El pastoreo de los parques urbanos, una tendencia en Europa que llega a Galicia

El pastoreo de los parques urbanos, una tendencia en Europa que llega a Galicia

Ovejas en la ciudad de Dusseldorf (Alemania). Imagen: Marcus_Scheuermann Shutterstock

Cada vez son más las ciudades europeas que ven en las ovejas y en las cabras una oportunidad para cortar la hierba y la maleza de los parques y espacios urbanos de una forma mucho más sostenible y económica.

Dusseldorf, en Alemania, las emplea desde hace años para cortar la hierba en sus parques urbanos; Roma, Berlín o Turín, entre otras muchas urbes, prevén también poner en marcha esta técnica barata, eficiente y que garantiza la fertilización natural de las áreas verdes. Y en el mismo parque del Palacio de Buckingham londinense o en el parque de los Campos Elíseos parisinos las ovejas y cabras sustituyen de vez en cuando al ruido de las desbrozadoras y de los cortacéspedes.

En España también se recurre al ganado ovino y caprino en la Casa del Campo de Madrid o en el entorno de la Alhambra de Granada para eliminar la maleza.

La iniciativa llega también ahora a Galicia de la mano del Grupo Municipal Lugonovo que llevará este jueves al Pleno Municipal del Ayuntamiento de Lugo una iniciativa en la misma línea, mediante la puesta en marcha de un Plan Integral de Pastoreo Urbano.

Cortar y fertilizar un metro cuadrado de césped con maquinaria costa 0,5 euros al año mientras que con una oveja baja a 0,03 euros

“Consiste en que el mantenimiento de las zonas verdes municipales sea realizado por cabras, ovejas, caballos e incluso ganado vacuno”, explica Víctor Álvarez Arias, edil de Lugonovo. Y refiere varias de sus ventajas. “Se trata de una solución limpia, que aprovecha el comportamiento cotidiano de estos animales. Solo con sus hábitos alimentarios contribuyen a minimizar el riesgo de incendios en los montes y reducen la utilización de substancias contaminantes, como pueden ser los productos fitosanitarios. Además disminuyen las molestias ocasionadas por los ruidos que emite la maquinaria, al sustituirla, y favorecen la fertilización, siendo un recurso adicional para el mantenimiento de la actividad agraria”.

Las cifras hablan por sí solas. “Mientras los aperos mecanizados emiten hasta 1.200 kg de Dióxido de Carbono por hectárea, una sola oveja es capaz de secuestrar, de promedio, hasta 70 kg de CO2 en la misma superficie”, indica Álvarez Arias, con el consiguiente beneficio ecológico que comporta. También entrañaría un ahorro económico importante, toda vez que los precios de mercado apuntan a un coste mínimo de medio euro por el mantenimiento anual de un metro cuadrado de terreno, en vez de los 3 céntimos que vale tener a una oveja o a una cabra a pleno rendimiento.

A esas ventajas ambientales, el director técnico de la Asociación de Criadores de Ovino y Caprino de Galicia (Ovica), Carlos Rodríguez, añade las sociales, porque considera que sería «una herramienta para vincular el rural y el urbano».

Esta ya fue una propuesta que realizó esta asociación a los presupuestos participativos del Ayuntamiento de Lugo hace tres años. Entonces se le dio el visto bueno, pero quedó en «papel mojado». Carlos Rodríguez recordó que Ovica tiene cinco criadores en el municipio de Lugo que podrían facilitar sus rebaños para el cuidado de las zonas periurbanas, con lo que dispondrían de pasto para su ganado.

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