Manejo de las colmenas sin tratamientos, una apicultura alternativa

Resumen de la ponencia de Xosé Manuel Durán, técnico de la asociación Asociación de Productores Ecológicos de Galicia, durante las jornadas técnicas del Día del Apicultor, organizadas por Aga en Arzúa.

Manejo de las colmenas sin tratamientos, una apicultura alternativa

Cuadro Dadant un poco mayor con un Langstroth con cera construida por las abejas siguiendo la técnica propuesta. Foto: Apega

¿Cómo manejar las colmenas sin tratamientos, interviniendo lo mínimo posible en la vida de las abejas? El técnico de la Asociación de Productores Ecológicos de Galicia (Apega), Xosé Manuel Durán, explicó cómo hacerlo durante las jornadas técnicas del Día del Apicultor, organizadas el pasado febrero por la Asociación Gallega de Apicultura (Aga), en Arzúa.

Para entender los fundamentos del manejo apícola sin tratamientos, Durán explicó la importancia de considerar el enjambre como un ser vivo, las abejas células especializadas y conocer los dos elementos claves en los que se basa la salud del enjambre: la temperatura y la cera.

La parte más interna de la colmena, a la que llamó núcleo vital, se mantiene a una temperatura constante de 35 ºC, para lo cuál las abejas invierten las 2/3 partes de toda la materia prima que recogen. “Sirva como ejemplo que si una colmena transformara en miel todo el néctar recogido obtendría 300 Kg, de los cuales 200 irían para generar calor”, explicó Xosé Manuel Durán.

“La temperatura entonces tiene uno coste elevadísimo pero necesario, de lo contrario las abejas no invertirían tantos recursos en eso”, añadió.

“La temperatura y la cera son claves para la salud del enjambre”

Otro factor clave es el panal de cera, que dentro del ser vivo “enjambre” sería un órgano más. Al igual que la temperatura, la inversión en construir los panales es elevada. Como muestra explicó que para elaborar un kilo de cera se precisan 7,5 kg de miel y una abeja tarda 4 minutos en producir una escama de cera. “Si las abejas pudiesen prescindir de la cera ¿invertirían tanto tiempo y esfuerzo?”, preguntó.

“La cera es refugio, almacén, zona de producción, incubadora, base de comunicaciones a través de las vibraciones, almacén de información, es única para cada colmena y la primera línea de defensa contra los patógenos”, subrayó el técnico de Apega.

Con toda esta información, Durán explicó que deberíamos dudar más a la hora de visitar las colmenas y respetar al enjambre como ser vivo, enfatizando en que los humanos no podemos superar el trabajo de las abejas.

¿Cómo llevar estas ideas a la práctica?

Para llevar esta forma de apicultura a la práctica, el técnico de Apega apostó por “o volver a la colmena tradicional, con el inconveniente que supone la escasa producción de miel, o aprovechar los conocimientos actuales para que la apicultura pueda ser una actividad productiva”, llegando a un consenso entre lo natural y lo productivo, que sería en lo que se basa el sistema de manejo que proponen desde Apega.

Desde el punto de vista técnico, consiste en la disposición caliente de los cuadros de la colmena, por un lado, para facilitar el mantenimiento de la temperatura en el núcleo vital. Así, los cuadros estarían colocados de forma que los pasillos sean paralelos a la piquera evitando las corrientes de aire hacia el núcleo vital y ayudando así a mantener la temperatura interior.

 “Los zánganos funcionan como atrayentes de enfermedades”

Por otro lado, “es indispensable que por lo menos en la cámara de cría las abejas hagan su propia cera”, explicó. La cámara de cría propiamente dicha estaría formada por tres medias alzas: en las dos superiores, que equivalen a las dimensiones de una cámara Dadant o industrial, en la que se colocan 10 o incluso 11 cuadros Dadant con una tira de cera a modo de pauta para que ellas hagan el resto del panal, y la media alza inferior se deja vacía. La entrada de la colmena está situada entre esta media alza inferior y las dos superiores. Cuando las abejas hacen su propia cera, tienden a hacer celdas de zángano cuando el enjambre lo precisa y siempre en la periferia del núcleo vital donde la temperatura es menor, “pero eso es positivo porque los zánganos son más débiles, inmunológicamente hablando, y funcionan como atrayentes de las enfermedades, evitando que estas vayan para las celdas de cría de abeja y cuando esta cría está enferma las abejas limpian las celdas y las eliminan”, explicó.

Como conclusión, Xosé Manuel Durán destacó que “la experiencia de este tipo de manejo que están practicando los socios y socias de Apega, con un control riguroso del nivel de varroa realizado por el propio apicultor y supervisado por un veterinario, está demostrando que las colmenas están sanas y fuertes y no precisan de tratamientos contra la varroa”.

Apega presentó ante la Xunta su “Programa Sanitario Excepcional y de Investigación o Experimentación en Apicultura”

adro Dadant (un chisco maior cun Langstroth) con cera construida polas abellas seguindo a técnica proposta

Foto del colmear de ensyios y prácticas de los cursos que APEGA tiene en Abelaído (A Lama-Pontevedra) donde las abejas llevan 5 años sin ningún tratamiento

Desde la Asociación Gallega de Apicultura destacan que “si bien compartimos la filosofía de la apicultura sin tratamientos, encontramos más trabas administrativas a la hora de ponerla en práctica, tanto para las exenciones de los tratamientos como por las mayores exigencias para el libro de control”.

En este sentido, a día de hoy, Apega presentó ante la Consellería de Medio Rural su “Programa Sanitario Excepcional y de Investigación o Experimentación en Apicultura” denominado Programa MENA en el que participan 4 apicultores, uno por cada provincia gallega, en los que se aplicará está nueva manera de entenderse con las abejas y reducir así los tratamientos.

Más información: www.apega.gal

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