Cómo los apicultores del Courel evitan las ‘visitas’ de los osos a las colmenas

La Fundación Oso Pardo reparte más de medio centenar de pastores eléctricos para reducir las incursiones del animal. Hablamos con dos apicultores que han sufrido pérdidas en los últimos años

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Cómo los apicultores del Courel evitan las ‘visitas’ de los osos a las colmenas

Julio Ferreiro, apicultor del Courel, en plena recolección de la miel en uno de sus colmenares.

Las albarizas, o los restos de ellas, que aún pueblan los montes de O Courel son testigo tanto de la presencia del oso en estas tierras como de la predilección del animal por la miel. Antaño los apicultores de estos montes ya buscaron la manera de evitar la incursión del oso en sus colmenares con la construcción de estos cerrados de piedra, algunos de ellos aún en uso.

La recuperación de la población del oso en la última década dejó de nuevo asaltos de estos animales a las colmenas de la zona. Por eso, vuelven a ser precisos sistemas que eviten los daños a los apiarios. Una de las herramientas que resulta útil es la instalación de pastores eléctricos. Es una medida por la que están optando los apicultores y que también está fomentando la Fundación Oso Pardo (FOP).

Colmenas afectadas por una incursión del oso en el Courel.

Colmenas afectadas por una incursión del oso en el Courel.

Precisamente, este colectivo, que está desarrollando el proyecto LIFE Oso Courel, llevó a cabo en el mes de junio la entrega de medio centenar de pastores a apicultores de la zona. En unos días cuentan con iniciar el reparto de un segundo lote de pastores eléctricos, ya que “hay bastante interés por parte de los apicultores por estas medidas para evitar los ataques”, explica Fernando Ballesteros, coordinador del proyecto Life Oso Courel, que se desarrolla en el sur de la montaña lucense.

“Sea por los pastores o porque cambió de zona, este año aún no tuvimos ningún ataque”

José Ángel Ibáñez quedó prendado del Courel y hace cinco años que decidió marcharse de Vigo y trasladarse a Seceda (Folgoso do Courel), junto con su familia, para apostar por la apicultura. En estos años ya padeció varias veces el ataque del oso en sus colmenares. “Hace tres años, cuando comenzó a constatarse más la presencia del oso en la zona, llegamos a sumar unas 20 visitas”, comenta el apicultor. En estas incursiones, el animal acostumbraba solo atacar una colmena de cada vez, ya que el apicultor visitaba los colmenares cada día y pudo de este modo confirmarlo. “Si había alguna colmena fuerte, con varias alzas, situada en los extremos intentaba siempre no acceder al centro del colmenar”, detalla el apicultor.

José Antonio, en un colmenar ya protegido con pastor eléctrico.

José Antonio, en un colmenar ya protegido con pastor eléctrico.

En este año, por el momento José Ángel no  ha sufrido ningún ataque en sus colmenares. “No sé si realmente los pastores están siendo efectivos o si se debe a que el oso cambió de zona, pero este año aún no nos atacó ninguno”, afirma José Ángel. El confía en la utilidad del pastor, ya que no cree que después de varios años teniendo visitas, el oso haya decidido cambiar de zona. El apicultor también está muy conforme con otras iniciativas de la Fundación Oso Pardo (FOP) dentro del proyecto, como la limpieza de algunas zonas o la plantación de frutales para proporcionarle un hábitat adecuado y así reducir los ataques a los colmenares “El oso históricamente estuvo en O Courel, por eso había las albarizas, y creo que no tenemos ningún derecho a negarle su sitio en estos montes”, ratifica el apicultor.

Este año cuenta, Ibáñez cuenta con medio centenar de colmenas, después de importantes bajas por otras afecciones de las abejas, pero llegó a sumar cien colmenas repartidas en cinco colmenares en la zona de Seceda y Paderne. En este tiempo fue colocando ya él algunos pastores en sus apiarios y también recibió un aparato de la Xunta hace dos años. La entrega de estos nuevos pastores por parte de la FOP le permite sustituir los más antiguos y de baterías por estos que cuentan con placa solar. “Los de placa solar pueden aguantar cerca de 3 años y no dan tantos problemas cuando comienza a crecer la hierba y alguna está tocando los hilos”, comenta el apicultor.

“Un ataque en esta época puede suponer la pérdida de 30 o 40 kilos de miel”

Julio Ferreiro Carrasco es otro de los apicultores de O Courel que ha recibido en los últimos meses un pastor eléctrico y otro material por parte de la FOP para intentar evitar los ataques a sus colmenares. También en el camino de la profesionalización, Julio lleva dedicado a la apicultura más de una década y cuenta con cerca de 80 colmenas, ubicadas principalmente en los montes de Ferreiros. El año pasado sufrió cuatro incursiones en los colmenares y este año ya lleva tres, aunque solo dio parte de una. “En los otros ataques vino personal de la Fundación y como no estaba muy dañada la colmena, decidí no dar parte, volver a colocarla y seguir así”, concreta el apicultor.

Oso joven. / Imagen: Fundación Oso Pardo.

Oso joven. / Imagen: Fundación Oso Pardo.

Al igual que en el caso de José Ángel, Julio cuenta con cinco colmenares y los ataques del oso se centraron en saquear una colmena de cada asalto. “Solo tira una o dos colmenas, en mi caso nunca me tiró más de dos, pero si viene cada día los daños pueden ser muchos”, ratifica el vecino.

En estos días, Julio ya está recolectando la miel en aquellas colmenas que tiene llenas. “Al haber los ataques decidimos no esperar más e ir sacando, porque si viene puedes perder 30 o 40 kilos de miel”, valora el apicultor.

La correcta instalación, imprescindible para que el pastor sea eficaz

El reparto de pastores se llevó a cabo en esta primera fase en aquellas zonas con una mayor incidencia de ataques tanto este año como en pasados. La intención es proteger los colmenares que ya fueron atacados y otros próximos.

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Personal de la Fundación supervisa la instalación de un cercado eléctrico.

Cada uno de los apicultores recibió un pastor eléctrico alimentado por un panel solar junto con 5 rollos (250 m) de alambre galvanizado de 1,5 mm. Esta entrega se hace tras la firma de un acuerdo de cesión por el que la Fundación Oso Pardo cede este material para la protección de albarizas y el apicultor se compromete a utilizarlo siguiendo las indicaciones establecidas. El apicultor también debe informar de cualquier presencia de oso o ataque que se produzca.

“La experiencia de muchos años de trabajo de los equipos de la FOP y de los apicultores de las zonas oseras de la Cordillera Cantábrica nos confirman que estos cierres eléctricos son una medida preventiva absolutamente efectiva para evitar los ataques del oso en las explotaciones apícolas, siempre que se coloquen adecuadamente”, apunta Ballesteros. El experto insiste en la necesidad de seguir unas pautas concretas a la hora de colocar el cierre para que este sea efectivo. Hay que tener en cuenta que el oso no duda en emplear todos los recursos que tenga a mano, como árboles o vallados, para intentar superar el cierre y acceder al colmenar.

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Los técnicos del FOP concretan que es preciso emplear 4 o 5 hilos paralelos (el primero a 20 cm de distancia del suelo y los restantes a 25-30 cm de distancia entre sí) y una buena toma de tierra. También es imprescindible hacer un mantenimiento adecuado que asegure que no se producen descargas o pérdidas de tensión.

A mayores de las explicaciones de los técnicos, al productor también le entregan un folleto explicativo sobre la instalación del cercado eléctrico para que sea efectivo frente al oso.

Proporcionarle al oso otras alternativas a la miel

Cerezas recolectadas en O Courel por personal de la FOP para realizar plantaciones.

Cerezas recolectadas en O Courel por personal de la FOP para realizar plantaciones.

Al margen de facilitar medidas preventivas y de protección para los apiarios o las ganaderías, el proyecto LIFE Oso Courel también contempla otras acciones para evitar los ataques del oso a las explotaciones de la zona. Una de las líneas de trabajo pasa por aumentar la disposición de alimento para el oso y que no tenga que procurarlo en los colmenares o en los rebaños.

Por eso, el proyecto incluye acciones de recuperación del hábitat para el oso con la plantación, entre otros, de frutales silvestres como los cerezos autóctonos. Precisamente, en días pasados patrullas de la FOP recogieron y seleccionaron cerezas de alta calidad de la zona para después sembrar nuevos cerezos. En concreto, recogieron 318 kilos de fruto.

Recogida de muestras para el seguimiento del oso en el Courel

El proyecto LIFE Oso Courel, financiado por la Unión Europea, se está desarrollando en los municipios de Quiroga, Folgoso do Courel, Samos, Triacastela, As Nogais y Pedrafita do Cebreiro. Uno de sus objetivos es la prevención de conflictos entre osos y actividades humanas para favorecer la convivencia y aceptación social del oso, más ahora que los osos comienzan a llegar a la montaña lucense como consecuencia del crecimiento de la población cantábrica de estos animales, como apuntan desde la FOP.

A la par de buscar una convivencia armónica entre la población local y el oso, el proyecto permite estudiar la presencia del oso en los montes de O Courel mediante la recogida de muestras para el análisis y así poder concretar cuántos ejemplares están actualmente en estos montes. En este sentido, en los meses de junio los técnicos del FOP localizaron al menos seis excrementos diferentes de oso pardo en varias zonas del ayuntamiento de Folgoso do Courel, próximas a algunos de los colmenares atacados.

Técnicos de la Fundación revisan junto con los apicultores un colmenar en la busca de muestras del oso.

Técnicos de la Fundación revisan junto con los apicultores un colmenar en la busca de muestras del oso.

Con estas muestras, buscan obtener células epiteliales del animal que permitan extraer el ADN e identificar individualmente los osos y conocer más aspectos sobre su presencia en la zona. También recogieron muestras de pelo localizadas en algunos colmenares atacados, además de realizar prospecciones de las huellas y trabajos de fototrampeo, todas estas acciones están encaminadas a la identificación de los ejemplares que pueblan los montes de O Courel.

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