La Comisión Europea propone la renacionalización de la PAC

La propuesta de la Comisión prevé mayor autonomía a los Estados Miembros, que podrán transferir hasta un 15% de fondos entre el pilar 1 (pagos directos) y el pilar 2 (desarrollo rural). Un 40% de la PAC se destina a ayudas de medioambiente y clima

La Comisión Europea propone la renacionalización de la PAC

La Comisión Europea (CE) presentó este viernes 1 una propuesta para la Política Agrícola Común (PAC) a partir de 2020 con un recorte del presupuesto del 5% -a precios corrientes- y un techo máximo de ayudas de entre 60.000 y 100.000 euros por explotación para garantizar una distribución más equitativa de los pagos.

En el contexto del primer presupuesto “postbrexit”, la PAC sufrirá un recorte del 5% -un 12% a precios constantes, teniendo en cuenta la inflación-.

De cara al próximo periodo de la PAC, la Comisión asegura que los Estados miembros dispondrán de mayor flexibilidad y responsabilidad para elegir cómo y dónde invertir los importes que les correspondan de la PAC con el fin de responder a los objetivos establecidos a nivel de la UE, tanto a nivel medioambiental como climática.

Las principales características de las propuestas de la Comisión para una PAC modernizada y simplificada son estas, según expone la propia Comisión:

1. Una nueva forma de trabajar: Los Estados miembros tendrán más flexibilidad en cuanto a la forma de utilizar sus asignaciones de financiación, con la posibilidad de diseñar programas a medida que respondan más eficazmente a las preocupaciones de los agricultores y de las comunidades rurales más amplias. Los Estados miembros tendrán además la opción de transferir de los pagos directos al desarrollo rural, y viceversa, hasta un 15 % de sus asignaciones de la PAC para garantizar la financiación de sus prioridades y medidas. La igualdad de condiciones entre los Estados miembros se conseguirá de la siguiente manera:

Se adoptarán planes estratégicos que cubran todo el período, en los que se especifique cómo tiene previsto cada Estado miembro cumplir los nueve objetivos económicos, medioambientales y sociales a escala de la UE, utilizando para ello tanto los pagos directos como el desarrollo rural. La Comisión aprobará cada plan para garantizar la coherencia y la protección del mercado único.

La Comisión seguirá de cerca el rendimiento de cada país y los progresos hacia las metas acordadas.

2. Un trato más justo a través de una mejor orientación de la ayuda: Los pagos directos seguirán siendo una parte fundamental de la política, garantizando la estabilidad y la previsibilidad para los agricultores. Se dará prioridad al apoyo a las pequeñas y medianas explotaciones, que constituyen la mayoría del sector agrícola de la UE, y a la ayuda a los jóvenes agricultores. La Comisión mantiene su compromiso de lograr una distribución más equitativa de los pagos directos entre los Estados miembros a través de la convergencia externa.

Además:
– Los pagos directos a los agricultores se reducirán a partir de 60 000 EUR y se limitarán en el caso de los pagos superiores a 100 000 EUR por explotación. Los costes laborales se tendrán plenamente en cuenta. El fin perseguido es garantizar una distribución más equitativa de los pagos.

– Las pequeñas y medianas explotaciones recibirán un nivel más elevado de ayuda por hectárea.

3. Ambiciones más elevadas en materia de medio ambiente y acción por el clima: El cambio climático, los recursos naturales, la biodiversidad, los hábitats y los paisajes, todo esto se aborda en los objetivos a escala de la UE que se proponen. La ayuda a la renta de los agricultores ya está vinculada a la aplicación de prácticas respetuosas con el medio ambiente y con el clima, y la nueva PAC impondrá a los agricultores alcanzar un mayor nivel de ambición a través de medidas tanto obligatorias como basadas en incentivos:

– Los pagos directos estarán condicionados al cumplimiento de unos requisitos reforzados en materia de medio ambiente y clima.

– Cada Estado miembro tendrá que ofrecer regímenes ecológicos para ayudar a los agricultores a ir más allá de los requisitos obligatorios, financiando tales regímenes con un porcentaje de sus asignaciones nacionales para pagos directos.

– Al menos el 30 % de cada asignación nacional para desarrollo rural se dedicará a medidas medioambientales y climáticas.
Se espera que el 40 % del presupuesto total de la PAC contribuya a la acción por el clima.

– Además de la posibilidad de transferir el 15 % entre pilares, los Estados miembros tendrán también la opción de transferir un 15 % adicional del pilar 1 al pilar 2 para el gasto en medidas sobre el clima y el medio ambiente (sin cofinanciación nacional).

4. Mayor uso del conocimiento e innovación: La PAC modernizada aprovechará la totalidad de las últimas tecnologías e innovaciones, ayudando así a los agricultores en el campo y a las administraciones públicas, en particular a través de los siguientes elementos:

Próximas etapas
La Comisión considera que es esencial alcanzar un acuerdo rápido sobre el presupuesto general de la UE a largo plazo y sus propuestas sectoriales para garantizar que los fondos de la UE empiecen a dar resultados sobre el terreno lo antes posible y que los agricultores dispongan de la necesaria certeza y previsibilidad para poder tomar decisiones sobre sus actividades e inversiones.

Rechazo a la renacionalización de la PAC

La organización agraria COAG, en línea con lo expresado con otras organizaciones, ha manifestado su rechazo a la renacionalización de la PAC, ya que “provocaría serias distorsiones en las rentas de los agricultores, que variarían entre distintos países, y pone en peligro el valor añadido de un mercado único”.

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores de Agricultores y Ganaderos (COAG) califica de “grave error estratégico de consecuencias imprevisibles” la propuesta de textos legislativos de la PAC post-2020, presentada ayer por el Comisario de Agricultura, Phil Hogan. Esta organización considera que los “Planes Estratégicos” nacionales, principal cambio en la arquitectura de la PAC, sientan las bases para dinamitar la única política común de la UE al habilitar a los Estados Miembros a establecer su propio marco legal para la concesión de las ayudas agrarias. Llevado al extremo, este cambio podría desembocar en cientos de “mini-PAC” regionales.

Para COAG este enfoque resulta inaceptable porque erosiona gravemente el principio del carácter comunitario de la PAC y puede provocar serias distorsiones entre rentas agrarias y agricultores de distintos países.

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