Finca Villadangos: Una ganadería líder en genética de Rubia Gallega

José Antonio Ferreiro Palacios es un ganadero de Sabarei, en O Corgo (Lugo), que apostó por lograr la mejor genética dentro de la raza Rubia Gallega. Hoy la venta de novillas y de embriones ya es una importante fuente de ingresos de su explotación

Finca Villadangos: Una ganadería líder en genética de Rubia Gallega

José Antonio con uno de sus animales

Finca Villadangos es una referente en Galicia en genética de la raza Rubia Gallega. Esto fue posible gracias a que esta ganadería familiar de Sabarei, en el ayuntamiento lucense de O Corgo, lleva trabajando en la mejora en pureza de esta raza desde hace más de 40 años.

José Antonio Ferreiro Palacios, tercera generación al frente de esta granja, recuerda que “mi abuelo ya tenía un rebaño de Rubia Gallega y mi padre, cuando tomó el relevo, fue uno de los fundadores de Acruga”, la Asociación Nacional de Criadores de Raza Rubia Gallega. “Y yo cuanto decidí continuar en el año 2000 tuve claro desde el primer momento que quería seguir apostando por la mejora de la raza, pero siempre manteniendo la pureza”, añade.

Hoy su rebaño, compuesto por 50 vacas reproductoras y un toro, es un referente para aquellos ganaderos que buscan los mejores ejemplares de Rubia Gallega. De hecho es una de las pocas explotaciones de esta raza que vende embriones y una de las 50 ganaderías que participa en el mantenimiento y actualización del libro genealógico. “Pero para llegar aquí tuvimos que hacer un trabajo muy constante, serio y riguroso, manteniendo un control del pedigree de cada animal”, subraya.

“Buscamos animales largos, con facilidad de parto y aptitudes lecheras y maternales”

Así, en Finca Villadangos cuentan con unas 7 líneas genéticas distintas, pero en todas ellas buscan el mismo objetivo: lograr animales largos, con facilidad de parto, aptitudes maternales y que den leche.

“Y luego a nivel estético mi ideal es una vaca fina de hueso, con cabeza femenina y cuernos elegantes, buena cola y un animal largo y con las costillas anchas y arqueadas y buenos aplomos”, añade José Antonio.

“Los problemas de partos aparecen en animales que son cruces de Rubia Gallega con otras razas”

En cuanto a los partos, descarta que la Ruboa Gallega tenga dificultad a la hora de parir. “Ese es un problema que aparece cuando se cruzó la raza con otras y acaban apareciendo estas complicaciones como terneros que nacen con 80 kilos, que no maman, y vacas que precisan cesáreas en el parto. Pero en las granjas que apostamos por la pureza racial no hay esos problemas, y de hecho yo no me acuerdo de la última vez que vino un veterinario a la granja para asistir un parto. Y eso es así porque en mis vacas casi ningún becerro supera los 50 kilos al nacimiento, pero maman y desarrollan muy bien, llegando a un promedio al sacrificio, con entre 8 y 9 meses, de 270 kilos canal en los machos y de 240 kilos en las hembras”, asegura José Antonio .

“La base primordial de una genética es que el ternero no nazca con mucho peso y luego que tenga un buen desarrollo para lograr altos rendimientos en el sacrificio. Y no está reñido que en el caso de las madres tengan buenas formas cárnicas, para que se valore después a la hora de mandarla a matadero, y que sean buenas reproductoras con facilidad de parto y con aptitud lechera. Es falso el mito de que las vacas anchas no dan leche y eso se logra con la mejora genética y con el manejo”, subraya.

Colaboran con Embriovet y ya venden embriones de Rubia Gallega en Francia o Australia

Precisamente, la inquietud de este ganadero por aplicar las últimas técnicas de mejora genética del sector lácteo también en el vacuno de carne lo llevó a colaborar desde hace unos años con la empresa gallega Embriovet para extraer y vender embriones de las mejores reproductoras de su rebaño.

“Llevamos años trabajando con Embriovet y ya mandamos embriones para Francia, Australia, y por supuesto para Galicia y también para el resto de España. A cualquier ganadero que esté interesado les vendemos embriones sin problema de los animales que él elija”, asegura.

Reconoce que la venta de embriones es un ingreso adicional para la explotación que en el caso del comprador presenta también la importante ventaja de mejora genéticamente su rebaño por un precio mucho menor que si tuviera que comprar animales y en menos tiempo. “El siguiente paso es lograr en Acruga semen sexado para que podamos vender embriones asegurando el sexo”, avanza.

Para garantizar una buena implantación en la vaca receptora, José Antonio recomienda que “los animales tienen que estar bien alimentados y los embriones hay que ponerlos en vacas fértiles y con buena facilidad de preñez”.

Por supuesto, junto a venta de embriones otra importante vía de ingresos es la venta de novillas. “De las 20 terneras que nacen al año de promedio, más del 50% se venden directamente para vida a otros ganaderos y el resto son para mejora genética de nuestra ganadería. Lo que nos piden nuestros clientes son animales largos, con buena facilidad de parto y sobre todo que tengan buenas ubres, que se vuelva a recuperar la aptitud lechera de las madres”, destaca.

En cuanto al futuro, José Antonio Ferreiro asegura que “mi trabajo será seguir mejorando la genética, intentando abrir el máxime posible el mercado de los embriones, una opción de hacer algo más rentables las explotaciones de ganado vacuno”.

“Los ganaderos de ACRUGA tenemos que ser serios y no realizar cruces con la Rubia Gallega”

José Antonio Ferreiro es un ganadero activo en ACRUGA, siendo la suya una de las 50 explotaciones, de las alrededor de 1200 del censo, que participa en el programa de mantenimiento del libro genealógico.

En este sentido, defiende la necesidad de preservar la pureza racial, por lo que considera una medida acertada la creación de un registro auxiliar con los animales que no sea puros a los 100%. “Incluso en mi opinión impediría que los animales de ese registro pudieran volver al registro definitivo pasadas cinco generaciones, porque la genética del cruce siempre permanece, y es algo que provocó problemas de parto y otros que se le atribuyen injustamente a la Rubia Gallega”, subraya.

“Hay ganaderos que meten toros de raza Blonda o Limousin con las vacas de Rubia Gallega y de esos cruces no acaba saliendo nada positivo, al contrario, a la larga aparecen los problemas”, añade.

En este sentido, anima a los ganaderos de las explotaciones de vacuno de leche a que eligen la raza Rubia Gallega para los cruces de carne, “porque gracias a los que apostamos por la pureza, hoy es una raza igual o mejor que las de fuera, con facilidad de parto y menos días de gestación”.

Los animales de Finca Villadangos en imágenes:

Una explotación pionera en vender animales bajo a IGP Vaca y Buey de Galicia

Ganadería Finca Villadangos cuenta con 50 madres reproductoras y 44 hectáreas de base territorial, de las que 32 son en propiedad y 12 en alquiler. La hierba es la base de la alimentación del rebaño, con pastoreo diurno durante todo el año, excepto en los días de invernada. De las praderas sale también el silo de hierba y la hierba seca con la que se alimentan a las vacas y a las novillas en los momentos de poco pasto.

Los terneros los venden desde hace años a un carnicero con el que pactan un precio anual. Los comercializan bajo el sello de la IGP Ternera Gallega Suprema, pues la leche y el forraje son la base de la alimentación. “Durante los 3 primeros meses los becerros solo se alimentan de la leche materna, y luego comienzan a comer una mezcla de cereales, compuesta fundamentalmente por maíz, y que está supervisada y aprobada por la IGP Ternera Gallega, y hierba seca”, explica José Antonio.

Los terneros siguen mamando leche de la madre a la mañana y a la noche hasta el momento del sacrificio, cuando tienen una edad de entre 8 y 9 meses, logrando un peso medio canal de 270 kilos en el caso de los machos y de 240 en las hembras.

Además, Finca Villadangos vende unas 5 vacas al año para matadero y en este 2018 fueron de los primeros en comerciar esta carne con el sello de la recién creada Indicación Geográfica Protegida Vaca y Buey de Galicia.

“Las vacas las vendo directamente a un intermediario, con el que tengo un precio estable para todo el año, al igual que los becerros. De las 5 que vendo al año cebo 2 o 3, aquellas que veo que tienen mayor capacidad de hacer kilos y de tener grasa infiltrada. Llegan a un promedio de 1200 y hasta 1300 kilos de peso vivo y unos 700 kilos canal. Me pagan entre 5.000 a 6.000 euros brutos por cada uno de estos animales”, explica este ganadero.

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