Todos los métodos eficaces para luchar contra la rata-topo en praderas y cultivos

La colocación de postes verticales en las fincas para fomentar la presencia de aves rapaces, el uso de perros detectores o la eliminación de roedores mediante la introducción de pastillas de fósforo de aluminio en las toperas son algunas de las alternativas ante la 'Arvícola terrestris'

Danos provocados pola rata-toupa nunha gandeiría de carne en extensivo en Triacastela

Daños provocados por la rata-topo en una ganadería de carne en extensivo en Triacastela

La plaga de la rata-topo avanza por ayuntamientos de la montaña de Lugo sin que la Xunta de Galicia haya adoptado hasta el momento medida alguna para frenarla. Por ahora afecta principalmente a praderas, pero podrían verse afectados también otro tipo de cultivos, como patatas y plantaciones de huerta, frutales o incluso repoblaciones forestales, como sucede ya en otros lugares de Europa que conviven con este roedor.

Los daños provocados en la agricultura y la ganadería por la Arvícola terrestris llevaron al Ministerio de Agricultura a aprobar hace una década el Real Decreto 409/2008, de 28 de marzo, por el que se establece el programa nacional de control de las plagas del topillo de campo (Microtus arvalis) y otros microtinos. Sin embargo, su aplicación corresponde a las comunidades autónomas, previa declaración de la plaga en su territorio, como hizo por ejemplo el Gobierno del Principado de Asturias hace dos años.

Es decir, cualquier programa de actuación contra la rata-topo en los ayuntamientos afectados, más allá de las medidas que puedan llevar a cabo los propios ganaderos con sus propios medios, pasaría por la declaración de la plaga por parte de la Xunta de Galicia.

Hablamos con técnicos sobre los métodos disponibles para luchar contra la Arvícola terrestris, de las experiencias llevadas a cabo en otras comunidades españolas y en otros países europeos y de los resultados conseguidos.

Fósforo de aluminio: un método efectivo con un coste de 200 euros por hectárea

Pablo Menéndez Bada es técnico agrícola en la cooperativa asturiana Campoastur. Llevan varios meses aplicando un método efectivo para luchar contra a rata-topo, que en la comunidad vecina afecta tanto a praderas como a plantaciones de manzana de sidra.

Emplean fósforo de aluminio con muy buenos resultados. “Aplicado en una zona y mediante una única aplicación logra matar entre lo 96 y el 98% de los individuos. Los animales que quedan son luego eliminados mediante otros métodos, como el trampeo”, explica Pablo.

El fósforo de aluminio no deja residuos y actúa en dos días, logrando eliminar entre un 96 y un 98% de las ratas

El coste de este tratamiento es de unos 200 euros por hectárea. El tratamiento debe ser efectuado por personal calificado con el título de fumigador. “Dos personas pueden tratar una hectárea en un día”, indica. El problema, dice, es que “no se puede garantizar cuanto tiempo va a tardar en volver a haber ratas en esa parcela” debido, entre otros factores, la contagios desde otras zonas próximas afectadas. Así sucedió en alguna de las fincas que trataron en estos meses. Y el hecho de tratar, mediante fósforo de aluminio toda la zona afectada en este momento en la montaña de Lugo, unas 2.000 hectáreas, sería ” inabarcable”, reconoce.

El fósforo de aluminio, que comenzó a ser empleado como arma química por el ejército americano en la Segunda Guerra Mundial contra los alemanes, viene en pastillas que en contacto con la humedad de la tierra se descomponen formando un gas llamado fosfina. Este gas ataca a la rata a través de su inhalación mediante la respiración, por lo que el modo de empleo consiste en meter las pastillas en las galerías taponando luego las bocas y dejando actuar el producto durante dos días.

La legislación europea no permite el uso de venenos anticoagulantes al aire libre

Los primeros ensayos con fósforo de aluminio fueron llevados a cabo hace un año por el servicio de Sanidad Vegetal del Principado y varias empresas en Asturias se dedican a aplicar ya este tratamiento, explica Pablo, que cuenta que en la comunidad vecina llevan ya más de 10 años peleando contra la plaga. “Al principio se empleaba veneno convencional, pero el problema del uso de los biocidas es la segunda inyección, porque las ratas salen a la superficie y son comidas por aves rapaces que también se envenenan”, dice.

La utilización de venenos anticoagulantes en explotaciones agrícolas está prohibida por la legislación europea y por esta razón productos a base de anticoagulantes como la bromadiolona y el difenacum no están incluidos en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura.

Por eso, tras la prohibición decretada a los cebos raticidas para uso exterior, quedando estos permitidos exclusivamente para uso en interior, los métodos químicos de control efectivo en praderas quedan prácticamente reducidos al empleo de fósforo de aluminio, que no deja residuos.

Cierres con medio metro enterrado y un metro en superficie

Pablo Menéndez aporta también otra solución para evitar la entrada de la rata-topo a las fincas de cultivo y praderas: el cierre perimetral. “Nosotros lo estamos recomendando para fincas de manzana de sidra, habas, patatas y otros cultivos de huerta, para tierras de maíz e incluso para plantaciones de pino, que también se están viendo afectadas”, explica.

La valla tendría que cumplir además una serie de condiciones. “Habría que enterrarla medio metro bajo tierra y tener un metro en superficie y estar formada por una doble malla cinegética más conejera”, explica. El coste de estas actuaciones es elevado, por lo que sería factible solo en fincas concretas, pero tiene un doble uso: “para el jabalí también sirve”, razona.

El agua es otro de los enemigos de la rata-topo, que muere también por inundación de las praderas

El cierre evita que la rata entre en fincas no afectadas y las colonice, pero también sirve para su erradicación en parcelas ya infectadas. “Se colocan calderos de agua y cuando los individuos tratan de salir de la parcela para irse a otra se ponen muy nerviosos y acaban cayendo en esos baldes donde se ahogan”, explica.

El agua es otro de los enemigos de la rata-topo, que muere también por inundación de las praderas. Pero la rata- topo no se limita solo a pacer los pastizales bajo tierra , sino que en Asturias está provocando daños también en cultivos de huerta como patatas o habas y afectaciones graves en árboles como manzanos o pinos, a los que muerde la raíz en repoblaciones jóvenes. “Cuando esos árboles crecen ya no los ataca porque no quiere zonas de sombra”, indica Pablo.

Colocación de postes para aves rapaces

Colocación de postes con niños para aves rapaces en fincas da comarca de Tierra de Campos. Foto: GREFA

Colocación de postes con nidos para aves rapaces en fincas de la comarca de Tierra de Campos. Foto: GREFA

Manuel Calvo, tiene una empresa de control de fauna y de plagas especializada en el rural, Spartana Control Service, y ha conocido de primera mano la experiencia llevada a cabo en la comarca de Tierra de Campos, en Castilla y León, para el control de la plaga del topillo de campo por medio de la lucha biológica con depredadores naturales.

A nivel europeo el topillo campesino (Microtus arvalis) está considerado como la plaga más agresiva que existe para la agricultura, provocando importantes pérdidas económicas durante sus explosiones demográficas cíclicas. Eventos de explosiones demográficas de esta especie surgieron en las últimas décadas en las zonas agrícolas de Castilla y León, por culpa de una rápida colonización de la explanada agrícola del valle del Duero desde las zonas montañosas periféricas, que constituían el área de distribución original de esta especie en la década de los 70.

Como en el caso de la rata-topo, el problema se deriva de su dinámica poblacional, sujeta a fenómenos demográficos recurrentes, en los cuales expresa su enorme potencial reproductivo pudiendo alcanzar en relativo poco tiempo densidades poblacionales muy altas. El topillo de campo afecta a casi cualquier cultivo, desde cereales, leguminosas, girasol, cultivos plurianuales como la alfalfa, o leñosos como frutales o vid.

Como en muchos otros países afectados por este problema, la gestión de los brotes de topillo en el caso español se basó en gran medida en la utilización de rodenticidas anticoagulantes, muchos de los cuales ya fueron prohibidos debido a los riesgos ambientales derivados de su afectación a especies no diana, tanto por consumo directo como por consumo secundario al pasar a través de la cadena trófica hasta los depredadores. La prohibición de la quema de rastrojos, otro de los métodos tradicionales para la lucha contra la plaga, limitó más aún las herramientas disponibles.

En este contexto, el proyecto Control Biológico de Plagas de Topillo Campesino en Castilla y León, impulsado por el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Salvaje Autóctona y su Hábitat (Grefa), exploró el uso de alternativas no químicas para tratar de prevenir las explosiones demográficas del topillo. Por ejemplo, la incorporación de una gestión agrícola consecuente como el laboreo de terrenos con altas densidades de colonias, la instalación de posaderas en colonias activas para facilitar lugares de caza a depredadores o incluso la inundación de parcelas.

Un dos exemplares de curuxa avelaiona reintroducidos polo Goberno navarro

Uno de los ejemplares de aves rapaces reintroducidos por el Gobierno navarro para combatir a la rata-topo

Como medida imprescindible integrada en este conjunto de buenas prácticas agroambientales está el control biológico, facilitando la nidificación a depredadores como el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) o la lechuza común (Tyto alba), mediante la instalación de cajas nido.

En esta experiencia, desarrollada experimentalmente desde el año 2009, se demostró su eficacia como herramienta de gestión en Castilla y León. Todas las zonas de trabajo de este proyecto se encuentran asociadas a la macrocomarca conocida como Tierra de Campos, que engloba parte de las provincias de Palencia, Valladolid y Zamora.

Manuel Calvo explica que “las aves rapaces necesitan un punto en el que apoyarse para cazar, por lo que la colocación de postes verticales en el centro de las parcelas facilita su actuación”. Indica que en el caso gallego, especies como el cárabo común (Strix espio) o el bastardo ratonero (Buteo buteo) son capaces de cubrir desde un punto de apoyo alrededor de 60-70 metros, por lo que propone colocar un poste cada 100 metros en las fincas afectadas y colocar cajas nido para hacer reintroducción de estas especies en estas zonas. “Habría que articular un plan en este sentido con el beneplácito de la Xunta”, indica. En un proyecto similar está trabajando el Gobierno autonómico navarro desde el año 2015.

En Inglaterra emplean perros detectores

Manuel explica que en Inglaterra, donde también está extendida la plaga de la rata-topo, emplean perros detectores para luchar contra esta especie. “Los terrier o los bodegueros andaluces dan muy buen resultado porque cazan las a ratas y las matan”, explica.

Caixa trampa

Caja trampa

Otro método efectivo son las jaulas de captura monitorizadas con un sistema de vigilancia por si cayese otro animal diferente. En este caso, propone colocar una jaula con cebo cada 1.000 metros cuadrados de superficie.

En todo caso, Manuel indica que “cualquiera de estas opciones son fórmulas lentas”. En el caso de las aves rapaces, explica, “en un periodo de 8 meses o un año se verían ya los resultados”. “Son de los pocos métodos que tenemos disponibles en este momento”, dice, mientras la Xunta no declare la plaga y se puedan emplear otros sistemas, como el fósforo de aluminio.

Otra de las alternativas pasaría por el laboreo y renovación de las parcelas, que eliminaría una parte de los individuos asentados en ellas. Pero el problema en muchas de las fincas afectadas en los ayuntamientos de la montaña lucense es que se trata de praderas permanentes al ser fincas pendientes difíciles de trabajar y donde los arrastres por la lluvia son importantes en el caso de hacer trabajos agrícolas.

Portal específico en Francia y uso justificado de la bromadiolona

Mapa da distribucion da praga da rata-toupa (en cor verde) en Europa

Mapa da distribucion de la plaga de la rata-topo (en color verde) en Europa

El problema de la Arvícola terrestris es nuevo en Galicia, pero al igual que en Asturias, Castilla y León y otras zonas de la cornisa cantábrica, esta especie es una vieja conocida de los agricultores y ganaderos en otros países europeos por los daños y pérdidas que provoca.

En Francia, donde cada año 10.000 hectáreas son devastadas por la rata-topo, sobre todo en las regiones de Auvergne y Franche-Comté, disponen de un portal específico con información y recursos para a lucha contra ella. Los organismos públicos que se coordinan a través de esta herramienta calculan que el rendimiento forrajero disminuye en un 50% en las praderas afectadas por la plaga.

Dada la gravedad del problema, el Gobierno francés emitió la Orden interministerial del 14 de mayo de 2014 sobre el control de estas poblaciones de animales nocivos para los cultivos y las condiciones de uso de productos fitofarmacéuticos que contienen bromadiolona. En el caso francés, su uso está permitido de forma “razonada” por parte de los organismos regionales encargados del control de plagas y con una serie de limitaciones, como por ejemplo su utilización cerca de los cauces fluviales, para evitar el envenenamiento de un pariente de la rata-topo, la Arvícola sapidus, un pequeño mamífero anfibio que está protegido.

¿Cómo distinguir la Arvícola terrestris del topo ibérico?

M. Miñarro e E. Dapena (Serida)

La Arvícola terrestris cantabriae comparte territorio con la Talpa occidentalis. Gráfico: SERIDA

La rata-topo ha colonizado ya buena parte de Europa y en el caso del Estado español se extiende a través de la cornisa cantábrica. “Viene de Francia, es invasora y encuentra aquí un clima y un suelo que le son propicios. Está ya por toda Asturias, el problema es que la gente la confunde con el topo común y no la identifica hasta que hay mucha y el problema ya es enorme”, asegura Pablo Menéndez.

Los montículos de tierra del topo siguen una línea más o menos recta, mientras que los de la rata-topo tienen una distribución mucho más anárquica

En la península ibérica conviven dos especies de topos, el topo europep o común (Talpa europea) y el topo ibérico (Talpa occidentalis), más pequeño. De la rata-topo, la Arvícola terrestris (también conocida como Arvícola scherman), también existen dos especies, la Arvícola terrestris cantabriae en el noroeste peninsular y la Arvícola terrestris monticola en la zona de los Perineos.

La distribución geográfica de la Arvícola terrestris cantabriae se solapa con la Talpa occidentalis en lugares como Asturias o Galicia, al igual que la Arvícola terrestris monticola, de mayor tamaño, también coincide con la zona de influencia de la Talpa europaea.

Aunque el tamaño de las toperas es similar entre los topos y la rata-topo, existen tres características que permiten diferenciar cuando se trata de uno u otro animal el responsable. En el caso de los topos, la galería de salida a la superficie es perpendicular al suelo mientras que en el caso de la rata-topo es oblicua. Además, los montículos de tierra de los topos suelen distribuirse siguiendo una línea más o menos recta mientras que los de la rata-topo presentan una distribución más anárquica. Los topos suelen además sacar terrones a la superficie, mientras que en los montículos de rata-topo la tierra es más lisa y sin terrones. Otro signo distintivo de los topos son los senderos continuos de tierra en forma de galería superficial, algo que no hace la rata-topo.

¿Cuándo actuar?

El Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) de Asturias lleva años analizando el comportamiento de la rata-topo, así como aportando recomendaciones para luchar contra ella. El instituto asturiano alerta en uno de sus estudios del gran potencial reproductivo de la especie“, lo que favorece su rápido avance en la colonización de nuevas zonas.

La rata-topo alcanza la madurez sexual a los dos meses de vida y se reproduce de manera continuada en cualquier época del año

“Una recomendación habitual para el manejo de la rata-topo en Asturias era aumentar los esfuerzos de control poblacional durante el invierno con el fin de iniciar la primavera, considerada hasta ahora la principal época de cría, con el menor número posible de ejemplares reproductores. Los resultados obtenidos indican, con todo, que es necesario desestacionalizar el control, puesto que la rata topera se reproduce de manera continuada durante todo el año. Esto implica un crecimiento poblacional regular a través de la incorporación constante de nuevos ejemplares nacidos en una misma parcela o bien llegados de alguna otra próxima”, recomiendan los investigadores Aitor Somoano, Marcos Miñarro y Jacint Ventura.

La Arvícola terrestris alcanza la madurez sexual a los dos meses de vida y su periodo de gestación es de 21 días, teniendo 5 ó 6 partos en el año y entre 2 y 8 crias por parto, lo que da idea de la explosiva capacidad de reproducción de esta especie. El pico poblacional es cíclico, repitiéndose cada 5-6 años.

No le gustan las zonas de sombra

La rata topo es una especie cavadora que se alimenta fundamentalmente de las raíces de las plantas. Aunque la mayor parte de su vida la pasa bajo tierra, sale a la superficie para dispersarse y colonizar nuevos territorios. Es en este momento cuando está más expuesta a sus depredadores naturales, como las aves rapaces, a las que identifica por la sombra que proyectan en el suelo.

Pasa a la mayor parte del tiempo bajo tierra pero sale a la superficie para colonizar nuevos territorios

Por eso, la rata-topo prefiere zonas abiertas donde dé el sol y huye de zonas de sombra donde no sería capaz de identificar de este modo a sus predadores. Es por eso que las zonas de más afectación están en muchas ocasiones en medio de las praderas y que la existencia de árboles o cierres vegetales en los lindes de las fincas actúa como un elemento disuasorio para su presencia.

“Sale a la superficie cuando hay superpoblación para explorar y colonizar nuevos territorios. Por eso cuando alzanzan su pico máximo en el número de individuos, de manera espontánea su presencia se reduce de manera natural porque abandonan ese lugar para irse a otro”, explica Pablo Menéndez.

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