Finca Azureira, una explotación avícola ecológica en pastoreo

Silvia Durán, una joven de Xermade, pone en marcha una explotación de producción de huevos de gallinas araucanas en libertad mediante un sistema de gallineros móviles

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Finca Azureira, una explotación avícola ecológica en pastoreo

Silvia Durán, en uno de los gallineros móviles para sus gallinas araucanas.

En la parroquia de Roupar, en el ayuntamiento lucense de Xermade se está montando la primera explotación avícola de gallinas araucanas que se crea en Galicia. Su promotora es una joven que pretende comercializar los huevos azules que ponen esta especie originaria de Chile y por los que se llegan pagar 20 euros la docena.

Cuando el perro de su madre le mató a la vecina su gallina de los huevos azules Silvia Durán se puso a investigar sobre esta especie para reponerle el animal. Nada sabía hasta entonces de las conocidas como gallinas araucanas o mapuches, por ser originarias de esta zona de la cordillera de los Andes. Después de mucho buscar, Silvia le consiguió otra gallina a la vecina y, de paso, trajo varias para ella.

Animales de cría de gallinas araucanas.

Animales de cría de gallinas araucanas.

Así comenzó esta aventura en la que se encuentra inmersa desde hace dos años, cuando compró las primeras 24 ponedoras. “Gasté casi 1.000 euros y me las mató un perro de caza, así que tuve que volver a comprar. Son una raza muy cara, una gallina de esta especie ya poniendo cuesta 40 euros, cuatro veces más que una gallina normal”, explica.

Pero a pesar del tropiezo inicial no se dio por vencida y con 24 años decidió invertir 120.000 euros y montar la primera explotación avícola para comercializar huevos de gallinas araucanas en Galicia. Pretende llegar a 1.500 gallinas ponedoras de esta raza y será una de las más profesionalizadas de todo el Estado.

“Sólo hay un criador en Cantabria que se dedica a vender huevos, los vende en Madrid a 20 euros la docena, pero no es una explotación tan profesional como va a ser la mía”, indica. En todo el Estado hay sólo 39 criadores dados de alta en la asociación Araucana Club, de ellos 8 están en Galicia, pero la mayoría crian como simple afición o venden únicamente gallinas ponedoras que ellos mismos incuban, pero no están centrados en la venta de huevos para consumo.

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Una rulote para gallinas

Como quien viaja en caravana para poder disfrutar de la vida en libertad en plena naturaleza pero sin tener que renunciar a las comodidades, en este caso de un moderno gallinero al que no le falta de nada: camas individuales, comedero, bebedero, ponedor e incluso un aseladero a tres alturas donde distraerse y pasar el tiempo. Así será la vida de las 1.500 gallinas araucanas que Silvia quiere tener en su finca del Ayuntamiento lugués de Xermade.

“Al inicio íbamos a poner un gallinero fijo de cemento pero al ser tan grande la parcela tendríamos que ir cambiando de sitio las gallinas y moverlas mucha distancia con respeto al gallinero, así que en vez de mover las gallinas por la parcela nos decidimos por un modelo de gallineros móviles como los que ya existen en Andalucía, pero más pequeños”, explica esta chica.

Con la ayuda de Carlos Brea, ingeniero técnico agrícola e impulsor de la cerveza Toupiña, idearon un gallinero móvil construido en Lalín y completamente metálico para facilitar su limpieza y desinfección. El primer prototipo fue instalado en Roupar en el mes de septiembre del año pasado. Hoy ya hay dos más en la parcela.

Cada uno de ellos tiene capacidad para 108 gallinas, que habitarán una superficie de 18 metros cuadrados (6 metros de largo por 3 de ancho) para cumplir con los estándares mínimos que estipula la normativa de bienestar animal para la cría de gallinas en ecológico (un máximo de 6 animales por metro cuadrado). Cada gallinero, construido con panel sándwich para reducir las oscilaciones térmicas, incorpora un depósito de agua de 3.000 litros, con autonomía para una semana. Su coste es de unos 6.000 euros y Silvia precisa cuando menos una docena para completar su proyecto.

Esta especie de gallina resiste muy bien tanto el frío como el calor y aunque prefieren dormir en el prado antes que en el gallinero y pasarán el día fuera, paciendo en libertad por la finca, por la noche Silvia tendrá que meterlas por culpa de los depredadores que hay en la zona (zorro, gineta y jabalí). Para evitar que entren, tuvo que cerrar todo alrededor la parcela con malla metálica de 2 metros de altura.

Gallinas en pastoreo en dos hectáreas de terreno

La de Silvia no deja de ser una ganadería ecológica en pastoreo, aunque de gallinas. Las primeras 300 completan la primera fase del proyecto. Con la ayuda de un tractor, los gallineros se van cambiando de sitio dentro de la finca para que las gallinas siempre tengan pasto disponible. El proyecto es tan novedoso que incluso la Xunta le dio muchas vueltas antes de subvencionarlo con una ayuda por incorporación y un plan de mejora.

Hacerse con una finca de 2 hectáreas en una única pieza fue también toda una aventura. Una hectárea era de su abuelo y una superficie similar la permutó a tres vecinos del lugar. “Nos faltaba un trozo que no sabíamos de quien era y acabé encontrando al propietario por Facebook en Cuba, a donde había emigrado hace décadas. Le compré ese cacho desde aquí”, cuenta.

El proyecto incluye una huerta e invernadero para alimentar a las gallinas y una incubadora para 300 huevos

La mitad de la superficie total que logró juntar estaba plantada a pinos y eucaliptos. Silvia cortó los árboles, desbrozou la finca y plantó orégano y tomillo, especies que las gallinas usan como solución natural contra insectos y piojos. También habrá huerta y un invernadero para cultivar verduras con las que alimentar a las gallinas. “La idea es que coman el menos pienso posible para que sean huevos ecológicos y camperos”, explica.

El proyecto incluye también la construcción de una incubadora para 300 huevos. Con el precio que tiene cada una de estas gallinas, para llegar a tener 1.500 habría que hacer una inversión muy importante, así que Silvia va a incubarlas ella misma a partir de huevos propios fecundados. Esto hace que el crecimiento de la explotación vaya a ser más lento. Calcula que precisará un año para completar las 1.500 ponedoras, ya que desde que el huevo entra en la incubadora hasta que ese ejemplar eclosionado comienza a poner pasan 6 meses.

Menos productivas que otras razas

Las gallinas de los huevos de oro son de color blanco, azulado o pardo, son aves de menor tamaño y sin rabo y pueden tener barba o aretes. La principal diferencia de estas gallinas de origen americano con respeto a las especies europeas es el color azulado de sus huevos, que tienen también la cáscara más gruesa, lo que aumenta su conservación pero dificulta la eclosión de los pollos tras la incubación.

Huevos de gallina araucana.

Huevos de gallina araucana.

El tamaño de los huevos es similar al de las gallinas convencionales pero ponen menos, alrededor de 150 huevos al año. “Ponen un día sí y otro no pero los huevos son de más calidad”, explica Silvia, ya que tienen más proteína y menos colesterol que los huevos que habitualmente encontramos en las tiendas y supermercados gallegos.

La producción limitada que obtuvo hasta ahora Silvia como productora artesana sirvió para dar a conocer el producto a través de la venta directa al consumidor en ferias de la zona de Ferrol y Lugo. A medida que aumente la producción y ya con las autorizaciones como productora ecológica de huevos, ha pensado venderla bajo el nombre de Finca Azureira a un precio de 4 euros la docena en supermercados delicatesen, restaurantes que apuestan por la calidad y tiendas especializadas.

Lo de la comercialización de huevos le viene a Silvia de familia. “A mi abuelo le gustaban mucho las gallinas y vendía huevos en la feria. Él ya falleció, pero el proyecto también lo quiero sacar adelante por él”, reconoce. “Pensé echarme atrás muchas veces porque es mucho dinero, pero sin esfuerzo no hay nada. Empezamos tres con el proyecto y dos se echaron atrás por la inversión necesaria pero yo decidí seguir adelante”, cuenta.

Esta joven decidida se está formando haciendo cursos específicos de las distintas fases del proceso de cría y producción, como por ejemplo para el manejo de los huevos y de las crías. Lleva un año criando e incubando en la casa de su madre y de su abuela huevos de sus propias gallinas fecundados con los tres gallos que tiene (uno de cada una de las variedades araucanas: un blanco, un azul y un silvestre). Calcula que precisará 7 años para lograr la raza pura araucana en sus animales.

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Una idea sobre “Finca Azureira, una explotación avícola ecológica en pastoreo

  1. Melina

    Podrán pasar contacto de Silvia Durán, por favor para realizarle consultas sobre las gallinas maphuches? muchas gracias

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