“España será el laboratorio mundial para ensayar variedades de cultivos resistentes al cambio climático”

Entrevista a Antonio Villaroel, secretario general de la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (Anove), la patronal que agrupa a las empresas de semillas

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“España será el laboratorio mundial para ensayar variedades de cultivos resistentes al cambio climático”

Antonio Villaroel, secretario general de la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (Anove)

Por primera vez en España las principales organizaciones agrarias (Upa y Asaja), Cooperativas Agroalimentarias de España y las empresas obtentoras de semillas, agrupadas en Anove, alcanzaron un acuerdo el pasado 26 de julio para hacer cumplir la normativa europea sobre reempleo de granos para siembra de variedades protegidas de cereales.

Dicha normativa obliga a los agricultores a pagar por reutilizar semillas de cereales y leguminosas durante 25 años, algo que para la Coag, que se ha desmarcado del acuerdo, resulta “abusivo”.

Para aclarar el contenido de este acuerdo y conocer los pasos que están dando las empresas de semillas para mejorar los cereales y lograr variedades más adaptadas al cambio climático, entrevistamos a Antonio Villaroel, secretario general Anove.

¿Que importancia tiene el acuerdo alcanzado entre Anove, las cooperativas agrarias y las organizaciones sindicales Upa y Asaja el pasado mes de julio?
Es un acuerdo histórico. En la Unión Europea y a nivel internacional la protección de las variedades vegetales tiene determinadas excepciones, sobre todo en el caso de los cereales y de la patata, que permiten a los agricultores estar autorizados a reutilizar la “semilla de granja”, esto es, la que ellos mismos obtienen en sus explotaciones. En concreto, la legislación de la Comisión Europea en el año 1994 empezó a regular este derecho, estableciendo que los agricultores deben informar a los titulares de las variedades para poder reutilizarlas y que tienen que pagar una pequeña retribución, de la que se excluye a los pequeños agricultores.

La legislación europea también recomienda dar prioridad a los acuerdos sectoriales sobre la normativa, que se aplicará de forma subsidiaria a los acuerdos a nivel europeo, nacional e incluso individual entre agricultor y propietario de la semilla.

A partir de esta normativa, los estados miembros de la UE han ido resolviendo este asunto por la vía de acuerdos nacionales. Así, por ejemplo, en Francia los agricultores contribuyen con 0,7 euros por tonelada cuando entregan su cosecha, y si el agricultor no ha usado una variedad protegida o es pequeño agricultor se le devuelve el dinero. En el Reino Unido pagan o bien cuando acondicionan su grano o por hectárea.

Sin embargo, en España no habíamos logrado llegar a un acuerdo, lo que ha sido motivo de enfrentamiento para hacer cumplir una obligación legal de la Unión Europea, como es la obligación de pagar por reemplear como semilla el grano que produce el propio agricultor. Si que logramos llegar a un acuerdo con las cooperativas y con las empresas acondicionadoras de grano para facturarles por reutilización, en concreto el 50% del royalty más barato en el mercado. Pero faltaban que se unieran los agricultores, a través de los sindicatos.

“El canon por reempleo de semilla oscilará entre 1 y 3 euros por hectárea”

Finalmente, hace dos años, en 2015, hubo una decisión del Tribunal Europeo de Justicia de la Unión Europea, que estableció la obligación para los agricultores de que sean ellos los que tengan la responsabilidad de pagar este canon por reempleo, con un plazo de hasta el 30 de junio de la campaña siguiente a la que han usado el material. De lo contrario, estarían cometiendo una infracción, introduciendo así una gran conflictividad en el campo.

Finalmente, llegamos a un acuerdo entre la mayoría de las partes implicadas para aplicar la normativa de forma sencilla y práctica, cediendo todas las partes un poco.

Así, unificamos el royalty con un canon medio de 12 euros por tonelada de grano reempleado, en caso de acondicionar el cereal para resiembra. Y los agricultores que no acondicionen el cereal pagan por hectárea sembrada, un pago que se modula en función de los rendimientos, oscilando entre los 1 euros por ha en zonas de rendimientos bajos, a un máximo de 3 para zonas de regadío y 2 euros para zonas de rendimientos medios.

¿Cuando podría un agricultor volver sembrar un cereal certificado sin pagar canon por reutilización?
La legislación europea establece un límite máximo de 25 años para especies herbáceas y de 30 para las leñosas. Hemos optado por establecer un límite de 25 años desde su registro, y al final de ese período esas variedades registradas pasan al dominio público y los agricultores la pueden utilizar sin limitación.

En todo caso, hay que recordar que la legislación europea ha establecido que, por razones fitosanitarias, el comercio de semillas solo pueden realizarlo productores registrados y dados de alta para elaborar semilla o patata de siembra certificada.

¿Que responden a las críticas de COAG de que establecer un plazo de 25 años es abusivo y de que en ese acuerdo ha primado el afán de lucro de las empresas de semillas?
De lo que se recaude con este acuerdo la mitad irá para sufragar programas de mejora genética y la otra mitad a actividades de interés general, como son formación e investigación.

“En Europa las empresas no han invertido en mejora de cereales porque no les es rentable”

Por supuesto, respetamos todas las posiciones, pero sino invertimos en desarrollo de variedades mejoradas de cereales va a ser muy difícil resolver los problemas que tenemos ahora con el cambio climático, y las empresas de semillas, como en cualquier otra actividad empresarial, sólo invierten en investigación si le ven un retorno económico.

Hay que destacar que actualmente sólo se cobra en España por reempleo de semillas de cereales unos 1,5 millones de euros cada año, con facturas para los agricultores de 20 o 30 euros al año, es decir, algo insignificante en sus costes de producción.

En Europa hoy tenemos un gran problema de que no se ha estado investigando en mejora de cereal porque a muchas grandes empresas no les es rentable. Los datos de la FAO son elocuentes: hoy en el mundo se siembran unos 225 millones de hectáreas de trigo frente a unos 160 millones de hectáreas de maíz.

Sin embargo, lo que se gasta en investigación y en mejora de las variedades de trigo son 735 millones de dólares frente a unos 5.100 millones en maíz. Es decir, ahora mismo la inversión en I+D en maíz es 10 veces superior a la del trigo (32 dólares por hectárea en maíz frente a 3,3 en trigo). El resultado es que en las buenas explotaciones se están alcanzando rendimientos de 20.000 kg de grano de maíz por hectárea, mientras que en trigo los rendimientos máximos son de 7.000 kg.

Hay una correlación entre investigación y resultados que es imprescindible incentivar. La prueba que muchas empresas han dejado de invertir en la mejora de cereal y centran casi todos sus esfuerzos en el maíz y otros cultivos más rentables.

“La inversión en I+D en maíz es 10 veces superior a la que se hace en trigo”

Sacar una nueva variedad de cereal al mercado cuesta unos 10 o 13 años de trabajo y entre 1,5 y 2 millones de euros, y en Europa esa inversión la hacen sobre todo cooperativas y pequeñas y medianas empresas, a las que tenemos que apoyar decididamente.

Desde organizaciones de redes de intercambio de semillas se acusa al Seprona de sancionar a agricultores por resembrar semillas con patente, cuando en realidad son semillas tradicionales que han experimentado polinizaciones cruzadas de campos próximos. ¿Que opina?
No tenemos conocimiento de ningún caso así en España. En todo caso, la polinización cruzada en cereal podría darse pero afectaría a menos de 1 de cada 10.000 plantas. En Anove no hacemos nunca un control de campo en el que vayamos a perseguir a un agricultor porque tenga trazas de una variedad protegida. Lo que si nos preocupa es el mercado ilegal, en el que operadores están vendiendo de forma clandestina cereal o patata de siembra de variedades protegidas. Y que además esa semilla no tiene garantías sanitarias ni de trazabilidad.

Por tanto, nuestras acciones van contra operadores y comerciantes que están operando con semilla pirata.

¿En que aspectos se centrará la mejora genética de los cultivos en general, y de los cereales particular, en los próximos años?
Estamos trabando en mejorar la productividad, porque es clave para el agricultor y para mejorar rendimientos, además de en variedades más adaptables. Esto pasa principalmente en cereales y en forrajeras, porque son cultivos perennes.

El cambio climático es ya una realidad en España, y de hecho se dice que nuestro país será el laboratorio para desarrollar nuevas variedades resistentes al cambio climático, por su amplia variación entre territorios, lo que obliga a adaptar las variedades a cada zona. En este sentido, los nuevos cereales y plantas forrajeras tienen que ser tolerantes al estrés por sequía y también por humedad, porque lo mismo vienen inviernos secos que primaveras muy lluviosas.

Y también es clave desarrollar nuevas variedades resistentes a enfermedades. El consumidor nos está exigiendo residuos químicos 0 en el producto final. Se está notando un gran incremento de la agricultura integrada y ecológica y esos productores necesitan variedades que sean naturalmente resistentes.

Por último, la sociedad nos pide productos con un mayor valor nutricional y propiedades organolépticas que los hagan más atractivos. Así, por ejemplo, se están desarrollando nuevas variedades de patata con alto contenido en almidón, o cereales con mayor valor nutritivo. Esto también se traslada a las plantas forrajeras para alimentación animal, ya que un aumento del 1% en la digestibilidad de un forraje puede aumentar un 5% la producción de leche.

“Un aumento en un 1% en la digestibilidad de un cultivo forrajero puede aumentar un 5% la producción de leche”

Pero los resultados de la mejora en las variedades vegetales ya están notándose. Así, solamente en estos 15 años gracias a lo que se ha mejorado en cuanto a rendimiento de variedades hemos conseguido ahorrar en el conjunto de la UE una superficie de cultivo equivalente a la de Dinamarca.

En las próximas décadas vamos a tener que producir un 70% más de alimentos para dar de comer a la población mundial, y para ello no podemos sacrificar los espacios naturales y la biodiversidad, sino que tenemos que ir a una producción agrícola intensiva pero sostenible.

¿Y que opina de las semillas transgénicas: acabarán siendo autorizadas en la Unión Europea?
Nuestra posición es que científicamente no se ha demostrado ningún caso que confirme los supuestos riegos de los OGM. En Estados Unidos, Canadá o Sudamérica se cultivan OGM en más de 180 millones de hectáreas desde hace casi veinte años, y no se ha registrado ningún caso que confirme los supuestos riesgos para la salud humana y del medioambiente.

“Ya hay tecnologías que nos permiten editar el genoma de las plantas sin la necesidad de recurrir a transgénicos”

En España se han realizado importantes avances, en concreto el CSIC ha desarrollado una variedad de trigo OGM que no tiene gluten, y por tanto apta para celíacos.

Por otra parte, considero que el debate que ha habido entre mejora tradicional de las semillas -a base de cruzar y seleccionar – y OGM está superado. Tenemos herramientas en este momento más precisas porque conocemos mucho mejor la genómica de las plantas, y ya hay tecnologías que nos permiten expresar o silenciar genes de las plantas, según os beneficien o no, sin necesidad de introducir genes de otras especies. Por ejemplo, la tecnología CRISPR que permite editar el genoma nos va a permitir curar enfermedades y mejorar plantas sin necesidad de ser OGM.

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