesús de la Fuente es ingeniero de montes, preside el colectivo A Rente do Chan - Pladever y es coautor del blog forestal 'O Sequeiro'.

Una idea sobre “‘El porqué del movimiento deseucaliptizador: alternativas para el Plan Forestal de Galicia’

  1. Alberto

    Yo no estoy de acuerdo con este artículo, me parece que da una imagen falsa de la situación actual en el monte gallego y, en mi opinión, son, como poco, dudosas muchas de las afirmaciones.
    El rural gallego está mayoritariamente a favor del eucalipto, y no hace falta ninguna estadística: solo hace falta mirar por la ventanilla del coche, por cada deseucaliptización (muchas veces financiadas) hay cien o doscientas eucaliptizaciones (sin ningún tipo de ayuda), otra cosa es lo que recoge la prensa, interesada, la mayor parte de las veces en crear corrientes de opinión a favor de quien la financia.
    Podría extenderme mucho, pero ya lo he hecho en otros comentarios: solamente diré que en Valdoviño llevamos cien años de eucalipto y la gente está satisfecha, apuntala al rural y es una fuente de ingresos para los propietarios de los terrenos. Por el contrario, este fin de semana en Becerreá, sentados alrededor de una cocina oí la frase “vamos vender as vacas e plantar as leiras de eucaliptos”, !en una zona castañera¡, cada uno que saque conclusiones.
    Yo, simplemente, defiendo la libertad en la gestión de los terrenos. Los terrenos no pueden ser juguete de funcionarios ni de políticos; aceptando que los políticos decidan que se planta y que no en los terrenos estamos dándole las llaves de nuestras propiedades a los que hundieron las cajas y los bancos, y ahora vienen a por el monte.

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