El agrocompostaje, un posible complemento de renta en el campo

La legislación obligará a compostar los residuos orgánicos urbanos, lo que abre las puertas a la participación del sector agrario en el procesado de la basura. Calfensa Proyectos busca impulsar experiencias piloto en el marco de un grupo operativo. Desarrollará una charla el próximo miércoles

El agrocompostaje, un posible complemento de renta en el campo

Imagen del proyecto Madrid Agrocomposta.

En Austria, la mitad de la basura orgánica que se genera en el país es gestionada por medio del agrocompostaje. Los agricultores se encargan de recibir y compostar los residuos, cobrando por ello un promedio de 50 euros / tonelada y gestionando alrededor de 1.000 toneladas al año. En Francia, Alemania o Bélgica también se están desarrollando experiencias, que se pueden extender en breve a Galicia y al resto de España.

La cuestión es que la basura orgánica que se genera en las casas tendrá que tener una recogida por separado en menos de cinco años con el objetivo de impulsar su reciclaje. Es una medida de ámbito europeo que coge a casi toda España con el pie cambiado, pues salvo proyectos puntuales, como el de la Deputación de Pontevedra, que está impulsando el compostaje comunitario, la gran mayoría de ayuntamientos carece de planes para la gestión de los residuos orgánicos urbanos.

La alternativa del agrocompostaje para la gestión de estos residuos está siendo promovida en España por un grupo operativo en el que participan diversos colectivos del sector agrario y empresas, como Calfensa Proyectos. El objetivo final del grupo es impulsar experiencias piloto que muestren las posibilidades del agrocompostaje en Galicia y en el resto del Estado.

El sistema presenta ventajas a nivel medioambiental y constituye también una oportunidad de generar rentas complementarias en el campo, según explica Alberte Momán, del departamento técnico de Calfensa. “Se trataría de que los agricultores interesados pudieran colaborar en la gestión de los residuos orgánicos urbanos en un volumen que tendría que estar en función de la superficie de la que dispongan. Recibirían basura orgánica sin residuos impropios y lo procesarían para obtener compost, que además tiene un uso de interés para las explotaciones, pues representa una aportación de materia orgánica al suelo”, destaca Alberte.

La propuesta del grupo operativo es que las explotaciones agrarias reciban un pago de entre 30 y 100 euros por tonelada, con una escala de pagos descendente a medida que aumenta el volumen de toneladas procesado por cada explotación.

En España, hay ya experiencias puntuales de agrocompostaje en Madrid y Euskadi, si bien se vislumbra un gran potencial para el desarrollo de este sistema de gestión de residuos. “Es una alternativa que permite una gestión local de los residuos orgánicos, evitando grandes desplazamientos, y que puede representar también un ahorro para las arcas municipales”, valoran desde Calfensa, pues el agrocompostaje tendría siempre un costo inferior o, a lo sumo igual, que las actuales vías de eliminación de la basura.

Charla este miércoles en Lugo
Con el objetivo de dar a conocer las posibilidades del agrocompostaje entre todas las personas interesadas, Calfensa Proyectos desarrollará una charla este miércoles 19 de septiembre en sus instalaciones de Santa Comba, en Lugo (Estrada Lugo-Sarria, Km. 2), a partir de las seis de la tarde.

El evento ofrecerá información sobre cuestiones como los requerimientos que habría de equipos de manejo y de instalaciones de recepción de los residuos orgánicos, en función del volumen de basura que quiera gestionar cada productor.

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