El matorral y los restos de poda se confirman aptos para biocombustibles

Un proyecto de investigación desarrollado en Galicia y norte de Portugal optimiza la recogida de la biomasa y su posterior transformación en pellets y briquetas válidas para un uso industrial

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El matorral y los restos de poda se confirman aptos para biocombustibles

Recogida de matorral para su uso en biocombustibles. / Imagen y vídeos: Biomasa AP.

Una hectárea de matorral contiene entre 20 y 50 toneladas de biomasa, lo que representa un potencial de energía que equivale a 5.000 litros de gasóleo. El cálculo lo hace Gonzalo Piñeiro, investigador del CIS Madeira (Ourense), una entidad que está impulsando el desarrollo de biocombustibles a partir de matorral y restos de poda de viñedo y kiwi.

El proyecto para valorizar esta biomasa ya ha llegado a unas primeras conclusiones que confirman su potencial para pellets y briquetas de uso industrial. El CIS Madeira, conjuntamente con otras entidades como Energylab y Feuga, acometió este año todo el proceso de creación del biocombustible, desde la recogida de la biomasa en monte, viñedos y parcelas de kiwi hasta su transformación en pellets y briquetas.

Los porcentajes de ceniza son superiores a los de pellets de madera, pero se logran biocombustibles aptos para uso industrial

Calidades
Uno de los problemas habituales en los biocombustibles realizados a partir de matorral o restos de poda radica en su mayor contenido en cenizas, que los invalida para su uso en calderas domésticas. El proyecto desarrollado en Galicia, no obstante, logró producir pellets que sí tienen un potencial uso industrial, sin llegar a las calidades de los pellets de madera.

“Una astilla de pino sin corteza logra un porcentaje de cenizas del 0,3%, que se sitúa por debajo del límite del estándar de calidad, que está en el 0,5%. Con matorral, logramos pellets con un porcentaje de cenizas que se mueve entre 0,5 y 1% y con los restos de poda y agrícolas andamos en el 1,5-2%. Son pellets que tienen un mayor contenido en cenizas, pero en países como Italia ya están empleando biocombustibles similares a nivel industrial”, valora Gonzalo Piñeiro, que recientemente expuso los avances del proyecto ‘Biomasa A-P’ en una jornada celebrada en la feria Galiforest.

Proceso de recogida
La iniciativa de aprovechamiento de la biomasa desarrolló ensayos de campo para verificar el potencial del matorral -principalmente tojos y escobas-, y de los restos de poda de viñedo y de kiwis. La recogida del matorral se hizo con un tractor al que se le acopló un cabezal, si bien también se desarrolló un prototipo integral de un único cuerpo para los trabajos, a semejanza de modelos que se emplean en Italia o Francia.

En viñedo y kiwi se le acopla a un tractor viñatero un equipo remolcado que recoge, tritura y almacena los restos. Llega con un tractor de 70-80 caballos, que a un ritmo de 5-6 km. / hora puede procesar una hectárea de viñedo en menos de una hora.

La gran ventaja del trabajo en viñedos o kiwis, en comparación con el monte, es que se encuentran parcelas fácilmente mecanizables, en las que el proceso de recogida es sencillo La desventaja es que las cantidades de biomasa recogidas son inferiores a las del matorral. Frente a las 20-50 toneladas que se pueden lograr en una hectárea de matorral, en viñedo se rondan las 2-3 toneladas y algo más en kiwi.

Tratamiento
La biomasa recogida se sometió a procesos de cribado y de secado, a fin de optimizar su uso para biocombustibles. Los restos de poda llegaban a presentar más de un 50% de humedad tras la recogida, un porcentaje que en el secado se logró reducir hasta un 10-12%.

El proyecto de investigación desarrollado por el CIS Madera, ligado a la Axencia Galega da Industria Forestal, estudió también posibles aditivos a emplear en los pellets y en las briquetas para mejorar su combustión y reducir las emisiones de partículas. La caliza se demostró como uno de los aditivos más eficaces y baratos.

Perspectivas
Las conclusiones definitivas del proyecto de investigación estarán listas para el próximo año, aunque los investigadores confirman ya las posibilidades de transformar en Galicia matorral y restos de poda en biocombustibles.

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